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@ka-ykayla
“…I don’t know how else to look at you.”
heydxminic:
Al no poder mantener la mirada apartada del rostro y cuerpo ajeno, volvió a observarle, pudiendo de tal modo percatarse de que la castaña se encontraba temblando, acción que preocupó todavía más a Dominic. No sabía qué hacer, no sabía qué decir, por lo que al sentir que sus manos eran tomadas por las contrarias sintió un poco de alivio. El gesto fue realmente tranquilizador para el mayor y las palabras que prosiguieron a éste lo fueron aún más. Escuchó atento, no queriendo perderse ningún detalle…, no queriendo perderse de lo bello que sonaba ser correspondido. En otro momento, una sonrisa se hubiese formado en sus labios, mas no era capaz de esbozar una, no en esas condiciones. Soltando un suspiro, tomó firmemente las suaves y pequeñas manos ajenas. “Yo también te quiero” Contestó en apenas un suave murmuro. **“Y por eso mismo no voy a permitir que nada te pase. La Sociedad no pondrá un sólo dedo en ti, Kay” **Aseguró, ésta vez con más autoridad. Retiró una de sus manos del agarre que sostenían para llevarla a su rostro, atreviéndose a acariciarle una de sus mejillas con una delicadeza que jamás había empleado, temiendo que la muchacha fuese a romperse con cualquier movimiento brusco.
La situación desde afuera se podía ver como dos personas que estaban declarando su amor ¿había algo malo sobre ello? absolutamente nada a excepción de que en la sociedad en que vivían sentir amor por alguien que no fuese tu pareja perfecta era destierro absoluto. Si se veía de esa manera, no es que a ella le importara que se la llevaran, es que la alejarían de él y terminaría perdiendo todo lo que quería por que dejar a sus amigos también sería complicado. Sus fuertes manos y la caricia en su mejilla la hicieron tranquilizarse, como si el mínimo toque de él fuese una clase de droga, la cual podía calmar hasta el mínimo dolor. -- No quiero que te hagan daño, sabes de lo que son capaces. No podría vivir en paz sabiendo que te hicieron daño por mi culpa, Dom -- le decía de manera sincera, ya sin poder acallar lo que salía por sus labios -- No podría vivir sin ti -- Tragó saliva, su cuerpo seguía temblando por lo que con algo de nerviosismo se acercó a él, como acurrucándose cerca de su cuerpo. -- Se que en este lugar estaremos a salvo ¿pero afuera? no se si podría vivir estando contigo y no poder hacer nada, todo es tan complicado— dijo, cada vez bajando el volumen de su voz, cerrando sus ojos por unos segundos, apoyando su rostro en el hombro del mayor.
Under the same stars there’s some guy and he’s with his girl and he thinks he’s got all the time in the w o r l d and he’s r i g h t… And I hate him. [insp]
Le partió el alma observar a Kayla quebrarse de aquella forma, no había otra forma de describirlo. El dolor que sintió al ver cómo sus ojos no emanaban su peculiar y típica alegría fue uno que jamás había experimentado. Entonces, justo en ese momento, descubrió que lo que sentía por la morena iba más allá de lo que había imaginado. Justo en ese momento deseó poder hacer algo para que ella no se sintiese de esa manera y, a su vez, maldijo mentalmente a la sociedad, una y otra vez por no permitir que sus emociones fuesen libres. Sólo fue cuestión de segundos para que Dominic se encontrara frente a Kayla, en cuclillas. “Se que tienes miedo… Y eso está bien” Murmuró, intentando tranquilizarla. “Yo también lo tengo, mas creo que mi miedo se reduce a no poder expresar lo que siento realmente, a no poder…” A medida que hablaba, su tono fue bajando aún más de volumen, hasta que llegó el grado en que pausó, haciéndolo porque no sabía si confesar todo de una vez por todas o esperar. Sin embargo, pensó que tal vez no tendrían otra oportunidad de hablar tan profundamente como en tal ocasión. “Temo a no poder estar contigo, Kay” Soltó finalmente, desviando, increíblemente, la mirada al suelo. Con todo eso podría estar asustando más a su compañía, no obstante algo dentro de sí le decía que ella se sentía del mismo modo, por lo que sólo pudo esperar a que fuese así.
