So... i love them very much
I'd rather be in outer space 🛸
The Stonewall Inn
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

❣ Chile in a Photography ❣
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hard launch
HOLLANDER V ROSANOV
... mma au anyone?
foreplay
running thru my head
prints • insta • twt
Buscando la ship de mi agrado en tumblr como en los viejos tiempos.
Wasn't originally a date. Arthur just wanted to relax and Francis came and bombed that idea. Arthur doesn't mind it despite what he says.
HQ (oikage) fanart dump
You’ve kissed death.
Been feeling pretty down lately, so I doodled some scenes from a hurt/comfort, Father/son dynamic Arthur and Alfred drabble I wrote to make myself feel better :’)
(Not ship, but I’m not your mom, I can’t tell you what to do)
I couldn’t stop thinking about this
I feel like I’m starting to milk this au, but in my humble opinion, there can never be enough:
the sexiest aph character alive :
hws scotland
hws germany
hws america
hws greece
hws turkey
hws russia
hws canada
hws spain
hws prussia
none of the above (pls comment)/i prefer girls 💟 (pls comment)
I will always love Prussia 🥲
Dear Ash Ash — I’m worried to death because I haven’t been able to see you doing well. You said we live in different worlds. But is that true? We have different colored skin and eyes. We were born in different countries. But we’re friends. Isn’t that what counts? I’m really glad I came to America. I met lots of people. And more than anything, I met you. You asked me over and over if you scared me. But I never feared you, not once. What’s more is you’re hurt much more than me. I couldn’t help feeling that way. Funny, huh? You’re way smarter, bigger, and stronger than me. But I always felt like I had to protect you. I wonder what it is I wanted to protect you from. I wanted to protect you from fate. The fate that tries to carry you away, drifting futher and futher. You told me once about a leopard you read in a book. How you believed that leopard knew that it couldn’t go back. And I said you weren’t a leopard, that you could change your destiny. You’re not alone. I’m by your side. My soul is always with you. — Eiji Okumura
Eiji…
Ironically, when we start to get better, we also often get sad because we start to realise how much we've missed out on, how badly certain people failed us, what the younger version of us actually deserved. Healing involves healthy grieving. There's no way around it.
happy birthday my beautiful golden boy! i adore you to pieces
Hangeweek - Day 4: time period.
"Un esposo para Hange."
Hange se negaba a casarse. Y eso era un gran problema para sus padres, que se desvivían tratando de encontrarle un marido. Todas sus amigas estaban ya casadas; algunas ya tenían hijos y ella, a sus 23 años se oponía a contraer matrimonio. Los señores Zoe sabían que si su hija continuaba asustando a sus pretendientes, luego de cumplir los 25 se le iba a considerar una solterona y a ella no parecía importarle en lo más mínimo.
“Voy a ser la tía rica que viaja por el mundo.” Le decía a sus padres y estos se escandalizaban al escuchar ese tipo de respuestas.
Amaban a su hija, pero los señores Zoe sabían su hija era, según descripciones de otros, un tanto radical y con ideas poco propias para una señorita. Y con esas ideas justamente era como ahuyentaba a sus pretendientes, criticando algún tema en específico de manera consiente, a sabiendas de qué la iban a tachar de loca.
-x-
Era la fiesta mensual en la mansión de los Jeager, Hange se encontraba feliz comiendo de los postres que había, cuando Frieda llegó a su lado.
“¡Hange! ¡Tengo algo que decirte!” exclamó Frieda.
“¿Al fin estás de acuerdo en la poligamia y puedo casarme con tú marido?” Frieda frunció el ceño y Hange empezó a reírse.
“¿Qué? ¡No! ¡Claro qué no! Pero acabo de escuchar a tus padres hablando con mis padres…”
“Oh, que felicidad.” Comentó Hange por lo bajo con sarcasmo.
“¡Y dijeron que tienes un pretendiente!”
Hange se ahogó con el pastel tenía en la boca al escuchar eso.
“¿De qué estás hablando? ¿Cuál pretendiente?”
“Vamos a sentarnos, me canso si estoy parada mucho tiempo.” Frieda jaló a Hange de la mano hasta que encontraron un par de sillas vacías.
