Texto: ROSA Y AZUL de King Jedet
El rosa es para las niñas
Los niños juegan al futbol
Eres demasiado sensible, los niños no lloran.
Yo quería el rosa, La Barbie y ponerme el vestido que le compraban a mi prima. Jugaba a las escondidas con tacones, bolsos y pelucas. Le cogía el maquillaje a mi madre cuando ella no estaba, y mientras me maquillaba soñaba con salir en las películas en las que veía a Verónica Forqué o Carmen Maura para que ellas fuesen mis madres.
Mi madre me decía constantemente que vivía en un mundo de fantasía, haciéndome creer que eso era algo malo. Siempre tuve la necesidad de vivir en un mundo de “Fantasía” porque el mundo “real” en el que no podía ser quien realmente era porque “estaba mal” o porque simplemente “era un niño” me parecía una puta mierda.
Estaba rodeado de personas que me hacían sentir mal por mis gustos. No entendía por qué era malo jugar con muñecas o querer llevar pintalabios, pero todos parecían estar de acuerdo. Todos menos mi tío Juan y mi tía Antonia, que me regalaban muñecas.
Me encantaba visitar la casa de mi tía ya que allí podía jugar con las barbies de mi prima y ponerme peluca rubia que ella guardaba en un mueble que tenían en el garaje. Si mi madre venía, mi tía me avisaba y mi prima y yo guardábamos a toda prisa las muñecas y la peluca para que no me pillase con las manos en la masa.
Una vez, con trece años, me encerré en el baño con pestillo y me maquillé usando el maquillaje de mi madre. Estaba pintándome los labios cuando escuché la puerta del garaje abriéndose. Corriendo guardé todo el maquillaje en la caja y con mucho jabón y una toalla me desmaquillé. Pensaba que había conseguido eliminar todo el maquillaje de mi cara pero al parecer no fue así, mi madre descubrió lo que había estado haciendo y me pegó, me pegó e insulto muchísimo. Para que parase tuve que inventarme que en la clase me llamaban drogadicto porque tenía muchas ojeras y se habían inventado que fumaba porros.
Mi madre siempre ha odiado las drogas y sabía que si me inventaba algo así me libraría del castigo que tendría por haberme maquillado. No solo me libré del castigo sino que conseguí hacerme con mi primer corrector de ojeras. El hecho de pensar que había estado usando su maquillaje para no parecer un drogadicto le tranquilizo mucho, al menos su hijo no había estado usando maquillaje porque “quisiera ser una chica” o algo así.
El otro día iba por la Gran Vía y vi un niño que llevaba colgado un bolso. Con una mano se agarraba a una Barbie y con la otra se agarraba a su madre. “Ojalá existiesen más madres como tú” pensé al verla.
A día de hoy mi madre se siente muy orgullosa de mí, me respeta y ama tal cual soy. Se ha convertido en mi mayor apoyo. Ser madre no es fácil y ella es una madre increíble, simplemente nadie le enseñó a gestionar ciertos temas y el miedo a que me hiciesen daño le superó en ciertas ocasiones.
Siempre he sentido que no encajo en ningún sitio, que no me identifico con lo que la sociedad entiende por hombre o mujer. Hasta hace relativamente poco me sentía mal porque me gustasen “las cosas para chicas”.
MI identidad de género me ha llegado a producir verdaderos dolores de cabeza, pesadillas y ataques de ansiedad. Me ha costado entender y aceptar que soy una persona como cualquier otra y que el problema lo tienen aquellos que están llenos de prejuicios.
Muchas veces he pensado que quizás soy transexual y lo estoy reprimiendo. A día de hoy no es así, me gusta ser físicamente un hombre. No sé si cumpliré treinta y para entonces me habré puesto vagina, lo que sí sé es que no necesitaré tener una para ser mujer. El alma y el cuerpo son cosas inconexas.
Hace unos meses una persona me contaba que conocía a una mujer transexual a la que le habían preguntado “si la sociedad no hubiera ejercido tanta presión con el género binario, ¿te habrías operado? Y ella contesto: “seguramente no”.
Solo soy un chico que lleva vestidos y maquillaje, ¿qué más da? La ropa no tiene género, es la sociedad la que separa, es la sociedad la que me mira con odio cada vez que salgo a la calle porque no entiende lo que ve. Es duro tener que ver cómo un padre le tapa los ojos a su hijo al verte, cómo una madre aleja corriendo a su hija de ti mientras te mira como si fuesen un monstruo.
Fui a ver una obra de teatro en la que en un momento dado un actor interpretaba a una mujer y llevaba una peluca, en cuanto salió a escena mucha gente se echó a reír. Cuando terminó la obra, levanté la mano y pregunté en alto: si hubiese sido una chica la que hubiese salido a escena vestida de chico, ¿os habríais reído? Nuestra sociedad es machista y ridiculiza lo femenino.
Algo tiene que cambiar en la forma en que nos educan, aunque a veces siento que hay esperanzas.
Recuerdo con especial cariño la conversación que mantuve en el metro con una niña de unos cinco años. Ella se fijó en que yo tenía las uñas pintadas, se acercó a mí y nos pusimos a hablar de pinta uñas, ni siquiera se planteaba que yo “siendo un chico” llevase pinta uñas. Me contó que tenía el mismo que yo y que tenía muchísimos más, que cuando quisiera me los dejaba.
Soy una persona insegura y vulnerable, me afecta lo que lxs demás piensan de mí ¿y a quién no? Pero me pueden las ganas de vivir siendo quien realmente soy, me pueden las ganas de luchar por mi derecho a ser libre, ¿sabes que vas a morir algún día?
ATRÉVETE A SER QUIEN REALMENTE ERES.