Quería en ese momento que todo fuese diferente , quería gritar a los cuatro vientos todo lo que sentía por Dominic y no sentirse de esa manea, retraída, triste, aterrada por todo lo que podía ocurrir si es que cometía tamaña rebeldía frente a la Sociedad. Ya no podía escapar ni si quiera de forma literal porque se encontró atrapada al sentir como el mayor se colocaba frente a ella. Su delgado cuerpo temblaba, quizás también porque no se sentía muy bien pero trataba de calmarse tomando y soltando el aire de a poco. Escuchaba todo lo que decía, a cada segundo notaba lo mucho que lo quería y necesitaba a su lado. Sin pensarlo mucho buscó la mano del mayor, la cual tomó con las dos suyas y besó de forma tierna, levantando luego la mirada. Quería llorar y putear al mundo por hacerle esto a dos personas que se amaban. -- También tengo miedo de no poder estar contigo, Dom -- dijo sin pensarlo, solo quería soltar lo que sentía. -- No quise ser mala contigo, no quise tratarte mal ni alejarme es solo que no se como actuar frente a todo lo que siento...-- tragó saliva y con una de sus manos levantó el mentón del castaño. .. Te quiero mucho, más de lo que creo es posible -- mordió su labio aún nerviosa, sin poder evitar sentirse con miedo. Sacó su mano de la barbilla del mayor y volvió esta al suave agarre que tenía. -- Diablos, esto es tan difícil. --
No tenía ni la menor idea de a dónde Kayla lo estaba conduciendo, pero mientras fuese para que ambos pudiesen hablar, él no iba a protestar. La siguió a través del callejón, observando cautelosamente a su alrededor, no por temor a las cámaras de la sociedad, sino porque el lugar le parecía bastante inseguro. “Tú también” Murmuró tras las palabras ajenas, aunque podía asegurar que el volumen de su voz fue tan bajo que ella no logró percibirlo. Aún así, continuó caminando hasta que logró adentrarse en la habitación completamente desconocida para él. ¿Cómo era que nunca había visto algo parecido? O, bueno, lo sabía. Prefería aferrarse a lo que conocía, lo que estaba dicho por la sociedad… Claro que su situación con Kayla rompía todos esos patrones. Al entender que habían llegado al lugar destinado y que la chica no sabía qué decir, decidió tomar la palabra. “Hablaré primero yo, si te parece” Mencionó, casi sólo como aviso, pues no esperó una respuesta cuando continuó. “Lo siento. Sé que lo que sucedió aquél día estuvo… mal. Pero tienes que saber que en realidad no me arrepiento de ello” Soltó sin más preámbulos, nervioso de la reacción, pero verdaderamente aliviado de liberar una de sus verdades.
Sabía que quizás sus nervios aumentarían ahora que estaban los dos en una clase de habitación no muy espaciosa. Quería habar y decir tantas cosas pero el miedo la paralizaba y no podia articular ni siquiera un ruido, eso ya la estaba desesperando. Asintió con la mirada en el suelo y cerró sus ojos unos segundos mientras lo escuchaba atento. Negó, retrocediendo un poco hasta chocar con suavidad en la pared, ella quería poder decirle que todo saldría bien que ella tampoco se arrepentía y que tenía sentimientos muy fuertes pero es que simplemente no podía, la sociedad la detenía, sabiendo que ese era el único problema porque ni siquiera Cliff aceptaría que ella estuviese negando el amor que sentía por Dominic. -- No -- dijo en un tono de voz bajo, el cual aumento en la siguiente frase aunque se podía notar también tristeza. -- Esto no esta bien, no puedo Dom... -- levantó la mirada pero esta estaba perdida en la pared del frente. -- Tengo miedo, tengo mucho miedo -- finalmente se sinceró, con unas simple palabras trató de demostrar que esto estaba llegando a un nivel que no podía controlar y eso la tenía más que aterrada. Se dejo caer al suelo, escondiendo el rostro en sus rodillas.
Cuando la chica finalmente giró para darle la cara, Dominic contuvo la respiración involuntariamente y dejó salir ese aire acumulado de sus pulmones hasta después de las primeras palabras articuladas por parte contraria. Entonces sí tenía razón; todo había sido desencadenado por “el incidente” de días atrás. A pesar de que el silencio reinó por varios minutos, así junto con la incomodidad, fue incapaz de hablar, algo irónico ya que esa era su intención en primer lugar. No obstante, la sugerencia le cayó como anillo al dedo; debían primero encontrar un lugar donde pudiesen hablar con sinceridad y donde no temiesen a que esa conversación quedase grabada y ésta a su vez pudiese resultar perjudicial para ambos. “Sí, te sigo” Aceptó sin dudar, dando un ligero asentimiento con la cabeza y, en cuanto la castaña comenzó a caminar, realizó la acción antes anunciada. Esa era su oportunidad, era ahora o nunca.