“Te mueves bastante rápido para una mujer en su séptimo mes de embarazo.”
“Deberías verme cuando tengo hambre. Pero no te desvíes del tema ¡tienes un pretendiente! Y uno que se comunicó con tus padres.”
“No deberías estar tan contenta, voy a espantarlo como lo he hecho con los demás.”
“Escuche es apuesto.”
“Si ese es el caso, el hombre se quiere casar conmigo por 3 razones: primera, es un cazador y pretende quedarse con mi fortuna.”
“Tengo entendido es rico.”
“Entonces de seguro se metió en un lío de faldas y busca escapar. Si es apuesto y rico, no hay otra explicación. Y otra razón también sería que tal vez fue rico, ahora solo es una fachada y pretende casarse conmigo por la primera razón y de seguro me va a engañar con alguna criada.”
Frieda suspiró.
“¿Qué el hombre no puede estar interesado en ti por ti? Puede que él sea una buena persona.”
“Lamento decepcionarte, pero tú, Nanaba y Petra se quedaron con los hombres que valían la pena.”
“No creo ese sea el caso.”
“Frieda, tu esposo dejó el ejército, ¡el ejército! Con tal de estar contigo y para evitar estuvieras alejada de tú familia y amistades. No cualquiera hace eso y lo sabes.”
Frieda estaba por responderle, cuando fueron interrumpidas por el esposo de esta.
“Frieda, te estaba buscando.”
“General Jaeger” saludó Hange. “Pierde a su esposa un segundo y entra en pánico.”
Él sonrió.
“¿Puedes culparme? Desaparece sin a avisar.”
“Querido, te preocupas demasiado. Estoy embarazada, no lisiada y te recuerdo es mi tercer bebé, soy experta en esto.”
“¿Escuchó general? Su mujer es experta.”
“Señorita Zoe, ¿sería mucho pedirle deje de decirme general? Hace 3 años dejé el ejército.”
“Mi querido señor Jaeger, van a pasar diez años de usted haber dejado el ejército y voy a seguir llamándolo general.”
Zeke Jaeger le sonrió a Hange.
“Ahora, Frieda, ¿le das permiso a tu marido de que me invite a bailar?”
“Por supuesto.”
Hange estiró la mano en dirección a Zeke.
“Señor Jaeger, ¿sería tan amable de invitarme a bailar para huir de las pláticas desagradables a las cuáles me somete su señora esposa?”
Zeke le tomó la mano.
“Sería un verdadero placer señorita Zoe.”
Los dos se alejaron en dirección al salón. Frieda los siguió y encontró un lugar en el cual sentarse para verlos bailar.
-x-
Al día siguiente, como era de suponerse y esperar, las señoras Jaeger, Ackerman y Zacharius fueron a visitar a Hange, para platicar del baile de la noche anterior y por supuesto, del rumor del pretendiente de esta.
Las recibió en el salón donde les sirvieron té y bocadillos.
La plática era vaga en los acontecimientos de la velada, pero Hange sabía sus amigas estaban desesperadas por decir algo respecto a su posible futuro marido.
“De acuerdo, basta de andarnos por las ramas, empiecen a hablar de la verdadera razón por la cual están aquí.” Les dijo Hange.
Las tres de inmediato dejaron sus tazas y empezaron a marearla con preguntas.
“¿Ya sabes cuándo vendrá?” Quiso saber Petra.
“Según mi madre en tres semanas. Quiere organizar una fiesta con temática y quiere yo elija. Realmente no estoy para pensar en esas cosas. En cuanto llegue le daré razones para que se quiera ir de inmediato.”
“¿Se puede saber qué tienes en contra del matrimonio?” Inquirió Nanaba.
“¿No es obvio? No me quiero casar por qué el único hombre con el cuál tenía futuro se casó con Petra.”
“¡Hange!” exclamó la interpelada con indignación.
Hange se llevó su taza de té a los labios y sonrió.
“Ya sabes es broma. Yo te lo presente con toda la intención de que algo podría pasar y no me equivoqué. Aunque mamá si esta resentida contigo por haberte casado con él. No se da cuenta que un matrimonio entre Levi y yo habría desatado una guerra mundial.”
