Cristophe Sutermeister escuchó las palabras que emitía la contraria con atención, le resultaba sorprendente el hecho de que mantuviera la calma como si nada grave estuviera pasando, relamió sus labios y se dispuso a hablar una vez que la desconocida dejó de hacerlo. —He visitado Londres al menos diez veces en toda mi vida; sin embargo, creo que nunca me he topado contigo. Disculpa, seguramente se trata de una confusión. —Replicó mientras observaba fijamente las facciones de la contraria, se le hacía familiar pero evidentemente no se había topado con ella en toda su vida. Posteriormente, asintió un par de veces con la cabeza y comenzó a reír. —Así es, creo que es sumamente fácil reconocernos, simple y sencillamente no podemos negar nuestro origen.
De manera inconsciente, los ojos de Paige se abrieron un poco más de lo normal, y no podía negar que, en ese preciso momento, se encontraba bastante curiosa por aquél comentario del más alto. —¿Al menos diez veces? Woow...— Murmuró sorprendida, y aunque había sido más para si misma, estaba segura de que sonó lo suficientemente alto como para que el contrario le escuchara. —Entonces estás familiarizado con todo esto de los aeropuertos y los viajes, ¿no? Genial.— Una sonrisa se formó en sus labios al pronunciar estas palabras. Fuera parte de su distracción natural, o la emoción del momento, ya había olvidado la pregunta inicial del muchacho; si le había visto antes. —¿Es bonito? ¿Alemania? Siempre quise ir de visita. Me gustaría ver todas las diferencias entre Londres y el mundo.—












