Su sonrisa fue casi triunfante cuando ya no sintió el firme agarre de la joven a su alrededor– No parece que tú estés en posición de pedirme a mí que me rinda –comentó, burlón. El repentino frío en el cuello, casi lo hace flaquear, mas logró mantenerse. Acercó un poco más su rostro al de su novia. Si se movía tan solo poco más, podía besarla– Además, ¿qué gano yo con rendirme?
Phoebe hizo una mueca, la cual se apoderó de todo su rostro. Intentó fingir que pensaba la pregunta del contrario, aunque siempre le había resultado difícil aclarar sus ideas con su novio tan cerca. "Umm... ¿ganarías compasión yyyy... un buen ejemplo para nuestro hijo?" probó, tratando (y fallando) de mostrar seriedad. "Tu otra opción es sufrir de congelación," añadió divertida, moviendo el guante hacia arriba y revolviendo el cabello ajeno.


