Su vista al fin quedó sobre los ojos del mayor y la sensación de intranquilidad era muchísimo peor quería decirle tanto y eta sociedad los retenía en poder expresarse de forma real, los sentimientos no podían ser analizados y eso era lo que ella se estaba dando cuenta desde hace un tiempo atrás con Dominic; sobre todo desde el “incidente” que habían tenido en su hogar. Tragaba saliva un par de veces tratando de no ponerse más nerviosa de lo que estaba, tuvo que bajar la mirada y asentir cuando el aceptó que fueran a otro lugar. No había mucha gente en las calles, por lo que entró a un callejón que estaba cercana a su casa, por lo que había tenido la oportunidad de analizar bien un lugar donde pudiese estar con tranquilidad. En todo momento se preocupaba de que el mayor estuviese siguiéndola. Tuvo que subirse a un basurero para poder llegar al otro lado. -- Ten cuidado -- fue lo único que le indico y ya luego de caminar unos pasos más giró y entró por una puerta que daba a una clase de habitación no muy grande pero como estaba escondida, no era mucha gente la que conocía. No sabía que decir, ni como comenzar.
Nuevamente, si bien esperaba una reacción parecida, dolió más vivirla. Pero no podía culpar a Kayla, todo lo que sucedía era gracias a él, así como también todo lo que sucedió días atrás; todo era su culpa y ahora pagaba por ello. Soltando un suspiro, dio media vuelta, siguiendo a la chica. “Kay, lo siento” Comentó sinceramente, volteando ligeramente hacia sus costado para asegurarse que nadie estuviese lo suficientemente cerca como para escuchar, aunque tampoco iba a tocar el tema ahí. “Si esto es por… por…” Pausó al no encontrar palabras que describiesen la situación, aprovechando ese momento para liberar otro suspiro, éste lleno de resignación. “Sólo quiero hablar contigo” Comentó en un tono de voz más bajo, desacelerando cada vez más su paso. No tenía sentido seguirla todo el camino hasta su casa si ella se rehusaba a hablarle y, después de todo, no quería levantar sospechas.
Estaba desaprovechando una oportunidad de hablar quizás muy importante para los dos, pero tenía tan miedo no por el que dirían si no por saber que si alguien los descubría no iban a poder estar juntos nunca, los mandarían a un sector alejado de todos, hasta de ellos mismos. Aún a pesar de todos sus sentimientos negativos, decidió darle una y darse una oportunidad para la charla, se detuvo en seco y después de soltar un largo suspiro se giró, siempre con la mirada baja en el suelo. “Va mucho más allá de lo que... de lo que ocurrió “ dijo en en un tono bajo pero entendible, aunque no era muy bueno tocar ese tema en la vía pública. Ya luego de varios minutos sin querer mirarle, sus ojos se quedaron en los suyos aún sin entender porque debía sentir todo por él y que a la vez fuese el peor error. “ Ven, tengo un lugar donde podemos hablar” le indicó y comenzó a caminar a lo que se podía decir era una calle sin salida, donde no pasaba mucha gente y las cámaras no alcanzaban a llegar (porque sí, había estado buscando lugares para poder estar tranquila) Sin más se colocó a caminar, esperando que el mayor la siguiera.
Si antes mantenía una pequeña esperanza de que Kayla sólo tuviese el celular dañado y que la negación a responder su puerta fuese porque se encontraba ocupada, ahora esa pequeña ilusión se había esfumado. Sin duda lo estaba evitando, y la verdad dolió más de lo que esperaba. Sin embargo, no iba a rendirse tan fácil; dejaría de llamarse Dominic de ser así. Aumentando la velocidad de su trote, no tardó demasiado en colocarse frente a la chica, tratando de impedir así más movimiento de su parte. “Kaya…” Habló, esperando que ella tuviese piedad y se dignara a hablarle. No sabía el porqué estaba actuando como lo hacía, mas podía darse una idea, y si todo eso era por el pequeño incidente en su cocina, Dominic no iba a dejar de culparse jamás. “¿Puedes dejar de evitarme? ¿Por favor?” Volvió a articular, yendo directo a su punto.
