"Please, please... I can't breathe..." Una voz de súplica, palabras de agonía, retumbaba en el asfalto frío. Sintió el abandono del mundo, como un perro callejero, sin hogar, sin comida, sin bebida y sin aquel oxígeno que pedía a gritos. Era un día frío en las calles de Minneapolis, un billete de 20 dólares fue a parar en una tienda, la desconfianza del dueño al creer la falsedad, hizo que diera aviso de inmediato, una gran sorpresa fue al ser atendida de manera veloz, como si de el gran robo se tratara. Los uniformados entraron al local y decidieron esposar a George Floyd, por un simple trozo de papel falso, que ni a corroborar la veracidad de este se dignaron. Aquel afroamericano, de manera silenciosa y educada decidió acatar la orden impuesta por los hombres de la ley y salió de su vehículo. La irá, la rabia, el racismo tiñeron de un escarlata los ojos de Derek Chauvín, como un toro enfurecido empujó al alto y robusto cristiano, haciendo que quedará en aquella pista con 4 "justicieros" encima de el. Y solo en cuestión de minutos, la rodilla del oficial fue a dar al cuello del delincuente, quien nunca puso resistencia a tal arresto absurdo y incoherente, dejó de respirar sintiéndose solo en ese instante. Aquel 25 de Mayo del presente año, Shawanda Hill perdió a su esposo y su hija le arrebataron a su padre. Su llanto se escucha alrededor del mundo, su voz se quiebra al pedir justicia y el arrepentimiento de no haber estado ese día junto con el. Con solo 59 años el ex jugador de fútbol profesional que lucho en los New York Jets, suplico, lloro antes de irse ante la mirada de culpa de su amigo Hall, que lo recuerda por ser honesto y tolerante. Hoy por hoy el mundo se levantó y pide justicia. ¿Cuántos más afrodescendientes deben dejar de existir? #georgefloyd #justiceforgeorgefloyd #blacklivesmatter #justiceforfloyd #black #afroamerican #cronic #journalist #notice #inspired #cry #love #justice #family #me (at Ate, Lima, Peru) https://www.instagram.com/p/CBBLZ45hXNV/?igshid=nmoqqp7xs5zh