No pudo evitar sentir algo de satisfacción en el momento en que su pie impactó contra la pierna ajena, aunque no tuvo la misma suerte tratándose de su puño. La acción que el contrario opuso sobre ella la dejó inmóvil por unos segundos, incluso contuvo la respiración mientras escuchaba las palabras ajenas desarmarse sobre su oído. ¿Acaso Mikhail tenía fe en ella? Presionó sus labios entre sí y se elevó en puntas de pié para ahora ser ella quien hablara en el oído contrario ( ya que le llevaba más de veinte centímetros de altura ). “Di eso de nuevo…” Un susurro suave acarició sus labios, colocó su mano libre sobre uno de los hombros del rubio y en un rápido movimiento alzó su rodilla para golpear su estómago con la misma, apartándose rápidamente de él al darle un ligero empujón. Su pulso se había acelerado ligeramente, probablemente por la «adrenalina» del momento.
a pesar del pedido de la rubia, el italiano no volvió a repetir
aquellas palabras, sólo dejó que un ceño fruncido tomara lugar
en su rostro, realmente confundido por la frase que había
salido con anterioridad de sus carmines. mas no tuvo suficiente
tiempo para pensar en eso, un agudo dolor se había apoderado
de su estómago y ahora se encontraba agachado en el suelo,
con uno de sus brazos pasando por su abdomen. ❛ bien hecho, ❜
murmuró el de orbes azuladas, intentando recuperar el aire que
había perdido gracias al golpe. se puso de pie nuevamente y posó
su mirada en la fémina, con el semblante serio. ❛ estás aprendiendo.
intenta hacerlo otra vez, ❜