— Lo sé, pero no digas esas cosas, Oliver. —Zeke era un tanto reacio aquellas palabras, porque hacía que su corazón latiera rápido y todo esto se hiciera mucho más real. Disfruto aquellas caricias del morocho, cuando un leve gemido salió de sus labios, y se tuvo que morder el labio inferior para no decir unas cuantas cosas subidas de tono. —Puede pasar algo trágico, y tú no escucharías nada. —bromeó. Una risa escapa de Zeke, pero es algo de nerviosismo al darse cuenta de lo que hace Oliver, porque le está dando aquellos besos dónde el castaño simplemente no se contiene. —Pudiera ser. —le contestó un tanto distraído por sus pensamientos recientes. Compartir besos, tener relaciones, tener citas y ahora dormir juntos, demasiado real para el castaño, estas cosas no las hacía con las parejas que tuvo en algún momento, solo lo había hecho con Danielle en algún tiempo pasado, y él sabía todo iba todo esto. Su mirada viajo hasta la mano de Oliver, y la tomo con sumo cuidado para empezar a jugar con ella (algo bastante inocente). Entonces escuchó el murmuro de su acompañante, pero no decidió no contestar, solo ignorar aquello. —¿Qué haremos hoy? —le preguntó cambiando obviamente de tema. Estaba cómodo en esa posición al lado del morocho, tomando su mano, nada más importaba ahora.
¿Por qué no? Te estoy diciendo algo lindo —rió despacio mientras escondía su cabeza en el cuello del chico. Aquello ya se había convertido en su paraíso, su lugar seguro, su felicidad... cada parte del castaño comenzaba a sentirse como su hogar, mas le seguía asustando el aferrarse demasiado. —Lo trágico puede esperar... mi sueño es más importante. —bromeó, levantando su cabeza levemente para poder observarlo. —Lo tomaré como un sí. —el jugueteó de sus manos le causó bastante ternura, a modo que no podía evitar la enorme sonrisa que se dibujaba en su rostro. Eran prácticamente una pareja sin tener el título oficial. —Mhm... no lo sé ¿Quedarnos en la cama todo el día? ver alguna película, jugar fifa, darnos mimos... suena a un día perfecto para mi. Pero si tienes algo más en mente... podría pensarlo. —arrugó su nariz mientras su mano libre se movía para llegar a la mejilla ajena y dejar unas suaves caricias sobre ella.












