Estoy haciendo un analisis sobre la representatividad de la diversidad sexual en el Cine Mexicano y es hora de abordar El Lugar Sin Limites (1978, Arturo Ripstein). Cuando vi la película por primera vez no me motivó demasiado. Sin embargo, actualmente reconozco su valor como la primer cinta mexicana en presentar un personaje, no solo homosexual sino, queer y el primer beso entre dos hombres.
Dado que he tenido la oportunidad de ver diversas cintas con personajes LGBT+, no dejo de pensar en alguna relación entre Todo Sobre Mi Madre y El Lugar Sin Limites. Particularmente al abordar las complejidades de la sexualidad humana, cuando esta no se ve limitada a la normatividad heterosexual.
Tanto Lola (Todo sobre mi madre) como La Manuela (El lugar sin limites) se perciben de género femenino y se conducen de esta manera, sin embargo procrean con mujeres cisgénero y no huyen del deseo femenino, cuando al mismo tiempo mantienen relaciones sexuales con hombres.
Mis padres ni siquiera se conocían cuando se estrenó El Lugar Sin Limites y cuando Todo Sobre Mi Madre llegó a México la clasificación no me habría permitido ver la cinta. La introducción que tuve al trabajo de Pedro fue a través de mi madre que gustaba de sus historias y regresaba del cine a contarme las tramas antes de dormir.
Desconozco cuál fue el impacto de la película en el público cuando se estrenó pero de la historia que mi mamá me contó aquella vez (y subsecuentes revisiones a la cinta) entiendo que Todo Sobre Mi Madre fue esa primer mirada del público general (entiendase heteronormado) a lo enmarañadas (o no) que pueden ser las relaciones fuera de esa normatividad.












