She/her (cualquier otro pronombre está bien) Favor de no interactuar menores, serán ⌇bloqueados de ser necesario. .ᐟ Soy ruta Kentin, de momento solo escribo lector AFAB ya que nadie me ha pedido algo diferente pero si gustan puedo hacerlo. Escribo seguido pero a veces me quedo sin ideas y tardo un tiempo. Así que si tienen algún pedido diganme sin problema. Me gustan los tropos de Kentin dom/yandere pero si les interesa verlo sub no tengo problema. Igualmente puedo escribir de otros personajes. Sientanse libres de pedir lo que quieran, escribo de todo menos ped0filiA, vi0lación, necrofilia o fetiches tipo scAt, faRt o parecidos (CUALQUIER PERSONA QUE SE ATREVA A PEDIR ALGO COMO ESO SERÁ BLOQUEADA Y DENUNCIADA DE INMEDIATO)
Odio mentruar así que voy a proyectar mis fantasias aquí ok
Kentin es del tipo que no se avergüenza en ir a comprarte toallas/tampones o todo lo que puedas necesitar. Lo único que le importa es cuidarte aunque si alguien se lo menciona seguramente se ponga a negarlo y parezca molesto.
Te cumple todos los antojos que te dan de repente, si le pides un chocolate irá corriendo a la tienda más cercana a traertelo incluso si es media noche.
Te prepara agua caliente para darte compresas tibias que ayuden con los cólicos. Si tienes dolores muy fuertes él insiste en que te quedes en cama y él se encargará de todo lo necesario.
Se ofrece a darte masajes en donde más te duela pero prefiere que no tomes pastillas para el dolor, es un fiel partidario de tomar medicamentos hasta que no sea rotundamente necesario.
Te ama y quiere cuidarte pero en realidad no investiga mucho y sólo se queda con lo que tú, su madre y algunas otras conocidas le dicen, así que puedes esperarte una bolsa de alitas a la BBQ y una toalla de baño cuando le digas que si te puede traer unas "toallas con alitas".
Tiene una app para registrar tu periodo y hasta lo anota en sus calendarios con la misma disiplina que le enseñaron en el ejército. Por lo menos 3 días antes se prepara para la llegada de tu periodo como si fuera un evento histórico, es más probable que olvide su tarea a que olvide algo relacionado a ti.
No le da asco ni le molesta que menciones como te sientes pero no está acostumbrado a hablar de ello y se pone nervioso incluso sin saber que decir para no molestarte.
Las primeras veces era muy empalagoso tratando de mimarte pero cuando te pones sentimental y te cambia el humor sin razón aparente se preocupa mucho por como comportarse para no hacerte enojar o llorar así que te pregunta directamente que como te sientes en ese momento. No lo dice en manera de burla, genuinamente se preocupa desde la primera vez que le gritaste, lloraste y reíste en menos de media hora.
Kentin dom(? Kentin adulto, Cambio al canon, universidad, este Kentin lleva lentes 🗣️
¿Recuerdas la vez que tu novio se portó como un idiota y una de las consecuencias fue que sus calificaciones bajaran monumentalmente? Sí, eso fue hace tiempo ¿También recuerdas que decidiste ayudarlo a estudiar para mejorar? Al final no lo ayudaste a estudiar, ya era mucho para tu cerebro pero sí pudiste relajarlo.
Te quedaste bajo el escritorio lamiendo y acariciando su miembro hasta que lloró y pareció recuperar toda la energía que le faltaba para concentrarse en sus apuntes.
Pues bueno hoy estás aquí, en temporada de examenes en la universidad y estás que te lleva el diablo, con Rosalya y el trabajo, a penas haz puesto suficiente atención en las clases. La siguiente semana comenzaban los exámenes y te estabas matando estudiando a un punto que resultaba preocupante, ni quiera dormías o comías con tal de repasar.
Tu querido y adorado Kentin no soportaba verte tan estresada y te invitó a pasar un fin de semana en su casa para relajarte.
"Oye gracias por el gesto, amor. Pero creo que sería mejor que siguiera estudiando, no puedo permitirme reprobar después de todo lo que mis padres han hecho por mi".
Sentados ambos en el colchón de su habitación, te llevaste las manos a la cara llena de frustración. Realmente no podías permitirte reprobar ahora.
Kentin suspiro con suavidad y te acercó, rodeando tus hombros con sus brazos para atraerte hacia su pecho.
"Amor, escúchame un momento. Nadie te está pidiendo que seas perfecta, y si te desmoronas, no vas a poder retener nada de lo que estudias. Tu cerebro necesita un respiro, no una tortura."
Te acaricio el cabello, dejandote un beso suave en tu sien.
"Quédate conmigo este fin de semana. Prometo que no te haré perder el tiempo; solo quiero que vuelvas a ser tú. Si necesitas leer, lo harás aquí, pero descansando. ¿Me dejas cuidarte un poquito?"
"Está bien...es que sé que debería tomarme un descanso pero por más que lo intento siempre me regresa a la mente y me siento culpable y que no me estoy esforzando".
Te mantuviste cerca de él, déjando que te abrazara y haciendo lo posible por realmente pensar en algo más. A Kentin en verdad le dolía verte así, como si tu valor dependiera solo de tus notas.
"No es falta de esfuerzo, es agotamiento. Incluso los mejores atletas necesitan descansar para ganar la carrera".
Deslozó sus manos desde tus hombros hasta la espalda, dándote un masaje reconfortante para aliviar la tensión muscular que habías acumulado acumulado.
"Vamos a hacer algo diferente. Olvida los libros por un par de horas. ¿Qué te parece si te preparo algo de comer, ponemos algo de música tranquila y simplemente... existimos?"
Asentiste con la cabeza, comenzando a relajarte un poco al escuchar sus palabras. Él se inclino para darte un beso más largo, uno que te mostrara un gesto de apoyo.
"Primero vamos a llenar tu barriguita con algo rico y luego te dejaré que te hundas en las sábanas. Te prometo que te sentirás mucho mejor después."
"¿Qué quieres que te prepare? Tú solo dime y yo me encargo de todo."
"Tal vez fruta, mmm no lo sé, sorprendeme, tú eres el chef".
Te hechaste hacía atras en su cama tratando de relajarte comenzando a quitarte las botas mientras pensabas ¿chef? bueno, no estaba cerca de una estrella Michelin, pero su madre le había enseñado muchas recetas y tenía buenas habilidades culinarias, al menos las necesarias.
"Pues prepárate, porque te voy a consentir como te mereces".
Te respondió con una sonrisa tierna mientras se levantaba de la cama y se acerco a ti para ayudarte con las botas, arrodillándose frente a ti con naturalidad para quitártelas con cuidado, aprovechando para dejar un beso rápido en el empeine de tu pie antes de dirigirse a la cocina.
"Dame unos minutos. Te haré algo fresco y dulce, exactamente lo que tu cuerpo necesita ahora."
"Eres un príncipe".
Aunque Kentin había madurado y ya no dependía completamente de ti, seguía pareciendo ser el chico que daría su vida y el mundo entero por ti. Volviste a echarte sobre la cama tomando un respiro y observando al techo tratando de recordar momentos en el instituto cuando a penas comenzaban a ser novios pero sólo visualizar las aulas volvía a dejarte estresada.
Al rededor de unos 20 minutos, regresó de la cocina con un bowl que contiene una selección de frutas frescas cortadas de forma delicada. Se sentó a tu lado en el colchón, observando cómo tu mirada estaba perdida en el techo, y dejo el bowl sobre la mesita de noche.
"Sólo pique fruta, no quería tomarme mucho tiempo...".
"Ven, prueba un poco de esto, están frescas y bien dulces, ¿sí?"
Extiendo un trozo de manzana hacia tus labios, esperando que el sabor te devuelva algo de vitalidad.
Mordiste el trozo directamente de sus dedos dandole una mirada de aprobación.
"Me viene bien... aunque quizás el chef se volvió algo flojo".
Kentin sólo soltó una risa suave ante tu pequeño ataque
"¡Oye! Eso ha sido un golpe bajo para mi orgullo profesional".
Te respondió como si lo hubieras herido pero juguetonamente, aunque por dentro se sentía aliviado de que al menos hayas empezado a disfrutar de algo.
"Si tanto te quejas, tendré que esforzarme más en el siguiente plato para recuperar mi reputación de príncipe".
"¿Quieres que te prepare algo más elaborado, o prefieres que simplemente nos quedemos así un rato?"
"Quédate, en este momento, incluso si te vas un segundo acabaré carcomiendome la cabeza de nuevo".
"No me voy a mover de tu lado, lo prometo"
Después de un par de trozos más, se recostó a su lado, atrayéndote para que tu espalda descanse contra su pecho, envolviéndote en un abrazo. Al pasar sólo 2 minutos, los intentos de calmarte de Kentin comenzaron a dejar de funcionar. No podías sólo quedarte en silencio y pensar en algo que no acabara llevandote de vuelta a todo lo que te estresaba.
"La siguiente semana empiezan los exámenes, creí que lo estaba haciendo bien pero con la prueba de arte medieval siento que estoy tan lejos de lograrlo. Chani parece entenderlo perfectamente ¿p-por qué yo no puedo? lo estoy intentando, de verdad..."
Sentiste que los ojos se te estaban quemando, ni siquiera te diste cuenta de cuando comenzaste a llorar.
"No te compares con nadie más, por favor".
"No eres menos capaz que Chani, simplemente tienes tu ritmo. Estás agotada, eso es todo. Déjame cuidarte, ¿sí? No tienes que poder con todo sola".
"Trato de no hacerlo...pero no puedo, simplemente no puedo dejar de pensarlo y sentirme tan mal..."
"No tienes que ser perfecta, lo estás haciendo bien".
"Por primera vez siento que voy perdiendo la apuesta. No me dejas remedio que recurrir a antiguos métodos".
"¿De qué hablas?...aunque a este punto, creo que cualquier cosa me vendrá bien".
Soltaste un suspiro antes de darte la vuelta y set capaz de mirarlo a los ojos.
"No te preocupes, no es nada malo".
Dijo Kentin a la vez que sus manos bajaban con lentitud desde tu espalda hasta las caderas, apretándolas con firmeza. Observo por un momento tus ojos cansados marcados por ojeras y las recientes lágrimas hasta finalmente acercarse a ru rostro y besarte.
La posición de sus manos ya daban una idea de lo que se refería. Te dejaste acostar boca arriba mientras te besaba y acariciaba tus costados, logrando que por fin algo de toda la presión que sentías se disipara.
"Por favor déjame ayudarte a olvidar todo lo demás, solo piensa en mi, por favor".
Se inclino para besar tu cuello, dejando marcas húmedas mientras sus manos acarician tu piel tanto como puede.
"Gracias, Kentin".
Le devolviste el afecto poniendo las manos sobre su pecho, tocandolo y sintiendolo incluso por encima de la ropa. Le encantaba que lo tocaras, le gustaba la forma de tus manos y como tu temperatura se combinaba con la suya.
"No me des las gracias todavía".
Se separaban sólo un par de segundos para tomar aire y así continuar con el beso, Kentin buscaba llevarte la delantara pero podría decirse que iban empetados hasta que comenzó a desviarse para bajar sobre tu cuello hasta llevar a la parte levemente visible de tu clavícula. Sus dedos se deslizaron bajo tu blusa, buscando el contacto directo con tu abdomen, sintiendo cómo tu respiración se vuelve errática y cálida.
Puedes sentir como sus manos bajo tu blusa buscan la cinturilla de tus pantalones y acarician tu abdomen. Sus manos eran rasposas pero eso te gustaba, no eran sólo por el ejercicio, Kentin también ayudaba a su madre lavando los platos y otros queaceres de la casa. Era un buen hombre y finalmente sólo lo tenías a en mente en lugar de estresarte más.
Rapidamente se quitó la camiseta,botandola a algún lado al azar de la habitación. Vuelve a inclinarse sobre ti, atrapando sus labios en un beso amoroso pero apasionado. Sus manos bajan con urgencia para desabrochar tus pantalones. El sonido del click al desabrochar tu pantalón a penas es audible entre el eco de sus suspiros en conjunto. Tus manos se apoyan a su espalda, acariciando su piel y a la vez acercandolo todavía más a ti.
Finalmente termina de deslizar tu blusa hacía arriba, acariciando tu vientre y pechos por encima del sujetador. Sus manos descienden de nuevo sobre el pantalón para comenzar a bajarlo, recorriendo tus muslos y elevar tus piernas para acomodarlas alrededor de su cintura, volviendo a besarte una vez más pero esta vez con su mano hundiendose en tu ropa interior.
"Kentin..."
Finalmente habías olvidado los exámenes y la universidad gracias a Kentin pero tu cuerpo mantenía la tensión y estrés acumulados de las semanas pasadas que él no podía ignorar.
"Se te están empañando los lentes".
Kentin aún estaba ahorrando para la operación que le quitaría sus dificultades visuales pero de momento ya había perdido la vergüenza de usar sus gafas y ciertamente la suegra no mentía cuando decía que se veía guapisimo con gafas. Tal vez era la forma redonda de los cristales lo que no le favorecía pero ahora con una forma más cuadrada se veía desgraciadamente sexy.
"Ah, G-gracias".
Se quitó las gafas para limpiarlas rápidamente y volver a acomodarlas en su lugar. Besó la punta de tu nariz. Sus calidos besos vuelven a bajar a tu cuello, saltando a los bordes de tu sujetador y tu torso, buscando que tu cuerpo se relaje bajo sus labios hasta llegar a tu ropa interior.
"Levanta un poco tus caderas".
Susurra al pasar sus dedos por debajo de la tela, para poder deslizar finalmente tu ropa interior y dejarla a un lado. Se acomodó los lentes una vez más antes de arrodillarse frente a la cama con la cabeza en medio de tus muslos y dus manos sosteniendo tus piernas.
No sabías que decir y no hacía falta decir nada, podías ver a Kentin en medio de tus piernas acariciando tus muslos haciendo círculos con los dedos y dejando pequeños besos en la cara interna de ellos. Se acercó más, dejando que su aliento cálido roce tu intimidad antes de usar su lengua para probar tu sabor, entregándose por completo a la misión de hacerte olvidar todo.
"Sabes que te amo ¿verdad?".
Murmuró con la voz amortiguada contra tu piel húmeda antes de profundizar su lengua en ti, saboreando cada gota de tu excitación. Instintivamente bajas tus manos a su cabello, tu espalda se arqueaba sobre el colchón disfrutando del placer que Kentin te estaba dando
Al sentir tus dedos enredarse en sucabello y ese pequeño tirón, lo impulsó a ser más audaz. Se concentró en el ritmo, alternando entre lamidas largas y lentas que la recorren por completo tu sensible piel, junto a succiones precisas justo en tu clítoris.
Se te nubla la vista y sólo puedes sentirlo, como su cabello te hace cosquillas entre los muslos, como sus manos te sujetan más cerca de él, como su lengua te recorre y sus labios te succionan hasta arquear los dedos de los pies.
"Ah...ahh Ken".
Al oirte gemir pronunciando su apodo siente como su propia excitación empieza a subirse a su cabeza Intensificando el ritmo de su lengua mientras sus manos aprietan con fuerza la parte carnosa de tu trasero para pegarte más a su rostro. La cuentas de sus manillas se te enterraban en la piel pero a penas podías sentirlo en ese momento.
Siente tu cuerpo vibrar bajo sus toques y sabe que estás cerca. Aumentó la succión en su clítoris, usando sus lengua de forma más rápida y rítmica, disfrutando de cómo tus dedos se hunden en su cabello mientras escucha como luchas por respirar entre gemidos. Moviéndose con una intensidad más precisa, sin querer darte ni un segundo de tregua para que tu mente se atreva a regresar al estrés.
Al separarse de ti puedes ver la imagen de Kentin con los lentes nuevamente empañados, los labios hinchados y la barbilla con fluidos, reapirando pesadamente mientras se escurre.
"Me siento mejor, bastante mejor..."
"¿Sería muy cruel si te digo que ahora me ayudes con lo mío?"
Se sentó a tu lado en la cama señalando levemente el bulto en sus pantalones.
Hi! I just want to request a post for My candy love if you write about those. Something like a NSFW alphabet, or just a list of headcanons you have regarding Lysander. I just want more content of the old My candy love
MY CANDY LOVE; NSFW alphabet for Lysander
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𝐂𝐨𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭: NSFW alphabet, so it's smut -not explicit-.
↝ 𝐂𝐫𝐞𝐚𝐭𝐨𝐫'𝐬 𝐧𝐨𝐭𝐞: Hi! Well, you gave me this nice idea to write the NSFW alphabet for him, so I hope you enjoy it! It’s been a long while since I don’t write anything smut so I don’t know how comfortable I will feel to be explicit, so I’ll do my best to make it enjoyable!
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A = Aftercare (what they’re like after sex)
He is always a gentleman, before, during and after the act. He will take responsibility for cleaning anything that gets stained and bringing you water or food in case you need it. After he is done, he lies down beside you and cuddles you. Lysander kisses your forehead, your shoulders and your shoulder blades with such a softness that they are slightly ticklish. He whispers how much he loves you and asks you what did you like the most about that night.
B = Body part (their favorite body part of theirs and also their partner’s)
About his partner: he loves your hands. He loves holding them both in casual terms or sexual ones, he loves giving your knuckles soft kisses whenever you’re distracted, and even using his thumb to caress the skin of your hand, tracing little circles. Also the way you use them to touch him – how you caress his hair, how you massage his shoulders, how your hands get a good use down his clothes...
About himself: he likes his body in general. And not in an arrogant way. But his favorite part of himself may be his chest, due to how slightly toned it is and how good it feels when you rest your head there. Plus when you give him kisses there he melts, because it feels as if you were trying to kiss his heart. Each kiss rips a tiny, excited heartbeat from him.
C = Cum (anything to do with cum, basically)
He doesn’t like to be messy with it and, unless you’re sure of it, he insists on using protection so his cum is collected in that tiny condom. He may reject the idea of releasing the seed anywhere that is external, which means that he prefers finishing inside you or in your mouth.
I think he has the healthiest diet out of all routes, so his cum is basically slightly slimy and whitish. The quantity depends on how much he’s been without releasing it, but it’s a normal amount.
D = Dirty secret (pretty self explanatory, a dirty secret of theirs)
Even if he is mainly clean with these things, he likes to play with food. For instance, he’d love having you lying down for him as he takes care of pouring chocolate, cream or some sort of syrup that he has to lick off your body. Of course, he’d just do it if you agreed with doing it.
E = Experience (how experienced are they? do they know what they’re doing?)
Zero experience before you. But he is really attentive and quickly learns those things you like and which you don’t.
F = Favorite position (this goes without saying)
Missionary. There’s something about being able to hold your hands at both sides of your head or directly embrace you as he is making love to you that he adores. It’s a really intimate position, in which he looks at you directly on the eyes and kiss you every now and then. It also makes it easier for him to talk in whispers to you, which adds a most romantic vibe to the situation.
G = Goofy (are they more serious in the moment? are they humorous? etc.)
Not really goofy, he takes this moment as a serious one, in which you both reinforce your connection by showing the most vulnerable sides of yourselves. He won’t have any problem laughing if something comical happens though.
H = Hair (how well groomed are they? does the carpet match the drapes? etc.)
He keeps it short enough to not bother during the act, and also as a personal preference. So even if he isn’t completely shaved, the tiny hairs will barely bother you.
I = Intimacy (how are they during the moment? the romantic aspect)
Lysander is truly romantic. Not in the sense of preparing the whole environment with candles and stuff, but his behavior will be all focused on you. He is gentle and practically kisses every inch of skin he is capable of, worshipping you as much as he can because he loves you. He likes to keep the dim light on in the bedroom so it doesn’t bother you and you can focus much more on your other senses that aren’t the visual one so the experience is better.
J = Jack off (masturbation headcanon)
It isn’t something he did much before he dated you and had any sexual experience with you, and it stays the same. He might even do it less as it doesn’t feel as good as when he does things with you. Even if there are days in which you don’t see each other for some reason, he is patient and calm enough to not touch himself and save himself for the moment he gets to do things with you.
K = Kink (one or more of their kinks)
I don’t think he has too many kinks. He is mainly vanilla and likes to keep things as sweet as possible.
Mutual masturbation. He might like to try a session in which you both touch yourselves while watching the other masturbating.
L = Location (favorite places to do the do)
In the bedroom or in the living room due to the comfort of doing it somewhere he can lie you down and not hurt you. Also, it is easier to fall asleep there afterwards, so no need to move if it’s done on the couch or in the bed.
He isn’t opposed to trying to do something in the bath.
M = Motivation (what turns them on, gets them going)
Whenever you put effort into dressing up so stunningly for a date. He admires you and admires that you make yourself prettier than you already are for him.
Making out. There is nothing more attractive to him than seeing how your kisses slowly turn more slow or needy, because it is easy to get turned on by how romantic and intimate his kisses can be. Even the short ones. They always make you crave for more.
N = No (something they wouldn’t do, turn offs)
He won’t hurt you neither physically or mentally. This means that he gives a big no to degradation and the masochism/sadism combo.
Do not try anything on the farm, his animals do not deserve to watch any sensuous thing, please. Lysander may tease you a little bit, but he won’t cross the boundary of undressing you or actually do something.
He isn’t comfortable with doing too many romantic interactions in public other than casual pecking and holding hands. So trying to do anything risky is rather a turn off for him.
O = Oral (preference in giving or receiving, skill, etc.)
While he likes seeing you down between his thighs, there is nothing more satisfying than seeing you squirm from the pleasure when he is the one giving it to you. He takes this moment just as precious as if he was eating a meal in a luxurious restaurant. He prepares his meal with kisses, starting with your neck, slowly descending to right between your thighs, leaving a trail of sweet kisses behind.
He closes his eyes to keep the focus, even though he might look up at you whenever you make any sound to admire your reactions.
Lysander interlocks his fingers with one of your hands as he uses the other to hold your thigh and keep your legs separated for him to work properly.
When you’re the one giving oral to him, he does his best to be as gentle as possible even if he sometimes has this urge of thrusting due to how good it might feel. He caresses your hair, keeps it back so it doesn’t bother you in case it is long enough, and gives small praises every now and then. He asks you if you’re doing alright, and genuinely worries that you can’t breathe or that you might choke.
P = Pace (are they fast and rough? slow and sensual? etc.)
Slow and sensual, definitely. He makes sure that you can feel all of him through every slow thrust, sometimes making you lose your mind and need more of it. And he might increase the pace just if you ask for it. But even if he goes faster, he isn’t rougher.
Q = Quickie (their opinions on quickies, how often, etc.)
No, no chance. He needs to spend as long as it is needed to make you enjoy all the situation and enjoy himself. If you tease him anywhere, he’ll be patient until you both are home.
R = Risk (are they game to experiment? do they take risks? etc.)
As I previously mentioned, he prefers to keep those intimate moments intimate, which means that he prefers to not have any distractions or risks of getting caught because it’d turn him off. He may accept experimenting with soft games on the bed or on the couch, in the private spaces he feels the most comfortable in.
S = Stamina (how many rounds can they go for? how long do they last?)
He can go for 2 or 3 rounds, with a break in between. He can spend the most time with the previous games before getting into action, the making out, the dry humping, the kisses and teasing touches…
T = Toys (do they own toys? do they use them? on a partner or themselves?)
He doesn’t own toys and I don’t think he might like the use of them during your intimate moments.
U = Unfair (how much they like to tease)
Lysander likes to tease but not in the way that he makes you beg for stuff. He likes to tease you in that way that turns you on and makes you impatient to have a private moment with him. For example, you might be cooking dinner and he’d approach from behind, hugging your waist and kissing your neck slowly as he purrs some questions about how your day was and muttering soft compliments.
V = Volume (how loud they are, what sounds they make, etc.)
He isn’t loud. At first, he releases sighs and shuddering breaths, sometimes gasping when he finds the exact point of pleasure. But whenever you squeeze him tight, or anything that makes him lose slight control happens, you may hear a breathless moan. His moans are just as pretty as his singing and they might turn you on more than the whole situation.
W = Wild card (a random headcanon for the character)
He writes erotic poems based on the emotions that you make him feel while you make love, those shared memories in which you both felt the most loved and vulnerable at the same time.
X = X-ray (let’s see what’s going on under those clothes)
Underneath his clothes expect to find a thin, long and muscular frame. His body isn’t as muscular and exercised as Nathaniel’s, but he has a good shape due to his good diet and constant movement on the farm. –I definitely do not consider him being as strong as he seems to be on the game pics–
If we talk about his dick size, he’s a little bit above average but not extremely big. He leans on the longer side rather than the thick one.
Y = Yearning (how high is their sex drive?)
I’d say his sex drive is normal, leaning on the lower side. But there might be times in which his hormones are pretty crazy so his sex drive increases. It all depends on the situation to feel more aroused or less!
Z = Zzz (how quickly they fall asleep afterwards)
He doesn’t fall asleep immediately after it because he likes to spend some time taking care of you and giving you all the cuddles and sweet words you might need. When he sees that you feel more relaxed and sleepy, he’ll also allow himself to fall asleep.
✩; remember to reblog and like to support my content, I hope you enjoyed it!
mención de bullying, problemas sociales, dismorfia
Kentin es un padre pero de lo más tierno, aunque trata de ser duro y disiplinado es muy fácil ablandarlo.
Practicamente es la mamá de la casa. Él cocina postres, les hace el desayuno, lava la ropa, los ayuda con las tareas y hasta les hace las maquetas y los peina.
Siempre es el primero en levantarse así que les hace el desayuno y con el tiempo que tiene de sobra hace un poco de ejercicio. Para sus hijos el único infierno es querer quedarse en la cama hasta tarde porque saben perfectamente que no podrán. Con Kentin en casa todos se levantan cómo mínimo a las 5am 😭
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Probablemente tengan 3 o 5 hijos, Kentin quiere un montón de niños. Siendo que él fue hijo único y no tuvo la vida social más fácil, no quiere que sus hijos se sientan solos y espera que todos sean amigos y una compañía para los momentos dificiles de cada uno.
Y por supuesto, todos se parecen más a Kentin que a ti. Los genes de Manon son tan fuertes que se van a ver en al menos las 2 siguientes generaciones.