Las cuatro rieron al escuchar eso.
“Ya en serio Hange, dinos, ¿por qué le temes tanto al matrimonio?” Pregunto Frieda.
Hange suspiró. Dejó la taza en la mesita, puso las manos en su regazo y empezó a jugar con sus pulgares, acción que hacía siempre que intentaba acomodar sus ideas.
“Ustedes saben no soy una persona con ideas y pensamientos normales, no soy lo que se espera de una chica de mi edad; vaya, no soy lo que se espera de una chica y listo. Anoche de la nada le solté a Frieda la idea de una relación poli amorosa; cuántas veces no le he hecho a Petra el chiste de hace rato y ni hablar de las veces he dicho a Mike tengo pensamientos retorcidos y que siento atracción por Nanaba. ¿Qué persona en su sano juicio estaría interesada en mí por mí? Tengo miedo a que si me caso y esta persona jure y me diga no va a tratar de cambiarme lo haga. No quiero perder la esencia de lo que soy, por eso prefiero quedarme soltera.”
Luego de decir eso, Hange bajó la vista y sus amigas vieron, con ternura, que tenía los ojos llenos de lágrimas. Hange solo estaba asustada al enamorarse, no querían perderse a si misma y la entendían, las tres lo hacían. Ellas también habían tenido miedo a entregar su corazón, pero se habían arriesgado y habían ganado mucho en ello. Hange podría ser poco convencional, pero el miedo al amor la hacía como a cualquier otra chica.
Decidieron no insistir en el tema y optaron por cambiarlo.
“Entonces, fiesta temática, ¿en verdad no se te ocurre nada? Aprovecha estamos aquí para ayudarte a decidir.” Dijo Nanaba.
Hange se aclaro la garganta y bebió un sorbo de té antes de responder.
“Ahora que lo pienso, ¿recuerdan la fiesta de disfraces organizó el tío de Levi?”
“¿En la que se te ocurrió vestirte de hombre haciendo que tu madre casi sufriera de un infarto? Sí, la recuerdo.” Dijo Frieda.
“Bueno, podría hacerla igual, ¿qué les parece?”
“¡Me encanta la idea!” Exclamó Petra emocionada.
“¿De verdad?” Preguntó Hange con gusto.
“Si, creo que las fiestas necesitan a veces algo diferente.”
“¿Piensas vestirte de nuevo de hombre?” Quiso saber Nanaba.
Hange sonrió.
“No veo por que no.”
-x-
Las tres semanas pasaron más rápido de lo que Hange esperaba y ese día estaban esperando la llegada de su visita.
La idea de Hange para la fiesta fue aceptada por sus padres, pero su madre le prohibió vestirse de hombre, si iba a ir disfrazada de algo, sería de princesa. Hange había aceptado, pero su madre se llevarían una sorpresa cuando viera lo que había hablado con la costurera cuando ella no iba a los ajustes del vestido.
Hange estaba encerrada en su habitación con la excusa de tener dolor de cabeza, pero quería salir sin que se dieran cuenta, así que recurrió a las ropas de hombre había robado de uno de los criados. Se puso el pantalón, la camisa, un chaleco y acomodo un sombrero sobre su cabeza para disimular su cabello largo.
Se fue a los establos, le encantaba cepillar los caballos y hablar con ellos. Al llegar el lugar estaba desierto, así que tenía todo el tiempo del mundo y si alguien llegaba y la veía, mientras fuese un criado no habría problema, todos la reconocían cuando se vestía así.
Escuchó bullicio a lo lejos, pero no dejo de hacerlo que hacía. Estaba tarareando una canción, por lo que no escucho los cascos de los caballos que se acercaban. No se dio cuenta ya no estaba sola hasta que le hablaron.
“Muchacho.” La voz a su espalda era grave, profunda y masculina. No la había escuchado antes, por lo que no se trataba de algún criado.
“Diga.” Respondió Hange luego de haberse aclarado la garganta con la intención de hacer si voz un poco más grave.
“Necesito ayuda para desensillar mi caballo.”
