Sigo dejando abierta la ventana, por si olvidas que la puerta jamás está cerrada. Y sigo con las mismas ganas de que nunca hayas salido y estés bajo mi cama.
Y sigo esperando que regreses y me digas que aún me amas, cómo si antes lo hubieras hecho, cómo si ahora no me odiaras.
-An