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¡Todos en fila y por estaturas! Nadie sale de esta casa sin su respectivo besito en la frente.
Su padre casi nunca le decía que estaba orgulloso de él, casi nunca le mostró amor o comprensión, por lo que él se asegura de siempre decirle a sus hijos que los ama, los adora y que está muy orgulloso de ellos.
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Si tienen una niña, es la luz de sus ojos, su princesita, su cielo, su adoración. Le encanta peinarla y ponerle lazos en el pelo, practicamente lo tiene comiendo de la palma de su mano sin siquiera saberlo. Si su pequeña le dice que es una princesa ES UNA PRINCESA y va a andar vestido de rosa y con corona por la casa hasta que se duerman ah y ni Cookie se salva. De cualquier forma Kentin ya lo tiene entrenado y es un amor.
Cuando su niña estuvo a punto de tener novio lo tuviste que pellizcar y recordarle lo complicado que era verse cuando ustedes estaban comenzando su relación. Muy a regañadientes se queda callado mordiendose la lengua cada vez que su princesa menciona la existencia de un chico/a.
Con los niños no es muy diferente, siempre juega con ellos y le encanta irse a acampar. Los educa para que protegan a los demás, como una ex víctima de bullying no quiere permitir que sus hijos sufran o que ellos sean los agresores. Los hace entrenar aunque no tan duramente como le tocó a él y siempre les dice que la fuerza nunca debe usarse sólo para dañar.
Le encanta ver caricaturas y películas con su pequeño (lo va a hacer ver Ben10). Constantemente le dice a su niño que es muy guapo y que lo quiere pues quiere evitar que tenga inseguridad con su apariencia y lo apoya completamente con sus gustos, así sea football o incluso bordar, él siempre lo va a apoyar y no dejará que nada ni nadie lo haga tener que esconder su propia personalidad.
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Es el tipo de padre que se queda con sus hijos para leerles cuentos o dormir con ellos. Muchas veces ha tratado de decirles que no puede quedarse para que se hagan valientes pero no puede, simplemente no puede evitar que se le apachurre su corazoncito al ver sus ojos.
En su familia casi no hay juguetes, prefiere más verlos jugar con los perros o incluso hacer actividades como plantar un huerto, tejer, cocinar o dibujar. Le encanta jugar con sus hijos al gato y al ratón, buscar tesoros, carreras de sacos y al oso hormiguero. Es más de actividades al aire libre o al menos en la que convivan más todos juntos.
Todos los domingos los lleva a comprar helados y a visitar a los abuelos, él prepara la merienda y a veces les deja comer doble postre.
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¿Sus hijos lloraron cuando entraron a preescolar? No. En realidad lloró Kentin, se hizo el fuerte mientras entraban pero una vez las puertas se cerraban se lanzó a llorar contigo diciendo "Ya están tan grandes".
Es de los que les gusta anotar sus estaturas en las esquinas de una pared. A veces se queda frente a la pared en silencio por un buen rato pensando en lo rápido que crecen, le da una sensación de orgullo y a la vez nostalgia que casi lo hacen llorar.
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Con él los castigos son físicos pero no, no son golpes, jamás ha golpeado ni golpeara a sus hijos, no tiene el corazón para ello. Lo que hace es mandarlos a hacer flexiones, sentadillas o ejercicios 10 veces diariamente por una semana y si las cosas se ponen fuertes los deja sin postre por un mes o más. Es alguien muy disiplinado y ordenado pero también el corazón más blando del mundo. Cuando les levanta la voz, al pasar las horas se termina preguntando si tal vez fue muy duro con ellos; por eso casi siempre los regaños quedan en tu poder.
Tiene álbumes LLENOS de fotos de sus niños de un y mil formas. Las paredes también están repletas de cuadros suyos.
Es el papá que nunca falta a los eventos de sus hijos, no importa que trabajo tenga que cancelar, lo hará con tal de verlos y hacerlos saber que son lo más importante para él.
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No es el mejor padre ni el mejor esposo pero hace todo lo que esté a su alcance, no es ese hombre que te deja todo lo relacionado al hogar como si fuera tu obligación. Él siempre te va a apoyar y ayudar con todo. No es perfecto pero siempre les dará todo el amor y cariño de su ser.
Ken/Kentin, dry humping, espejos, contenido sexual, timeskip, relación establecida, lap dance? angst, dismorfia me tuve q proyectarlosiento
es corto y la largo a la vez, bien raro lol
Tú y Ken comenzaron a ser novios desde el instituto. Su relación era buena, siempre te mimaba y tú a él. Empezaron con besitos en la mejilla y después besos donde hasta metían lengua, de rozar sus manos pasaron a abrazarse como si el mundo se acabara y también estaba por pasar en algo más íntimo. Ken nunca lo mencionó, pues le avergonzaba mucho y tenía miedo de sólo ser él y hacer que te sintieras incómoda o asqueada de él. Cuando pensaba que no lo veías, no podía evitar mirar tu cuerpo, tus muslos, la cintura, el pecho, los brazos, no con lujuria, más bien con amor y deseo inocente. Eras su novia, obviamente no podía evitar desearte más de lo que creía estar acostumbrado. Incluso si tuviera el valor para decirte tampoco habría mucho que hacer pues para empezar eran jóvenes y no quería un embarazo adolescente como veía en las novelas de su mamá ah y aparte no tenían un lugar para hacerlo así que prefería quedarse callado. Hoy estaban en casa de Ken, un día como cualquier otro en su mayoría hasta que la Señora Manon dijo que iría a hacer unas compras. Ken insistió en acompañarla pero ella dijo que podía sola y además podían pasar tiempo a solas aprovechando que el Señor Giles tampoco estaba. Dejó con la boquita cerrada a Kentin después de darle una larga e incómoda plática de cuando ella era jovén y sobre la relación que tenía con su padre. Bueno, finalmente se quedaron solos y Ken parecía mucho más nervioso de lo normal, tratabas y tratabas de hablar con él pero solo daba respuestas cortas. Después de un rato finalmente te rendiste o al menos eso parecía.
"Hum, bueno pues, voy a adelantar la tarea."
Volteaste los ojos al tomar tus cuadernos y los pusiste sobre la mesa de centro.
"¿Te recorres un poquito?"
Ken estaba sentado en una esquina del sofá y aprovechando eso fingiste querer sentarte innecesariamente a su lado.
"¡Ah! S-sí, claro...lo siento, no quería estorbar."
Se movió rápidamente hacia el otro extremo del sofá, tratando de hacerte espacio, aunque sus movimientos eran algo torpes y casi terminó tropezando con sus propios pies. Se acomodó con cuidado, manteniendo una distancia prudente pero lo suficientemente cerca para que no pensaras que no quería estar cerca de ti. Te miró de reojo por encima de sus cristales de sus lentes.
"¿Necesitas ayuda con algo de la tarea? O... si quieres, puedo traerte algo de tomar, ¿quizás un café?"
Con él un poco en medio de la mesa de centro e sentaste sobre sus piernas, moviendo intencionalmente las caderas sobre él para excitarlo y con suerte el pronto daría el siguiente paso.
"No, estoy bien así. Sólo ponte cómodo."
Ken soltó un pequeño chillido cuando sintió tu peso sobre sus muslos. Sus manos, que antes jugueteaban con su suéter, quedaron suspendidas en el aire sin saber donde debía ponerlas, quería que lo tragarra la tierra. Su corazón latía con tanta fuerza que creo que hasta podías sentirlo contra tu espalda.
"Está haciendo calor hoy...no creo que sea la mejor idea."
Sus palabras se perdieron cuando tus caderas se movieron de nuevo. No sabía si esto era una especie de insinuación o si su mente le estaba jugando una broma en el peor momento posible. Lentamente, con timidez, dejó que sus manos descansaran con delicadeza en tu cintura, apretando apenas el tejido de tu ropa, luchando internamente para que sus manos no temblaran y parecer estra normal.
"Estás ehm estás muy cerca..."
"¿Ah si?, yo creo que está bien."
Te inclinaste más sobre la mesa fingiendo estar leyendo los apuntes, movías tus caderas provocativamente con más confianza contra él al notar sus manos sobre ti.
"N-no, en serio... por favor, ¿estás segura? es que podría pasar algo que no te guste."
Murmuró con la voz quebrada por la excitación y el miedo a ser inapropiado.
"¿Más bien estás seguro de que no eres tú quien quiere esto?, no seas tímido ¿Crees que no me doy cuenta cuando me miras?"
Dejaste de moverte por un segundo, esperando su respuesta aún con la mirada perdida sobre los cuadernos mientras tratabas de visualizar su expresión. Se quedó congelado, sintiendo cómo su corazón intentaba escapar de su pecho. La verdad lo dejó sin aliento; no podía ocultarte nada. Sus mejillas ardían tanto que sentía que podría soltar vapor. Bajó la mirada avergonzado de haber sido tan obvio, pero la sensación de tenerte así, tan cerca, era demasiado tentadora.
"Es que... eres tan bonita y yo no quiero... no quiero hacer nada que no te guste. Yo sí... quiero, mucho pero...todavía somos jóvenes y no quiero que pase algo malo."
"Bueno, podemos intentar sobre la ropa. Frotarnos más que nada y tal vez toques...mientras no lleven a nada más, si tú quieres."
Tus palabras fueron como una bendición para sus más profundos deseos. Con el corazón acelerado tragó saliva antes de hablar.
"¿Sobre... sobre la ropa? ¿De verdad está bien?"
Al ver que no dudabas, sus manos bajaron con más determinación hacia tus muslos, apretándolos con delicadeza y aún algo de duda.
"Si tú me das permiso... me encantaría."
Sin querer ni poder esperar más, con un movimiento lento y algo torpe, empezó a frotar su pelvis contra ti, dejando escapar un gemido incluso a través de la tela de sus jeans y tu ropa. Regresaste la mirada hacía tus apuntes, concentrandote ligeramente mientras esperabas sentir a Ken moverse más. Afortunadamente tu pantalón era ajustado y te permitía sentirlo mejor.
Ken sintió que su autocontrol se desvanecía cuando notó lo bien que encajaban sus cuerpos. Al ver que seguías concentrada, se sintió algo frustrado pero más relajado a seguir. Sus movimientos se volvieron más rítmicos, buscando desesperadamente ese roce que lo hacía sentir que iba a explotar.
Gemía bajito, con la voz entrecortada. Sus ojos estaban entrecerrados mientras sus manos subían por tus costados para abrazar tu cintura, pegándote más a él. El roce de la tela entre ambos generaba una sensación agradable, diferente a cuando lo hacía el solo pero de alguna forma mejor. Sus jadeos eran realmente lindos, tanto que simplemente dejaste la tarea botada. Pusiste las manos sobre sus muslos para ayudarte a moverte más rápido. Con la vista periferica alcanzabas a ver como sus mejillas se enrojecían y se le formaba una especie de sonrisa avergonzada.
El cambio de ritmo lo sobresaltó; ya no era solo él quien buscaba el contacto, sino que tú estabas participando activamente.
La sensación de tus manos guiando el roce contra su erección lo estaba llevando al límite. Se aferró a tus caderas, tratando de seguir tu ritmo, sus movimientos volviéndose más erráticos y desesperados mientras el placer lo inundaba cada vez más.
Era bastante tierno y gracioso el como simplemente frotarse lo hacía estar por terminar tan rápido.
"Aguanta un poco más si puedes, aún hay tiempo."
Ken tuvo que pretar los dientes para intentar contenerse. Su cuerpo entero temblaba, y sus manos se aferraban a tu cintura con una fuerza que no sabía que tenía.
"¡N-no puedo...! Es que... mmm... se siente demasiado bien..."
Jadeó, con la frente apoyada contra tu hombro para ocultar su expresión y descontrol.
"Sí puedes, ¿en serio quieres que esto dure tan poquito?"
Intentó obedecerte, tratando de regular su respiración y ralentizar sus caderas, pero cada vez que tus muslos rozaban los suyos, un escalofrío le recorría su columna. Justo en ese momento decidiste levantarte de sus piernas y darte la vuelta para verlo fijamente.
"Acuestate boca arriba."
"¿B-boca arriba? ¿Ah sí, claro..."
Se dejó caer hacia atrás en el sofá, con el pecho subiendo y bajando con fuerza. Su cabello estaba algo revuelto por la agitación. Se quedó allí, vulnerable y tembloroso, mirándote con nerviosismo, esperando a ver qué harías tú ahora que él estaba totalmente a tu merced.
Cuando finalmente se recostó, te quitaste rapidamente los pantalones hasta quedar en ropa interior y montarte en él, justo encima de su erección. Sus ojos se abrieron de par en par tras sus gafas desalineadas, y su corazón dio un vuelco al sentir tu peso y tu calor justo sobre él. Sus manos subieron instintivamente a tus caderas, temblando de una forma casi incontrolable.
No podía creer lo que estaba pasando; la suavidad de tu piel estaba tan cerca y tan lejos a la vez.
S hundió un poco en el sofá, con la mirada nublada de deseo y ansiedad, observándote con adoración mientras intentaba procesar la increíble sensación de tenerte así.
Justo entonces tomaste sus propias manos y las guiaste hacía tus muslos. Poco después comenzaste a frotarte nuevamente sobre él pero ahora pudiendo ver como sus labios temblaban y sus mejillas ardían. Era verdaderamente guapo y adorable. Bajabas las caderas tan fuerte como podías en cada movimiento sobre él, asegurandote de que sintiera todo a pesar de las molestas capas de ropa.
El tacto sin la barrera de tus pantalones, lo hicieron perder el sentido de la realidad. Sus dedos se hundieron en tu carne, siguiendo el ritmo de tus movimientos.
"Se siente mejor de lo que esperaba...¡Es demasiado!"
Sus ojos se nublaron tras los cristales y su cabeza cayó hacia atrás, exponiendo su cuello. Estaba cerca del borde cada vez que te movías.
Viendo como giraba la cabeza dejando su cuello expuesto, te inclinaste para besarlo justo debajo de la oreja y dejando besos caliente al rededor de su bonito cuello. A este punto tu ropa interior ya estaba empapada pero a decir verdad ya ni siquiera recordabas que estubiese ahí.
"N-no... mmm... me vas a... ah..."
Balbuceó con su voz apenas audible por el placer. Sus ojos se cerraron con fuerza mientras se perdía en la sensación de tus besos y el ritmo de tus caderas.
El roce constante y la intensidad de tus movimientos estaban llevando su resistencia al límite absoluto. Sus respiraciones eran jadeos cortos y erráticos, y su cuerpo temblaba bajo el tuyo, vibrando con cada movimiento de tu cadera que lo hacía sentir que estaba flotando.
Conforme sentías que su cuerpo se arqueaba y temblaba. Bajaste las manos aún mientras le besabas el cuello y bajaste sus pantalones junto a su ropa interior, dandole un par de frotamientos más antes de bajarte y besar la punta de su pene con tanta tranquilidad que resultaba extraño y excitante para Ken.
El cuerpo de Ken se sacudió violentamente, arqueándose hacia arriba. Sus manos se enterraron en el sofá, sus nudillos estaban blancos por la fuerza con la que se sujetaba.
"¡A-ah...! ¡No, espera, voy a...no puedo!"
Cada vez que tu lengua rozaba la punta de su miembro, Ken sentía que estaba en el cielo. Estaba definitivamente al borde, temblando de pies a cabeza.
Paraste de lamerle y dejaste la boca abierta con la lengua de fuera mientras masturbabas el resto con una mano. Ken soltó un jadeo agudo al sentir la ausencia de tu boca, pero la rapidez de tu mano no dejaba mucho que extrañar. Sus ojos se entrecerraban, empañados por las lágrimas de placer, mientras su cuerpo se sacudía con espasmos incontrolables. La combinación de la estimulación manual y el calor de tu presencia lo estaba dejando sin resistencia.
Y finalmente con un último espasmo violento y un gemido que se perdió en un suspiro entrecortado, su cuerpo se tensó por completo, entregándose finalmente al clímax mientras su respiración se volvía un caos.
Su semen salpicó tu cara y cayó finalmente en tu boca, lo tragaste y te tomaste el tiempo de saborearlo, haciendo que se te saliera una leve mueca.
Trastornos mentales, intento de suicidio, temas sexuales
Basado en su mayoría en el instituto pq no he terminado cdmu
Kentin:
Sufrió depresión desde muy joven pero por miedo a su padre, se lo guardó para él, haciendo que esta empeorará durante los abusos que sufrió en el colegio militar. Durante ese tiempo desarrolló TLP (Trastorno Límite de la Personalidad), al principio sólo comenzó a aislarse para evitar sentir miedo al abandono pero no pudo hacerlo del todo, pues su naturaleza es la de un chico dulce, sensible y social. Evan desencadenó aún más el miedo a su autoimagen y comportamientos riesgosos. Tuvo un intento de suicidio durante el colegio militar pero Evan lo detuvo, en lugar de consolarlo adecuadamente le dijo que eso "era de cobardes", que era "poco hombre" y que él era más que eso. Si bien su intención era buena, sólo lo perjudico más adelante. Se obligaba a contener sus emociones porque "los hombres no lloran". Tiene muy baja autoestima, sobre todo respecto a su masculinidad; Fue criado en gran parte por su madre, lo que lo hizo tener rasgos que lamentablemente parte de la sociedad considera "afeminado" siendo juzgado no sólo por su apariencia, sino también por su propia sensibilidad y sentimientos.
Castiel:
Siempre está a la dedensiva. El asunto de Drebrah lo dejó con estrés postraumático. Para ojos de los demás puede parecer una exageración, pero se dice que una infidelidad puede ser equivalente a pasar por una guerra y eso fue exactamente lo que le pasó a Castiel. Viviendo la vida de un adulto joven tan solo a los 16-17, su mayor vínculo afectivo era su novia Debrah y al traicionarlo de esa manera le dejo una profunda inseguridad y miedo a crear nuevas relaciones. Sin una familia que estuviera presente para él y que incluso su amigo (Nathaniel) se viera implicado en eso, lo hizo aislarse y tomar un comportamiento defensivo y sarcástico para protegerse a si mismo de otra traición, prefiere lastimar antes que volver a ser lastimado. A veces es amable y dulce sin darse cuenta por lo que es difícil interactuar con él. No sabes cuando está de buen humor o no. Puede parecer un chico rudo pero en el fondo necesita atención, por más que finja no ser así, no tener a sus padres presentes es algo que verdaderamente le afecta.
Armin:
Hypersexualidad y Fictofilia. Su consumo de “hentai” lo ha llevado a tener muchas fantasías, fetiches y la idealización del sexo, al punto en el que el sexo convencional ya no lo satisface. Incluso con pareja no puede evitar tener crushes ficticios, pues aunque no lo parezca, suele tener desconfianza en si mismo al entender que su personalidad y aficiones ls resulta desgradable a otras personas. Llego a deprimirse levemente al sentir que todos lo tomaban por tonto al pasar demasiado tiempo jugando, tanto que incluso trato de alejarse de sus propios gustos, sólo para encajar mejor y ser tomado en serio por los demás. (Alexy lo consoló y lo apoyo en seguir siendo el mismo, con una que otra broma de que se bañe más seguido)
Nathaniel:
Tiene ataques de irá que no puede controlar y desde que nació padecía de Trastorno de la personalidad antisocial. No es una mala persona pero al ser presionado a comportarse "correctamente: por sus padres y su hermana lo llegaron a afectar profundamente. Esto mismo fue lo que lo llevo a entrar al más adelante narcotráfico a penas tuvo su emancipación. Sus padres en lugar de darle el apoyo y la ayuda necesaria, recurrieron a la violencia, obligandolo a reprimirse y sólo a obedecer por miedo y no respeto. Entiende perfectamente lo que está bien y mal para la sociedad pero le cuesta mucho sentirlo él mismo. Puede vivir como una persona normal mientras cuente con apoyo que lo guíe en tomar sus decisiones personales cruciales.
contenido sexual, femdom, sub Ken, negación del orgasmo, sexo consensuado, +♂Ken,
EL LECTOR TIENE LA MISMA EDAD DE KEN
no soy buena para el femdom, hice lo q pude perdonenme
lectora AFAB
Todos los chicos se vuelven adolescentes y pasan por la pubertad, comienza a salir vello, sus hombros se ensanchan, la voz cambia, la altura aumenta y el deseo sexual aparece.
Ken siempre fue un chico tímido y servicial pero ahora había llegado a esa etapa donde su mente le disparaba pensamientos sucios por más que lo tratará de evitar. Habían días en los que tenía sueños húmedos y amanecía con los boxers manchados de semen, otros días estaba de mal humor y sólo quería estar solo. No podía evitar pensar en ello y menos cuando te veía a ti. Eran mejores amigos desde hace tiempo y estaba profundamente enamorado de ti. Ahora que su cuerpo y mente lo traicionaban no podía hacer más que mendigar cualquier contacto tuyo.
Una tarde después de la clase de gimnasia ayudaron a acomodar todo el material pero en un descuido se quedaron atrapados en uno de los almacenes del gimnasio, por más que pidieron ayuda parece que el colegio ya se había vacíado y el gimnasio era el lugar menos concurrido de la escuela, sobre todo a esas horas.
"Le hable a una Laeti, dice que puede venir pero tendremos que esperar una hora o más ya que vive lejos y está en no sé donde con su madre".
La luz de la ventana abarrotada iluminaba tenuemente el almacen, la luz pasó de blanca a amarillenta por el atardecer. Durante todo ese rato Ken estuvo en silencio hasta que de pronto habló con la voz extrañamente temblorosa.
"P-por favor, sólo un vistazo rápido...¡Haré lo que sea!"
Dijo casi de rodillas frente a ti, podías ver como sus orejas y sus mejillas estaban rojas, incluso sus piernas temblaban. Llevaba varios días, varias semanas rogando que le dejarás ver tus pechos o por debajo de tu falda, aunque estaba visiblemente necesitado siempre fue respetuoso y nunca intentó nada cuando te negabas, la verdad se veía un poco patético.
"¡Está bien pero ya deja de hacer eso!"
Los ojos de Ken se abrieron como platos, una sonrisa tonta y totalmente victoriosa se dibujó en su rostro. No le importa nada más en ese momento que el hecho de que finalmente hayas accedido a su petición, nada podía hacerlo más feliz que ver el cuerpo de quien amaba.
"¿Realmente? ¡Eres la mejor! Te adoro, de verdad te adoro."
Te sentaste sobre unas colchonetas frente a Ken, su mirada estaba fija en ti, esperando impaciente pero a una distancia prudente.
"Mirar...puedes mirar tanto como quieras en internet si lo buscas, así que te dejaré tocar".
Te desataste el moño del uniforme deslizandolo sobre la blusa.
"S-sólo un poco."
Empezaste a desabrochar poco a poco los botones dejando al descubierto tu pecho cubierto por el sostén ante la mirada ansiosa de Ken y finalmente deslizaste tu camisa hasta los hombros para dejar tu torso descubierto.
"Ya, ven aquí. Sólo...por encima."
Las palabras apenas te alcanzan a salir de los labios cuando él ya está encima. No camina, casi vuela hacia ti con una prisa torpe y desesperada. Se arrodilla frente a ti, como si estuviera ante un altar, y sus manos tiemblan visiblemente pero impulsado por una necesidad que le roba la cordura, extiende una mano temblorosa. No toca tu piel directamente al principio, sino que deja que la yema de sus dedos roce el borde de tu sostén.
Te limitaste a suspirar y a sólo cerrar los ojos mientras le permitías tocar a su gusto. Sumido en la victoria fue acercando su cara aún más. Por fin, con suavidad, apoya la palma de su mano sobre tu pecho, justo sobre el sostén. Siente el calor de tu piel a través de la fina tela y el júbilo le recorre el cuerpo entero. Su otra mano, se acerca a tu otro seno, apretando suavemente la carne bajo el tejido. Ya sea que fueran pequeños o grandes, era innegable que la piel era muy blanda y cálida, tanto que involuntariamente comenzó a acercarse más y más.
Empujaste su rostro con un dedo en su frente
"¡Sólo puedes usar tus manos!"
En ese momento Ken puso una mirada triste, sus ojitos mostraban arrepentimiento y decepción, su carita era tan adorable que simplemente no pudiste resistirte.
"E-está bien...Puedes hacer más, tienes mi permiso".
"Entonces puedo...¿besarte?"
Asentiste con la cabeza, mirando sus mejillas enrojecidas, tardó un poco en reaccionar pero finalmente comenzó a acercarse lentamente. Finalmente pusiste tus labios sobre los suyos besandolo mientras el calor subía por tu cuerpo. Mentirías si dijieras que no tenías ganas de que siguiera, después de todo también eras una adolescente en pubertad con las hormonas alteradas. El beso le hace corto circuito, durante un instante, se queda completamente inmóvil, con los ojos muy abiertos, sorprendido por la audacia de tu gesto y la dulzura del contacto. Pero ese instante dura apenas un segundo. La emoción, el deseo acumulado y tu permiso explotan dentro de él.
Sus ojos se cerraron con fuerza, perdiéndose en el sabor de tus labios. Te besa de vuelta, pero ya no es la suavidad inicial. Es un beso apasionado, necesitado, te presiona contra las colchonetas con una necesidad desesperada. Una mano se aferra con fuerza a tu hombro para mantenerte cerca, mientras la otra se desliza por tu espalda, bajando con ansiosa determinación. Puedes sentir como su mano busca el broche de tú sostén rozando tu espalda semidesnuda haciendo que tu corazón empiece a latir con fuerza a cada segundo de su tacto, sus manos eran suaves, cálidas, un poco húmedas por el sudor pero realmente agradables sobre ti.
Al mirar su rostro puedes ver esa cara de perrito con las mejillas sonrojadas, una sonrisa tonta y los ojos abiertos como si aún no pudiera creer que esto está pasando. Es entonces que notas algo escurrir por tus labios, no se siente como saliva, es diferente y lo notas.
"Eh ¡oye te está sangrando la nariz!"