Quería que la tierra la tragase en ese instante, no podía creer lo injusta y mala que estaba siendo con alguien tan importante para ella. Era una pelea constante entre su mente y corazón, la primera la decía que debía regirse por las reglas dictadas y el segundo le imploraba que siguiera sus sentimientos, pero aún así no sabía que hacer. Cuando lo vio frente suyo no pudo evitar soltar un suspiro y sacarse los audífonos pero no pudo levantar la mirada. “No quiero hacerlo, pero...” dijo ya sin más, se estaba sintiendo mal. quizás la combinación de los nervios que sentía y la poca comida que había ingerido le estaban pasando la cuenta. “Pero debo alejarme, lo siento” le respondió y esquivando el cuerpo del mayor, volvió a caminar con rapidez.
Los últimos días habían sido un total tormento para Dominic, y todo se debía a algo en específico, o más a alguien: Kayla. La chica no respondía a sus llamadas, ni a sus mensajes, y tampoco era recibido en su casa cuando ella se encontraba. Claro que siempre podía pasar a otra hora y preguntarle casual y disimuladamente a su esposo sobre qué estaba pasando, pero eso sería bastante incomodo. En realidad se estaba volviendo loco. Por lo que, cansado de pensar demasiado, salió a dar un paseo con la vaga ilusión de que el aire libre lo hiciese relajarse, mas resultó todo lo contrario cuando el silencio le hacía recordar la ausencia de Kayla.
Pasados unos minutos, decidió volver a casa y seguir intentando llamar a la castaña, pero sus planes fueron interrumpidos cuando su vista logró captar a la susodicha a cierta distancia de él. Dejándose guiar totalmente por sus impulsos, inició el camino en tal dirección, aunque podía decirse que estaba corriendo hacia ella antes de que pudiese evadirlo. “¡Kayla! Hey… ¡Espera!”.
Su cabeza estaba en otro planeta, no mucho peor, en otra galaxia y todo se debía a que estaba demasiado confundida con sus sentimientos respecto a Dominic. Muy por el contrario sabía exactamente lo que sentía por Cliff, era su compañero de vida, amigo de locuras y el mejor-más rebelde esposo que existiera. Muy por el contrario por Dom sentía algo más fuerte, lo veía y tenía ganas de besarle, de tomar su mano, de decirle que lo adoro y tener unas ganas enormes de dormir abrazados. Cosa que estaba mal, él no era su pareja perfecta, no era su soulmate y debía aceptar el hecho de que la sociedad en la que vivían lo exigía así.
Gracias al oda la gente que pasaba y saludaba, hicieron que bajar el volumen de su música por lo que pudo sentir claro cuando una voz conocida y reconocida para ella la hizo entrar en modo alerta. No quiso mirar, simplemente camino con mayor rapidez, aunque en realidad no sabía donde ir, estaba encerrada.
No tenía idea donde iba, su cabeza había estado desde semanas tratando de averiguar muchos sentimientos que tenía hacía Dominic, que era el ´pensamiento principal que tenía todas las noches antes de dormir. Faltaban al menos dos horas aún para el toque de queda, el trabajo ya estaba terminado y tenía tiempo para poder dar una vuelta. Se sentía algo mareada, la cafetería la había mantenido ocupada por lo que no pudo comer de manera adecuada.
Paso por su casa y no quería encontrarse directamente con su esposo, por lo que siguió caminando con los audífonos puestos y una sonrisa en la cara cada vez que alguien pasaba, no quería que sospecharan, aunque ya sus amigas la estaban notando extraña y estaban siempre preguntando lo que ocurría, ella simplemente respondía “No ha ocurrido nada, es solo un mal día”.
