— ‘estoy bien,’ se levantó del asfalto, limpiando sus pantalones y esperando que el dolor no se traspasara a su mirada ‘fue sólo un mal paso, las escaleras no son tan suaves como parecen’ mentiroso, mentiroso, nariz de Pinocho - canturreó para sí mismo, al mismo tiempo que una sonrisa ladina se formaba en su rostro.
“¿Estás... estás seguro?” genuinamente estaba preocupada, y es que Claudia hacía los problemas de los demás suyos. Eso incluía el dolor. “Al menos deja que te ayude a limpiarte. Luces como si te hubieran dado una paliza, y se ve doloroso. No tienes-- no tienes que hacerte el indestructible.”