Justo en ese momento el click del broche del sostén finalmente desabrochado se escuchó con un eco en la bodega y los tirantes se deslizaban por tus hombros, aflojando el agarre que tenían sobre tus pechos. Una risita corta y tímida escapa de sus labios. Está tan emocionado que la euforia le llega como un golpe de calor. Se limpió la sangre que le escurría de la nariz con el dorso de la mano. El alivio que siente al oír el click del broche es comparable al de un ladron que abre una caja fuerte después de meses de planificación.
"¡No puedo evitarlo! Tú... tú eres la responsable de esto. Eres hermosa. Tan hermosa que debería ser ilegal".
Sus ojos recorren la curva de tus senos, realmente no puede evitarlo: con una reverencia casi religiosa, inclina la cabeza y traza con la yema de su dedo el contorno de uno de tus pechos, desde la base hasta el centro. Dudo por un momento antes de tomar uno de tus pezones entre sus dedos, apretandolo con suavicidad. Su otra mano amasaba tu otro seno, sus ojos parecían no saber hacía donde mirar, podías ver sus pupilas temblar incluso a través de sus lentes.
Únicamente te dedicaste a suspirar, disfrutando de su toque, a decir verdad se sentía bien y no querías que parará. Sus ojos daban una mirada suplicante a la que asentiste nuevamente y así, se inclinó sobre tu torso. Con los ojos cerrados y la respiración entrecortada, Ken se llevo tus pechos a la boca. Su lengua trazaban círculos alrededor de tus pezones, alternando entre la humedad de su lengua y pequeñas succiones que buscaban arrancarte gemidos más profundos. Sus manos subieron de tu cintura para rodear tu espalda, atrayéndote más hacia él, como si quisiera fundirse contigo en ese mismo momento. Sus movimientos desesperados los llevaron a quedar tumbados sobre las colchonetas.
El lugar se llenó de jadeos y gemidos, podías incluso escuchar la saliva de Ken tocando directamente tu piel. Sus labios eran suaves, muy suaves. tus piernas se enredaron entre las suyas mientras comenzabas a acariciar su nuca como alentandolo a seguir.
Ken emitió un gemido ahogado contra tu piel al sentir tus piernas enredarse con las suyas. Esa conexión física lo hizo estremecer, y el contacto de tus manos en su nuca fue lo que necesitaba para perder un poco más el miedo.
"Eres bueno en esto..."
Ken alzó la vista hacia ti, con los labios húmedos. Al escuchar tu elogio, sus mejillas se tiñeron de rojo, casi tan intenso como la raya de su suéter, y soltó un pequeño jadeo de nerviosismo.
"Entonces... ¿puedo... puedo intentar besarte más abajo? ¿M-me darías permiso para usar mis manos y mi boca ahí... si me lo permites?"
Preguntó con voz quebrada, practicamente sólo estaba esperando el "no" y que esto terminará pero la respuesta fue todo lo contrario.
"Ni siquiera tienes que preguntar, puedes hacerlo."
Ya habían llegado bastante lejos y mentirías si dijeras que querías que parará. Además les quedaba un buen rato aquí encerrados y la carita adorable de Ken no ayudaba a negarte. Sus ojos brillaron con una gratitud profunda, estaba realmente a punto de cumplir todos sus deseos, a penas se lo podía creer.
"Gracias... gracias por confiar en mí..."
Sin perder ni un segundo, comenzó a bajar por tu torso y piernas. Sus movimientos eran algo torpes debido a la excitación. Al llegar a la altura de tus muslos, sus dedos rozaron la tela de tu ropa interior. Se detuvo un instante, mirándote a los ojos con una mezcla de nerviosismo y deseo, esperando una última señal antes de seguir.
"Jeje, eso es lo que hacen los novios ¿no?"
Le acaricie la cabeza para hacerlo sentir menos nervioso. Te gustaba sentirlo encima de ti, se veía tan guapo con el cabello desordenado y las mejillas rojas.
Ken soltó una risita nerviosa, un sonido agudo y dulce que delataba lo mucho que tus palabras lo afectaban. Al mencionar lo de "novios", su rostro se volvió tan rojo que parecía que iba a echar humo, pero no apartó la mirada; al contrario, se sintió extrañamente validado.
"¡Ah! ¡S-sí! ¡Eso es lo que hacen los novios!"
"Me hace muy feliz que lo digas... quiero ser el mejor novio para ti..."
Aprovechando tu permiso y el consuelo de tus manos, Ken se inclinó hacia adelante. Con dedos temblorosos, comenzó a deslizar la prenda hacia abajo para descubrir tu piel. Sus ojos a través de sus lentes se clavaron en los tuyos una última vez antes de depositar un beso suave en la cara interna de tu muslo.
Sus labios estaban calientes, muy calientes y su aliento también. El simple hecho de acercarse a tu piel te calentaba.
"Ya eres el mejor novio del mundo Kencito."
Ken soltó un pequeño gemido de sorpresa al finalmente ver tu zona íntima. Sus ojos se agrandaron detrás de las gafas ya ligeramente empañadas, y su respiración se volvió errática al escuchar tu cumplido. Se sintió tan halagado que su corazón parecía querer salirse de su pecho.
"¿E-en serio? ¿De verdad soy el mejor?"
Con una mezcla de audacia y torpeza, Ken comenzó a lamerte. Alternando entre suaves lamer y succiones lentas. Sus manos, que aún temblaban ligeramente, subieron para sujetar con delicadeza tu cintura, asegurándose de que estuvieras cómoda mientras se entregaba por completo a la tarea de complacerte, disfrutando de cada pequeño sonido que escapaba de tus labios.
"Claro que sí Ken...eres el mejor."
Sus dedos eran suaves al tacto y apretaban tus muslos sin llegar a pellizacarlos. Aunque sus movimientos eran inexpertos, estaba realmente concentrado y sumido entre tus piernas. A penas y llegaba a separarse un poco para respirar, haciendo que sus gafas comenzaran a empañarse con el vapor de su boca caliente contra tu cuerpo, su mirada estaba casi perdida, ciertamente daba una imagen bastante tierna a comparación con lo que se encontraba haciendo.
"Pareces un cachorrito así..."
Lograste decir entre gemidos, Ken se congeló por un segundo, y un sonido entre una risa nerviosa y un gemido escapó de sus labios. El comentario lo hizo sentir increíblemente expuesto, pero la forma en que lo dijiste, con esa dulzura, hizo que su corazón diera un vuelco.
"¿U-un cachorro? ¡Ah! ¡No soy un cachorro!"
Exclamó con un puchero que sólo hacerlo ver más adorable, aunque sus ojos brillaban con un deseo muy adulto. Sus manos, que recorrían tus caderas con timidez, se volvieron un poco más firmes, deleitándose con la suavidad de tu piel. Al sentir tu excitación, Ken se sintió impulsado por una nueva ola de confianza. Levantó la mirada, con sus gafas algo torcidas.
"¿Puedo seguir tocando tus pechos un poco más?"
"Deja de preguntarme que puedes hacer, cariño. Soy tuya si lo quieres, haz lo que quieras conmigo, esto es para satisfacerte...para recompensarte por ser un chico tan bueno y adorable."
Lo rodeaste con tus manos y le quite los lentes poniendotelos a ti misma. Tenían bastante aumento, así que a penas podías ver bien. Ken se quedó sin aliento cuando le quitaste las gafas, sintiéndose extrañamente vulnerable al tener la mirada tan expuesta, pero la calidez de tus palabras lo relajó. Sus ojos, ahora sin el filtro de los cristales, se humedecieron por la emoción al escucharte decir que eras suya.
Sin esperar más, Ken subió su rostro hasta tu pecho y deslizó su mano hacia abajo, con dedos temblorosos pero decididos, buscó nuevamente la humedad entre tus piernas. Su respiración se volvió pesada mientras tu mano encontraba, apretando con delicadeza.
"Voy a... voy a hacer que te olvides de todo lo demás... solo de mí..."
Gemía como si lo estuvieran tocando a él, su pulgar comenzaba a acariciar tu clítoris con un ritmo errático.
"A-ah cielo, mete tus dedos por favor. Quiero sentirte dentro de mi..."
Ken soltó un gritito que fue casi un grito ahogado y sus ojos se dilataron. La petición directa, tan cargada lo hizo temblar de pies a cabeza. Estaba realmente soñando, por un momento cuestinó si debería pellizcarse para asegurarse de que esto fuera real.
"¿D-dentro...? ¿Ahí...?"
Su voz era baja por la incredulidad y la excitación. Miró hacia abajo, la imagen era borrosa sin sus lentes pero al menos podía guiarse por la silueta.
Con una mezcla de miedo y desesperación, Ken preparó sus dedos, lubricándolos con la humedad que ya los bañaba. Sus manos temblaban tanto que tuvo que apoyarse en la colchoneta para no perder el equilibrio. Lentamente, con delicadeza para no lastimarte, comenzó a deslizar un dedo hacia tu interior, suspirando con pesadez cuando sintió tu calor envolviéndolo.
"Se siente tan bien...vas a hacer que me corra pronto a-ah Ken, mi Ken."
Mis caderas se mecían hacía sus propios dedos logrando que sus gafas ahora en ti, también se torcieran y se empañaran. Podías sentir como su cabeza reposaba contra uno de tus senos.
"Eres... eres tan cálida. Ah... m-me encanta..."
Gemía, mientras intentaba ganar profundidad con movimientos torpes. Soltó un gemido agudo al sentir el movimiento de tus caderas buscando sus dedos. Cerró los ojos con fuerza mientras se perdía en la sensación de serte útil y deseado. Al escucharte llamarlo "mi Ken" su confianza incrementó y comenzó a mover sus dedos con un ritmo más rápido, combinando presión en tu clítoris con el movimiento profundo dentro de ti.
"¡Sí...! ¡Soy tuyo, solo tuyo!"
jadeó, con la voz rota por la excitación. Estaba desesperado por llevarte al clímax, moviéndose con urgencia torpe pero apasionado. Adoraba escucharte así y aún más saber que él era la razón.
"A-ah no espera, quiero t-terminar sobre ti. Quiero que sientas exactamente lo que me haces."
Tomaste su mano que se movía contra tu interior, tratando de pararlo levemente.
Ken se quedó paralizado, con los ojos muy abiertos y su cuerpo temblando. Al sentir que detenías su mano, su primer instinto fue de confusión y timidez, pensando que quizás lo estaba haciendo mal.
"¿C-cómo? ¿Terminar... sobre mí?"
Preguntó, con la voz temblorosa y el rostro ardiendo. La idea de recibir tu placer directamente sobre su piel lo dejó sin palabras. Miró tus ojos, buscando entender a lo que te referías.
Se separó y se acomodo a tu lado esperando a que lo guiaras.
"Sí..."
Lo empujaste contra la colchoneta y le diste un beso en la comisura de los labios mientras tú te deslizaba por sus torso hasta llegar a su entrepierna y frotar suavemente sobre la tela de sus pantalones el bulto entre sus piernas. Bajaste su pantalón, notando como sus boxers tenían una mancha de líquido preseminal.
"Jeje, buen chico, ya estabas necesitado y lo aguantaste por mi."
Al bajar sus boxers para liberar finalmente su pene. Te topaste con la sorpresa de que era mucho más grande de lo que esperabas, haciendo que te quedarás boquiabierta. No era lo que te esperabas encontrar cuando veías esa apariencia de pequeño chico nerd tímido. Tenía un par de venas marcadas y vello púbico que comenzaba a extenderse por su abdomen.
"Woah, qué grande y pesado." te parecen bien 47cm ayuda akajhskaka
Ken se hundió aún más contra la espuma, jadeando y con el rostro completamente rojo de vergüenza. Se cubrió la cara parcialmente con una mano, tratando de ocultar lo mucho que le afectaba tu mirada de asombro.
"¡A-ah! ! ¡Es... es culpa tuya!"
Exclamó, su voz salió en un chillido agudo y . Sus ojos se asomaban entre sus dedos, con una expreción de pudor y una excitación que ya no podía esconder. El escuchar el comentario sobre su tamaño, excitación le recorrió el cuerpo, sintiendo cómo su miembro palpitaba con fuerza ante tu cercanía. Se sentía tan expuesto, tan vulnerable, pero también increíblemente excitado por el hecho de que tú estuvieras allí.
"P-por favor... no me hagas sentir más avergonzado."
Aunque estaba visiblemente avergonzado, sus caderas se movieron involuntariamente hacia ti, buscando el contacto.
"Si... si quieres... puedes tocarlo..."
"Claro que quiero."
"No te sientas avergonzado, es perfecto."
Pasaste 2 dedos a lo largo de su pene, haciendole cosquillas antes de cerrar la mano por completo al rededor de él.
Dejaste caer algo de saliva en su punta para después comenzar a lamer, dando circulos con tu lengua en su circunferencia.
Ken soltó un gemido bastante largo y arqueó la espalda hacia ti cuando sentía tu mano rodeándolo con firmeza. Sus dedos se hundieron en lo que sea que pudiera mientras su cabeza caía hacia atrás.
"¡Ah! ¡Eso se siente muy bien...es demasiado bueno!"
Jadeó, con los ojos casi en blanco por el placer. El calor de tu lengua rodeando su glande lo hacía sentir que iba a estallar en cualquier segundo.
Se sentía completamente a tu merced, como si fueras una diosa reclamando una ofrenda. La sensación de tu saliva y el ritmo de tus lamidas lo estaban volviendo loco, despojándolo de toda su timidez nerd para dejar solo a un chico desesperado por ti.
"¡Por favor... no pares! ¡Sigue... sigue amor!"
Mientras chupabas su punta, masturbabas el resto de su longitud con la mano. Después de unos minutos tu boca lo recorrió hasta la base y comenzaste a lamer uno de sus testículos antes de llevarte uno a la boca y succionarlo levemente.
Ken soltó una especie de grito ahogado, un sonido que era mitad gemido y mitad súplica, mientras su cuerpo se sacudía violentamente bajo tu atención. Al sentir tu boca en la base y la succión en sus testículos, sus caderas se elevaron por instinto, buscando más de esa agradable sensación.
"¡Ah! ¡No puedo... m-me voy a...! ¡Dios, es demasiado!"
Jadeó, con la voz completamente rota. Sus manos bajaron con desesperación para enredarse en tu cabello, aunque sus movimientos eran torpes debido al placer abrumador.
Sus ojos estaban vidriosos, fijos en el techo mientras su mente se nublaba. La combinación de tu mano recorriendo su longitud y la calidez de tu boca lo estaba llevando al borde. Estaba temblando de forma rítmica, a nada de un orgasmo que amenazaba con estallar en cualquier momento.
Justo cuando sentiste su cuerpo tensarse te detuviste y te alejaste de él. Dejando que su orgasmo se interrumpiera dolorosamente.
"Aún no."
Subiste por su torso y lamiste sus mejillas llevandote sus lágrimas. Ken hizo un quejido de frustración y de desesperación que salió de lo más profundo de su garganta. Su cuerpo quedó arqueado, con los músculos tensos y vibrando por la descarga de dopamina que no llegó a completarse. Se sentía frustrado, casi doloroso de tanta necesidad acumulada.
"¡No... no me hagas eso...!"
Se sentía como un náufrago a punto de tocar tierra y de repente se le quitaba el suelo. Sin embargo, cuando sentió tus labios lamer sus lágrimas, la frustración de la interrupción se transformó en . Al sentir tu cercanía de nuevo, su respiración se estabilizó solo un poco, pero su mirada seguía suplicandote que lo dejarás terminar.
"Eres cruel...Por favor... no me dejes así..."
Terminaste de limpiar sus lágrimas con los dedos y le pusiste sus lentes nuevamente para después darle un beso en la mejilla.
"Te los devuelvo, quiero que me veas bien."
Te colocaste sobre su cadera a horcajadas, bajando lentamente hasta que su punta rozó contra la humedad de tu vagina y comenzaste a frotarte suavemente contra su glande.
Ken parpadeó, ajustándose las gafas con manos temblorosas mientras su visión se aclaraba. Ver tu rostro, tan radiante y decidido, lo dejó sin aliento. Cuando sintió la humedad de tu vagina rozando su punta, un escalofrío le recorrió de pies a cabeza. Sus manos buscaban instintivamente tus caderas para estabilizarse.
Sus ojos brillaban con una mezcla de adoración y deseo desenfrenado. Se sentía tan pequeño ante tu voluntad, pero tan increíblemente vivo. Al ver cómo te movías sobre él, Ken no pudo contenerse más; sus dedos se hundieron en tus nalgas, ayudándote a presionar con más fuerza contra él.
"Se siente... se siente tan bien. Por favor, entra... ¡Quiero estar dentro de ti!"
"Pídelo una vez más ¿si?, sé un buen chico."
Pusiste una de tus manos contra su pecho, la tela de su suéter era tan suave al tacto pero no querías sólo eso así que comenzaste a arrugar la tela hasta dejar al descubierto parte de su abdomen y su pecho. La sensación de la tela arrugándose y el aire frío en su abdomen lo hicieron estremecer.
"¡Ah...! S-sí... soy un buen chico, lo soy."
Sus manos temblaban sobre tus caderas mientras intentaba contener el impulso de agarrarte con fuerza. Se hundió un poco más en la colchoneta, ofreciéndose por completo a tu voluntad, con el pecho subiendo y bajando por la hiperventilación. Estaba completamente a tu merced, ansioso por entrar en tu interior.
"¡Por favor, deja que entre en ti! ¡Quiero... quiero sentirte rodeándome, quiero ser uno contigo, mi amor! ¡Por favor, quiero entrar ya!"
Gritó con una mezcla de vergüenza y urgencia, estaba desesperado. Sin responder nada, poco a poco empezaste a bajar sobre su miembro, su punta se introdujo fácilmente en ti. Podías sentir como tu interior se expandía para él conforme iba bajando.
"Oh...Ken."
Los gemidos de Ken eran sonidos de una mitad sorpresa y éxtasis, cuando sintió cómo te deslizabas sobre él. Su cabeza se echó hacia atrás, golpeando suavemente la espuma mientras sus ojos se cerraban con fuerza, tratando de procesar la increíble sensación de calor y presión que lo envolvía.
"¡Ahhh...! ¡Dios mío...!"
Sus manos, que antes temblaban con timidez, ahora se aferraban a tus caderas con una fuerza desesperada, tratando de ayudarte a bajar mientras sentía cómo tu interior lo apretaba con una dulzura devastadora.
Se sentíatan completo, como si finalmente la pieza que le faltaba a su alma hubiera encajado. Sus respiraciones eran erráticas y ruidosas, llenando la bodega mientras su cuerpo se adaptaba al ritmo de tu descenso.
"Eres... eres perfecta, tan cálida... ah..."
Al tenerlo finalmente dentro por completo, no te moviste inmediatamente. Pusiste una mano sobre tu vientre como si pudieras sentirlo de alguna forma, podías sentir como palpitaba dentro de ti, era mejor de lo que podías imagina.
"Realmente estabas desesperado...puedo sentirlo, sentirte dentro. Te sientes tan bien."
Ken tenía una sensación de intimidad tan profunda que lo conmovió y sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad. Estar tan conectado a ti, sintiendo cómo tu cuerpo lo reconocía, era lo que siempre había soñado.
"Es que... es que no puedo evitarlo cuando estoy contigo...Me haces sentir... que por fin pertenezco a algún lugar...a ti."
Sus caderas dieron un pequeño y torpe impulso hacia arriba, buscando sentirte aún más cerca.
"Dime... ¿así está bien? ¿Te gusta que esté así... dentro de ti?"
"Me encanta tontito, vamos a empezar entonces..."
Levantaste las caderas hasta que su sólo la punta de su pene seguía dentro, suspiraste brevemente antes de volver a bajar, enterrandolo nuevamente en ti con un gemido de placer.
Los ojos de Ken se pusieron en blanco y su espalda se arqueó, buscando desesperadamente estar aún más cerca de ti. Sus manos apretaban tus muslos con fuerza mientras intentaba seguir el ritmo que tú marcabas. Cada vez que bajabas, sentía como si mi alma se fundiera con la tuya.
Sus movimientos eran torpes, nerviosos, pero cada vez que su pelvis golpeaba la tuya, soltaba un gemido ruidoso y entrecortado. Estaba completamente perdido en la sensación de tu humedad rodeándolo.
"¡Es tan... tan increíble! ¡No pares, por favor, no te detengas! ¡Ah... ah...!"
Comenzaste a moverte un poco más rápido, tus caderas se levantaban y volvían a chocar contra las de Ken, generando un sonido de chapoteo. Su pene dentro de ti se sentía tan bien que te mordías el labio inferior.
"D-dios...ken."
Ken soltó un gemido ruidoso y descontrolado, un sonido que lo hacía sentir terriblemente excitado y expuesto. El ritmo más rápido lo estaba desarmando por completo; sus manos, antes delicadas y temerosas, ahora se aferraban a tus caderas con una fuerza casi desesperada, tratando de seguirte.
"¡Ah! ¡Sí! ¡Así, así...!"
Sus ojos, desenfocados por el éxtasis, se clavaron en los tuyos a través del cristal mientras sus movimientos se volvían más rítmicos, intentando coordinarse con los tuyos aunque su torpeza natural lo hiciera jadear con frustración.
"¡Eres... eres lo mejor que me ha pasado! ¡Ah! ¡Mmmgh!"
Su tamaño era perfecto, golpeaba exactamente en los lugares correctos para hacerte perder la cabeza rápidamente, estabas por llegar a mi límite. Tomaste sus manos que sostenían tus caderas y las guíaste sobre tus pechos.
"Aquí...toca aquí y espera a que termine primero ¿si? sé que puedes."
Ken se quedó congelado un segundo, con la mirada perdida y los ojos empañados. Al sentir tus manos guiando las suyas hacia tus pechos, un escalofrío recorrió su cuerpo. Sus dedos, grandes y algo torpes, temblaron al hacer contacto con tu piel suave otra vez.
"¡S-sí! ¡Lo haré! ¡Te juro que lo haré!"
Se esforzó por obedecer tu ordén.Sus palmas acariciaron tus pechos con toda la suavidad que podía.
Se mordió el labio inferior, luchando contra su propia necesidad de embestirte y contenía los gemidos que amenazaban con estallar. Solo podía mirar, adorándote, esperando el momento en que tu placer lo liberara a él también.
Tus caderas comenzaban a cansarse de tanto y subir y bajar pero no podías evitarlo, se sentía tan bien que no querías parar. Un nudo comenzó a formarse finalmente en tu vientre, estabas cerca de terminar y las manos de Ken sobre tus pechos te estaban llevando cada vez más rápido al borde.
"Tan bien...me haces sentir tan bien."
Ken sintió cómo tus paredes internas se contraían rítmicamente alrededor de él, un aviso de que estabas llegando al límite. Ese apretón lo golpeó como una descarga eléctrica, haciéndolo gemir con fuerza a pesar de su intento de contenerse.
"¡Ah...! ¡Zuli...! ¡Estás... estás tan apretada...!"
Sus dedos apretando tus pechos con una mezcla de ternura y desesperación. El nudo en su propio vientre era insoportable. Ver que él era el causante de esa expresión en ti lo hacía querer estallar, pero se obligaba a seguir tus órdenes, moviendo sus manos en círculos sobre tu piel, esperando el momento en que tu cuerpo se liberara para que él pudiera hacer lo mismo.
Los gemidos de Ken eran tan adorables que sólo con eso te hicieron terminar. Tu cuerpo tenía contracciones involuntarias al rededor de su pene y podía sentir como tus fluidos empezaban a escurrir hasta la base de su pene. Inmediatamente después de terminar paraste de moverte dejando una vez a Ken en un limbo, estaba tan cerca de terminar cuando simplemente te quedaste quieta, aún con su miembro hundido en tu interior. Ken tenía puro sufrimiento de placer, mientras sentía las contracciones de tu cuerpo exprimiéndolo con una fuerza devastadora. Su cuerpo entero se tensó, con los músculos de sus piernas y abdomen vibrando violentamente deseando seguir siendo estimulado.
"!No... no te detengas...!"
Suplicó, con la voz rota y la mirada perdida. Sus dedos se hundieron en tus pechos, buscando que siguieras desesperadamente, mientras sus caderas daban pequeños espasmos involuntarios tratando de buscar el movimiento que ya no estaba.
Estar en ese limbo, con tu interior pulsando alrededor de él pero sin el movimiento necesario para liberar la presión, lo estaba volviendo loco. Estaba al borde del colapso, temblando bajo tus manos.
Te inclinaste hacía él, dandole un beso más en la punta de la nariz y acariciando su cabello antes de volver a colocarte sobre él.
"Si quieres venirte tendrás que hacerlo tú mismo, cielo. Anda, múevete por lo que necesitas."
Kentin sintió que el corazón le iba a estallar en el pecho al escuchar tu voz tan suave pero con tanta autoridad. El beso en su nariz lo hizo sollozar de, pero tu orden lo sacó de su estupor.
"¡S-sí! ¡Lo que tú digas!"
Sus manos bajaron de tus pechos a tus caderas, sujetándote con firmeza para tomar el control. Sin esperar un segundo más, sus caderas comenzaron a embestir torpemente. Ya no intentaba ser delicado; su cuerpo buscaba desesperadamente la fricción necesaria para cruzar la línea. Sus manos se aferraron a tus caderas, guiándote para que sus movimientos fueran más profundos y rápidos, mientras sus ojos se cerraban con fuerza, entregándose al ritmo de su propia necesidad.
"¡Voy a... voy a... ahhh! ¡te amo! ¡Te amo tanto!"
Gritó, perdiendo por completo la compostura mientras su orgasmo finalmente llegaba. Por tu parte, sólo te quedaste quieta, dejando que Kentin tomara el control para llegar al límite de su propio placer. Se hundió en ti con fuerza desesperada, sus músculos tensandose hasta el límite mientras sentía que el semen estallabá de su pene en ti.
"¡¡AHHHH...!! ¡Ah... mmmgh!"
Era un caos de sollozos y gemidos entrecortados. El clímax lo dejó completamente vacío y tembloroso. Poco a poco, el ritmo de sus embestidas cesó. Sus manos, que aún apretaban tus caderas, perdieron la fuerza y bajaron para abrazarte con ternura, atrayéndote contra su pecho sudado. Se quedó allí, con el rostro oculto en tu cuello, buscando tu aroma mientras intentaba recuperar el aliento.
