I don’t wanna be your friend, i wanna kiss your neck…

roma★
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year

Product Placement

JBB: An Artblog!

titsay

shark vs the universe
ojovivo

JVL
h

PR's Tumblrdome

@theartofmadeline

Andulka
hello vonnie

No title available
Show & Tell
taylor price
NASA

Discoholic 🪩
No title available
No title available

seen from Maldives
seen from United States

seen from Switzerland
seen from United States

seen from Australia
seen from United States
seen from Costa Rica

seen from Brazil

seen from United Kingdom
seen from Belgium

seen from Brazil

seen from United States
seen from Brazil
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
@queenalaskax-blog
I don’t wanna be your friend, i wanna kiss your neck…
Estoy bien - respondió con humor - Oh claro, no te ries de mi, te ries de la montaña, es comiquisima - bromeó - tan es así que quise rodar en ella a ver si me pasaba un poco de esa comicidad que se carga. - dijo antes de reir.
-- ¡En serio, no me río de ti! --alzó sus cejas sin poder dejar de reírse, la forma en la que había rodado hasta llegar allí abajo le había resultado graciosa y sobre todo la forma de actuar del castaño. -- ¿Qué intentabas hacer? ¿Dar la vuelta al mundo rodando? --bromeó, negando con la cabeza. -- Creo que deberías sacudirte la ropa, tienes hierba por todas partes.
—Deberíamos poner un karaoke, todos los sábado. Noches de karoke con Bethy y Alaska—. Se lanzó a su lado en el sillón, sin dejar de reír. —Amo esa canción, ¿viste el vídeo de Sugar? Si Adam aparece en mi boda así, dejó a mi esposo y me voy con él.
-- ¿Tu crees que alguien vendría a cantar con nosotras? --alzó sus cejas con cierta sorpresa, junto con una carcajada y se sentó junto a la muchacha. -- Ni me lo menciones. No puedo dejar de reproducirlo una y otra vez. Es tan precioso el vídeo, la canción, él. ¿Puede ser fuga triple?
—Bah, he estado en algunas peleas antes, no es la gran cosa. —le contestó con simpleza. —Simplemente son golpes que dan, debes saber dónde darlos solamente.
-- Sé a lo que te refieres. Cuando tengo tiempo libre, hago algo de boxeo. Sabría como derribar a uno de esos en cuestión de segundos. --aseguró con una sonrisa satisfactoria en su rostro.
— Que lindo que haya aún personas que crean en eso. Solo lo veía en los libros y las películas, ya sabes —comentó con media sonrisa en los labios, tratando de ocultar su verdadero estado de ánimo. Hablar de amores no era su tema favorito, prefería no tocarlo si podía evitarlo—. Es bastante chiquita sí, pero nunca se lo digas, se pone de muy mal humor —contó, soltando una risita más animada—. Le encanta, pero como esta por finalizar no he querido traerla. Ya viste como se puede descontrolar una pequeña multitud, no quisiera saber qué pasaría si fuera una gran multitud y ella estuviera aquí —respondió como explicación—. Eso es, me encanta ese optimismo. Seguro que se pone buena, solo necesita un poquito de tiempo —la animó, sonriéndole amigable mientras continuaban en su intento fallido por buscar un banquillo—. Un bonito nombre.
-- Tampoco creo pedir mucho. Además, no estoy buscando nada serio con nadie, así que tampoco me lo he planteado mucho. --finalizó, con un leve encogimiento de hombros. Después de lo que le había pasado años atrás con su primera pareja, prefería dejar el tema amoroso a un lado y centrarse en ella y en su vida. -- ¿De verdad? Creo que a muchas niñas les suele pasar eso. --comentó con una suave sonrisa en el rostro. -- Entiendo, yo tampoco traería a Susy aquí. Todo éste sitio es un caos, incluso he escuchado que han habido peleas y demás... me alegro de no ser una chica muy fiestera. --declaró frunciendo sus labios, en realidad le gustaría ser más sociable de lo que era pero sin terminar siendo una chica que va de fiesta en fiesta. -- Eso esperamos todos. Ojalá que lo consiga pronto. --dijo con un tono de esperanza, asintiendo suavemente con la cabeza. Le devolvió la sonrisa con suavidad, mientras le seguía el paso hasta que vio al final del pasillo la caseta de la adivina.
