“Ojalá me haya metido de lleno en tu vida, y me veas en el agua, en el cepillo de dientes, en tu gato.
Ojalá te duela vestirte, salir de la cama, de dudas, escuchar mi canción.
Ojalá se rompa el borde de tu mesa por no equilibrar mi peso.
Ojalá no te toquen la puerta, no te rieguen las flores, ni te pidan ayuda, ni aprendas a bailar, ni a hablar en otro idioma, ni salgas de compras, ni visites galerías, ni vayas al cine, ni sepas qué día es hoy, ni cómo abrigarte bien, ni conocer gente nueva.
Ojalá se acaben los libros que quieres comprar, que nada te mueva, que nada te dé paz.
Ojalá se te olvide la sonrisa en algún lado y que clausuren el lugar cuando vuelvas a buscarla.
Ojalá no te reflejes en nada y no sepas qué hacer con tanto espacio, con tanto tiempo, con alguien más.
Ojalá no puedas usar el silencio a tu favor, ni en contra y se rompa, en fin. Ojalá te pase lo mismo que a mi.”
Libro: Mal abrigada (Paola Soto)
Fragmento de su poesía #8