"Lo hice... lo hice bien... ¿verdad...?"
"Sí, lo hiciste muy bien...buen chico."
Te levantaste un momento para retirarte. Ken sintió un escalofrío cuando te separaste de él, el aire fresco golpeando su miembro todavía sensible y palpitante. Al ver cómo sus fluidos se mezclaban y resbalaban por su abdomen, un rubor intenso cubrió sus pecas, extendiéndose hasta sus orejas y cuello. Con movimientos lentos y algo torpes por el cansancio, estiró un brazo para intentar alcanzar tu mano, que tanto necesitaba para sentirse seguro tras la intensidad. Sus gafas estaban ligeramente ladeadas y su cabello era un desastre, pero su mirada era la de un chico completamente enamorado.
"Vamos a tener que limpiar bien esto después..."
︶ ⏝ ︶ ୨୧ ︶ ⏝ ︶︶ ⏝ ︶ ୨୧ ︶ ⏝ ︶
Media hora después llego Laeti con un profesor detrás.
"¡YA LLEGUE!, ¿Qué pasó?"
Su mirada pasó de alegría a sorpresa. Los 2 ya estaban vestidos, Ken contigo entre sus piernas mientras veían tu celular.
⚠️violencia, acoso, bullying, obsesión, mención al suicidio, acecho, manipulación, yandere x yandere, canibalismo como simbolismo de amor, masturbación .⚠️
soy mala para pensar en las eliminaciones, lo siento
No consiento ni apoyo ninguna de las siguientes acciones.
LEER BAJO RESPONSABILIDAD
Los 2 tienen mucho amor que ofrecer, un amor inmeso. Pero son muy tímidos para decirlo en voz alta, aún así su amor es tanto que estarían dispuestos a acabar con todo sólo para tenerte a su lado.
Siempre fuiste una rechazada social, pocos amigos, siempre en tu mundo. Te sentías tan sóla y vacía, lo único emocionante en tu vida era jugar juegos otomes y coleccionar cosas. Todo cambió cuando conociste a ese chico de grandes gafas redondas, cabello lacio y café en forma de tazó. Todo en él te fascinaba, su olor, sus labios, sus manos, su ropa, su estatura, su voz, sus lentes, sus pecas, TODO te encantaba tanto que tu corazón moría por tenerlo a tu lado por siempre.
Afortunadamente para ti se volvieron amigos, Ken, el lindo y hermoso Ken, tu preciado Ken le daba sentido a tu aburrida vida. Comenzaste a investigar todo sobre él y viendo que siempre parecía estar estudiando, lo anotabas en un cuaderno pretendiendo ser otra estudiante modelo y así llamar su atención.
Querido Diario...meh **/**/**
Mi dulce Ken se llama Kentin, es un nombre asombroso, lo sé. Kentin Lerhay
Lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo
Sucrette Lerhay + Kentin Lerhay
Señora Lerhay ♡
Piscis ♡
6/Marzo♡
1.65 cm ♡
54 kg ♡
tipo de sangre O+ ♡
Dirección: #### #### **** ###* *** ###### ** ♡
Madre: Manon Lerhay
Padre: Giles Lerhay
♡♡♡Es tan guapo, es perfecto, es tan lindo, es tan bello, tan hermoso, lo amo, lo amo, lo amo, su sonrisa ilumina mi vida, sin él no sería nada, lo necesito para respirar, lo necesito para vivir, lo necesito, lo quiero, lo amo LO AMO♡♡♡
Te las arreglabas para revisar sus archivos escolares, tenías fotos de su certificado médico, su acta de nacimiento y su expediente escolar llenos de corazones. Lo seguías a su casa, le regalabas su galletas favoritas, aprendías sus gustos, sus horarios, todo lo que podías saber sobre él lo sabías, pero no todo iba a ser perfecto por tanto tiempo.
Hiciste una rabieta terrible cuando supiste que tendrías que cambiarte de instituto y además mudarte. Significaba que no podrías estar más con Kentin, te hervía la sangre, tenías que protegerlo, cuidarlo, ¿ahora quien iba a seguirlo a casa para asegurarse de que estuviera bien?, ¿Quién iba a protegerlo de las perras que buscaran su atención?, ¿Cómo podrías seguir mirando en su taquilla?, ¿Cómo seguirías juntando sus cosas?
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No sabían lo mucho que lo necesitabas.
Llegada la noche no podías evitar fantasear con él. Te aseguraste de cerrar bien la puerta antes de quitarte toda la ropa dejandola botada a un lado de la cama y buscar en el lugar más recondito de tu closet un suéter que había regalado Ken un día en el olvidaste abrigarte.
Estaba doblado cuidadosamente dentro de una caja alejada de toda tu otra ropa para que conservara su olor. Ese olor a chocolate y perfume de hombre casi infantil te volvía loca. Te pusiste el suéter y el sólo sentir la tela que alguna vez tocó a Ken sobre tu piel ya te hacía estremecer. Te recostaste sobre tu cama para después abrir tu carpeta de fotos oculta admirando las fotos de Ken hasta encontrar una que te gustará más. Te mordiste el labio al ver lo lindo que era tu Ken, justo era una foto donde él estaba usando ese mismo suéter que llevabas puesto ahora. Te recostaste de lado bajando una mano a tu zona íntima, comenzando a frotar levemente mientras imaginabas que en lugar de tus dedos, eran los de Ken.
El simple pensamiento te hizo humedecer aún más, lo que al principio sólo eran caricias superficiales, se fueron impulsando a arrastrar tu humedad en cada lugar necesario. Tu cuerpo se estremece mientras 2 de tus dedos frotan tu clítoris hinchado por Ken. La excitación empieza a subirte a la cabeza hasta que no puedes evitar gemir. Sabías exactamente la textura de sus manos, tan suaves y húmedas (Por lo nervioso que se pone cerca de ti).
Exhalaste con un suspiro entrecortado, cerrando los ojos con fuerza. Puedes verlo en tu imaginación. Estar entre sus piernas, sus manos perfectas te acarician la entrepierna y aprietan tus pezones mientras te besa. Juras que puedes sentir su cabello rozando tu frente, su pecho contra tu espalda, su respiración chocando en tu nuca. Quieres sentir su delgado cuerpo recorriendo el tuyo, incluso te prende la idea de que te haga usar sus lentes mientras te toca.
"Ken... por favor..."
Susurras con la voz temblorosa y suplicante, casi como si te pudiera escuchar. Tus dedos, algo torpes por la agitación, se deslizan dentro de ti, tratando de simular sus dedos que con sólo verlos te hace sentir tan viva y a la vez aún más deseosa de estar con él.
Sientes un calor punzante recorriéndote, una necesidad que te consume. En tu mente, no estás sola en la habitación; sientes que él está ahí, envolviéndote con su presencia, haciendo que cada caricia imaginaria sea más intensa y desesperada. Y técnicamente lo está, haz juntado tantas cosas suyas que es como tenerlo ahí contigo de carne y hueso...al menos eso sientes tú.
El calor en el vientre se vuelve casi insoportable. Arqueas la espalda ligeramente, hundiendo tu rostro en el cuello del suéter para inhalar el aroma de tu amado que aún parece persistir en la tela.
"Eres tan perfecto... ¿cómo puedes ser tan perfecto?"
Murmuras con los ojos empañados por el deseo y la frustración, conoces incluso la medida exacta de sus dedos, ya sea el ancho o el largo y nada de lo que hagas se podría comparar con él. Pero no tienes más opción, los movimientos se vuelven más rápidos. Cada roce de tus dedos es una plegaria de lo que desearías que fuera real.
Al terminar, te quedas unos minutos mirando al techo casi sin sentir las lágrimas que te corren por las mejillas. No quieres irte sin él. Te revuelve el estómago imaginar una vida sin él, es todo para ti.
Diariao **/**/**
no quiero irme, no puedo irme ¿qué voy a hacer sin él? ¿cómo voy a vivir sin él? ME LO TENGO QUE LLEVAR NO ME VOY A IR LO NECESITO
Me arrancaría el corazón y se lo daría en las manos, lo amo más que a nada, nadie lo entiende, me necesita, lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito lo necesito
Destruiría el mundo por él, moriría por él, mataría por él. Mi Ken, ken♡, Ken♡♡♡ Ken Ken ken Ken Ken ♡ Ken♡ Ken Ken ken ♡♡♡♡♡♡Ken♡♡ Ken ken Ken KEN ♡ KEN ♡♡ ken Ken Ken ken♡ Ken ken KEN Ken ♡ken ♡KEN ♡ ken Ken Ken Te amo Ken ♡ te amo Ken te amo ken Mi Ken Ken mi ken ♡♡♡♡♡ ken te amo ken ♡Ken KEN ♡♡ Ken ken
Te amo♡I love you♥︎Mi luv yuh𖹭Jeg elsker dig❤︎ T'estimo♡Tha gaol agam ort♥︎Āmi tōmākē bhālōbāsi𖹭Ech hunn dech gär❤︎Te vojo ben♡Seni seviyorum♥︎YA tebya lyublyu𖹭Anh Yêu Em❤︎ Dukhav tuqe♡Bi chamd khairtai♥︎sạy cẖyntạkn ạwq𖹭Is breá liom tú❤︎ani ohev otech♡mujhe tumase pyaar hai♥︎ se agapó 𖹭.Aku mencintaimu❤︎ Quérote♡Wǒ ài nǐ ♥︎az te obicham 𖹭.'uhibuk𖹭. Ich liebe dich salanghaeyo ❤︎ Aishitemasu ♡♡♡♡(todos dicen te amo en como 15 idiomas)
Kentin tampoco podía vivir sin ti, ¿Quién iba a observarte mientras dormías?, ¿Quién iba a alejar a los tipos asquerosos de ti?, ¿Cómo iba a seguir robando tus lápices para morderlos como si fueran un tesoro tocado por una diosa. No podía dejarte ir, eras su todo, su luz, el amor de su vida, su ángel, su diosa, su vida, su oxigeno.
Si no te iban a dejar quedarte, tendrías que llevartelo, no importa si tuvieras que tenerlo atado a tu cama como un perrito. Pero eso no hizo falta, Kentin hizo las cosas más fáciles, te siguió a tu nuevo instituto, ahora seguirían juntos. Su amor era más fuerte que cualquier distancia, pensabas. Pero entonces por culpa de Ámber se lo llevaron a ese maldito colegio militar, ni siquiera pudiste seguirlo o saber a dónde se iba, lo único que te quedó de él fue el osito de peluche que te regaló, osito con el que observaba y grababa tus respiraciones.
Odiabas a Ámber, Charlotte y Li ¡ELLAS TE LO ARREBATARON! Incluso te odiabas a ti misma por no haberlo protegido cuando pudiste, por tu culpa ya no estaba aquí y no sabías si volverías a verlo, no sabías a donde ir. Tenías que acabar con Ámber o no volverías a tenerlo de vuelta. Ámber no volvería a separarlos estando en el hospital...si es que sobrevivía.
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Cuando te enteraste de la situación con los padres de Ámber decidiste aprovecharte, ella estaba pasando un momento duro ¿verdad? No sería raro que un día simplemente decidiera acabar con todo. Fingiste compartir comida con ella, ocultando un sedante que desaparecía del cuerpo con el tiempo para no dejar rastro. Una vez se quedó dormida sólo necesitabas arrastrarla hasta el techo y tirarla dejando una nota de todo el dolor que estaba sufriendo. Ay, pobre Ámber, ahora estaría en un lugar mejor o donde fuera que esté, ya no podría molestar a tu Ken.
Charlotte, parece una alumna ejemplar...sería una lástima que alguien encontrara sus cuentas secundarias. Oh, una alumna que fuma, que extorciona chicas, que toma alcohol y que tiene un novio mayor de edad con el que usa su imagen para atraer a pobres chicas desprevenidas. Muchas cosas ilegales, muchos delitos, no creo que la escuela quiera seguir teniendo una alumna así.
Li, en realidad Li es buena, sólo un poco tonta y bastante lamebotas de sus "amigas". Con las otras 2 fuera del panorama, sólo era cuestión de tiempo para que acabara como un perro abandonado con la cola entre las patas. Toda esa valentía y vanidad que tenía se esfumó por completo en un abrir y cerrar de ojos. Y así finalmente el grupo se disolvió.
Pero aún así tu Ken no regreso, te comías las uñas del estrés, lo necesitabas aquí. No sabías donde estaba, lo único que podías hacer era seguir con tu vida mientras esperabas a que regresara. Diariamente ibas a su casa y asomarte a su habitación con la esperanza de encontrarlo ahí pero nada, nunca nada.
Al menos podías perder el tiempo buscando la libreta de ese tal Lysandro, era alguien amable, lindo e interesante pero nunca más que tu lindo Ken.
También estaba Nathaniel, te pedía y pedía favores siendo el delegado, era inteligente pero no era la gran cosa, tu kentin lo era más y nunca sería tan irresponsable como para pedirte tantos favores. Al menos tenías algo que hacer para compensar el tiempo en el que se suponía que deberías estar tomandole fotos a tu amor.
Castiel era molesto, era un bruto sin sentido del gusto, esas estúpidas bromas donde hacía parecer que él te gustaba te daban asco, jamás estarías con él, ni con nadie como él, ni con nadie; Para ti sólo existía Ken.
Y Armin, oh Armin, era de las pocas personas que despertaban tu interés sin estar relacionados a Kentin. Conocía sobre buenos juegos, era realmente reconfortante pero no lo suficiente como para olvidar a Ken, nadie podría borrarlo, jamás, no existía nadie que fuera mejor que él.
Diario **/**/**
Mi ken te extraño tanto vuelve por favor todos los días rezo por tenerte de vuelta...pérdoname, ya he corregido mi error, ninguna tipa volverá a aprovecharse de ti regresa mi amor siento que sin ti no puedo respirar nadie puede llegar el vacío que dejaste
Soy tuya soy tuya soy tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya tuya soy tuya soy tuya te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío eres mío regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa regresa
Por parte de Kentin, estaba que se quería morir, se lo llevaban lejos de ti. Nadie entendía que te necesitaba, eras su aire, su sangre, su vida. Te necesitaba, sentía que moriría por ti. Quería irse inmediatamente de ese espantoso lugar, necesitaba estar a tu lado. Estaba tan frustrado por haber permitido que las cosas llegaran tan lejos como para apartarlo de ti.
Durante el colegio militar sólo lloraba por irse hasta que Evan llego. Evan puede ser un imbécil pero dijo algo que lo salvó "Piensa que haces esto por la persona que más quieres. Cuando salgas serás alguien mejor para ella".
Sí, se iba a esforzar por ti, si no podía protegerse a si mismo, mucho menos podría hacerlo por ti. Cuando saliera de aquí, se aseguraría de ser el único en tus ojos. Costara lo que costará, ÉL iba a ser el único para ti, el único en tus ojos, el único en tu mente, el único es tu especia, el único para ti.
Justo cuando estabas al borde de la desesperación por no saber cuanto más soportarías vivir sin verlo, cuando estabas a punto de ir con sus padres a amenazar con matarlos para que te dijeran donde estaba, él volvió.
Cuando volvió no lo reconociste, sólo era un tipo más dentro de esta escuela de imbéciles que no supieron valorar a tu precioso Ken. No te interesaba nada en ese chico, tú sólo podías pensar en lo mucho que extrañabas a Ken, estabas tan sumida en tus pensamientos de hacerlo volver que ni siquiera te diste cuenta de cuando te acorraló tras las escaleras abrazandote con lo qur parecía ansiedad mientras contenía la emoción de volver a tenerte entre sus brazos.
Antes de que le dieras una patada que lo dejaría sin la posibilidad de dar nuevas generaciones, te dijo su nombre con prisa y orgullo de presumir en lo que se había convertido.
"Ken?...No es cierto, te ves tan diferente, ¿no es esto una broma?, así no se ve él".
El chico que regresó decía ser tu Ken pero no se parecía, ¿será que lo lastimó?,¿Dónde estaba tu querido y adorado Ken?, si esto era una broma lo matarías por jugar con tus sentimientos y con tu dulce Ken.
Kentin se tensó ligeramente ante el uso de ese nombre, una nostalgia cruzó sus ojos antes de recuperar su postura firme y mucho más disciplinada. Se acercó a ti nuevamente, su presencia ahora era imponente, física y mucho más madura que el chico de gafas que recordabas. El olor a chocolate y algo metálico te rodeo, ese era sin duda alguna su olor, pero se sentía diferente, no era el olor habitual que tanto amabas de tu Ken.
"No es una broma... Sabes que no soy de hacer bromas pesadas contigo".
"Perdona si te asusté. Ese chico... Ken... ya no existe. Pero sigo siendo yo. Sigo estando aquí, solo para ti, como siempre".
Extendió una mano, dudando por un segundo debido a su timidez residual, pero finalmente acarició tu mejilla con una suavidad que contrastaba con su apariencia actual. Sus dedos eran fuertes, pero su toque era increíblemente delicado, casi temeroso de romperte, sus dedos temblaban tanto que parecía estar convulsionando y...en realidad lo estaba, convulsionaba de amor por ti, convulsionaba de poder volver a estar cerca de ti, inhalar tu aroma, tocar tu cabello, escuchar tu voz.
Sufrió tanto en ese maldito entrenamiento militar, pero su mayor sufrimiento no fueron todos los abusos y bromas que le hicieron, el no poder verte lo mataba más que cualquier golpe. Diariamente pensaba en ti y observaba una foto polaroid de ti, para él esa foto fue como un rosario, era su posesión más valiosa en ese lugar.
Sólo eran ustedes 2 en ese mundo, sólo ustedes juntos al fin, era perfecto hasta que se escuchó la voz de Nathaniel buscandolos. ¿Quién carajos se atreve a interrumpir tu reencuentro con tu adorado Kentin? Sentiste como te temblaba el parpado de pura furia, al fin tenías al amor de tu vida de vuelta y se atrevían a molestar con algo trivial.
Al ver chico rubio con las mejillas sonrojadas los puños de Kentin se apretaron con unas de golpearlo por simplemente interrumpir su momento de gloria contigo, y esa maldita expresión...no era la del delegado que conoció cuando a penas se transfirió. Te estaba viendo con ojos de amor y él no iba a permitirlo, eres hermosa, preciosa, bella, linda, magnifica, radiante; Está seguro que más de uno no perdió el tiempo contigo al estar él fuera, iba a matarlos a todos y cada uno de ellos si hacía falta. ERES SUYA
A regañadientes te soltó pero su mirada estaba totalmente puesta en la maldita cara de Nathaniel, odiaba el como sus mejillas se calentaban al verte, odiaba esa estúpida sonrisa suya al hablarte, odiaba ver sus ojos pegados a los tuyos, veía como su mirada recorría tu rostro, tus manos, tu cuerpo. Quería matarlo ahí mismo pero tal vez después, no quería asustarte, no ahora.
"Eh...oye estaba pensando en si podrías ser mi pareja para una tarea. Mañana podemos estar en mi casa, mis padres humn no creo que tengan problema".
Observaste a Kentin de reojo pensando en que responder. Querías, necesitabas ir a espiar su habitación hoy mismo, quería saber que haría ahora que estaba devuelta, querías tomarle miles de fotos nuevas para tu cuaderno, querías ver como sus sábanas cubrían su figura, querías saber que pijama usaba. Parece que creció, seguro que su ropa antigua ya no le queda y querías quedartela toda para ti. Pero te sentías ligeramente culpable al ver la mirada de Nathaniel así que tal vez podías regalarle un par de horas. Aparte eso te ayudaría con tus propias notas para que tus padres no te estuvieran jodiendo.
"Bueno, pero sólo un rato...es que ya tenía algo que hacer".
"¡Perfecto! Te espero mañana a la salida ¿si?"
"Claro."
Kentin apretó los dientes, su mandíbula se tensó visiblemente. El hecho de que le pidieras un minuto para hablar con otro chico lo hacía hervir por dentro y aún más siendo que te pidió pasar tiempo con él, TIEMPO QUE DEBISTE PASAR CON ÉL. Sus dedos se hundieron un poco más en sus palmas, pero se mantuvo callado. Sus ojos seguían clavados en Nathaniel, fulminándolo.
"Supongo que tendré que buscar otra pareja, Ja."
Soltó una risa seca, carente de humor, mientras observaba la interacción que afortunadamente terminó antes de que perdiera la paciencia, con una mirada que prometía consecuencias si Nathaniel se atrevía a acercarse demasiado.
Sentiste un tipo extraño de excitación recorrerte desde los dedos de los pies hasta la cabeza al escucharlo celoso. Hiciste todo lo posible por contener la gran sonrisa de tu rostro, deseabas tanto confesarle tu amor ahí mismo y decirle que eras suya. Si él quería podía romper tus costillas, secuestrarte, usarte, devorarte y destruirte por completo. Todo lo que el quisiera.
Diario **/**/**
Él finalmente volvió, lo quiero, lo quiero, lo quiero, lo quiero.
Se ve diferente, es diferente, pero es él, lo amo tanto, no me importa como se vea, es él, es él, es él, es él.
Se veía tan celoso cuando Nathaniel me habló ¿será que finalmente se dio cuenta de que soy la única que lo merece? me encanta verlo así, quiero que me ame tanto como yo lo hago
NO NO NO NO NONONONONONONONO ODIO SU CAMBIO ODIO SU MALDITO CAMBIO ES MÍO ES MÍO PORQUE AHORA TIPAS CUALQUIERA QUE NO SABEN LO QUE YO SÉ DE ÉL LO RODEAN COMO MOSCAS LES VOY A ESTAMPAR LA CARA CONTRA LA PARED VOY A SACARLES LOS OJOS VOY A ARRANCARLES LOS DEDOS VOY A ARRANCARLES LA CABEZA KENTIN ES MÍO ES MÍO
1.70 cm♡
65 kg♡
es tan guapo, se ve perfecto, lo extrañé tanto quiero arrancarme el corazón y entregarselo, le daría mis pulmones, mi cerebro, mi estómago y mi sangre quiero que él me ame él me ama tiene que amarme
Esa noche Kentin no pudo dormir. No era la primera vez que se masturbaba pensando en ti, de hecho sería raro que no lo hiciera. Pero ahora ya no era el pequeño Ken, era diferente, mucho más fuerte y estaba tan lleno de íra y celos que sus fantasías cambiaron a algo más.
En la oscuridad de su habitación, la respiración de Kentin era errática y pesada. El sudor frío recorría su espalda. Sus manos, fuertes y curtidas por el entrenamiento apretaban las sábanas con una fuerza. Ya no soñaba con besos inocentes o con compartir galletas. Sus pensamientos eran una tormenta de celos. Imaginaba que te encerraba en su habitación, donde el único sonido fuera tu respiración agitada y el roce de su piel contra la tuya. Visualizaba tus ojos llenos de miedo y adoración mientras él te marcaba, asegurándose de que cada centímetro de tu piel supiera que le pertenecías solo a él.
"Eres mía... no importa quién intente tocarte..."
Gruñó entre dientes, con la mente nublada por su deseo oscuro y obsesivo hacía a ti. Sus manos apretaron su pene con urgencia, tratando de imaginar como se sentiría estar dentro de ti. Quería sentir tu cuerpo siendo marcado por él, quería sentir como su piel golpeaba la tuya hasta hacerte gritar su nombre y olvidar todo lo que no se tratará de él.
Kentin arqueó la espalda, soltando un gemido ahogado que se perdió en la penumbra de su cuarto. Sus ojos estaban nublados, proyectando la imagen de tu piel siendo marcada por la suya. La idea de penetrarte, de sentir tu estrechez envolverlo mientras te sujetaba con fuerza para que no pudieras escapar de su amor, lo llevaba al límite.
Se movía con una urgencia desesperada contra su propia mano. En su mente, no había espacio para la timidez; solo existía el hambre de poseer lo que consideraba suyo por derecho divino. Con la imagen de ti gritando su nombre, un último espasmo de posesividad se entregó al clímax, su cuerpo temblando violentamente bajo el peso de su obsesión por ti. Los hilos de semen brotaron de su punta hinchada cayendo por el dorso de su mano y su abdomen.
Al terminar, se quedó mirando al techo, con el corazón martilleando contra sus costillas. Ahora se sentía más ligero, la calma volvió, pero solo para ser reemplazada por determinación: pronto, no necesitaría imaginarlo más. Acabaría con todo lo que metiera en su camino.
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Kentin ni siquiera notó la ausencia de Ámber, tenía cosas más importantes que atender y sólo era una distracción menos. Le daba igual lo que le haya pasado o quien pudo haber influido en su decisión, no era asunto suyo. Lo que le importaba ahora era deshacerse de Nathaniel y su estúpida cara de enamorado por ti.
Tal como prometió Nathaniel, te esperaba fuera de la escuela para ir camino a su casa. Ignoraban el hecho de que Kentin los estaba siguiendo y simplemente siguieron caminando hasta su casa mientras Nath buscaba hacer conversación, tú respondías cortantemente y brevemente.
"Lamento que no tenga mucho tiempo pero es realmente importante. Adelantemos un poco y después terminamos mañana en biblioteca ¿si?"
Kentin los seguía a una distancia prudente, moviéndose con la sigilosidad de un depredador. Sus ojos no se apartaban de la espalda de Nathaniel, y cada vez que el chico se acercaba demasiado a ti o intentaba tocarte el brazo para llamar tu atención, la mandíbula se le tensaba con una furia.
Verte responder con cortesía a ese idiota le quemaba por dentro. En su mente, cada palabra de Nathaniel era un robo de tu dulzura. No era solo celos; era una necesidad visceral de apartarte de la vista de los demás y esconderte en un lugar donde solo él pudiera adorarte. Estaba a punto de perder la paciencia y simplemente arrastrarte lejos de allí.
"No te preocupes, al menos puedo pasar tiempo contigo ¡Para terminar más rápido!"
Kentin estaba que le explotaban las venas de la furia pero sabía que ser imprudente podría alejarlo más de ti. Lo único que lo ayudaba a mantenerse tranquilo, era oír como ignorabas o rechazabas cada uno de sus cumplidos. Saber que no te interesaba ese tipo lo hacía sonreír.