Asintió una vez en cuanto la castaña le confirmó que, en efecto, se trataba de ella y no de alguien más. Ya era bastante vergonzoso cuando no lograba reconocer a una persona; ni hablar de cuando confundía a una con otra. Dejó salir una suave risa divertida por el comentario de la contraria, mas enseguida preguntó: —Pero ya estás bien, ¿no? ¿No te lastimaste? —quiso saber. Realmente no tenía idea de qué tan grave había sido la caída, ya que el muchacho no se encontraba allí instantes atrás. Aunque, de haberlo estado, lo más seguro es que él también hubiese terminado en el suelo.
-- Me duele el culo, pero se me pasará. --respondió con una suave sonrisa. Se pasó la mano por dicho lugar, la verdad es que aunque hubiera sido una caída de apenas un metro de altura, era más bien por la forma en la que había caído. Sin embargo, esperaba que se le pasara. -- ¿Te ibas a subir a la montaña rusa, Brian? --le preguntó, dirigiendo su mirada hacia la atracción y luego la volvió a posar en el muchacho. Se alejó un poco de la cola para no entorpecer ésta y colocó su mano en el hombro ajeno. --Ven, no quiero que vuelvan esos salvajes y nos tiren a ambos ésta vez.
Vale, lo tendré muy presente. En cualquier momento puede que aparezca en tu habitación para cobrarlo. —asintió un par veces, sonriendo luego. —Oh… eso es profundo y muy cierto también. No lo había visto de ese modo. —comentó, quedando pensativo durante un tanto. —No… en realidad no sé, es más complejo de eso… ella se fue hace tres años de mi lado y recién ahora ha vuelto… junto con mi hija. —se mordisqueó el labio inferior, desviando su mirada por unos segundos. —Fui un tanto agresivo y sé que me sobrepasé al tener esa actitud, es lo que hace el alcohol sobre mi. Asumo mi culpa. Pues sí… estaba algo mal, ha sido todo tan de pronto y además se suma con otras cosas… mi vida es un caos, realmente un caos —se encogió de hombros, dejando salir una risita suave luego. —¿Qué debería hacer, señorita psicóloga? es usted mi única esperanza.
-- Mientras no vengas en mis horas de sueño, yo seré feliz. --respondió con una suave sonrisa en el rostro. -- Suena raro, pero muchas veces le encuentro otro significado a las películas que quizá nadie más lo hace. ¿Crees que debería ir al psicólogo? --bromeó negando con la cabeza. -- ¿Una hija? --preguntó, gratamente sorprendida. No es que fuera una amante de los bebés, pero cuando eran más mayores le gustaban más. --Oye, seguramente todo te colapsó en la cabeza y simplemente escogiste la vía fácil en aquel momento. Todos lo hemos echo alguna vez. --colocó una de sus manos en el hombro ajeno, apretando suavemente los dedos tratando de consolarlo. -- Yo... te recomendaría aislarte del mundo unos días. Comer mucho, respirar hondo, aclararte con las ideas que te rondan por la cabeza y mirar por ti y por tu hija. --aconsejó, encogiendo sus hombros con suavidad. -- A veces creemos que algo es lo correcto y por eso lo hacemos, pero lo correcto es ser felices y estar a gusto con nosotros mismos.
Mason recorría el lugar cuando algo se cruzó en su camino, tan rápido que no pudo distinguir lo que fue, solo una sombra negra que le hizo tropezarse y rodar hasta abajo de la pequeña montaña. Al llegar ahí se topó con alguien. - Algo acaba de lanzarme hasta acá - asintió - apuesto a que era un animal salvaje - bromeó todo lleno de tierra.