i was worried—; dominic x kayla
Sonrió un poco al tomar la gaseosa, la cual no se le apetecía verdaderamente pero haría un esfuerzo por tomar—. Gracias —murmuró, jugueteando con la botella ligeramente. Frunció el ceño ante el malestar que poseía la chica, pero volvió a sonreír debido a la velocidad con que emitía sus palabras—. De acuerdo. Tal vez deberías de tomar algo para eso —comentó lo último en un tono más elevado, puesto que Kayla ya se encontraba camino al baño. Un suspiro abandonó sus labios, liberándolo de la tensión que oprimía su pecho. No lo entendía, ¿cómo era que se estaba comportando tan ridículamente? Antes no lo hacía… O quizá sí pero no era consciente de ello. Sin saber qué pensar, paró de jugar con el refresco para abrirlo, ocurriéndole así el accidente más torpe—. Por algo las bebidas con gas no deben de agitarse, idiota —susurró para sí, observando toda su camisa manchada, dirigiendo segundos después la vista al suelo, que se encontraba en las mismas condiciones. Maldiciéndose, se encaminó hacia el cuarto de baño para pedir rápidamente alguna toalla, aunque hubiese resultado mejor si permanecía en la sala. No fue su intención observar a Kayla sin camisa, pero aún así lo había hecho—. Yo… uhm… Lo siento. Sólo quería una toalla —balbuceó, girándose de inmediato para darle la espalda.
De verdad quería ir a cambiarse la camiseta, pero también fue para alejarse del castaño por unos segundos. No entendía que le ocurría cuando estaba junto a él, era un sentimiento que cualquier persona lo definiría como un cariño que va más allá de ser simplemente amigos pero estaba tan errado o sea era lo que todos lo hacían pensar. El erro de la menor en e se instante fue haber dejado la puerta abierta por que se dio vuelta un tanto asustada al sentir la voz de Dom y se tapó avergonzada por la situación. -- No... no tranquilo, o sea -- comenzó a balbucear y se vistió lo más rápido que pudo, tragando saliva a momentos para que los nervios desaparecieran. Tomó una toalla que tenía guardad y se acercó a quien estaba dándole la espalda. -- Aquí, aquí esta la toalla y no te preocupes, yo debí haber cerrado la puerta. -- le dijo, aunque en realidad ya le daba algo de vergüenza mirarle a los ojos. Era una situación no tan extraña, pero todo la ponía tan nerviosa.
...
niklausxrp:
—Oh cariño tu deberías mantener la boca cerrada, el silencio también es un regalo—Klaus sonrió mirando a la chica para después voltearse y seguir esperando. De haber sabido que sería así de lenta la espera para poder salir de ahí. Se hubiera aguantado las ganas de tomar refresco. En aquel momento deseaba haber decidido ir a casa por agua. Pero como siempre el agua le parecía algo que solo se toma en desesperación de sed. Siempre había preferido los jugos, o refrescos y no olvidemos el alcohol. Observo como la fila avanzaba un poco y dio unos pasos al frente.
Rodó los ojos un tanto impresionada por su comentario, pero en realidad se lo esperaba. Ella le habló de forma mala y él se la respondió igual. Aún así la castaña siempre se salía con la suya y vio a una amiga que estaba a un costado, una trabajadora del lugar. Sin importarle que la gente reclamara o algo parecido, pero se salió de la fila y se acercó a ella, tomando el refresco que ya le tenía listo. Le dio el dinero y con una sonrisa se acercó al chico. -- Suerte con la espera -- le dijo aún con una sonrisa un tanto maliciosa, solo para molestarle y prosiguió su camino.
Tan solo por un momento quiso decirle a la morena que se fuera, no necesitaba hablar con nadie y tampoco quería que la vieran de esa manera. Se sentía humillada, ridiculizada. Arlandria era buena cuando se trataba de dar el rostro, rebelarse contra los demás y que no le importara lo que le dijeran, pero no podía hacer nada cuando alguien ponía fuerza física contra ella. Era pequeña, delgada y débil. Tenía el cuerpo de una muñeca y la fuerza de un niño. Si, había intentando defenderse pero eso solo había empeorado el nivel de golpes que recibía. –Solo promete que no enloquecerás– habló en voz tranquila, antes de soltar un suspiro y finalmente dándose vuelta, formando ligeras muecas de dolor.