Llegando a su casa, te permitió pasar primero. Desafortunadamente aquí no podía entrar Kentin por más sigiloso que fuera pues la casa de Nathaniel tenía muchas cámaras y seguridad que no le permitirían estar ahí demasiado tiempo sin ser atrapado.
Así que se quedó de pie frente a una de las rejas semiescondidas por un árbol, con los ojos clavados en las ventanas. La impotencia de no poder entrar para vigilarte, para asegurarse de que ese imbécil no te tocara ni con la mirada, lo estaba volviendo loco. Mordió su labio inferior, sintiendo una punzada de ansiedad. La seguridad de la casa era un obstáculo que ni su entrenamiento podía saltarse sin causar un escándalo.
Se quedó allí, como una sombra estática, vigilando la entrada como un guardia personal. No se movería de ahí, al menos según él. No hasta que volvieras a sus brazos. En su mente, ya estaba trazando planes para la próxima vez; la próxima vez, nadie, ni siquiera una cámara, podría interponerse entre él y su tesoro. Pero ya estaba comenzando a oscurecer y los padres de Kentin ya estaban preguntando dónde estaba, por más que no quisiera dejarte ahí con Nathaniel, debía regresar a casa para evitarse problemas mayores. Pero estaba decidido a que fueras suya, tarde o temprano.
Tras recibir varios mensajes insistentes de su padre, sintió rabia al tener que marcharse. Se obligó a dar media vuelta, pero antes de alejarse, le lanzó una mirada de furia a la ventana, no le importaba cuánto tiempo tuviera que esperar, te reclamaría para él.
Mientras tanto, dentro de la casa, el ambiente era demasiado silencioso para tu gusto. Nathaniel se sentó peligrosamente cerca de ti en el sofá para mostrarte un borrador, su hombro rozando el tuyo. El ruido de los lápices contra el papel y el olor a grafito te distraían, pero contabas los minutos hasta poder irte ansiosamente.
Fuera de eso todo fue bien. Reuinieron toda la información necesaria y se repartieron los temas, sólo era cuestión de acomodarlo y ponerle un par de decoraciones. Al menos fue un avance y al fin tendrías tu libertad para ir a ver a espiar, quiero decir "darle una visita" a tu precioso Kentin después de tanto tiempo alejada de él.
"¿Te sientes bien? Estás muy callada..."
Murmuró Nathaniel, intentando buscar tu mirada.
"Sólo estoy algo cansada, me duele la cabeza jeje."
"Mañana podemos terminar lo que falta, ya no es mucho".
"Claro...entonces, ¿te veo mañana?"
"Sí. Nos vemos."
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El resto de la noche fue una tortura. Estabas impaciente para que tus padres se fueran a dormir. Cada minuto parecían horas y te estabas volviendo impaciente que sentías tus piernas temblar mientras tu corazón retumbaba como gritos de que todos desaparecieran para poder estar sólo tú y tu amado en el mundo.
Llegada la madrugada tú estabas más que lista para salir, ropa oscura y cómoda para ocultarte si hacía falta, casi se te hacía agua la boca de las imágenes mentales de él durmiendo, tal vez estaría desnudo, o tal vez con una de sus viejas pijamas que le quedaría apretada. Querías tener fotos de eso y más.
Cuando estaban seguros de que sus padres dormían. Kentin salió por la ventana tratando de hacer el menor ruido mientras que tú saliste por la puerta como si nada, simplemente dejando las luces apagadas y se dirigían con una sonrisa maliciosa a la casa del otro. Lo que ninguno esperaba es que tuvieran la misma idea.
Kentin se deslizó por la ventana con la agilidad, su corazón martilleaba contra sus costillas por la adrenalina y el deseo de tocarte. Se movía entre las sombras de tu habitación como un fantasma, con la intención de contemplar tu rostro sereno y sentir que, incluso en la oscuridad, eras suya. Pero al entrar, la cama vacía lo golpeó como un balde de agua fría. La cama estaba deshecha, fría, y el silencio de la habitación era absoluto. No había rastro de tu dulce aroma ni de la suave respiración que tanto necesitaba para calmar su mente.
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Tú te escabulliste con facilidad por su ventana que estaba en primer piso. Ya conocías esta habitación, no era la primera vez que estabas aquí, era básicamente como si también fuera tuya. Sabías incluso que tanto ruido hacer y donde acomodarte para no despertar a Kentin pero esta vez algo estaba mal. Tu amor no estaba ahí. Se te pusieron los nervios de punta, habías aguantado tanto para este momento y el no estaba ¿Dónde pudo haber ido? Instintivamente comenzaste a morderte los dedos por ansiedad hasta que decidiste aprovechar que no estaba ahí para explorar su cuarto, TÚ cuarto.
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En tu escritorio estaban esparcidos varios cuadernos y el diario donde escribías cuanto amabas a Kentin, lo loca que me volvía al verlo, sus datos más personales, las miles de fotos de él que tomaste a escondidas con corazones dibujados. Usualmente siempre lo mantenías escondido pero esa noche estabas tan ansiosa de ir a verlo después de tanto tiempo que ni siquiera te molestaste en acomodar tus cosas.
Kentin se acercó al escritorio, con el corazón latiéndole en la garganta. Al ver el desorden, sus ojos se posaron justo en el diario abierto. Al leer tus palabras, su respiración se detuvo. Tu amor, tu obsesión... era un espejo de la suya. Pasó los dedos con un regocijo sobre las fotos de él, sobre esos corazones que lo envolvían todo. Un escalofrío de pura gloria recorrió su cuerpo. No estabas huyendo; estabas buscándolo. Te amaba con la misma locura enfermiza que él te amaba a ti.
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En cambio tú tuviste que investigar más, era de esperarse por sus padres más estrictos, recogiste una de sus almohadas de su window seat y la abrazaste como si fuera él. El aroma a sudor, jabón, perfume y dulces te hacía temblar de placer. Incluso te acostaste sobre su cama, fingiendo que él estaba ahí a tu lado.
Después de un rato decidiste mirar entre los cajones de su ropa pues tú nunca tuviste la oportunidad de robarle algo de ropa interior, estabas tan feliz que casi destendiste su cama con tus pataleos. Abriste uno de los cajones bajo su cama donde parecía tener en su mayoría camisa y una caja de zapatos medio escondida, la curiosidad no te ganó, sólo estabas revisando algo que por derecho era tuyo y al abrirla lo que encontraste fueron fotos y fotos tuyas, tu cepillo del cabello, lápices que por su colar sin duda eran tuyos, bragas que no veías hace tiempo y más cosas tuyas que creíste perdidas hace tiempo.
Ambos tenían los ojos llenos de amor y emoción. Ahora sabías donde estaba Kentin y el sabía donde estabas tú. Ambos se amaban de la forma más profunda que nadie más entendería.
"Tú me amas como yo...eres mío."
"Te amo como tú me amas...eres mía."
Mañana ambos finalmente estarían juntos por siempre.
El asunto de Debrah te había dejado sin amigos, nadie creía en ti y no sólo eso. Hace varios días que mencionabas que un chico moreno, rubio y tatuado no te dejaba en paz. Ciertamente era guapo y de buen caracter pero no aceptaba un no por respuesta. El colmo fue cuando en el centro comercial unas chicas interesadas en él comenzaron a hostigarte y además, él tuvo la osadía de decirle a los encargados de una tienda que era tu novio para entrar a los vestidores y así verte en ropa interior.
Fue entonces que Kentin supo que eras demasiado frágil para estar fuera así que te preparo en su habitación tu torre de princesa, decoró el lugar con cobijas suaves y de tus colores favoritos, la lleno de peluches, perfumes, comida, fotos, ropa y todo lo que amabas, ahí no te faltaría nada.
¿Cómo lo sabía?, ese dulce y suave osito de peluche que te regaló tenía una cámara y micrófono oculto, no podía soportar estar lejos de ti por el colegio militar, aunque lamentablemente a penas lo dejaban usar el celular durante los entrenamientos, pero eso ya no importa, estaba aquí y podía ver las grabaciones cuantas veces quisiera.
¡Su madre es una genio! debió tener esta idea antes. La señora Manon era inteligente, gracias a su amor pudo quedarse con el señor Giles y gracias a eso Kentin te ama a ti y estaría más que dispuesta a ayudar a su hijo. Así que con mucho amor te preparó unas galletas, deliciosas galletas de chocolate con un toque especial, un sedante que te dejaría tan indefensa para poder llevarte a tu nuevo hogar, desde luego, sólo después de encargarse el mismo de Dake. Pudo haberlo dejado pasar, después de todo a su lado nadie te volvería a molestar ¡PERO ESE MALDITO TE VIO EN ROPA INTERIOR, ¿cómo se atreve?, eres suya, nadie puede verte así!
Pobre Dakota, quedó ciego. Pero no era su culpa, fue muy imprudente al resbalar sobre un alambre de espinas ¿qué pudo haber pasado?, nadie sabe, no pudo verlo ni lo verá. Para todos sólo fue un accidente. No hay forma en la que puedan saber que Kentin puso una valla de espinas justo cuando Dake estaba borracho, sólo fue mala suerte ¿verdad?.
"Te ves bien hoy, ¡Quiero decir, siempre te ves radiante! pero hoy te noto más tranquila".
"¿Si?, bueno ese chico...Dake, no he vuelto a verlo,. Creo que finalmente desistió y aunque suene cruel, estoy realmente feliz".
"¿Ah, sí? Me alegra mucho escuchar eso. De verdad... me preocupaba demasiado que te hiciera daño."
Su voz sonó suave, casi como un susurro reconfortante, mientras extendía su mano para acariciar tu cabello con delicadeza, como si fueras de cristal. En su mente, sabía perfectamente por qué no volverías a verlo; nadie volvería a tocarte nunca.
"Aunque aún hay cosas que me carcomen la cabeza...Lysandro y Nathaniel parecían apoyarme pero ahora ellos también se alejaron...¿qué es lo que hice mal?".
" Sabes que siempre me vas a tener a mi, yo sí confío en ti y jamás dudaré sin importar lo que diga una tipa como Debrah. ¿Quieres pasear un rato por el parque?, creo que tomar aire te ayudará a sentirte mejor".
Dijo mientras te acompañaba regreso a casa, caminando a tu lado. Estaba tan contento de verte mejor y pronto te tendría entre sus brazos, ya no había ningún obstáculo. Fue una lástima que el guitarrista de la banda de Debrah se fracturará la mano en un accidente pero él muy amablemente público que había un chico muy talentoso en el Sweet Amoris, y si no se quería ir acabaría con traer a la directora en el momento adecuado para atrapar a Castiel fumando y así expulsarlo. En cuanto Nathaniel, la señora Manon es alguien respetable y confiable, bastó con unas cuantas quejas a sus padres para meterlo en un hoyo más profundo de lo que ya estaba, y Lysandro, tal vez sea olvidadizo pero es inteligente, bastó con hablar tranquilamente y llevar una amenaza a sus padres de regalo para que este se apartará con la boca bien cerrada. Ahora sólo lo tenías a él, nadie confíaba en ti, todos te dejaron de lado, sólo él creía en ti y siempre lo haría.
"Sí...la verdad no tengo muchas ganas de volver a casa ahora."
Kentin sintió una punzada de satisfacción oscura al escuchar tus palabras, aunque luchó, mantuvo su expresión lo más tranquila que pudo. Sus ojos brillaron como los de un cachorrito a punto de recibir un premio y el premio eras tú. Y el parque era un lugar perfecto, quedaba cerca, habían pocas personas y los árboles no permitirían que nadie vieran e incluso si lo hacía. Sólo era un novio cariñoso llevando a su preciada novia en brazos
"Hice galletas, te traje unas, ¿quieres?"
"Come un poco, ¿sí? Te ves algo pálida. Estas galletas te darán fuerzas... son de chocolate , justo como te gustan."
Te ofreció una de las galletas, ocultando la ligera agitación de sus dedos mientras te la acercaba a la boca. Solo quería que te sintieras segura, que confiaras en él, antes de que el sueño te venciera y te llevara a tu nuevo refugio.
El que Kentin haya hecho galletas para ti te conmovió, realmente él era un ángel en estos momentos y le diste un mordisco rozando brevemente tus labios con sus dedos. Kentin dejó escapar un suspiro de casi de satisfacción y alivio, observando con cómo disfrutabas de la galleta. Ver tus labios rozar el chocolate le provocaba un calor extraño en el pecho, una mezcla de ternura y un deseo posesivo de que nunca dejaras de comer lo que él te ofrecía.
"Me alegra que te gusten.Me esforcé mucho en que quedaran perfectas para ti".
Dijo con una sonrisa, aunque sus ojos no se apartaban de tu rostro. Mientras caminaban, notó cómo tus párpados empezaban a pesar un poco más de lo normal debido al sedante que había mezclado con tanto cuidado. El efecto empezaba a hacer su trabajo.
"¿Te sientes un poco cansada? Quizás el paseo te ha agotado un poco... No te preocupes, yo te cuido. Vamos a sentarnos."
Te rodeó con su brazo, guiándote con firmeza pero con delicadeza, sintiendo cómo tu cuerpo empezaba a relajarse peligrosamente contra el suyo. Finalmente te llevo a una banca del parque dejando que te recostarás sobre su hombro, observandote como comenzabas a ceder ante los efectos con la devoción de un religioso a un dios.
Cuando despertaste, tus ojos vieron estrellas en un techo, rodeado de cortinas y cobijas como si se tratara de una casita para niños y algo pesado, unos brazos apretados contra tu cintura, una respiración rozando tu cuello, unas piernas enredadas sobre las tuyas y cuando al fin comenzaste a captar el entorno viste a Kentin aferrado a ti como si fueras lo único que le quedaba en la vida. También sentiste una tela suave rodeando tu piel, llevabas un vestido de novia.
"¿Qué...esto es un sueño?"
Dijiste en voz baja, ligeramente sobresaltada, porqué estás aquí y porqué tenías puesto un vestido de novia?, no recordabas como llegaste aquí o cuando te cambiaste, todo era borroso, realmente creías que era un sueño pero todo se sentía tan real, entonces la voz de Kentin te sacó de tus pensamientos.
Kentin reaccionó de inmediato a tu voz, apretándote un poco más contra él en un abrazo posesivo pero extrañamente suave. No parecía arrepentido; al contrario, su rostro mostraba un alivio y la emoción de un niño abriendo un regalo
"Despertaste, mi vida... No te asustes, por favor. Estás a salvo ahora. Aquí nadie puede hacerte ruido, ni molestarte, ni mirarte de esa forma que te incomoda."
Te dio un beso prolongado en la sien, aspirando el aroma de tu cabello mientras sus dedos acariciaban tu cintura con firmeza.
"Es tu lugar. Todo esto... las mantas, los peluches, la comida... es todo para ti. He preparado este rincón para que nunca más tengas que sentirte perdida. ¿Te gusta? Dime que te gusta, por favor..."
Te enderezaste dando un salto retrocediendo y te quedaste en silencio, tu boca no lograba articular palabras. Kentin notó cómo te quedabas paralizada, atrapada entre el miedo y la fascinación. Se acercó lentamente, reduciendo el espacio hasta que su pecho casi rozaba el tuyo. Sus ojos brillaban con una mezcla de hambre y ternura.
"Dime... ¿por qué me miras así?"
Su voz bajó, volviéndose más profunda y vibrante. Con una mano, apartó suavemente un mechón de tu cabello, dejando que sus dedos rozaran tu mejilla con una delicadeza que contrastaba con la fuerza que demostraba su físico.
"¿Me tienes miedo o es que finalmente te estás dando cuenta de que este es el único lugar donde realmente perteneces? Conmigo... solo conmigo."
"¿Cómo llegue aquí?, no recuerdo nada... ¿qué es este lugar, qué es este vestido?".
Ver tu miedo hizo que su pecho de Kentin se apretará. No quería que le temieras, quería que lo amaras, pero entendía que el mundo te había vuelto frágil. Tenía que hacerte entrar en razón. sus ojos se llenaron de una tristeza manipuladora.
"No te esfuerces en recordar... fue un accidente, te sentías mal y yo solo te cuidé. Estás en mi casa, en tu propia habitación especial."
Su voz era suave, casi un arrullo, mientras intentaba que tu confusión se transformara en calma. Sus ojos verdes te recorrieron con intensidad devota y casi obsesiva. Ya se le escapaban algunas lágrimas mientras sus manos te acariciaban las piernas hasta volverse un apretón desesperado, listo para romperte las piernas si intentabas escapar. Tenías que quedarte, necesitabas quedarte, TE IBAS A QUEDAR CON ÉL, así tuviera que romperte las piernas o amarrarte a la cama y hacer que todos tus amigos te dijeran que te odiaban para que te dieras cuenta de que sólo lo tenías a él.
"Por favor, no retrocedas así... me duele que me mires con miedo. Solo quiero protegerte de todo lo que te hace daño. ¿Acaso no es mejor estar aquí, conmigo, donde nadie puede tocarte?. Aquí no está Dake, no está Debrah, no está nadie que te lastime".
"T-tú me dijiste que querías estar aquí...¿no lo recuerdas?. Me pediste que te trajera, que ya no podías soportar lo que estaba pasando...nadie te ama como yo, soy él único que quiere protegerte. Yo te amo y-y tú me amas, se lo dijiste a tus padres. Te amo, te amo, te amo, aquí no te va a faltar nada, estoy a tu servicio, nadie te puede molestar, ni acosar, ni odiar, sólo somos tú, yo y nuestro amor. Eres mi princesa, mi esposa ¿no te gusta tu vestido? ¡puedo cambiarlo! S-sólo no me dejes YO TE AMO...por favor".
¿Era así?, no lo recordabas pero lo que era cierto es que ya no tenías amigos, ya no tenías a nadie. Sólo Ken se quedó a tu lado y se preocupó lo suficientemente por ti para aparte del mundo que te lastimaba. Estabas rodeada de todo lo que te gustaba, además lo tenías a él, lo amabas y el te amaba, sus sentimientos eran mutuos ¿para qué irte? Tus padres sólo te regañaban, todos estaban en tu contra, todos te odiaban, te lastimaban...aquí, con él, sería diferente. Ahora tenías un nuevo hogar. ¡Felicidades a los esposos!
Espero les haya gustado, es corto pero es que me negaba a incluir smut por temas de violación y abuso, por lo que recurrí al sindrome de estocolmo.
Me ha sorprendido lo mucho que les prendía que Ken las secuestrara así que pues aquí andamos jeje
Volumén: MUCHO RUIDO, Kentin gime y solloza si se la chupas, va a gemir y gruñir mientras se corre, no esconde sus gemidos y tampoco es que pueda. Es muy sensible, no podrá evitar hacer ruido pero créeme que es adorable y exitante.
Amamanta a este pobre bebé! Al principio puede mostrarse molesto por ser llamado bebé pero pronto le dará igual. Lo único que le importa es tener tus lindos pechos en su boca, no importa si son pequeños o grandes ¡LOS ADORA IGUAL! Si estás embarazada y te encuentras en esa etapa donde se te hinchan los pechos y comienzas a lactar, olvidate de ir al médico. Él mismo se encargará de sacar toda la leche de tus hinchados pechos, los masajeará y besara al mínimo quejido de tu parte.
Breeding kink. Por favor déjalo correrse en ti, si por el fuera te haría 100 hijos, en serio 100 hijos. Le excita tanto la sensación de estarte llenando con su semilla y verte gestar a su hijo. Pero es una exageración, desde luego que sabe que un hijo es una gran responsabilidad y que el embarazo no es tan hermoso como parece, tendrán los hijos que tu quieras.
Creampie. una parte del breeding kink ¡Necesita ver su semen goteando de tus agujeros! cuando estés decidida a no tener más hijos él correra a hacerse la vasectomía porque no puede soportar la idea de no poderte dejar llena hasta el borde, marcar tu interior con su semen y tampoco le gustaría que sufrieras los efectos colaterales de las pastillas anticonceptivas o otros métodos con riesgos secundarios.
Fetiches ocultos? El único fetiche que ha mantenido oculto, es que le llama la atención la idea de llenarte con chocolate para después lamerte la piel hasta que no quede ni el olor sobre ti, la idea de usarte como bandeja de postres lo excita tanto como lo avergüenza. No creo que saque el tema pronto.
Orales 🙂↔️. Ama que le des orales, lo hace sentir deseado y lo ayuda con sus inseguridades, se siente en la cima del mundo cuando se la chupas. Ni esperes ver a un hombre dominante, va a llorar y sollozar. La primera vez que le hiciste un oral comenzó a llorar a mares y después se avergonzó fingiendo con que le entró algo al ojo, dile que todo está bien, que lo quieres y terminará llorando de placer; Incluso intentará contener su orgasmo lo más posible sólo para seguir teniendote entre sus piernas adorandolo. También le encanta dar, quiere hacerte sentir lo que le haces sentir a él, con él no habrán prisas. Él no te devora, degusta cada segundo de tu piel, adora tu sabor, olor, textura. Aunque lo haga suave te va a hacer llorar de placer, créeme 🚑 no va a parar hasta que también estés sollozando y con las piernas colgando de sus hombros.
Lugares. No le gusta el peligro, prefiere hacerlo en casa sobre la cama, quizás contra la pared, tal vez en la cocina. Si lo agarras muy experimental, tal vez pueda llegar a probar estando en un salón, pero sólo toques, es demasiado tímido para llegar a algo más que acariciar tus muslos, agarrarte el trasero o besarte discretamente en el cuello. Si intentas tocarlo inmediatamente te quitará la mano de ahí y te verá con la cara más roja que jamás le hayas visto 🚑🚑🚑, por más que lo intente no va a poder contener sus gemidos y no puede concentrarse del todo en ti. Por eso prefiere un lugar seguro y acogedor, uno que conozca y en el que sepa bien que estarán solos.
Pegging. Al principió se va a quejar, no quiere, se niega, se sentirá humillado y se molestará. Pero mimalo un poquito y dile lo mucho que te excitaría verlo así y ya tienes a tu hombre puesto en 4 para ti sólo para verte feliz. Va a llorar la primera vez y tratará de aguantarse para no gemir pero su cuerpo lo terminará traicionado, no hay nada que pueda decir para ocultar que se corrió por tenerte a ti penetrandolo. Sencillamente no puede negar que le gustó, no va a pedirlo el mismo en las primeras veces pero una vez se acostumbré le dará menos pena aceptarlo.
Masturbación. No lo hace seguido, de hecho, no lo hace al menos de que esté totalmente desesperado. Cuando aún no eran pareja lo hacía más seguido de lo que le gustaría admitir, a veces sólo te imaginaba sonriendo y de un momento a otro, su imaginación lo llevaba a verte gimiendo y en sus brazos, haciendo que no pudiera controlarse. Actualmente prefiere esperar a tenerte de verdad pero si estás ocupada lo hace viendo fotos tuyas o si quiere algo más íntimo lo hará sólo imaginando y recordando momentos anteriores, no le gusta la idea de grabar, no quiere exponerte, ni a ti ni a él. Prefiere que sea algo que sólo viva en sus memorias.
Posiciones. Kentin no es muy explorador en esto, prefiere las poses básicas, no se preocupa mucho por eso, sólo se deja llevar hasta que se da cuenta de como están. Pero si tuviera que decir cuales le gustan sobre cualquier otra sin duda serían Face off. Tenerte entre sus brazos y poder besarte mientras se abrazan lo llena de emoción que podría llorar sin importar ya cuanto tiempo hayan estado juntos. Además sus piernas están bien entrenadas, desde luego que puede aguantar tener sexo estando sentado, también le gusta cargarte contra la pared, aunque no es hábitual, es una pose que lo hace sentir poderoso, que tiene control sobre ti. Cuando se siente frustrado o celoso es a lo primero que recurre; Es una pose que lo hace dejar en claro cuanta fuerza y resistencia tiene, haciendolo sentir suficiente y le da control de la situación.
NO! Sus no son lo normal, no le gusta nada la idea del masoquismo ni nada referente a causarte o causarle un daño real. El bebito a penas y puede darte una nalgada sin disculparse después unas 30 veces y sentirse culpable hasta que lo tranquilices. Nada de bdsm con él, aunque si realmente quieres, tal vez pueda aceptar atarte o ser atado a la cama, pero siempre con la seguridad de que si quieren parar, lo harán al instante.
Si le das permiso una vez, vas a amanecer con él entre tus piernas, no te preocupes en hacerle el desayuno porque él ya está comiendo. La manera en la que cierra los ojos y gime por sólo comerte lo hace parecer que está degustando un platillo de 5 estrellas Michelin después de pasar un mes de hambruna, y para él sí lo es, el mejor platillo que ha probado y probará en su vida.
Prefiere tu cuerpo desnudo, le encanta cuando usas lencería pero no dura mucho en ti porque ama sentir su piel tocandolo y abrazandolo, cuando lo tomas en tus brazos desnuda se siente como estar en el cielo. No niega lo sexy que te ves con lencería y lo caliente que lo pone verte así pero simplemente al terminar no te quedará encima.
Puede aguantarte hasta 3 rondas seguidas pero a la 4ta empezará a llorar de sobrestimulación, tiene mucha resistencia y voluntad por su entrenamiento pero también tiene límites. Aunque su cuerpo no aguante más, está más que dispuesto a seguir complaciendote con su boca o sus dedos, lo que desees y si es que puedes aguantarlo.
Prefiere el sexo suave y tranquilo, adora llenarte de besos y hacerte el amor como a una diosa, pero si está celoso no dudará en hacerte llorar y gemir su nombre como si fuera todo lo que tienes en el mundo. Aunque parezca molesto sus toques seguirán siendo amables pero claramente mucho más urgentes y desesperados como si estuviera abriendo un regalo.
Si le preguntas si prefiere "culo o tetas", no va a ser ni una ni la otra, prefiere tus muslos, sean delgados o gruesos, ama acostarse sobre ellos y que le acaricies el cabello. Le encanta como lo aprietan y tiemblan mientras te lame, le gusta sentir su peso en sus hombros, también le encanta sentir como se enroscan en sus caderas mientras te besa y te embiste como un loco contra la pared. Ama todo de ti, tu simple existencia lo vuelve loco de amor pero si lo pones a elegir, sí que tiene su lugar favorito.
