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@daisyxhart-blog
Oh, lo lamento —se echó hacia atrás, soltando una risa suave. —Estos juegos me ponen neurótico.
-- Si me dejas sorda te demando. Y además a este juego. -- arrugó su nariz divertida, soltando una pequeña carcajada luego.
—Ni que me hubiera perdido en un bosque o algo— rodó los ojos, tras escuchar el comentario de la menor. Se puso de pie, y se aproximó a ella rápidamente, jalando de su brazo para impedirle así que siguiera caminando. —¿Qué mierda te pasa Daisy? ¿Quieres calmarte y dejar de ser tan dramática?—.
-- No me hables de esa manera, Gabriel. -- apretó sus labios, zafándose del agarre de su primo. -- Ya lo he dejado... -- murmuró un poco, bajando su mirada.
Hizo una mueca, alzándose de hombros y arrugó su ceño con inocencia. —Por muy tonto que suene, espiaba a mi papá. —sinceró con la rubia, debido a que era una de las personas a quien más confianza le tenía. —Está saliendo con una chica, y es horrible, Di.
-- ¿Cómo es que se encontró pareja tan rápido? -- arrugó su nariz un poco, ladeando la cabeza para luego tirar a la chica hacía el baño de mujeres, cerrando la puerta tras ella. -- No es por ofender pero.. definitivamente lo bonita lo heredaste de tu mamá.
Llevaba un rato escondida, tras haber perseguido a su padre en aquella cita. Sabía que no estaba bien y que debía haberle dado su privacidad, pero hace siglos que éste no salía y sentía muchísima curiosidad por saber qué tan serio iba aquello. Estaba a unas cuantas mesas a su lado, escuchando atenta la conversación durante toda la noche y una vez que éstos partieron, la cobriza se esperó unos cuantos segundos hasta decidirse en salir, topándose con la mirada de un extraño. —Sé que ésto no luce bien, pero puedo explicarlo. —aseguró frunciendo sus labios, cohibida por la expresión ajena.
Daisy se encontraba en aquel resturante con su madre, comiendo algo en reemplazo de la vagueza de la rubia al no tener ganas de hacer la cena. Al ver a la pelirroja salir de abajo de una de las mesas continuas a la suya frunció el ceño, extrañada. -- ¿Que hiciste, Regan?
WHATSAPP; Yes, of course you are.
wa: nah, i love you :(
WHATSAPP; Why you gotta be so rude? Don't you know I'm human too? Why you gotta be so rude? I'm gonna marry you anyway '8'.
wa: I'm not rude at all *sad emoji*
Pero tienes más vidas, no te quejes —replicó, comenzando a sentirse verdaderamente culpable por hacerle perder en el juego y asustarla—. Bueno, lo acepto, soy malvado. Mi misión en la vida es causarte paros cardíacos —bromeó con cierto tono de misterio y viró los ojos.
¿Y si hubiera tenido sólo una, Mickey? -- hizo un puchero, arrugando su nariz. -- Malo.
Mierda, mueve los dedos, anda, ahí, ahí —señaló con desespero, mostrando con su dedo la pantalla. Para ese tipo de juegos se transformaba totalmente. —¡Zombieeee!
-- Pero no me grites en la oreja, Oliver. -- soltó una carcajada apretando con rapidez donde él le había indicado.
Sí, de nada —sonrió, volviendo su mirada a la muchacha. —Pronto te harás adicta y no podrás volver a soltarlo.
-- Te creo. -- soltó una pequeña risotada, apretando la pantalla de la consola, añadiendo más plantas a medida que los zombies avanzaban. -- Mierda, mierda.
El castaño se encogió de hombros con suavidad y la observó para luego negar. —Yo soy muy caluroso, ahora mismo estoy perfecto—. Admitió sonriendo de lado, llevándose otra pipa a los labios.
-- Está bien... sí así lo quieres yo tampoco me negaré. -- sonrió levemente, observando el paquete en las manos del castaño. -- ¿Me das?
Ese juego es malditamente adictivo, hubo un tiempo en que me gastaba toda la batería del móvil jugándolo. —asintió mientras se acercaba más a la chica para poder observar la consola de cerca. —¡Rápido, los guisantes, lánzalos! —exclamó, señalando con su dedo la pantalla.
Te entiendo, te entiendo. -- soltó una carcajada, desviando rápidamente su mirada hacía la consola en sus manos, lanzando loa guisantes a los Zombies. -- Uf... me salvaste.
—¿Por qué tienes que exagerar tantos las cosas, Daisy?— resopló un poco molesto ante el comportamiento de su prima. Rodó los ojos, y se cruzó de brazos, observando cada movimiento de esta misma. —Vale, pero para la próxima deja él dramatismo de lado, que no hay nadie presente para poder apreciarlo.
-- Lo siento por haberme preocupado tanto de ti, primo. No sabes cuanto lo siento. -- murmuró sarcásticamente subiendo hacía el segundo piso de su hogar.
—Que horror… condenada a pasar frío por no hablar con tu familia—. Comentó negando con la cabeza lentamente. Cuando puso el juego en pausa dejó de mirar la pantalla y observó a la rubia desde arriba. —¿Quieres que te haga compañía?—.
Encogió sus hombros ante el primer comentario del castaño. -- Supongo que no puedo hacer nada. -- dio un suspiro corto, haciendo una mueca luego. -- ¿No pasarías tu frío también si te quedas conmigo?
Chicos y chicas, ahora serás parte del club —alzó sus cejas varias veces de forma graciosa mientras se sentaba al lado de la rubia —¿Qué juegas?
-- Al parecer. -- soltó una leve risita y sacó su lengua, concentrada en el juego. -- Plantas versus Zombies.
Oh, vamos, tenía que hacerlo. Tú también me hubieses hecho lo mismo, lo sé —comentó seguro de sí mismo, sonriendo ladinamente—. En fin, lo siento, de nuevo. Pero tampoco soy malo —agregó, acercándose otro poco para ver en la pantalla el juego.
-- No, yo no haría eso, menos cuando estás concentrado haciendo algo de vida o muerte... literalente. -- le mostró la lengua con diversión y asintió. -- Si lo eres. Eres un ser malvado.