En su rostro se podía ver su preocupación. Sabía que Arlandria era de meterse en problemas, lo tenía en la sangre, pero nunca la había visto de esa manera, se daba cuenta que esto era mucho más que una simple pelea, le habían hecho mucho daño y solo quería ayudarla. -- Prometo no enloquecer ni nada, solo quiero estar contigo un rato Arli. -- le dijo mientras le daba espacio para que s moviera. Pudo mirar su rostro con más detalle, viendo los moretones y heridas que tenía en esta, no se imaginaba cuanto más podría haber en todo su cuerpo. -- Cariño, te tienes que ver esas heridas, no se ven nada bien. Tengo unas pastilla que te pueden ayudar a que se desinflamen -- le dijo mientras sacaba de su bolso las nombradas pastillas y las colocó sobre ella.
i was worried—; dominic x kayla
Tal vez se debía al estado en que se encontraba que ya no podía distinguir una cosa de otra o había detectado bien el miedo en las orbes contrarias cuando él tomó su mano. Lo último que deseaba era asustar a la castaña, mas antes de poder soltarla sus dedos ya se hallaban entrelazados. Una nueva sonrisa se extendió por sus labios y negó, aunque era imposible luchar contra Kayla, lo tenía claro—. Lo digo en serio, estoy bien así… Pero una gaseosa no me vendría mal —aceptó, soltando un ligero suspiro. Desconocía si se debía a que estaba cediendo a su oferta de alimento o porque su mano ahora se encontraba libre; había sido un corto tiempo pero fue el suficiente para extrañar el contacto una vez que ya no estaba presente—. ¿Tú ya has comido algo? —cuestionó, cruzándose de brazos, tratando de mantenerse más distante y no cometer acciones riesgosas.
Sabía que debía controlarse, apenas hacía un movimiento que no era correcto, su cabeza comenzaba a maquinar y pensar en las personas, en el que dirán... Todo. Aún así le sonrió y acercó a la nevera para sacar la gaseosa. -- Gaseosa entonces -- cerró y se la entrego, tratando de no hacer mucho contacto visual, esos ojos azulinos la estaban volviendo loca de a poco. Asintió mientras se apoyaba en la mesa de centro. -- Si, algo comí pero he andado un tanto mareada. O sea, ahora estoy bien pero digo, unas horas atrás. -- le comentó hablando rápidamente, ya que sabía que se preocuparía. -- Iré a cambiarme la camiseta, acomódate en la sala si quieres Dom, vuelvo en un minuto. -- Le dijo y comenzó a caminar hacía el baño, ya que no se iba a demorar demasiado dejo la puerta entreabierta y se sacó la camiseta que tenía sucia, para cambiarla por otra.
...
Niklaus esperaba en la fila para pagar un refresco que había comprado. La cajera era tan lenta que llego a frustrar al chico. Rodó los ojos una y otra vez molesto. Se cruzo de brazos con el rostro aparentando enojo. Si la persona no se apuraba arrojaría su refresco que aún no pagaba a la cabeza de esa cajera. Descanso los brazos, y miró con enojo la caja. —Querida si no quiere terminar golpeada por esta botella será mejor que te apures. —Dijo en voz alta dirigiendo aquello a la persona que se encargaba de cobrar.
Había completado una larga jornada de trabajo y por una extraña razón tenía ganas de tomar una gaseosa. “Extraño” por que normalmente no era muy fanática de esos bebestibles. La fila se le había hecho interminable y justo cuando estaba a punto de comprar, la persona que tenía adelante estaba reclamando por un retraso que todos habían notado. Pero como trabajaba al lado, se pudo dar cuenta que la chica era nueva y justo en ese momento estaba nerviosa. -- La paciencia es un regalo que no muchas personas tienen, pero deberías ocupar lo poco que te dieron. -- le comentó al chico, el cual había visto una que otra vez.
Un suspiro sonoro salió por entre sus labios al reconocer la voz de la castaña, haciéndola cerrar los ojos por unos momentos y acomodarse aún más bajo sus colchas. “¿En serio, Kayla? ¿Por la ventana?” preguntó, relamiendo sus labios, aún sin girarse a ver a su ahora visitante, no quería que esta viera los golpes en su rostro, tampoco era como si pudiese moverse mucho, tenía moretones en las costillas y parte de su estómago. “No paso nada, no tienes que preocuparte” contestó ahora suave.
Rodó los ojos al escuchar lo que decía y aunque ya no miraba asintió. -- Pues no abrías, me dijeron que te golpearon y tienes claro que me preocupe. -- le dijo un tanto seria y el doble de curiosa por saber que ocurrió. Se quedó mirando la habitación unos segundos, pensando que decir ya que era bastante torpe con las palabras. -- Oh vamos Arli, si ya me llego el chisme. Por favor muéstrate, si no te diré nada. Conversemos -- Le dijo, aunque en realidad no quería presionarla, si no simplemente estar un rato juntas, algo que no hacían desde hace un tiempo. -- Te traje chocolate -- terminó por decir.