Si estuviéramos, no haríamos falta. No nos haría falta fingir que no nos vemos, ni hacernos los amigos en fiestas donde el corazón grita y la boca no dice.
Si estuviéramos, yo te invitaría a mi vida, pero con zapatillas puestas, lista para patear mis inseguridades, y convertirlas en memes compartidos en la cama.
Si estuviéramos, yo sabría que el domingo no se trata solo de resaca, sino de tener a quién contarle que el sábado me sentí solo en un boliche lleno.
Y vos, que sabés reírte de lo triste, y llorar en medio de la risa, me agarrarías del alma como cuando sabés que un escrito va a pegar fuerte.
Si estuviéramos, quizás dejaríamos de ser todo esto que somos: complicidad, miradas que esquivan, charlas de madrugada con otros nombres en la conversación y un "che, viste que te mencionaron" que esconde un "te extraño".
Pero no estamos. Estamos en la forma más intensa de no estar: esa donde nos tenemos nos queremos nos entendemos pero no nos arriesgamos.
Y aún así, te elegiría mil veces en este no-amor, porque me enseñaste que estar, sin estar, también es amar a alguien a tu manera.
Aunque duela. Aunque no venda. Aunque nunca suceda.
Fer












