cleopatrats:
“¿Alguna vez lo estás?” Cuestión brota como un instinto, frase foránea que sólo provocó el quiebre de su paciencia, hecha añicos no tolera los rodeos, los divagues que sólo son frenos para la culminación de su diversión; fulgor que entonces necesitaba con ansías. “Dos sex on the beach.” Entonces solicita tras elevar sus finos dedos y ver arribar al mesero, curva se bosqueja sobre sus labios. Alivio arriba, saborea la cercanía de un estado dionisiaco.
“Veo que no necesitabas mi ayuda, de todos modos” otra curva también se dibuja en sus comisuras. En cuanto llega el mesero sus falanges atrapan el vaso que contiene el líquido que puede nublar sus sentidos un poco más. Lleva el borde de cristal hasta sus labios y degusta, hormigueo que poco a poco inunda su garganta, cosquilleo gratificante. “Y ahora, para que veas que yo siempre estoy segura, te invito a bailar. ¿O eso no te interesa?” gesto efectuado con la misma mano que sostiene el vaso, contenido que se revuelve con el movimiento.











