El chico se sentó sonriendo sin darse cuenta aún del reproche en la voz de su amigo. Al principio le pareció demasiado extraño que le preguntara por tantas cosas tan deprisa pero enseguida notó el sarcasmo en su tono. Sonrió al oír como mencionaba su blog y decía que lo había estado visitando últimamente, sin embargo su sonrisa se disipó en cuanto oyó las siguientes frases, hablándole sobre los poemas que había escrito dirigidos a Kaden. Se notaba que estaba furioso y el castaño no quería que eso sucediese, mas no pudo evitar el pensamiento de que quizá le gustaba de verdad si se ponía tan celoso. Bajó la mirada en cuanto le preguntó sobre su tristeza y angustia, no quería hablar de eso en aquel mismo momento y menos si el moreno lo decía con un tono tan rudo. Le molestó, incluso le dolió, que pensara que solo había estado fingiendo con él, porque no era así. Él simplemente no quería que las cosas sucedieran de este modo. “¡No!” negó rápidamente, bajando la mirada al suelo mientras sus ojos se aguaban. “¡Yo no soy así, Trevor! Me duele que pienses que todo fue una broma, una mentira…” confesó, llevando sus manos para tapar su cara, tomando un suspiro para no llorar, era lo que menos quería hacer en ese momento. “Yo… tú me gustas, Trevor. En serio, solo que…” no sabía cómo decirle todo lo que pasaba por su mente. “Dios… todos los poemas anteriores eran dedicados a tí y…” volvió a suspirar. “No tenía ni idea de que le gustaba a Kaden, yo pensaba que él era heterosexual, hasta que…- El beso me pilló desprevenido. Me hubiera gustado que hubieras sido tú quien me besara.” se sinceró. No quería que las cosas acabaran así, él quería que Trevor le invitara a salir, se conociesen y finalmente se besasen. Como en una historia de amor, pero las cosas nunca pasan como se desean. “¡Tampoco puedo esperarte siempre, Trevor! Tú siempre eres tan correcto e intentas solucionar todo con palabras elegantes, mientras… mientras yo espero por tí y tú andas coqueteando con Olivia.” estaba punto de llorar, pues la ansiedad y frustración que había pasado estos días cada vez se hacía más presente. “Solo quiero que… ugh, quiero que me aclares las cosas, por favor.” dijo ya al borde de las lágrimas, estaba apunto de salir de aquel aula, no quería salir seguir discutiendo con el muchacho, estaba harto de que todos le juzgaran y pensaran que no hacía más que jugar con el corazón de las personas. Quizás lo único que quería era no hacerle daño a nadie. A él le gustaba Trevor, era tan dulce y caballeroso con él. Pero también estaba Kaden, él era su amigo y confiaba plenamente en él, ahora le había besado y era tan respetuoso y siempre quería protegerlo… Nico estaba hecho un mar de dudas.
Paseó por la sala en círculos. Sus rasgos faciales se distendieron en una expresión suave, sin embargo arrepentida. No sabía como reaccionar, no había predicho que ésto tornaría de aquella manera. No soportaba verlo así. Metió sus manos en sus bolsillos, apoyándose en las puntas de sus pies y luego en sus talones en un vaivén. Sopesó los hechos y las verdades, tratando de convencer a su espíritu de poca fe. Había una parte de él que quería dejarse llevar pero otra le decía que era muy engañoso como para ser verdad. Además, estaba Olivia y los sueños que pensaba cumplir con ella que ahora estaban en duda si los rumores de que se marcharía eran ciertos. Pero lo más extraño era que el otro lo hubiera traído a la conversación. "Siempre tienes algo por lo que justificar tus acciones, ¿verdad? ¡Tú te metiste en ésto! ¿Acaso yo te dije 'enamórate de mí'? ¡Yo no pedí nada de ésto porque no puedo manejarlo!" Exclamó. "¡Nunca pude! La última vez que lo hice ¿qué crees que pasó?" Reclamó. "Yo terminé en la ruina y ella, no sé donde." Finalizó. "No puedo darte lo que tú quieres, no hay nada más que decir." Dijo, rendido, incorporándose y tomando cercanía. "Lo único que puedo darte es ésto." Manifestó, alzando su mentón con una mano y forzando a aquella lágrima que su ojo retenía a deslizarse por su pómulo y limpiándola con su pulgar. No estaba seguro de como tratarlo, ésto no lo había hecho ni en sus sueños más locos, pero hizo el intento sin pensar en las barreras de género que tan fuertemente se habían establecido y le habían definido cuando pequeño sino en lo que él era como persona, en sus pensamientos e ideas, en su hermosa mente. Con temor, fue acortando la distancia. Hubo un momento en el que se detuvo completamente, solo para hacer un solo valiente movimiento en el que ambos labios se unieron. Cerró sus párpados fuertemente y trató de anular cualquier pensamiento y dejar su mente en blanco. No estaba acostumbrado y de verdad quería perder el miedo. No era tan sencillo, estaba asustado y sus manos temblaban. ¿Por qué era fácil pensarlo y no hacerlo?