Asintió sin voltear, si ese hombre descubría era mujer, estaba en problemas. Dio media vuelta sin levantar la vista y avanzo con la cabeza baja. Llego a dónde estaba el hombre y estiró la mano pidiendo las riendas del caballo. Él no se las dio y se vió en la necesidad de voltear a verlo.
Era alto, con un porte seguro y elegante. Tenía el cabello rubio, unos intensos ojos azules y era bastante apuesto.
El hombre la observó con detenimiento y Hange empezó a sentirse nerviosa.
“¿Cuál es tu nombre? No pienso entregarle mi cabello si no me lo dice.”
“Me llamo Han…s” Dijo Hange con torpeza, estaba demasiado nerviosa.
“¿Hans?” Hange asintió.
El hombre pareció complacido con la respuesta porque le entrego las riendas. Hange empezó a caminar con el caballo en dirección a uno de los espacios libres para quitarle la montura. Tenía mucha suerte de saber lo que debía hacer.
“Un gusto en conocerte Hans, mi nombre es Erwin Smith.”
Hange estuvo a punto de caerse a escuchar eso. Ese era el hombre con el que todo mundo quería que se casara.
“¿Te encuentras bien?” le preguntó y ella asintió.
“Estoy bien, usted es el hombre viene a casarse con la señorita.” Hange no pudo evitar no decirlo.
“Así que haz escuchado hablar de mí.”
“Nadie habla de otra cosa.” Respondió Hange en automático mientras le quitaba la silla al caballo.
“¿De verdad?” Inquirió el hombre con curiosidad y Hange deseó haber mantenido la boca cerrada. “Dime, Hans ¿qué dicen de mí?”
Ella tardó en responder, tratando de acomodar sus ideas.
“Pues, que pretende a la señorita para casarse con ella y que es rico.” Esperó la respuesta fuese lo suficientemente buena. Al no obtener respuesta, se atrevió a preguntar:
“¿Por qué se quiere casar con ella?”
Volteó a verlo y él tenía sus ojos en ella. Sus ojos eran inteligentes y su mirada penetrante.
“La respuesta es sencilla: era rico y necesito dinero. Ella es rica y soltera, es perfecta.”
Hange sintió una ira inimaginable dentro de ella, sentía el cuerpo caliente y temblarle del coraje. Olvidando estaba vestida de hombre, avanzó hacía él y le dio una bofetada.
“¡Es usted el hombre más desagradable he conocido en mi vida!” Exclamó con indignación luego del golpe.
Él se llevó una mano a la mejilla y cuando levantó la vista para verla, tenía una leve sonrisa en el rostro. Eso confundió a Hange.
“Y usted tiene la mano con más fuerza de la que esperaba, señorita Zoe.”
En ese momento Hange se dio cuenta de lo que había hecho y el coraje que sentía se transformó rápidamente en nerviosismo.
“¿Cómo…?”
“¿Sé que es usted? Lo supe desde el principio. La primera vez que la ví estaba vestida de una manera parecida.”
Hange frunció el ceño, no recordaba haber salido vestida de hombre a ningún lugar fuera de su casa. Pero al instante recordó que eso no era cierto: se había vestido así para la fiesta de Kenny Ackerman.
“La fiesta de disfraces.”
Él asintió con la cabeza.
“Recuerdo haber preguntado a Kenny quién era usted y él me dijo que era una amiga de su sobrino. Si se lo pregunté, fue solamente para asegurarme de que era una mujer y que mis ojos no me engañaban. Desde ese instante estuve interesado en conocerla más. Probablemente no lo recuerda, pero intercambiamos unas palabras esa noche.
‘Recuerdo la encontré en uno de los balcones, sola, mirando a la luna y las estrellas. Me acerqué y le dije que era una vista hermosa y usted me respondió que lo era.”
Hange había olvidado eso por completo, pero ahora que se lo mencionaban lo recordaba perfectamente.
“Esa noche me habló de viajes a la luna y de su deseo de poder estudiar más las estrellas para saber de qué estaban hechas. Su forma de hablar, tan segura y llena de curiosidad y deseo me cautivó. ¿Recuerda lo que me dijo después?”