Es un experto en los cuidados posteriores, hasta podrías decir que es de sus partes favoritas. Si están demasiado cansados simplemente te abraza contra él de cucharita y te acaricia el cabello. Si aún tiene energía te llevará cargando hasta el baño y él mismo te lavará con tanta suavidad que te hace sentir como una estatua de cristal, incluso te viste él mismo mientras sigue besando tu piel a cada paso.
Le gusta quitarte la ropa porque puede ir besando cada zona que descubre cada vez que te retira una prenda pero también le encanta verte quitandotela tu misma, lo excita demasiado que a penas puede esperar.
No es un aficionado de usar juguetes pero si a ti te gusta no tiene mucho problema, es alguien que prefiere más lo natural sólo porque se trata de ti, no necesita nada más que a ti entre sus brazos para ser feliz. Que estés a su lado es el mayor placer que puede tener así que prefiere no usarlos, le parecen innecesarios.
Él se despierta temprano así que siempre que llega al instituto te deja notitas todos los días dentro de tu casillero, notas que dicen "Eres hermosx", "Te quiero con toda mi alma", "Eres más dulce que una galleta", "Siempre eres lindx", "Te amo de aquí hasta la luna" y siempre amaneces con una mensaje de buenos días lleno de corazones de su parte.
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Le habla tanto de ti a su mamá que cada vez que regresa a casa la señora Manon pregunta inmediatamente por ti.
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Este chico tiene Wattpad escondido en lo profundo de su celular, lee historias en las que se imagina a ti y a él. Hasta escribe sus propios fanfics de ustedes en privado y a veces hasta usa lo que lee ideas para darte una bonita sorpresa.
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Tiene un tablero de pinterest lleno de ideas de anillos, vestidos, trajes, decoraciones y todo lo relacionado para cuando se casen. Ha investigado temáticas a tu gusto y ya hasta empezó a ahorrar para tu anillo de compriso.
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También tiene su respectiva playlist de canciones que representan su amor por ti, y son más de 500 canciones en todos los idiomas, escribe algunas letras de esas canciones en las notitas que te deja en el casillero. A veces hasta su mamá le dice "mira, esta canción me recuerda a ti y a tu novix" y va corriendo a ponerla a su playlist.
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Armin le enseño a jugar los sims y se hizo una casa contigo, ya hasta se hizo a sus hijos y mascotas, no es muy bueno customizando a los personajes pero hace lo que puede.
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Monogamo, no le gusta la idea de compartirte, le rompe el corazón, quiere que seas sólo de él y él sólo de ti.
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Es bastante celoso, no porque no confíe en ti, sino que tiene poco autoestima y cree que podrías dejarlo por alguien más. Siente que siempre tiene que mejorar todo de él para que no lo dejes, sabe que eres lindx y que cualquiera podría fijarse en ti. Se siente impotente cuando te ve hablar con otras personas y sobrepiensa todas las razones por las que podrías dejarlo hasta que se queda dormido llorando, con el tiempo comienza a mejorar su autoestima pero sigue siendo celoso y algo posesivo.
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Su mamá le ha enseñado a cocinar así que a veces puede sorprenderte con un delicioso desayuno o cena, incluso postres como chocolates o galletas.
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Le gusta la idea de llevar cosas en conjunto, ya sean llaveros, collares, o ropa. Le emociona que puedan compartir cosas y que todos lo vean.
Si algo te gusta, él lo investiga sólo para tener algo de que hablar contigo, si le llama la atención hasta te dirá que lo vean/hagan juntos.
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Es de los que piensan hasta en el más mínimo detalle, si van a salir ya se hizo todo un plan detallado en su mente, a dónde van a ir, la hora, el clima, su presupuesto, su ropa, TODO. Quiere que todo salga perfecto para ti.
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Siempre lleva un suéter extra para cuando te olvidas de llevar el tuyo, si pudiera te llenaría de bufandas, gorros y chaquetas hasta que parezcas un pingüino, a veces es tan sobreprotector que te abruma pero lo hace con buena intención. Si te enfermas él te va a estar cuidando como a un niño pequeño, incluso te daría de comer en la boca si se lo permites.
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Tiene 2 carpetas en su galería dedicadas a ti, una con tus fotos y otra donde guarda captura de todos los mensajes lindos que le escribes y le derriten el corazón, son su tesoro más preciado y siempre las llena más y más.
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Voy a quedar como una pajera por lo cortos que han quedado estos a diferencia de los que se vienen pero es que es difícil idear algo como esto sobre Kentin pq en el mismo juego muestra gran parte de lo que menciono. No es secreto que Kentin es el inventor del romanticismo, literalmente es un amor que te da las gracias sólo por existir 😮💨
Creo que pronto escribiré unos headcanons de Kentin pero con lectoras gorditas ya que alguien la comunidad mencionó que es una inseguridad para ella y quiero que sienta el amor de Kentin 🩷 posiblemente igual haga de los demás personajes si llega a tener algo de apoyo, o si simplemente tengo inspiración, jeje bye.
porno con trama?/ perdida de virginidad/ Kentin sensible/ confesión de amor/ bullying/ según ChiNoMiko le mide 19cm así que mantengamoslo así
Lectora AFAB
(Escucha la canción para "entrar" en sentimiento) jeje
Kentin medio dom
(lo siento pero yo me lo imagino como un dominante sensible y versátil)
Habías convencido a tus padres de quedarte en casa de Kentin a pasar la noche, naturalmente ellos no te dejarían pero con la excusa de que irían otros amigos y de que ahí estarían sus padres accedieron. La realidad es que sólo íbamos a ser los 2 mientras sus padres salían a cenar por su aniversario de bodas; Tras estar un rato hablando, viendo series y cenar pasaron a su habitación para dormir ya que su padre era estricto con el descanso en Kentin.
Inmediatamente te sentaste en su cama y te quitaste los zapatos para después arroparte entre sus cobijas, podías inhalar su aroma impregnado en ellas mientras Kentin te observaba sorprendido y algo confuso.
"Bueno, yo me quedaré por aquí"
Tomó una sábana del closet y comenzó a caminar hacía el window seat. Aunque mantenías la mirada pegada al espacio vacío de la cama, podía sentir como se alejaba.
"No...quiero que durmamos juntos, tú cama es lo suficientemente grande para 2"
Kentin hizo una pausa, sorprendido por tu petición. Él te miró, acurrucada en su cama ya envuelta entre sus propias sábanas. Verte allí hizo que su corazón se acelerara. Sabía que debía ser caballeroso y tomar la palabra, pero una parte de él deseaba desesperadamente unirse a ti, sentir tu calidez a su lado.
Tragó saliva, tratando de mantener la compostura. Había deseado esto, lo soñaba, lo anhelaba y ahora estaba ocurriendo de alguna forma.
"A ti... ¿realmente no te importa?
Preguntó suavemente, esperando que no pudieras escuchar el temblor en su voz. Kentin se acercó lentamente a la cama, sin dejar de mirar tu figura. Se sentó en el borde y el colchón se hundió ligeramente bajo su peso.
"Prometo que me quedaré de mi lado"
Dijo, tratando de sonar seguro y respetuoso. Comenzó a quitarse las botas y la segunda camisa que llevaba, sus dedos jugueteaban con las agujetas con nerviosismo. Era muy consciente de cada pequeño movimiento que hacías y sus sentidos se intensificaban en tu presencia.
Después de tirar su camisa blanca a un lado, Kentin se deslizó con cuidado debajo de las sábanas junto a ti, dejando una distancia respetable entre ustedes. Yacía boca arriba, mirando al techo en silencio, con el corazón latiéndole con fuerza en entre las costillas.
Entonces te inclinaste levemente y lo jalaste con fuerza hacía ti abrazandolo, con el rostro en su pecho, los segundos parecían minutos y los minutos parecían horas mientras los 2 parecían aguantar la respiración.
"Kentin...yo, me gustas, desde que te conocí en secundaria, la verdad es que a mi siempre me pareciste genial. Nunca ocultaste que me amabas. Y entonces...y entonces yo esperaba el día en que me pidieras ser tu novia."
"Pero eso nunca pasó, me cambie de escuela y creí que todo habría acabado... pero entonces viniste a mi nuevo intituto, volví a ilusionarme esperando a que me lo pidieras formarmente pero entonces otra vez te fuiste...a penas pude despedirme de ti."
"Lo único que me quedó fue ese osito de peluche que me regalaste, al principió lo abrazaba todas las noches sollozando por ti. No sabía si volvería a verte así que trate de superarte, cuando al fin lo estaba logrando tú...tú volviste y te veías tan diferente. Dijiste que ya no sentías lo mismo por mi pero que aún me apreciabas, se me rompió el corazón."
"Así que trate otra vez y otra vez de dejar de sentir esto. Además le gustabas a Alexy, es mi mejor amigo, no podía, no quería lastimarlo... pero al final volvimos a ser cercanos como antes y no pude evitar volver a sentir todo esto por ti."
Te aferraste aún más a él mientras el silencio inundaba la habitación, era de suponerse que se había quedado atónito tratando de procesar las palabras por lo que decidí seguir hablando antes de que dijera algo.
"Fui una tonta al dejar pasar tanto tiempo sin hacer nada sólo esperando a que tú dieras el siguiente paso. Fui una estúpida sólo esperando y por eso yo...te pierdo".
Aunque tu voz seguía firme podía sentir lágrimas formandose en tus propios ojos humedeciendo su camisa.
"Por eso yo, ya no puedo seguir quedandome callada, no quiero que te vuelvas a ir. Desde siempre me gustaste. Para mi siempre fuiste el único en mis ojos, por más que trate de dejarte atrás no pude porque...porque para mi no hay nadie más especial que tú, nunca lo ha habido".
Soltaste un suspiro antes de poder continuar tratando de conseguir valor, ya habías ido demasiado lejos, no podías sólo parar ahora.
"Por eso yo voy a pedir...¿P-podrías, tú q-quisieras ser mi pareja?, ¿Podrías...dejarme ser tu novia?".
Antes de siquiera darle tiempo para responder te abalanzaste hacía él rodeando en un abrazo con todas tus fuerzas finalmente dejando que las lágrimas te brotaran.
"No estás obligado a aceptar, sé que has pasado por mucho pero por favor ¡No me odies! sólo no quiero volver a alejarme de ti. no otra vez...por favor".
Kentin por su parté sintió que las lágrimas corrían por sus mejillas cuando tu confesión lo invadió, cada palabra golpeaba su corazón como un toque físico. Él cerró los ojos con fuerza, lágrimas calientes se filtraron a través de sus pestañas mientras sus sollozos se amortiguaban contra su pecho. Su propia respiración se entrecortaba y tartamudeaba, abrumado por la emoción. Cuando finalmente preguntaste, con la voz temblando de vulnerabilidad y miedo, el corazón de Kentin se hizo añicos y se reformó en un mismo instante.
Él apretó su abrazo, una mano subió para acunar la parte posterior de tu cabeza, presionándola más cerca como si pudiera absorberte dentro de sí mismo. Kentin tragó saliva, su voz emergió entrecortada y espesa con lágrimas no derramadas.
"Dios, sí. Sí, por supuesto, seré tu novio. Nunca dejé de amarte. Nunca quise estar separado de ti".
Dijo con voz ronca y quebrada por los sollozos mientras estaba salpicando besos desesperados en la coronilla de tu cabeza.
"Lamento haberte lastimado, lamento haberte alejado. Fui un tonto, pensé... pensé que necesitaba ser alguien diferente para que me amaras. Pero ahora tú me dices que solo necesito ser yo mismo".
"Nunca...nunca más vuelvas a irte así".
Cerraste los ojos sintiendo sus labios sobre tu cabeza como si fuera de algodón. Entonces kentin tomó suavemente tomó tu rostro entre sus manos, inclinando tu cabeza hacia arriba para mirarlo. Los ojos verdes de Kentin, brillando con lágrimas no derramadas y una intensa emoción, se clavaron en los de tuyos.
"Lo prometo. Nunca más te dejaré así. De ahora en adelante soy tuyo, completamente y para siempre. Pase lo que pase, siempre estaré a tu lado. Eres mi todo, siempre lo fuiste."
Se inclinó lentamente, dándote tiempo para alejarte, antes de presionar sus labios suavemente contra los tuyos en un beso suave y amoroso. Se profundizó después de un momento, derramando todos sus sentimientos reprimidos y su devoción en el abrazo. Las manos de Kentin se deslizaron hacia abajo para descansar en tu cintura, acercándote más mientras se perdía en la sensación de finalmente estar verdaderamente con quien amaba.
Su beso era torpe y descuidado, después de todo este era el primer beso de ambos. Cuando todo parecía ser perfecto, sentiste como tu cuerpo empezaba a tensarse por la posición incómoda pero incapaz de dejarlo ir seguiste aferrandote a él en el beso
Kentin sintió como tu cuerpo se tensaba y se dio cuenta de que su inexperiencia estaba haciendo que el momento fuera incómodo para ti. Él suavizó el beso, separándose después de unos momentos para mirarte con preocupación y algo de vergüenza.
"Lo siento, sé que no soy muy bueno en esto. Es la primera vez que beso a alguien".
Admitió en voz alta, un ligero sonrojo coloreaba sus pecosas mejillas. Las manos de Kentin se movieron desde tu cintura hasta los hombros, guiándote suavemente para recostarse contra las almohadas. Se sentó a tu lado, se apoyó en un codo y apartó un mechón de pelo de tu cara, deslizando las yemas de sus dedos suavemente por tu mejilla y a lo largo de tu mandíbula.
"Perdón si estoy apresurandone, estoy demasiado emocionado... ¿Puedo abrazarte? ¿Podemos estar así, juntos?"
La voz de Kentin era como una tierna caricia, sus ojos buscaban los tuyos en busca de cualquier indicio de acuerdo o malestar. No quería asustarte, pero había deseado esto más que nada el mundo y no podía controlarse en este momento, no teniendote así de cerca.
Te encontrabas algo pasmada por al fin besarlo, aunque el beso no fue nada brusco sentía como si te faltara aire, después de unos pocos segundos que parecieron horas te inclinaste de nuevo hacía Kentin rodeandolo con tus brazos y volviendo a besarlo.
"También eres...mi primera persona".
Dijiste entre suspiros entrecortados de cada vez que te separabas de sus labios para tomar un poco de aire.
Él te rodeó con sus brazos, abrazándote mientras compartían besos suaves y torpes. Cada presión de sus labios provocaba un escalofrío a través de él, maravillándose de la intimidad y la confianza que depositabas en él. Se tomó su tiempo, saboreando la sensación de tus suaves labios y el aroma de tu cabello, dejando que el momento se prolongara. Entre besos, Kentin se alejaba ligeramente para mirarte, volvía a latirle rápidamente con sólo la vista de tus mejillas sonrojadas y tus ojos nublados.
"Tú también eres mi primer todo. Mi primer amor, mi primer beso... quiero que seas el último".
Murmuró en tus labios , su voz era baja y llena de emoción. Las manos de Kentin exploraron lentamente tu espalda, su toque era tan suave para no asustarte. Se maravilló de la forma en que encajabas en sus brazos, como si siempre fuiste destinada a estar allí. A medida que los besos se hacían más profundos y alargados, Kentin sintió una creciente calidez y tensión en la parte inferior de su cuerpo. Sabía que debía tener cuidado y no dejar que las cosas llegaran demasiado lejos y demasiado rápido. Rompiendo el beso, Kentin apoyó su frente contra la tuya mientras cerraba los ojos y se concentraba en relajarse para no arruinar este momento.
Mientras recuperaba el aliento se quedaron con las frentes juntas compartiendo calor. Hasta que finalmente con una maniobra rápida lograste hacer que Kentin quedará recostado sobre la cama contigo encima de él, inmediatamente sostuviste sus mejillas inclinandote hacía él besandolo otra vez.
"Lo siento..."
Tal vez parecía insistente pero llevabas años deseando hacer esto, sentir por fin sus labios contra los tuyos se sentía como el paraíso y no podías evitar desearlo más y más.
Kentin dejó escapar un grito ahogado cuando de repente te montaste a horcajadas sobre él, tu cuerpo ahora flotando sobre el de él. Sus manos inmediatamente fueron a tus caderas, agarrándolas suavemente pero con firmeza mientras te miraba con ojos muy abiertos y llenos de asombro.
La sensación de tu piel ahuecando su rostro, la intensidad en tu mirada... encendió un fuego en sus venas que nunca antes había conocido. El corazón de Kentin se aceleró cuando te inclinaste para capturar sus labios nuevamente, y esta vez, él estaba listo.
Él te devolvió el beso con un nuevo fervor, una nuevo hambre nacida de años de anhelo reprimido, ya no importaba si lo hacía bien o no; Sólo quería fundirse en una sóla pieza contigo. Sus manos se deslizaron desde tus caderas hasta la espalda baja, presionándote contra él mientras el beso se hacía más profundo. La lengua de Kentin rozó tímidamente tu labio inferior como si estuviese pidiendo más de ti. Sabía que debía reducir la velocidad, no debía apresurarte... pero la sensación de tus suaves curvas contra él y sus ansiosos besos, era embriagador. Kentin se perdió en la sensación, en el sentimiento de finalmente, finalmente ser uno con la chica que amaba.
"Sé que tal vez estoy siendo egoísta...pero si tú pudieras mirarte, tal vez me entenderías, si pudieras ver tu expresión ahora mismo...no quiero volver a perderte".
Tus manos bajaron de sus mejillas a su pecho haciendo que su camiseta se arrugara entre tus puños ligeramente apretados sobre él.
Kentin se detuvo por un instante, dejando que sus labios apenas te rozaran. Sus ojos se abrieron, llenos de una intensidad que nunca antes habías visto. Te miró fijamente, captando cada palabra que decía.
"Él egoísta soy yo..."
"Pero lo que he estado anhelando desde que tenía doce años y llevaba esas estúpidas gafas. No estás siendo egoísta, estás reclamando lo que siempre te he pertenecido. Lo que siempre ha sido tuyo."
La mirada de Kentin se intensificó, casi dolorosamente.
El agarre en su ropa se volvió más flácido, la cercanía de sus rostros te permitía visualizar au expresión incluso con la luz apagada y tu cabello derramandose sobre ustedes, te quedaste simplemente mirandolo fijamanete entre sin pronunciar palabra por un largo rato.
"A mi me gustan tus gafas, pero admito que, estoy más que enamorada de tus ojos".
Kentin sintió cómo el agarre en la tela de su camiseta se aflojaba, volviéndose más débil. La calidez de tus manos en su pecho, a través de la tela, era como un fuego lento pero constante que lo estaba quemando. En la penumbra de su habitación, solo iluminada por la luna filtrándose por la ventana, las únicas cosas que podían verse con claridad eran sus rostros, muy cerca el uno del otro. Tu cabello caía como un velo alrededor de ustedes, creando un mundo privado, un universo para los dos.
Tu confesión lo golpeó con más fuerza que cualquier recuerdo doloroso del entrenamiento militar.
"Tendrás que casarte conmigo, no puedo dejar que te vayas otra vez".
La ventana ligeramente abierta hizo que el viento soplara tu cabello y ropas en el momento exacto. Logrando que se convirtiera en un momento como de película.
"No voy a dejarte ir. Nunca más. No por el resto de mi vida."
Después de eso se quedaron en silencio una vez más, la luz de la luna resaltando las lágrimas que aún brillaban en sus ojos verdes. Cuando mencionaste el matrimonio, una mezcla de asombro y una determinación inquebrantable cruzó su rostro, quería llorar, gritar, besarte.
"Sí".
Respondió firmemente pero su voz era apenas un susurro que se mezcló con el viento que entraba por la ventana.
Sus manos te sujetaron firmemente contra él, asegurándose de que pudieras comprobar su sinceridad, su promesa.
"Cásate conmigo cuando sea el momento. Yo te lo prometo. Seré tuyo, en este mundo y en cualquier otro. Para siempre."
"Lamento no haberte protegido de Ámber antes, fui estúpida, tuve miedo y no pude hacer más por ti...todo esto es mi culpa...Ken".
Te inclinaste hacía él poniendo la cabeza justo a un lado de la suya hablando casi junto a su oído. Kentin se tensó cuando escuchó el nombre. "Ken". No le gustaba, al menos ya no de los demás. Solo tú podías llamarlo así y hacer que sonara tanto como un reproche como un cariño. La mención de Ámber lo sacó de esos pensamientos y lo llevo a otros. El recuerdo de la situación, de su propia impotencia y posterior ira, lo llenó de una mezcla de rabia y culpa. Se puso rígido debajo de ti.
"No, no fue tu culpa. No. Te lo juro."
Sus manos, que antes estaban suaves y cariñosas en tu espalda, se aferraron con más fuerza, como si temiera que si no sujetaba a su ángel, podría romperse.
"Pude haber hecho más..."
Finalmente te dejaste caer a horcajadas sobre él acostandote sobre su pecho y escuchando su respiración. Kentin sintió una sensación reconfortante con tu peso sobre él, un ancla sólida y reconfortante en medio de la tormenta emocional que acababa de vivir. El sonido de su propia respiración, los latidos de su corazón contra el costado de ti, era lo único que se escuchaba. Te escuchó, repetir palabras como una penitencia, y algo en su interior se quebró de una manera diferente. Fue una ruptura de la vieja cáscara de inseguridad y autoinculpación que lo había mantenido alejado de ti por tanto tiempo.
"Y yo también pude haber hecho más. Podría haberle enseñado una lección que nunca olvidaría en lugar de irme a esa maldita academia. Podría haber sido más fuerte, antes. Podría haber..."
Antes de que volviera a terminar de hablar tomaste de nuevo su cabeza entre tus palmas y lo besaste con fuerza meciendote sobre él, haciendo que Kentin se quedará mudo a mitad de su frase, el aire en sus pulmones congelado. De repente, la suave presión de tus manos en su cara se convirtió en un salvavidas, y sus labios se cerraron sobre los suyos con una determinación que lo sorprendió incluso a él mismo. Fue un beso apasionado, lleno de una urgencia que desató todos los frenos que él mismo había intentado mantener. La sensación de tenerte moviéndote sobre él, el roce de sus cuerpos.Sus manos bajaron de tus caderas y se deslizaron por la parte posterior de tus muslos, subiendo para tirar de ti hacia él con más fuerza, eliminando cualquier espacio que quedara entre ustedes.
Kentin estaba en un estado se shock, sus pupilas dilatadas por la intensidad del momento. El aliento de ambos se mezclaba en un aire cálido y cargado de tensión. Tus palabras, una confesión tan sincera y desinteresada, llegaron a él como un torrente de esperanza. Parecía encontrar sentido a todas sus inseguridades, como si tú vieras en él algo que él mismo había perdido de vista.
Un débil y genuino sonrojo tiñó sus mejillas, marcando las pequeñas pecas que salpicaban su piel. Arrugó la nariz en una mueca de ternura antes de estrecharte en un abrazo aún más profundo, hundiendo su rostro en el hueco de tu cuello.
"Te amo".
Las palabras salieron borrosas por el abrazo pero lo suficientemente claras para que te escuchara. Kentin no dijo nada al principio. Solo se quedó allí, con su rostro enterrado en el hueco de tu cuello, respirando tu aroma. Era como si el mundo se hubiera detenido solo para ustedes. Y luego, sintió la vibración de tu voz, las palabras "Te amo" saliendo de ti y resonando en su piel. Era todo lo que siempre quiso escuchar de tus labios.
Él tardó un momento en reaccionar, como si el peso de esas 2 palabras se parecieran a un disparo.
"Desearía que este momento durará para siempre..."
Te enderezaste levemente para acariciar su mejilla mientras tu mano libre, casi instintivamente levantaba su camisa.
Sintió el peso de tu cuerpo moverse sobre él, y la ligera diferencia hizo que su corazón volviera a retumbar en sus costillas. Sus ojos siguieron el instinto de tu mano, la vieron arrugar la tela de su camiseta, exponiendo la piel bronceada y salpicada de pecas de su pecho. El contacto de tus dedos suaves. Un suspiro profundo y casi gutural escapó de sus labios, que dejaba clara su necesidad.
Lanzó una mirada a tus ojos, pidiendo permiso con una mirada que no necesitaba palabras. Al ver la confianza, el anhelo en tus propios ojos y el ligero asentimiento de tu cabeza. Kentin tomó la iniciativa.
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El permiso que estaba esperando, desató una nueva ola de confianza en si mismo que emergía de su interior.
Se inclinó hacia arriba, acercando sus labios a tu cuello, recorriendo el camino del hueco de tu garganta hasta la clavícula y hasta el centro de tu pecho.
Cada beso era lento, reverente, como si te estuviera adorando en un altar. Sintió la tensión de tus músculos de la garganta bajo sus labios, el latido acelerado de su corazón. La posición era realmente incómoda, tú a horcajadas sobre él acostado mientras besaba la piel descubierta de tu cuerpo, sus labios eran cálidos y suaves pero la posición te estaba torturando. Levantaste un poco más sus camisa como si esa acción pudiese decir que querías tenerlo aún más cerca mientras aún sentía sus labios deslizarse sobre la piel que tu blusa no llegaba a cubrir.
Kentin notó la tensión en tu cuerpo, el ligero movimiento que no era de placer sino de incomodidad. Fue como si esa señal le encendiera una bombilla en la cabeza, su mirada era tan adorable cuando pensaba. Estaban atrapados en una postura que, aunque íntima, no era la ideal. En un movimiento rápido y firme de él, rompió el patrón, girando sobre la cama sin soltarte ni un solo segundo. Ahora era él quien estaba por encima de ti apoyándose en sus codos para no aplastarte.
"¿Mejor así, mi amor?".
Preguntó sin siquiera darse cuenta de la mención de ese apodo tan dulce que derritió tu corazón.
Su movimiento te tomó por sorpresa haciendo que tus ojos lo miraran con incertidumbre antes de sonreírle con dulzura.
"Sí. Mucho mejor..."
Él devolvió la sonrisa y por primera vez esa noche, una sonrisa genuina, completa y despreocupada, se extendió por su rostro. Alivió el peso sobre sus codos, la presión de su cuerpo se volvió reconfortante en lugar de aplastante. Estaba allí, sobre ti, y podía ver cada atisbo de expresión en tu rostro.
