El remordimiento me sienta fatal,
Porque sube el cortisol y me hace llorar,
Quizás soy de esa gente a la que le encanta hablar,
Y lo demás no se dan cuenta de que puedo estallar.
He hablado, he gritado e incluso susurrado,
Intenciones de mi mente de darme un final prolongado,
Y sin embargo a pesar se decirlo por activa o por pasiva,
Nadie me ha preguntado sin me interesa seguir con mi vida.
“No deberías”, “piensa en lo que tienes”, “¿que va a pensar tu familia?,
Son algunos de muchos clichés de intentos de cambiar tu osadía,
Y solo busco validación de un dolor que me asfixia.
He intentado de enfocarlo desde otro prisma,
Por parecer que la luz pasa tras de mi,
Y por más que lo intento,
El negro absorbe cualquier haz de luz carmesí.
Todos creen que podremos ante la adversidad,
Asumiendo que la resiliencia es parte de toda personalidad,
Y lo cierto es que lo que socialmente se pueda creer,
De tal difícil manera de ver,
Con la realidad de los que lo vivimos, no tiene nada que ver.
Creo entonces conveniente decir,
Que no redactaría una nota si llegara a ocurrir,
Que sin carta de suicidio te pueda advertir,
De que más vale escuchar, antes de decir,
Para evitar lo que pueda ocurrir.