Ella asintió.
“Le dije odiaba las mentes mediocres no buscaban aprender más, que preferían mantenerse en un estado de crisálida en lugar de convertirse en mariposas y volar.”
“Y me dijo, usted ya era una mariposa, pero que ya le habían cortado mucho las alas.”
Se quedaron en silencio un rato, Hange analizando todo lo ya dicho y hubo algo que hasta ese momento le llamó la atención.
“Usted dice que desde la noche de la fiesta estuvo interesado en mí, eso fue hace casi un año. ¿Puedo saber por qué hasta ahora viene? Si tanto era el interés, debió venir antes, ¿no lo cree?”
“Mi intención era esa, pero por cuestiones de trabajo tuve que salir del país y poco después me enteré sus padres tenían en mente a un caballero para que la pretendiera. Mi viaje se alargó más de lo que tenía intención y no quise albergar esperanza, creí que al regresar usted sería una mujer casada. Imagine mi sorpresa al saber no era ese el caso, de inmediato me puse en contacto con su padre y aquí estoy, con el deseo de que acepte nos conozcamos más.”
Ella sintió el corazón latirle con fuerza en el pecho. No sabía por que se sentía así, con cierto nerviosismo. El silencio agradable había entre ellos fue interrumpido por la llegada de una criada.
“Señor Smith, los señores lo están…¡Oh Dios mío!” exclamó la criada al verla. Volteó a ver al señor Smith con miedo y luego de nuevo a ella.
“Tranquila Mary, ya sabe quién soy.”
Mary no parecía tranquila en lo absoluto.
“Señorita, escuche a su madre decir iría a buscarla.”
“Y eso significa me tengo que ir.”
Hange empezó a avanzar hacia Mary, pero se detuvo y volteó a ver al señor Smith.
“Le tengo una pregunta.” Él asintió en seña de que continuara. “Suponiendo y hago énfasis en el suponiendo, aceptara casarme con usted y un día decidiera dejar de usar vestido y empiezo a vestirme con ropa de hombre, ¿qué haría?”
“Conseguirle el mejor sastre de la región para que la vistieran con algo más elegante a el atuendo de un cridado.”
Hange sonrió a la respuesta. Asintió y dio media vuelta para seguir su camino.
“Ahora yo quisiera hacerle una pregunta.” La llamó el señor Smith. Ella volteó a verlo. “¿Por qué no se ha casado?”
“Ninguno a sido digno. Ya veremos si usted lo es, nos vemos en un rato.”
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La fiesta fue todo un éxito, aunque pudo haber terminado en desastre gracias a Hange y sus excentricidades.
Desde temprano no permitió entrar a su madre a su habitación. Entre ella y con la ayuda de una criada se arregló. No salió hasta estar segura todos los invitados habían llegado y la verían descender las escaleras. A su madre poco falto para darle un infarto.
Hange había transformado el vestido de princesa en un traje de color marfil. El saco llegaba hasta el piso, dando la ilusión de ser vestido por la parte trasera. Las mangas eran de encaje y la solapa de seda, al igual que los botones. El pantalón tenía motivos florales bordados en color oro y había acompañado el conjunto con un bastón y sombrero de copa. Era un traje, pero en una versión más delicada y femenina.
Para sorpresa de los padres de Hange y posiblemente más de la mitad de los invitados, el señor Smith la esperó al pie de las escaleras y le pidió concederle el primer baile y todos los demás, dado que solo bailaron entre ellos toda la noche.
Las amigas de Hange notaron a instante que su amiga estaba prendada del señor Smith, aunque ella lo negara y les sorprendió el ver como él secundaba las bromas de la joven. No les quedó duda de que él sería el esposo y compañero perfecto para ella.
El señor Smith se estuvo una semana como invitado y luego tuvo que irse por cuestiones de trabajo. Estaría fuera un mes y le prometió a Hange escribirle todos los días. Ella le dijo que no esperara una carta de ella, dado que era muy perezosa para escribir, que probablemente le enviaría unas cuantas líneas una vez recibidas las cartas.