Su rostro bajo lentamente, sus labios encontrando los tuyos en un beso que esta vez era suave, paciente y un poco más seguro. Mientras sus labios se movían en un ritmo lento y agradable, sus manos se deslizaron desde tu cintura hacia arriba, levantando con suavidad la tela de tu blusa para tocar la piel suave de tu vientre.
El viento frío de la noche generó escalofríos en tu piel que eran compensados con la calidez de sus manos, la piel blanda de tu vientre era masajeada por sus manos con delicadeza mientras seguía pasando su lengua sobre la tuya entre el beso descuidado y gentil.
Kentin sintió el estremecer tu cuerpo no por el frío, sino por el contacto de sus manos con la piel de tu vientre. Le encantaba esa reacción, ese sonido ahogado que escapó de tu boca. Era un sonido que le daba permiso, una señal de que estaba en el camino correcto. Sus manos se deslizaron lentamente por la piel tibia de tu vientre, subiendo con cuidado por tu torso, levantando la blusa a su paso hasta que su torso quedó completamente descubierto bajo su mirada.
Rompió el beso con un susurro, su nariz rozando la tuya mientras sus labios buscaban tu piel una vez más, esta vez en el cuello, dejando una senda de pequeños besos humedecidos que bajaban hasta tu clavícula.
Lentamente, te atreviste a tomar una de sus manos y llevarla hacía tu pecho aún cubierto por el sostén, invintandolo a tocar más sin pena, mientras dabas un suspiro de nerviosismo.
"Sabes...desde la primera vez que te vi, siempre pensé que quería que fueras tú, mi amor, mi pareja, mi esposo..., mi primera vez. Como amor a primera vista tal vez".
Por un instante, se quedó inmóvil, como si el mundo entero hubiera desaparecido a su alrededor. Tú misma lo estabas guiando y dejandolo entrar en tu espacio.
Sus dedos, primero temblorosos, se endurecieron tratando de mostrar determinación. Se deslizaron suavemente por el tejido fino del sostén, sintiendo la calidez y la suavidad que había debajo.
Una sonrisa juguetona y tonta se había formado en tu rostro inconsientemente mientras aún sentía su mano ligermente temblorosa sobre uno de tus pechos cubiertos.
"Sí, aquel chico de gafas redondas y cabello lacio me gustaba tanto que soñé demasiadas cosas con él, nunca me importó como te vieras, porque al final de todo...simplemente eres tú, aquel a quien tanto he amado".
El temblar de su propia mano se calmó instantáneamente al escuchar esas palabras. Tu sonrisa juguetona, junto con las palabras, fue como un curita que curaba cada cicatriz de inseguridad que él llevaba dentro. El "chico de gafas redondas y cabello lacio". Recordabas a Ken, no solo a Kentin, y eso significaba todo para él. Su temblor desapareció casi por completo, reemplazado por una confianza más decidida. Sus dedos no se detuvieron, masajeando lentamente el suave contorno de tu seno bajo el tejido del sostén, con una delicadeza que sólo él sabía dar.
Sencillamente no pudiste evitar gemir incluso si su movimiento sobre tu pecho fue tan leve que pudiese considerarse invisible.
"Y deseo que algún día tú puedas quererte tanto como yo lo hago...al menos respetar a quien eras antes, porque al final de todo, siempre fuiste tú".
Sintiendo tu leve gemir vibrar a través de su mano. Tus palabras, tan llenas de comprensión, hicieron que la comisura de sus labios se curvara hacia arriba en una sonrisa suave y agradecida.
No dijo nada en ese momento. Su cerebro no lograba que las palabras salieran de su boca. En su lugar, se inclinó y su boca se cerró sobre una de las tiras de su sostén, entre tu hombro y su cuello.
Con gusto levantaste el brazo para facilitarle el remover el tirante mientras te aferrabas a la tela en su espalda antes de verlo alejarse rápidamente para quitarse finalmente la camiseta. Te quedé unos segundos atónita observando su pecho desnudo pero eso te dio valentía y seguridad de hacer algo más.
"Y sabes de algo que siempre ha sido tuyo?".
Te enderezaste sobre la cama para poder desabrochar el sostén finalmente dejandolo caer sobre tu torso, haciendo que tus pechos quedaran expuestos.
"Yo".
Con una sonrisa tímida le aseguraste a Kentin que podía tomar de ti tanto como quisiera, como tú tanto querías tomarlo a él.
El "clic" del sostén que se abría se mezcló con el silencio de la habitación. Cuando la tela se apartó y sus pechos quedaron al descubierto, necesitó tragar saliva. Era una visión increíblemente íntima y hermosa, y sintió un impulso abrumador de todo lo que había reprimido por tantos años pero su cuerpo estaba congelado.
"Oye...di algo, empiezo a sentirme avergonzada".
Con tus brazos y el sostén ahora suelto sobre tu cuerpo cubriste levemente lo que habías dejado al descubierto pensando si tal vez no le gustaba tu cuerpo o si fuiste demasiado rápido.
Kentin al ver cómo tus brazos se movían para cubrirse, era un gesto de vulnerabilidad que lo conmovió hasta el alma pero inmediatamente, su expresión cambió. Sin dudarlo un segundo, se deslizó hacia adelante, sus brazos con tus con los suyos para apartar suavemente la tela que intentabas usar de nuevo para ocultarte.
"¿Avergonzada? ¿De qué carajo hablas?".
"Eres lo más hermoso que he visto en mi vida. Cállate y déjame mirarte, por favor".
La muestra de confianza que dio Kentin hizo que te sobresaltara pero a la vez te alegrará mucho, escucharlo tener más confianza y seguridad en él te hizo realmente feliz. El Ken de antes no sería así, pero deseabas tanto tanto que lo fuera y ahora lo tenías aquí. Asentiste nuevamente con la cabeza, bajando los brazos y dejando que Kentin oberservara sin impedimento esta vez.
Para él fue uno de los momentos más preciosos de su vida, ver esa fe en tus ojos. Su cuerpo se relajó, la tensión que había en sus hombros se desvaneció. Su mirada te recorría como una caricia recorriendo cada curva, cada centímetro de piel expuesta. No la objetivaba; la adoraba.
Se inclinó de nuevo, pero esta vez no para besarte el cuello. Sus labios se detuvieron justo por encima de tu pecho, y con una lentitud reverente, la primera vez que su boca tocó la piel suave de tu seno.
Un escalofrío te recorrió por todo el cuerpo sintiendo sus labios en tu piel. Uno de tus brazos se levantó tomando el suyo, el gesto parecía pedirle que se alejara, pero a la vez lo atraías más, pidiendo que no se detuviera. Su lengua estaba cálida y blanda sobre mi piel, con el movimiento fueron recostandose en la cama nuevamente hasta que quedaste sobre las almohadas.
"Me gustan tus manos".
Sus manos te sostenían firmemente contra él por la espalda, sintiendose como un acto íntimo y dulce de su parte, sus manos ya no eran tan suaves como antes debido a el entrenamiento militar pero seguían siendo cálidas como siempre. Kentin sonrió contra tu piel, una sonrisa de satisfacción vibrando en su pecho. El cumplido, tan simple y directo, era exactamente lo que necesitaba escuchar. La presión de sus manos en tu espalda se relajó un poco, convirtiéndose en un abrazo protector.
"Me alegra".
Murmuró, su voz un susurro bajo que se mezclaba con el silencio de la habitación.
"Y me gustan tus gemidos".
Para demostrarlo, su mano se deslizó de tu espalda hacia arriba, rozando la columna vertebral hasta llegar al cuello. Con los dedos, masajeó lentamente la base de tu cráneo, aplicando una presión suave pero firme que conocía y que relajaba. Cada vez Kentin te sorprendía más, con sus palabras, a primera vista parecía ser tímido pero sus palabras eran demasiado directas; Te hizo recordar un poco a la vez que Alexy dijo que se negaba a creer que Kentin no tenía un lado salvaje, soltaste una pequeña risita y besé su hombro desnudo.
"También me gustan tus pecas".
Podías sentir sus pieles desnuda del torso tocarse por primera vez, se sentía como sueño hecho realidad.
"¿Mis pecas?".
Preguntó con una sonrisa tímida, levantando ligeramente la cabeza para mirarte a los ojos. Luego se giró dándote la espalda por un segundo, antes de girarse para que vieras su espalda. La piel de su espalda, inundada de la luz tenue de la habitación, estaba salpicada de pequeños puntos marrones dispersos.
"¿Las de aquí también?".
Preguntó con una nota de diversión en su voz que contrastaba con lo calientes que estaban sus mejillas.
"Sí, también las de ahí".
Te levantaste sentandote sobre la cama detrás de él, mirando su espalda antes de tocarla suavemente y besarla hasta llegar a su cuello.
"Eres un...presumido".
Lo rodeaste con los brazos, abrazandolo tiernamente y colocando tu cabeza sobre su hombro, tus senos quedanron presionados contra su espalda. Kentin sintió tus besos recorriendo su espalda, una sensación cálida y húmeda que le envió una oleada de placer por todo su cuerpo. La palabra "presumido" lo hizo reír.
"Eres tú la que está obsesionada con mis pecas".
Respondió, juguetón, dejando que lo abrazaras. Luego, un grito le escapó, una mezcla de sorpresa y placer, cuando sintió tus pechos presionarse contra su espalda. La sensación de tu piel suya contra suya y el calor de su cuerpo envolviéndolo, era casi abrumador.
"Anda, pero si es la primera vez que te digo que me gustan".
Lo besaste en la mejilla aún abrazandolo y presionando sus cuerpos.
"Primera vez que lo dices, pero no la primera vez que lo miras".
Susurró, girando la cabeza para dejarte un beso en la mejilla, justo al lado de donde ella lo habías besado. Su mano se deslizó por tu brazo, que estaba sobre tu pecho hasta tomarte la mano y entrelazar los dedos con los tuyos.
"Tal vez, pero sí es la primera vez que veo las de tu espalda".
Volviste a darle un suave beso en el hombro y en la nuca.
"Y me encantan tanto como las de tu rostro".
"No me has dicho nada malo... todo lo contrario..."
Con una mano aún entrelazada con la tuya, y la otra libre, giró lentamente en la cama hasta quedar frente a ti de nuevo. Sus ojos, verdes y oscuros bajo la tenue luz, la miraron fijamente.
"Quiero..."
"¿Si?"
Te acercaste a su rostro con una sonrisa esperando a que completara su frase, olvidando todo a nuestro al rededor.
Kentin sintió como te acercabas a su rostro, tu aliento mezclándose con el suyo en el espacio diminuto que los separaba. Su corazón latía con una fuerza que sentía en cada uno de sus músculos. El mundo fuera de esa cama, fuera de ese instante, se había desvanecido por completo. Todo lo que existía eran tus ojos, buscando los suyos, esperando sus palabras.
Se quedó callado un segundo más, sin saber si estaba bien decirlo o no. Con una voz apenas un audible, quebrantada por la intensidad de la emoción, terminó su frase.
"Quiero... hacerte el amor."
"¿Entonces, qué esperas?".
Soltaste sus manos y te posicionaste frente a él quedando tu pecho frente a su rostro para después sostener sus manos y llevarlas hasta tus caderas, casi tocando la cinturilla de tu falda y ropa interior invitandolo a continuar sin miedo.
"No podría desear que fuera alguien más..."
Tomaste su rostro entre tus manos simplemente mirandolo a los ojos con una mirada espectante. El movimiento de tu cuerpo, tu pecho frente a su rostro, era una invitación directa y sin rodeos. Cuando tomaste sus manos y las guiaste hasta tus caderas, sintiendo el calor de su piel bajo la falda y la suave textura de su ropa interior, todo se detuvo.
Sus ojos se fijaron en los tuyos, y en ellos no vio miedo ni duda, era un cariño que derretía su corazón. Y esa frase resonó en su mente: "No podría desear que fuera alguien más..."
Viendo los ojos de Kentin brillar de un momento a otro y después de acariciar sus mejillas bajaste las manos hasta sus hombros.
Sin decir una palabra, se inclinó hacia adelante, su cuerpo cubriendo el tuyo por completo, haciendo que te tumbaras nuevamente en las almohadas. Sus labios no buscaron los de tuyos de inmediato, sino que recorrieron el camino desde tus hombros, besando cada centímetro de piel hasta volver a encontrar tu pecho. Esta vez, sin la timidez inicial, su lengua probó de nuevo, más audaz, dibujando círculos alrededor de su pezón antes de tomarlo con suavidad entre sus labios.
Tus manos buscaron su cabeza acunandola suavemente y acariciando su cabello, en el fondo de tu corazón, esto fue algo con lo que habías soñado por años y ahora al fin estaba pasando, podías sentir de verdad su boca, sus labios, su saliva y su calidez. La sensación era más abrumadora de lo que imaginabas, era como unas suaves cosquillas sobre los puntos más sensibles de tu cuerpo que ni tú conocías.
Mientras acariciabas su cabello con un gesto que lo hizo sentirse querido. Un sonido escapó de sus labios, un gemido mezclado con tu nombre.
Y sus manos, que hasta ahora estaban inmóviles sobre tus caderas, se movieron. Una de ellas subió por tu espalda, apretándola contra él, aumentando el contacto entre sus cuerpos desnudos. La otra, se deslizó lentamente desde la cadera, por el costado de tu pierna, hasta llegar al lugar donde tu falda se encontraba con la ropa interior.
Con un dedo, trazó una línea suave a lo largo del borde de la tela, sin cruzarlo todavía, pero la presión era innegable.
Tus ojos se cerraron suavemente disfrutando de su presencia, después de unos minutos que parecieron una eternidad te diste cuenta de que no estabas haciendo nada por Kentin así que tus manos se colocaron a la par con él tratando de desabrochar su cinturón mientras luchabas por controlar tu cuerpo y tus gemidos.
Kentin sintió la presión de tus dedos sobre su cinturón, un movimiento torpe pero decidido. Sonrió contra tu piel, un gesto que no podías ver pero sentías la vibración de su voz y en el calor de su aliento.
"No te preocupes por mí".
Murmuró, levantando la cabeza por un instante para mirar tus ojos. Sus dedos seguían trazando esa línea en tu pierna, pero su atención estaba completamente puesta en ti.
"Esto... esto es para ti."
Dijo la última palabra antes de volver a hundir su cara en tu pecho, pero no para continuar con la misma suavidad. Esta vez, con ansias, mordió suavemente el pezón, haciendo pasar la punta entre sus dientes mientras su lengua seguía acariciando la aureola.
Salió de ti un gemido ahogado por la repentina sensación de sus dientes pero se sentía realmente bien.
"Eso es lo que quiero...quiero sentirte cerca, quiero sentirte dentro de mi...Kentin".
Rodeaste su cuello con tus brazos, ocultando tu rostro avergonzado entre tu cabello pero llevabas mucho tiempo deseando esto, no importaba cuan vergonzoso fuera, ya no querías seguir ocultando lo que sentías y ya habían ido demasiado lejos como para detenernos.
"P-por favor...quiero estar contigo, es lo único que quiero".
Entonces se enderezó sobre sus rodillas, su cuerpo cubriendo el tuyo por completo. Sus manos se deslizaron por los costados de tu falda, levantándola lentamente hasta dejar al descubierto tu ropa interior. Sus dedos buscaron el borde de la tela, y con un movimiento lento pero seguro, la quitó y la tiró a un lado.
Tuviste que tomar aire mientras sus manos deslizaban la ropa interior poco a poco, tus brazos se apoyaron sobre tu pecho tratando de contener la emoción que sentía y mi corazón acelerado. Kentin se quedó quieto por un momento, simplemente contemplándote. La forma en que te cubrías el corazón con tus brazos, la timidez en tu respiración acelerada... todo lo estaba volviendo loco.
Con movimientos lentos y se deslizó hacia abajo, su cuerpo manteniendo el contacto con el tuyo, para acercar su rostro a tu intimidad. Un beso suave y delicado, fue lo que primero depositó en tu muslo, cerca de tu sexo. Luego, su lengua salió, lenta y decidida, para probarte por primera vez.
"E-espera Kentin!".
La vista de su cabeza entre tus piernas te hizo perder todo el valor que tenías y volver a convertirte en una tonta tímida, soltando un gemido mucho más fuerte que los anteriores. Te asombraste incluso a ti misma al escucharte gemir de esa manera, no era como antes, sonabas demasiado vulnerable y excitada. Estabas sorprendida de la audacia de Kentin para tomar tal iniciativa de pronto, no dejaba de sorprenderte y no era que te molestara, te hacía feliz que comenzara a hacer lo que el deseaba contigo sin preguntar si estaba bien a cada momento.
Kentin se detuvo al instante, su aliento todavía caliente sobre la piel de tu muslo. La sorpresa y la vergüenza en la voz de tu voz lo hicieron levantar la cabeza lentamente, sus ojos verdes encontrándose con los tuyos. En su mirada no había ira ni frustración, sino vergüenza y preocupación.
"Lo siento. No quise asustarte. Quería... hacerte sentir bien."
Se recostó sobre tu costado, proveyendo un poco de espacio entre ustedes, pero no se alejó. Su mano se deslizó por tu mejilla, acariciando su piel con ternura.
"Dime qué quieres. Estoy aquí para ti, haré lo que sea para ti".
"S-se siente bien, es sólo que...me da mucha vergüenza, eres la primera persona que me ve así y que me toca..."
Cerraste las piernas ligeramente avergonzada, podías sentir la húmedad de tu zona íntima creciendo cada vez y pensando en lo vergonzoso que era el que Kentin lo viera, peor aún, que lo lamiera.
"N-no es que no me guste, sólo creo que aún no puedo creer que realmente esté ocurriendo".
Viendo como cerrabas tus piernas ligeramente, te dedico una sonrisa cálida y paciente.
"Tranquila".
Susurró, deslizandose otra vez y dejando un beso en tu rodilla.
"No tienes nada por lo que avergonzarte. Es hermoso."
Volvió a recorrer tu cuerpo hasta tu cuello y mientras lo hacía, una de sus manos se deslizó por su vientre, con un movimiento suave y constante, hasta que sus dedos se posaron justo en el centro de su intimidad.
"Pero dime..."
Te aferraste a él posando la cabeza cerca de sus labios, ligeramente abriste las piernas para permitirle más acceso a sus dedos.
"C-continua por favor, quiero que hagas lo que desees".
Sentías como si su mano te quemara justo en ese lugar, era cálido, tan cálido y gentil.
Ese gesto y tu permiso, le dio la necesidad de continuar. Con su otra mano, la que estaba sobre tu nuca, la apartó un poco para poder ver tu rostro, para poder leer cada una de sus reacciones. Y nuevamente su otra mano se movió con una nueva confianza, sus dedos no buscaban solo el contacto, sino el ritmo. Comenzó a acariciar lentamente tus labios íntimos, mojados por la excitación, antes de encontrar con precisión el pequeño núcleo de placer que se escondía. Al sentir tu reacción, aplicó una presión suave pero constante, moviéndose en círculos lentos mientras que observaba.
"¿Así?...¿te gusta?".
Preguntó susurrando cerca de tu oído, provocandote escalofríos.
Tu cuerpo se arqueo contra el suyo mientras temblaba involuntariamente. Estabas luchando por no cerrar las piernas ya que aún no estabas acostumbrada a esta sensación, se sentía demasiado bien que mi cuerpo tú cuerpo no sabía como debía reaccionar.
Kentin sonrió con una expresión de pura satisfacción y ternura en su rostro al ver cómo reaccionabas.
"Eso es...".
Murmuró, aumentando la presión y el ritmo de sus dedos un poco más, pero siempre con una suavidad extrema.
"Es un lugar muy sensible para ti, ¿cierto?"
Se inclinó y besó tus labios, su lengua suave e intensa mientras sus dedos continuaban acariciandote. Luego, se apartó ligeramente para hablar de nuevo con su aliento caliente en tu piel.
"Tengo una pregunta.... ¿quieres que te lo haga con la boca otra vez? O... ¿prefieres que sea con esto?".
"N-no lo sé".
Tus mejillas estaban ardiendo y tu mirada estaba oculta entre tus parpados parpados cerrados.
"No sé que se supone que deba decir...me da tanta pena. Sólo quiero que hagas lo que tú desees".
Kentin suspiró en tu piel. La confianza total que le habías dado era una gran responsabilidad, y él se tomó muy en serio ese cargo.
"Vale".
"Te haré lo que quiero."
Se deslizó de nuevo hacia abajo, pero esta vez no fue para ir directamente. Sus labios besaron tu vientre, tu muslo, trazando un camino de besos húmedos hasta su destino final. Dejó un último beso en la piel interior de tu muslo, muy cerca, antes de que su lengua hiciera su contacto de nuevo.
Esta vez, no fue un suave acariciar. Con una confianza recién encontrada, se sumergió en ti.
Tu espalda se arqueo de nuevo y tu mano se posó sobre su cabeza, nunca imaginaste tener a Kentin así entre tus piernas, mucho menos que él quisiera eso, era embarazoso pero se sentía bien, tu otra mano apretaba las sábanas bajo ustedes mientras te retorcías y gemías por sus propios movimientos.
Kentin sintió el peso de tu mano sobre su cabeza, tu sabor en su boca... era abrumador. El sabor, el calor, el gemido de su nombre... todo era un sueño.
Movió su lengua con más firmeza, creando un ritmo constante. Una mano se deslizó desde tu muslo hasta tomarte de la cadera, aferrándose a ti para mantenerte en su lugar, no con fuerza, sino con una presión gentil pero necesitada. La otra mano subió por tu vientre hasta encontrar uno de sus pechos, donde comenzó a acariciar suavemente el pezón, ya endurecido por la emoción y la estimulación.
Kentin era tan inexperto como tú, parecía que estaba lamiendo un helado, ese pensamiento te hizo reír para tus adentros pues tu cuerpo sólo podía temblar de placer entre sus manos. Tu piel se erizó al sentir sus dedos rodar tu pezón con firmeza.
"Kentin ...por favor a-ah! p-por favor".
Él notó la ligera vibración de tu risa, un sonido extraño pero increíblemente íntimo en ese momento. No se detuvo, sino que usó esa energía para redoblar su empeño. La forma en que decías su nombre, el "por favor" desgarrado que le siguió... lo hacían sentir seguro, poderoso, suficiente.
El ritmo de su lengua se volvió más insistente. No se detuvo, sus dedos en tu pezón presionaron un poco más, creando un contraste de estímulos que se fusionaban en un solo punto.
"¿Qué pasa?, ¿Por qué me dices que por favor?".
"Q-quiero...sentirte a ti...por favor, K-kentin."
"Por favor..."
Entre suspiros de placer y vergüenza le rogabas, estabas rogando por él mientras ponías tu palma sobre la suya que estaba tocando tu pecho.
Kentin entendió perfectamente. "Sentirlo a él". El mensaje era claro, no era solo más de su boca, sino más de él.
Se levantó de un salto, su cuerpo cubriendo el tuyo por completo una vez más. Se apoyó sobre sus rodillas, mirándote a los ojos con intensidad que parecía devorarte.
Sus dedos se dirigieron a su cinturón, abriéndolo con una torpeza que contrastaba con la determinación en su rostro. La cremallera de sus pantalones descendió con un zumbido metálico que se perdió en la habitación llena de tus jadeos.
Sólo pudiste quedarte mirando mientras se desabrochaba el cinturón y se quitaba el pantalón, estabas segura de que si fuera posible ya te habrías sonrojado más, podías ver como se formaba una carpa en su ropa interior y tuviste que tragar saliva para aliviar las ansias que crecían en ti.
Vio la forma en que tragaste saliva, cómo tus ojos se fijaban en él. No hubo vergüenza en tu mirada, solo una curiosidad intensa y un deseo creciente que eran más que evidentes.
Se quitó la ropa interior en un solo movimiento. Su pene, ya completamente erecto y de un tamaño impresionante, se liberó, apuntándote directamente.
Volvió a acercarse, esta vez deslizando una mano por su propia musculatura, se dirigió entre tus piernas con una mano para guiar su miembro hacia tu entrada y con el pulgar, comenzó a rozar tu clítoris de nuevo, pero esta vez con el objetivo claro de facilitar la penetración.
A decir verdad su tamaño era sorprendente, en tu imaginación era más pequeño, tal vez un poco menos que el promedio, pero eso era realmente grande, rogaste al cielo que tu rostro no reflejara la sorpresa que te llevaste.
"¿C-crees que realmente entre?".
Bajaste la mirada observando su miembro con líquido preseminal ya goteando de él y estando tan cerca de tu entrada.
"¿Tienes un preservativo?".
Kentin paró por un instante al oír las preguntas. Su mirada se suavizó, volviéndose más comprensiva y dulce. Se inclinó hacia adelante, posando sus manos a ambos lados de tu cabeza para mantenerse por encima de ti sin aplastarte por completo.
"Sobre el primero... prometo que lo haré despacio. Y si no cabe, o si duele... pararé. Lo que menos quiero es lastimarte".
"Y sobre el cond..."
Su mirada se entrecerró con una punzada de frustración.
"No... no tengo ninguno, nunca lo he hecho así que yo...¿Quiere que vayamos a comprar uno?, no hay prisa."
"No..."
Negaste con la cabeza mientras volvías a acomodarte más cómodamente sobre las almohadas de Kentin, abriendo nuevamente las piernas para él.
"S-sólo termina afuera ¿si?".
Tu mirada era nerviosa pero con sinceridad. Pausar este momento te haría perder toda valentía e incluso perdería la atmosfera romántica y atrevida del momento.
Su pulso se aceleró. Estabas confiando en él de una forma que ni siquiera se había atrevido a soñar. El peso de esa confianza era inmenso, pero también era la mayor de las excitaciones para su ser.
Asintió lentamente, su mirada fija en la suya, tratando de memorizae cada palabra y gesto.
"Confirmado".
"Voy a estar atento. Contaré hasta diez antes de... de terminar".
Se apoyó sobre sus rodillas una vez más, guiando la punta de su miembro a través de tu vulva ya húmeda, mojándose con ella. La sensación lo hacía derretirse incluso sin siquiera haber empezado.