Había querido salir a correr un poco, la montaña era el lugar perfecto para hacerlo y había logrado sacar toda aquella tensión que se le acumulaba en la espalda. Lo único malo era volver a casa estando tan cansada. Se encontraba sentada en la hierba, apoyada contra un árbol cuando de repente escuchó ruidos y al alzar su vista hacia aquello, se trataba de alguien que caía rodando. Abrió los ojos como platos, preocupada por si se había echo daño. -- ¿Estás bien? --preguntó, pero seguidamente se rió por la situación. --Perdón, no me río de ti.
Se quedó mirando a su amiga, entrecerrando los ojos, claramente bromeando e intentando no soltar una pequeña carcajada- No puedes llamar a la policía… Y si hiceras eso, jamás me atraparían porque… ¡Soy Super L! -gritó corriendo un poco más rápido, tratando de atraparla aunque haciendo unos pequeños movimientos raros a causa de las mallas- Creo que tendría que haberme puesto una talla más…
-- ¿Super L? --repitió en forma de pregunta, soltando segundos después una gran carcajada. La mente de Lucas nunca terminaba de sorprenderle, le encantaba que fuera su mejor amigo y que lo tuviera para todo. Vio como intentaba atraparla pero ella continuaba corriendo, girando la cabeza sobre el hombro de vez en cuando para mirar. -- ¡Te queda muy ajustado, eh! --gritó por encima del viento que le venía de cara.
—No sé cómo puedes vivir luego de aquel suceso— negó con diversión, siguiendo la broma de la muchacha, e uniéndose al poco rato a su risa. Le gustaban las fiestas, claro estaba, pero tan solo exageraba sus palabras, para agregarle un poco de humor. —Uh, tipo…¿Lollapalooza?— indagó abriendo los ojos al igual que ella, siguiéndole el juego. — O sea, he salido un par de veces a acampar con mis amigos, no sé si eso cuenta— corrigió, soltando una risa, y encogiéndose de hombros. —¿Iremos?
-- Aún tengo pesadillas por la noche a causa de eso. --le siguió la broma con una leve mueca en el rostro que segundos después se convirtió en una carcajada. Ella no es que fuera muy fiestera, alguna que otra vez salía de fiesta, pero era más una chica de estar en casa y disfrutar de una buena película. -- Uh... no tengo ni idea de qué es eso, pero si es un gran concierto, entonces sí. --le sonrió con diversión, pellizcándole el ante brazo al ver que le imitaba el gesto con los ojos. -- Sí, por supuesto que cuenta. Al menos ya lo has echo antes, eso nos da un poco de ventaja. --asintió con la cabeza varias veces, pensando en la idea. -- Sí, ¡sí! Quiero ir de acampada, lo pasaríamos genial.
“If you were born without wings, do nothing to prevent them from growing.”
Vale, confío en ti, de vuelta en casa te lo cobraré. Eso es bueno me gusta la exclusividad. —asintió, mostrando una sonrisa ladina luego. —Claro que no… —entrecerró los ojos, fulminándola con la mirada a modo de broma. —Sí, sí, eso mismo. De todos modos es bueno para darte ideas de como defenderte y no cometer los mismo estúpidos errores que los personajes. —soltó una risita suave. No pudo evitar dar un largo suspiro a continuación, quedando pensativo por unos segundos. —¿Quieres saber lo que sucedió? pues bien… ¿Conoces a un tal Kristoff? él fue quien me propinó estos golpes, pero porque yo le di un puñetazo primero… estaba borracho y bueno… el chico estaba con mi ex novia, que por cierto ha llegado hace poco a Hales Hill, y me volví loco, no sé por qué pero lo hice —se encogió de hombros, con una expresión neutra en su rostro. —La cagué, me lo merecía… así fue.
