Tan solo tenÃa 17 años.
Iba por la vida cargado siempre con una pistola demasiado pesada para él.
Él sabÃa que aveces no la podrÃa sostener por que sus manos temblaban del peso.
Su lucha era tan grande que no le daba tiempo de desmoronarse.
Llendo por la vida en soledad.
Perdiendo todo lo que le importaba.
A tan corta edad le arrebataron todo.
Incapaz de confiar y ser plenamente feliz.
Pero siempre valió tanto la pena que dolÃa.
Un alma tan pura que solo buscaba alguien que nunca le pidiera algo a cambio, que solo deseaba tranquilidad.
Él y su pistola llendo por todo New York dejando cada vez más pedazos rotos de su alma esparcidos por todo el lugar.
Poco a poco perdiendo su cordura.
Pero aún con tan pocos motivos para vivir se mantenÃa de pie.
Y lo admiraba tanto, por ser tan jodidamente fuerte como una piedra.
Pero se iba callendo en pedazos con cada paso que daba y se desvanecÃa.
Dolió ver que merecÃa tanto y le fue dado tan poco.
Pero existió un alma que lo amo en la eternidad.
Y eso fue suficiente para morir en paz.
Dejar este mundo que le dio tantos traumas y miedos.
Del que ya no podÃa respirar cómodamente, porque era asfixiante.