Te recorrió un escalofrío al sentir su pene rozando con tu vagina húmeda buscando la entrada, la sensación era indescriptible, sentías cosquillas y calor. Lo rodeaste con los brazos sin abrazarlo por completo para que pudiera ver bien sus movimientos.
"Ken..."
Kentin escuchó cómo decías su apodo antiguo, "Ken". En cualquier otra situación, habría hecho un gesto, se habría mostrado un poco reacio, pero en ese momento, contigo debajo de él, con su cuerpo acalorado y su alma entera puesta en tus manos, el nombre sonó como un poema de amor. Se inclinó sobre ti, apoyando su peso sobre sus brazos, y su rostro se acercó al tuyo. Sus labios buscaron los de tuyos en un beso lento, profundo y apasionado. Era un beso tierno. A través de ese beso, comenzó a empujar.
La punta de su pene comenzó a abrirte con una presión suave pero constante.
Gemiste entre sus labios cuando empezaste a sentir como tu cuerpo se expandía para él, cuando al fin había entrado parte de la punta no pudiste evitar soltarte a lágrimas por el dolor.
Kentin tragó tu gemido como si fuera comida hasta que sintió el calor de tus lágrimas. Su corazón se detuvo por un instante. La emoción del momento le gritaba que continuara, pero la voz de la razón y la preocupación en su cabeza era mucho más fuerte.
Se detuvo inmediatamente. No retrocedió, pero tampoco avanzó. Rompió el beso, para mirarte fijamente. El pánico en su rostro fue evidente.
"Qué pasa? ¿Me detengo?"
"Te prometí que me detendría si te dolía. Por favor, dime qué sientes."
"No...S-sigue por favor, duele un poco pero estoy bien".
Buscaste torpemente su mano para sostenerla suavemente mientras tus lágrimas rodaban por tus mejillas, cuando encontraste su mano, Kentin levantó la suya para entrelazar sus dedos entre los tuyos brindandote un lugar donde sostenerte para aguantar todo.
No tuvo más remedio que seguir empujando, la última fracción de su cuerpo que aún quedaba fuera. Cuando él se hundió por completo, un profundo gemido se escapó de sus labios. No fue un gemido de dolor, sino de inmensa satisfacción y plenitud.
"Dios. Se siente... increíble".
Se quedó quieto por un momento, dándote a tu cuerpo el tiempo que necesitaba para acostumbrarse a su tamaño. Podía sentir como tus paredes se contraían a su alrededor, un calor y una presión que casi lo volvían loco y entonces, comenzó a moverse mientras lamía y besaba tu cuello.
Sostuviste su cabello suavemente en cuanto se hundió en tu cuello, su respiración fresca rozaba tu piel acalorada, al paso de unos minutos que parecieron una eternidad sentiste que por fin tu interior se había adaptado a Kentin.
"Estoy realmente feliz de que esto esté pasando...te amo mucho Kentin".
Kentin se detuvo por completo, su respiración se volvió pesada y entrecortada. Sus oídos captaron cada palabra, cada susurro que salía de tu boca. El "te amo mucho Kentin" resonó en su mente y no quiso olvidarlo jamás.
Se enderezó un poco, lo justo para poder mirarte a los ojos. Sus propios ojos, llenos de una emoción tan intensa que casi dolía, se llenaron de lágrimas.
"Yo... yo también te amo. Siempre te he amado".
Una lágrima se le escapó y rodó por su mejilla. No se secó, simplemente se inclinó y te besó.
Correspondiste al beso con la mayor suavidad posible, ya no era un beso necesitado ni brusco, era tan suave y amoroso que se sentía como estar en una nube
"Creo que ya estoy bien...puedo aguantarlo, sigue".
Aún con la voz temblorosa estabas segura de que querías seguir adelante, besaste su mejilla de la que caía una lágrima, secandola así a su paso.
"Por favor no te contengas, estaré bien".
Sintió el beso en su mejilla, el suave roce de tus labios secándole una lágrima. Fue un gesto de una ternura que se le hacía un nudo en la garganta.
"Si estás segura..."
No se contuvo más, con un movimiento lento comenzó a retirarse de tu vagina casi por completo, casi hasta que solo la punta de su pene permanecía dentro de ella. La sensación de perder ese calor era casi dolorosa. Y entonces, volvió a hundirse. No fue un movimiento suave como el anterior, fue más profundo y fuerte pero sin ser brusco.
Gemiste sobresaltada, la sensación de como se retiraba era tan extraña, de alguna manera también era placentera pero triste al sentir un vacío que él mismo había creado para él, pero no tuviste mucho tiempo de pensar antes de que volviera a entrar en ti rápidamente, no fue brusco ni doloroso, fue suave y cauteloso pero más acelerado, más desesperado.
Kentin continuó su ritmo, un movimiento constante y cada vez más profundo. El sonido de tus jadeos y los gemidos que escapaban de sus labios, era el único que necesitaba para saber que iba por buen camino.
Cada vez que se hundía en ti, sentía cómo tu interior se abría para recibirlo, cómo se ajustaba a él como si fuera un encaje perfecto. Era una presión increíble, un calor que abrazaba su pene entero y lo llevaba al borde del placer.
No podía hablar, solo podía sentir y gemir, aunque quería contener sus propios ruidos no podía, jadeaba y gemía, casi sollozaba de placer.
Sus embestidas aún eran gentiles para asegurarse de que pudieras soportarlo, sus pechos estaban pegados piel con piel, sólo su cadena de placas militares se podía meter entre ustedes y a este punto, ni siquiera la sentías, sólo eras tú y Kentin en el mundo. Mordiste parcialmente tus labios para evitar gemir tanto, no sólo era la sensación de tenerlo en tu interior, también es que era él, Kentin, a quien tanto amabas, estabas siendo una con él de verdad, te estaba haciendo el amor aquí y ahora en su cama.
Escuchó tus jadeos, tu jadeo ahogado al morderse el labio. La visión de ti así, tu piel pegada a la suya, los cuerpos uno contra el otro, era casi más de lo que podía soportar.
Cada vez que se retiraba, el vacío era una agonía. Cada vez que se hundía de nuevo, la plenitud era un cielo. Estaba perdido en un bucle de sensaciones. El sonido de piel contra piel era un estruendo en sus oídos . Sus piernas, antes firmes por su entrenamiento, comenzaban a temblar levemente con el esfuerzo de mantener el ritmo.
Cerró los ojos un instante, concentrándose en el calor de tu cuerpo, en la forma en que lo envolvías por completo. Sentía como golpeaba tus paredes blandas y húmedas, tu piel sudada pegandose a su suya generando chapoteos en la habitación, tenerte por fin en sus brazos. Todo, todo eso era lo mejor que le había pasado en su vida.
Comenzaste a mecer las caderas casi por instinto, haciendo que tocara un punto delicado dentro de ti que ni tú no conocías. Tu mano se soltó de la suya y lo envolvió en un abrazo, tus dedos apretaban con fuerza su espalda, casi hundiendo las uñas en su piel, tu cabeza cedió hacía atrás tratando de asimilar lo que tu cuerpo sentía. Nunca creiste que esto realmente podría sentirse tan bien, sus cuerpos ya empezaban a sudar hasta pegarse y a temblar con cada minuto, su piel empezaba a hacerse pegajosa uniendolos cada vez más.
Con la clara aprobación de ti por tu mecer de tus caderas, hizo un movimiento torpe pero instintivo que le permitió llegar aún más profundo. El cambio fue casi brusco. De repente, encontró ese punto. El punto que te hizo arquearse contra él, un grito ahogado escapó de su garganta y tus uñas se clavaron en su espalda, un dolor agudo y perfecto que lo conectó a ti y que le decía lo bien te estaba haciendo sentir, que le gritó que estaba en el lugar exacto, haciendo las cosas perfectamente.
"¿Eso... es eso?, ¿Así te gusta, verdad?"
Aumentó el ligeramente la presión y la velocidad, no con brusquedad, fue un cambio gradual.
"S-sí...eso creo, se siente tan bien. Te amo".
Siguió andando más profundo en aquel lugar causandote descargas de placer que a penas podías soportar.
"¿Podrías abrazarme por favor?, sólo quiero estar contigo, por siempre".
Sintiendo cómo tu interior se contraía y se apretaba a su alrededor con cada embestida. Era demasiado. Era demasiado bueno que lo estaba llevando a su límite.
"Aquí estoy".
Te envolvió en sus brazos con una fuerza casi desesperada. Te abrazó de la cintura a los hombros, presionando tu cuerpo contra el suyo levantandote del colchón en el proceso, sin dejar ni un milímetro de espacio entre sus pieles. Contigo completamente atrapada contra él, volvió a empezar a moverse, esta vez con un ritmo más profundo y más lento, pero con una fuerza que cada vez más intensa.
Te sentías bien en sus brazos, tu mente se había perdido, sólo podía pensar en él, le diste un suave beso a su hombro cuando algo comenzó a sentirse diferente.
"K-ken...no creo que pueda aguantar más".
Esperabas que pudiera entender tus palabras pues estabas gimiendo tanto con sus movimientos que a penas podías articular la voz. Kentin sintió el beso en su hombro y un calor que se extendió por todo su cuerpo. Tus palabras: "no creo que pueda aguantar más". Él lo sabía. Lo sentía.
"Y-yo también. Termina por favor, en mi, por favor".
Te acurrucaste contra él empezando a sentir tu cuerpo cansado y sediendo a caer sobre la cama, tu vagina se estaba apretando y contrayendo cada vez más hasta que finalmente lleguaste al límite, sentiste una especie de cosquillas recorrer desde tu zona íntima hasta la punta de los pies, Kentin seguía embistiendo sin parecer tan cansado como tú, la sobre estimulación te hizo volver a soltar lágrimas de placer mientras gemías aún en sus brazos ya cansada pero tan feliz de seguir a su lado. Kentin por su parte sintió cómo tu cuerpo se tensó como un resorte, cómo tus paredes internas comenzaron a apretarse y contraerse con una fuerza que lo sorprendió. La presión fue increíble, y la velocidad con la que ocurrió lo dejó sin aliento. Luego, vino el temblor. Un cosquilleo desde su abdomen que recorrió todo su cuerpo, desde los dedos de los pies hasta la punta del cabello. La vista de ti, lágrimas rodando por tus mejillas pero con una sonrisa de absoluta dicha y placer estampada en tu rostro.
"A-amor..."
"Hazlo fuera...
Seguías en sus brazos hasta que finalmente te recostó suavemente sobre las almohadas observando como tus pechos rebotaban con cada empuje, el sudor brillante de tu cuerpo goteaba en cada parte tu piel, una de tus manos apretó las sábanas debajo de ti mientras que la otra se poso sobre tu mejilla tratando de limpiar tus ojos para poder seguir viendo a Kentin, era tan atractivo de esta manera, sus ojos verdes entrecerrados, su cuerpo sudado, su cabello despeinado, la manera en la que apretaba los dientes y como su cadena militar te movía me hizo recordar lo feliz que estaba de que esto fuera real.
Un jadeo desesperado salió de sus labios. "Hazlo fuera..." Habías pedido. No dudó ni un segundo. Con un último empuje profundo se retiró de ti, casi hasta la punta. La sensación de estar completamente fuera por un instante fue extraña, pero no duró. Con una mano se agarró su propio miembro, que estaba pulsando con una necesidad desesperada. El contacto de su propia mano fue suficiente para llevarlo al final. Un gemido gutural le escapó de su garganta. Un fuerte cosquilleo recorrió su espalda y estalló en la punta de su pene.
Su semen cayó sobre tu vientre, se sentía calentito y espeso, te quedaste inmovil por un momento observando el rostro de Kentin agotado y lleno de placer, no pudiste evitar sonreír al verlo pero cuando bajaste la mirada y viste tu vientre cubierto de su semen goteando un sonrojo volvió a invadir mi rostro. Kentin, jadeando y con los pulmones casi quemados, cayó de rodillas ante ti sobre la cama. Observó tu reacción, tu sonrisa de felicidad que luego cambió por un sonrojo intenso al ver tu vientre. Una risa suave y cansada escapó de su garganta. Movió una mano temblorosa y suavemente pasó los dedos sobre tu vientre, recogiendo un poco de su semen. Luego, con la misma suavidad, lo esparció por tu piel, masajeándolo suavemente como una loción.
"Cariño..."
Kentin paró de repente sus manos, sus ojos se abrieron de par en par. No cabía en su mente que estuviera haciendo eso. La escena era tan íntima, tan inesperadamente atrevida y... hermosa. No dijo nada al principio, solo te observó, observó el gesto curioso en tu rostro, la ligera mueca y luego la comprensión. Hasta que de pronto tomaste un poco del semen que quedaba y te lo llevaste a la boca. Te salió una mueca al notar y ligero sabor amargo y a la vez dulce por todos los chocolates que comía.
"No... no sabía que lo ibas a hacer".
"Pero... me parece que... me ha gustado."
"A-ah lo siento!, no lo pensé y yo sólo lo hice..."
Te cubriste la cara con las manos totalmente avergonzada de haber hecho eso en ese momento, pero realmente querías probarlo.
Él no pudo evitar reírse de nuevo, una risa suave y cariñosa que resonó en el cuarto silencioso. Se inclinó hacia ti y, con delicadeza , bajó tus manos de tu rostro.
"No, no te disculpes".
"No hay nada por lo que disculparse. De hecho... me pareció... increíblemente excitante. Eras preciosa."
Se recostó a tu lado, tirando de las sábanas para cubrirlos a ambos. Se giró hacía tu rostro con un brazo por debajo de tu cabeza para que descansaras contra su pecho. Tu cabeza quedó justo bajo su barbilla.
"Simplemente estás... sorprendiéndome a cada momento hoy".
"Tú también me sorprendiste mucho hoy..."
Ya estabas agotada, estar entre sus brazos te hizo comenzar a sentir que te dormías.
"Tal vez la próxima vez pueda hacerlo mejor".
Dijiste en un susurro bajo pensando si habría próxima vez, estabas empezando a cerrar los ojos hasta que recordaste que sus padres debían regresar por la mañana.
"T-tus padres, ¿no deberíamos bañarnos?".
La mención de sus padres lo arrancó de su burbuja de felicidad momentánea.
"Joder... sí, tienes razón",
Se apartó un poco para mirar el reloj de la noche, aunque ni siquiera necesitaba hacerlo. Sabía que no tenían mucho tiempo. Se incorporó, llevándote con él en sus brazos. Estaba demasiado cansado para levantarse solo, pero no te soltaría.
"Tienes razón. Lo último que queremos es que nos encuentren así. Vaya... escandalo. No nos vamos a dormir hasta que ambos olamos a jabón, ¿de acuerdo?".
Sabías que teníamos que hacerlo, per no quería separarte de él, como si temiera que todo fuese una ilusión.
"Antes...Kentin, ¿Esto es real...?, ¿En verdad estoy contigo ahora?, todo es tan perfecto que parece un sueño...nosotros, nuestros sentimientos, nuestros cuerpos desnudos, tus labios; No quiero que esto sea un sueño".
Kentin se detuvo en seco. Tu pregunta lo golpeó con más fuerza que cualquier cosa que hubiera dicho hasta ahora. Te miró a los ojos, su mirada tan profunda y fija que parecía ver a tu alma. No vaciló ni por un segundo.
"No. Esto no es un sueño".
"Es más real que cualquier cosa que haya sentido en mi vida. Estoy seguro"
Se inclinó y, con delicadeza, pasó un dedo por tu mejilla, deslizando una lágrima que quizás ni siquiera sabías que se había escapado.
Te acurrucaste en su mano sintiendo su calidez mientras se incorporaban para ir camino a la ducha. En un movimiento rápido y decidido te apegue a él hundiendo tu rostro en el hueco de su cuello pero en lugar de acurrucarte, lo mordiste, tratando de hacerlo lo más fuerte y suave posible sólo con intención de dejar una marca en su clavícula y al separarte la tocaste ligeramente con los dedos.
"Lo siento...yo, necesito saber que esto fue real, quiero...esto será la prueba de que fue real".
Kentin se sobresaltó ligeramente al sentir tus dientes en su piel. Un chorro de adrenalina recorrió su cuerpo, una mezcla de dolor y placer extremo que lo hizo gemír. La mordida no era fuerte como para romper la piel, pero era lo suficientemente fuerte. Dejó una marca perfecta, un pequeño lunar rojo en el medio de su clavícula. Cuando te apartaste, vio la ligera mueca de arrepentimiento en tu rostro y una sonrisa torcida y se formó en sus labios.
"No te disculpes por nada. Esa... esa fue una prueba perfecta."
Después de darle la mirada de ligero arrepentimiento, te recosté nuevamente sobre la cama con las manos a cada lado de la cabeza dejando absolutamente todo tu cuerpo expuesto hacía él.
"Tú también...por favor, marcame. Donde tú quieras, sólo quiero estar marcada por ti, sabiendo que esto no fue un sueño...que en verdad soy tuya".
Se quedó quieto por un instante, observándote. La forma en que te recostaste, exponiendo tu cuerpo completamente vulnerable para él. Tus palabras... "sabiendo que esto no fue un sueño... que en verdad soy tuya"... resonaron en él.
Se acercó al borde de la cama, su mirada recorrió tu cuerpo, no con lujuria, sino con admiración. Su mano se deslizó por tu cintura, con un toque suave pero firme. Luego, tuvo que elegir un lugar. Un lugar que fuera íntimo, pero no demasiado obvio. Un lugar que fuera solo para él.
"Bueno en realidad...sería mejor si no es un lugar muy evidente, mis padres podrían ver y estaría acabada".
Volteaste la mirada hacía otro lado algo avergonzada y triste de que tuviera que ser un lugar oculto.
Kentin asintió lentamente, comprendiendo perfectamente. Tenía una mirada un poco melancólica.
"Tienes razón, tienes razón. Entonces... aquí".
Susurró, llevando sus labios a tu costado, justo debajo de la curva de tu pecho. La piel era suave y cálida bajo sus labios. Cerró los ojos y, con una delicadeza sorprendente, te mordió. No fue una mordida fuerte, más bien un apretón firme de sus dientes sobre tu piel, durando apenas un segundo antes de soltar.
Un leve gemido de dolor salió de ti pero no era gran cosa, cuando Kentin se separó de tu piel, te levantaste sobre la cama y tocaste la marca que te dejó mientras se formaba una sonrisa en tu rostro.
Kentin se recostó a tu lado, observando cómo tocabas la marca que acababa de dejar en ti.
"Sí...Ahora es real. Tienes mi marca, y yo... tengo todas las pruebas de que eres completamente mía."
Se incorporó, extendiendo una mano hacia ti.
"Vamos, ducha rápida. No quiero que te enfríes."
Posiblemente haya parte 2 ya que esto está tan largo que se me comenzó a trabar.
hla no sé bien como funciona esto pero ya que muchas como yo sufrimos de no encontrar fanfics de kentin o cdm en general les vengo a publicar mis desvaríos
Kentin yandere
headcanons
Contiene temas sexuales, violencia, obsesión, acoso
Se usa "Sucrette como Y/N" sólo ignoralo
Lectora AFAB
Los headcanons están pensados en el instituto
En su antiguo instituto parecía estudioso ¿cierto? Siempre pegado a sus libretas, siempre con un lápiz, siempre ….¿estudiando?
No, él está escribiendo historias de ustedes juntos, cosas lindas, cosas obsenas o sólo sus pensamientos. Tu nombre aparece más de 2mil veces en una sólo libreta, hay hojas que sólo dicen “Sucrette te amo” por todos los reglones, hay otras en las que te dibuja o al menos lo intenta. Te sorprendería el talento que tiene para el arte, ha mejorado de los años de practica para dibujarte.
Nadie te ama como él y tú lo amas pero no lo sabes, no estás lista para aceptarlo. En su cabeza no están juntos porque no le quieres parecer una chica fácil ¡eres adorable! es divertido, eres muy linda preocupandote por lo quél pensará de ti. No te preocupes tanto, eres perfecta pero está dispuesto a seguirte el "juego".
Sabe tus horarios, tus gustos, los lugares que frecuentas, todo. A veces lo encuentras aleatoriamente por la ciudad y él dirá que es una linda coincidencia, no es como si te hubiese estado siguiendo todo este tiempo.
Odiaba el haberse ido que ir colegio militar, separarse de ti es una tortura y eso hizo que su obsesión por ti creciera. Él estaba aquí encerrado y lejos de ti ¿y si alguien trataba de arrebatarle a su diosa, a su amor, su futura esposa?. Le hervía la sangre de sólo pensarlo, pensaba en alguien coqueteandote cuando entrenaba, eso le daba fuerzas para seguir, pensar en que se volvería más fuerte para protegerte es lo único que lo mantenía "cuerdo" ante todo
Al volver, su percepción de la militar cambió, a veces incluso le agradece a su padre en murmullos por enviarlo. Ahora puede protegerte de Ámber y de la rata mugrosa de Castiel, ahora puede seguirte a casa con más discreción, incluso pude subir a los árboles frente a tu casa y verte por la ventana, puede camuflarse tan bien que a veces incluso entra a los baños de mujeres para poder verte sin que te des cuenta, es tan sigiloso que sabe la clave de tu casillero y no te está espiando, tú lo invitas a ver más siendo tan despistada. A veces ni siquiera tiene que esforzarse por esconderse, puede estar tras de ti observandote fijamente y tú simplemente estarás tan metida en tus pensamientos que ni lo vas a notar.
Se lleva muy bien con Armin, no es que le encante, pero sí le conviene. Entre risas y experimentos de Armin alguna vez mencionó hackear las cuentas de Sucrette, él ahora ve lo que haces y a quien sigues…bloquea a chicos lindos sin que te des cuenta, contesta mensajes y los elimina después, investiga cada persona que sigues y te siguen. Gracias a Armin puede saber más y más de ti, últimamente lo está incitando a investigar como espiar mediante las cámaras del celular, claro que sólo es por diversión, o al menos es lo que le hace creer. De cualquier forma Armin también es un pervertido acosador, no le importa mucho si Kentin se excusa o no.
“¡Es un chico muy amable!” eso dice el personal de cocina. Si tiene tiempo, Kentin se ofrece a ayudar lavando los platos, su objetivo desde luego es tu bandeja, come tus sobras incluso si ni siquiera le gusta esa comida y después lame tu plato, a veces se lleva las cucharas y cubiernos que usaste y las lame hasta que sólo queda sabor a metal en su lengua. Lamentablemente no puede llevarse todos los cubiertos que uses a diario o lo descubrirían, así que los lava tan meticulosamente poniendo incluso alcohol y cloro. No debe quedar ningún rastro de tu sagrada saliva que pueda probar otra persona.
A veces pide ir al baño o se excusa diciendo que olvidó su botella de agua para poder ir a los vestidores cuando no haya nadie y hurgar entre tus cosas. Se ha llevado alguna que otra cosa, nada que extrañes o que incluso recuerdes. A veces desea que dejes tu ropa interior aunque sea sólo para olerla unos momentos, se ha llevado también desodorantes y perfumes tuyos, cuando tiene insomnio los rocía sobre sus almohadas y piensa en ti entre sus brazos hasta que se duerme.
Es un chico detallista ¡Siempre sabe lo que necesitas!
¿Tienes sed? Él amablemente te regalará una botella de agua a la que le ha escupido ♡. ¿Tienes frío? Toma su chaqueta, úsala todo lo que quieras y entre más mejor, así podrá oler tu aroma. ¿Te cortaste? En el colegio militar lo enseñaron a hacer curaciones, deja que él te cuide. lamerá la sangre que hayas dejado en los pañuelos o las curitas después.
Frecuentemente tiene sueños húmedos y amanece con las sábanas pegajosas, cuando eso pasa le implora perdón a una foto tuya arrodillado y como castigo hace 100 flecciones. No tiene permitido desperdiciar su semen, sólo puede terminar encima de tus fotos, tu ropa, cucharas y pañuelos que ha robado. Todo de él es tuyo y no puede desperdiciarlo.
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(ya no me deja poner más imágenes kahahalaab)
Una vez dejaste la ventana entreabierta y eso era una oportunidad que no podía desaprovechar. Se subió al tejado y entró por tu ventana. Tomó un par de bragas y tu cepillo para el cabello. Pero no hay nada que preocuparse, los ha reemplazado. Un día simplemente te estás vistiendo y te encuentras con unas bragas de estampados de flores que no recuerdas haber comprado pero no importa, son lindas y Kentin está más que complacido de mirar bajo tu falda y regocijarse de saber que estás usando sus regalos ♡.
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Se masturba pensando en ti, oliendo tu ropa interior, viendo fotos tuyas e incluso escuchando tu voz de los vídeos que grabó en secreto. Cierra los ojos y se imagina que está entre tus brazos, que la mano que aprieta su pene es la tuya. Fantasea con que te sientes en su cara, que le dejes lamerte el pecho mientras lo masturbas con tus suaves y delicadas manos. El simple pensamiento de ver tu carita salpicada de su semen lo vuelve loco, quiere dejarte dejarte embarazada cuando sea momento claro, quiere cojerte tan duro que grites su nombre una y otra vez hasta quedarte sin aliento, quiere que lo uses para tu placer hasta que lo dejes seco. No importa si lo quieres de sumiso o dominante, a él sólo le importa hacerte feliz.
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Es un buen chico, es amable, dulce, gentil...pero no soporta verte con otra persona, especialmente Castiel. Quiere matarlo, dejarlo 10 metros bajo tierra y que nunca más te vuelva a mirar el pecho. Quiere apuñalar a Nathaniel, quiere coserle la boca y patearlo hasta hacerlo vomitar, cómo puede atreverse a intentar besarte. Quiere ahorcar a Lysandro hasta dejarlo azul, ¡pierde su libreta a propósito! sabe que quiere tomarla de tus manos, que pienses en el todo el día buscando una estúpida libreta. Jamás lastimaría una mujer pero ha visto como te mira Priya, ha visto como toca tus manos y se acerca a ti. Está bien con Armin, lo necesita de todas formas así que está dispuesto a "compartir" pero aún así no puede evitar querer al menos darle un puñetazo cuando nota su interés en ti.