Pero no fue así. A la llegada de la primeras cartas, Hange esperaba ansiosa la llegada de la correspondencia, buscando lo que era para ella y tirando en el piso todo lo demás. Y ella también escribía cartas extensas, relatando su día y las bromas había gastado a sus padres o amigos.
-x-
Hange salió a montar, el día era brillante y fresco. Dado que hacerlo en vestido y tener que ir sentada como una señorita le era tedioso, había optado por el traje de montar había convencido a su padre le consiguiera. Se detuvo bajo la sombra de un árbol, amarro a su caballo en una de las ramas bajas que había y ella trepó al árbol. Si su madre la viera la mataría.
Se recargó en el tronco a disfrutar de la vista. Ya había pasado un mes y según la última carta del señor Smith ya debería estar de regreso. Pero no había recibido nada más y se sentía ansiosa, no quería ella enviarle una carta preguntando cuándo regresaría, ni mucho menos decirle lo extrañaba.
Había caído en eso no quería y ese hombre había logrado que ella se enamorara. Y tenía miedo, mucho miedo de que él prefiriera a otra mujer, otra más femenina, con todas esas cualidades ella no tenía, como cantar, tocar el piano y saber bordar. Ella tocaba el violín, su madre le había dicho a ningún hombre le gustaría tener una mujer con los dedos llenos de callos, pero al señor Smith le había encantado su manera de tocar o eso de había dicho y parecía haberle sido sincero. No cantaba, dado ella misma sabía sonaba como un gato siendo estrangulado y el bordar le había costado muchos dedos pinchados y vestidos arruinados al cocerlos junto con la labor.
Era buena dibujando, aunque solo lo hacía al carbón, técnica no apta para una señorita, dado la suciedad que esta implicaba.
El aire empezó a soplar y cerró lo ojos, tratando de que el viento se llevara sus preocupaciones. Escuchó entonces el ruido de cascos de cabello a lo lejos, al sentirlos más cerca se acomodo sobre la rama para ver mejor y sintió que el corazón se le iba a salir del pecho. Reconocería esa cabellera rubia en donde fuera. No se movió de su lugar, dado que sentía las piernas temblarle y si bajaba sabía se iba a caer, así que espero a que él llegara.
“Señorita Zoe.” La saludó.
“Señor Smith, no sabía vendría a visitarnos.”
“Quería darle una sorpresa, pero el sorprendido fui yo al enterarme no estaba en su casa. ¿Cree que podría bajar? Necesito hablar con usted.”
“¿Tiene una idea de lo difícil que es subir y bajar el árbol? Hable, yo lo escucharé de manera atenta.”
Él le sonrió y bajó del caballo. Lo vio amarrarlo junto al de ella y regresar a mismo punto de antes para verla mejor.
“Vengo a hacerle una petición y espero no la rechace.”
“No le prometo nada, pero dígame y veré que puedo hacer.”
Acto seguido a eso, él se hincó en el pasto.
“Vengo a pedirle sea mi esposa. Este mes, luego de haber pasado una semana a su lado me fue como una eternidad, debido a mis negocios debo viajar mucho y esos viajes algunas veces son muy aburridos y tediosos, pero con usted a mi lado serán todo lo contrario.”
Hange se estaba mordiendo el labio con tanta fuerza que no le iba a extrañar si se lo perforaba. Vió al señor Smith sacar una caja de su saco para revelarle un anillo en ella.
“¿Qué dice?” le pregunto.
Ella sonrió, bajó el árbol de dos brincos y corrió hacía él, que la recibió con los brazos abiertos.
“¡Acepto! ¡Por supuesto que acepto!” grito Hange emocionada.
Él le sonrió sin poder creerlo.
“¿De verdad?”
“¡Claro! Va a sacarme de aquí, no necesito saber más.”
El señor Smith levanto una ceja.
“¿Sólo por esa razón se casara conmigo?”
“Mmm… es guapo, eso también influyo a que aceptara.”
“Nunca me voy a aburrir con usted, ¿cierto?” le pregunto sonriendo.
“Jamás. Me asegurare de ello.”
Con la propuesta aceptada, regresaron a la casa de Hange para darle la noticia a sus padres y que su madre se encargara de esparcirla por toda la región.
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#Hange
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