-- Y ésta vez será un masaje de los reales, espero que mi compañera no me haya gastado los productos, a veces suele usarlos. --explicó con una ligera sonrisa, mirándole. -- Eso espero... --le siguió la broma, frunciendo ligeramente los labios por su mirada. -- La verdad es que sí. Además, yo también le encontré el significado en que a veces queremos cambiar nuestros errores cuando ya no hay marcha atrás. Y sí, los personajes son... de lo peor. Todos. --aseguró con una carcajada. Sus cejas se alzaron por sus palabras, prestándole por completo su atención al muchacho, aunque ya lo estaba haciendo. -- Sí, conozco a Kristoff... --respondió en voz baja, para no interrumpirlo mientras continuaba escuchándolo. Se mordió el inferior de la mejilla por lo que estaba diciendo, le costaba bastante creer que podía haberse pelado con aquel muchacho pues cuando lo conoció no parecía de aquella forma. -- Quizá sentiste celos. --se atrevió a decir, rascándose tras de la oreja. Odiaba que le dieran aquellos picores tan tremendos, era casi como un tic hacerlo incluso a veces se había hecho heridas de tanto rascarse. -- No creo que te lo merecieras. El alcohol no nos sienta del mismo modo a todos y quizá ya estabas algo mal antes de tomarlo y terminaste por derrumbarte. --quiso animarle de cierto modo.
Siguió cantando a todo pulmón sin importarle las personas que las estuviesen viendo en ese momento. La diversión era tanta que no se había dado cuenta de que la canción ya estaba llegando a su fin, comenzó a altar en el sofá junto a la castaña sin dejar de reís. —Esa fue la mejor canción de todos los tiempos—. Gritó entre risas.
-- ¡Deberían poner un karaoke! --gritó aún con la emoción del momento, terminando de dejar de saltar por el cansancio que había acumulado minutos antes. Tomó varias respiraciones algo exageradas, mirando a la muchacha con una sonrisa.
— No importa, no lo sabías. Pero tienes razón era una muy buena artista, hacía las cosas más hermosas que podías imaginar—. Una sonrisa se asomó por su rostro, hablar de su mamá era una de las cosas de las que más orgulloso se sentía, había sido una gran mujer y no le molestaba recordarla de tal forma. —A ver, el ojo de un artista puede ver las cosas de muchas maneras… Tal vez las sombras sean una manera de intercalar el blanco y el negro de una manera muy bonita.
-- ¿Y tienes algún dibujo de ella en alguna parte? Me encantaría poder ver lo que hacía. --comentó con una suave sonrisa, queriendo no sonar muy entrometida, aquella clase de temas no se le daban especialmente bien. -- Me encantaría poder decir algo que tuviera sentido, pero nunca he ido a clase de dibujos. Solamente he echo lo que he aprendido yo misma. Así que tampoco sé muy bien cómo interpretarlos.
—Entonces hoy tendrás el día malo—. Comentó divertido mientras negaba con la cabeza, riendo todavía. —Venga, vale, cuéntame otro. Si de verdad es bueno hago lo que quieras, pero si es malo me preparas un sándwich—.
--- ¿Y eso por qué? --preguntó sorprendida por aquello, alzando las cejas con una ligera carcajada. -- Eso no es justo. Mis chistes son un asco... pero está bien. Lo intentaré. --terminó aceptando, encogiendo los hombros. Hizo una mueca pensativa mientras buscaba en su mente alguno que fuera realmente bueno. -- Estaba una pareja durmiendo, de pronto la mujer escuchó un ruido en la entrada, se levantó asustada y le dice al hombre; 'Levántate que ha llegado mi marido.' El hombre se levanta apresurado, cuando se logra poner el pantalón se tira por la ventana tratando de escapar, a los cinco minutos regresa al cuarto donde estaba la mujer y le dice; '¡Tonta, si tu marido soy yo!' --y antes de escuchar la respuesta, se echó a reír.