― Es una pena que no esté muerta esa traidora ―cruzó los brazos sobre el pecho. En realidad no le deseaba la muerte a Nettles, no era su persona favorita, claro, sin embargo contraria a muches puristas, Narcissa no era tan desalmada cómo para disfrutar la situación totalmente. De hecho se sentía un poco horrorizada, más se negaba a expresarlo. Iba con la corriente, cómo siempre.















