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portablemiah:
dude if you think about it we’re already astronauts. earth is in space. we’re in space. dude
“I wouldn’t say I am a control freak, I just really want to have things to be clear in some way. But to be more OK with the messiness of life is something I’ve been trying to learn through meditation.” — Emma Watson
ciara baxendale
like if you save please
&. ˚ ✧ *🌙 Fire meet gasoline w. @chxrry-bomb !!
Su respiración se detuvo por una fracción de segundo. Frente al espejo, vestida de blanco, su corazón latía tan fuerte que podía jurar que éste se le saldría de un momento a otro. Caminaba de un lado a otro, su madre estaba mareada pero ella estaba aterrada. Apunto de dar el sí cuando lo único que quería hacer era correr, aún cuando aquel entallado vestido se lo impedía. Necesitaba aferrarse a esos últimos momentos de libertad, olvidarse de todo lo que le rodeaba y convertirse sólo en Kassandra. Con serenidad (algo verdaderamente inusual en ella) logró sacar a todas esas mujeres que sólo se dedicaban a terminar con el oxígeno de aquella habitación. Buscó entre varios bolsillos y al tercer intento dio con aquellos objetos: cigarrillos y un encendedor. Moviéndose con la agilidad que sólo ella poseía logró escabullirse hasta uno de los balcones, olvidándose de todo a su alrededor al dar la primera calada, pero un ruido casi imperceptible logró captar su atención, sus olivas buscaron con agilidad la silueta de quien sería su marido. —¿Sabías que ver a la novia antes de la ceremonia es de mala suerte? — pronunció, calmada. El fantasma de una sonrisa ladina escondiéndose en sus facciones y el humo bailoteando entre sus largas falanges. Ironía, eso era lo que bailoteaba en sus palabras, pues su relación se basaba en la mala suerte, en un deseo de no tener atadura alguna y aún así, a segundos de condenar sus vidas para siempre.
Bella Thorne for “Kode Mag”
Vamos a abrir de nuevo Ibiza, goey :(
*ve esto mil años después* Fanny, dice Gigi que es una loser desaparecida y te ama.
Pd:hagamos Ibiza, o aunque sea un verse, plot, whatevs.
Conoce a A s t r i d K l o s s. Ella tiene 1 9 años, viene de M ó n a c o y se le confunde con F r e y a M a v o r, pero ella no lo ve.
❝She’s mad, but she’s magic. There’s no lie in her fire…❞
H I S T O R I A D E V I D A
Astrid, noun. [AH-strid] del armenio. Estrella.
Para describir lo que la rubia de ojos esmeralda y pecas prominentes es hoy en día tendríamos que adentrarnos y no solo en su historia, si no en la de sus progenitores; Richard Kloss y Miranda Grimaldí. Seguramente has escuchado hablar de estas dos personas, Richard, por su parte, es un magnate hombre de negocios, dueño de innumerables hoteles y clubs por toda Europa, ¿Alguna vez has escuchado de Es Paradis? Si tu respuesta es “no” déjame decirte que no has vivido. Por otro lado, su madre, Miranda solía ser una dama refinada, quien miraba con orgullo a su marido en aquellas tediosas cenas de gala, repletas de gente hipócrita en donde lo único que importan son los ceros en tu cuenta bancaria y mientras más sean, mejor. Pero sí, no has leído mal, dije solía pues aquel matrimonio se desmoronó cuando Astrid tenía apenas unos siete años, y a esa edad no ves la separación de tus padres como tal, en ocasiones puede llegar a ser mejor, por el hecho de tener dos regalos magníficos en cumpleaños, navidad y cualquiera ocasión que los remediara pues aún cuando la familia cuenta con una vasta riqueza, tanto Richard como Miranda saben bien que es mejor una recompensa por un trabajo bien hecho que solo porqué sí. Sin mencionar que en el caso de la ojiclaro el destacar era algo casi imposible, y más cuando había crecido bajo las sombras de su hermano mayor Frederick. El rubio era sin más la representación física de la perfección. Inteligente, amable, bien parecido, gracioso, tanto que resulta casi imposible que el primogénito de aquella familia no te resulte agradable y creo que Astrid es la persona que puede reafirmarlo. Porqué sí, los hermanos pelean, se molestan pero en ocasiones son ellos quienes te brindan una mano cuando más lo necesitas, y este fue el caso de estos dos, y aunque últimamente se han separado, saben que aún puede contar el uno con el otro.
La vida de la pequeña de los Kloss fue cambiando conforme los años pasaron desde la separación de sus padres, pues el simple hecho de mudarse de Mónaco a Grecia a los siete años no fue una experiencia del todo satisfactoria. Claro, tanto ella como Fred gozaban de cualquier privilegio, los mejores colegios y viajes que tenían como único fin el remediar el hecho de que sus padres no los vieran crecer como debió de haber sido. Por su parte, su padre se dedicó a sus negocios, cortando cualquier vínculo con lo sentimental después de haber firmado los papeles del divorcio. Su madre se transformó en una persona completamente diferente. Comenzó a trabajar como la directora creativa de la tan reconocida Stella McCartney, y fue esto lo que le abrió las puertas a un mundo completamente diferente, cambió las cenas de gala por las pasarelas, la luz de los candelabros por las de los reflectores y la champán, bueno, la champán no se cambia por nada. Haciendo el único resultado de esto que sus hijos crecieran sin el más mínimo conocimiento sombre la palabra “figura autoritaria”. Las salidas a eventos de su madre se salieron de control por completo, por lo que los hermanos decidieron mudarse a Londres, con el consentimiento de su padre, claro está, pues después de tantos años de ausencia no podía negarse a nada que sus hijos le pidieran. Fue así como un Fred de dieciocho años, y una Astrid de quince años empacaron sus maletas y emprendieron aquel viaje. Muchos pensarían que aquello fue un completo desastre, que dos adolescentes irresponsables era una pésima idea, y no diré que no hubieron fiestas en aquel loft que se salieron de control, fueron tal vez una o dos, pero con el pasar de los días, meses, ambos acordaron el no ser un producto fallido de la irresponsabilidad de sus padres, no, ambos tomarían las riendas de sus vidas y se apoyarían mutuamente. ¿Ves porqué digo que los hermanos son lo mejor del mundo? Cuando el rubio recibió su carta de Oxford la primera en enterarse fue su hermana, después unos cuantos amigos, su más querida nana y oh sí, sus padres. Sí, en aquel orden. Como era de esperarse, su hermano se mudó al colegio, dejándole el loft y con esto, una responsabilidad aún mayor, pues ahora tendría que valerse por sí misma. El circulo social de la rubia con pecas prominentes cambió notablemente con el paso de los años, sí, las fiestas seguían siendo parte de su rutina, pero cuando debía entregar algún ensayo, o tarea importante, no dudaba a la hora de decir que “no” y ponerse a estudiar.
Los siguientes años fueron de lo más tranquilos, pero de los que tuvieron más impacto en la rubia. Aquel verano había viajado a Ibiza con su hermano mayor y sus amistades. ¿Cómo describiría aquel verano? Creo que no hay palabras para hacerlo. Aquello la marcó de tal forma que decidió plasmar sus aventuras en un pequeño diario que siempre carga con ella. Las palabras fluían y sentía como si aquello fuese mejor que charlar con alguien sobre lo ocurrido, tal vez es por esto que hoy en día siempre escribe a la hora de desahogarse. Al pasar los meses, su escritura mejoró notablemente, así como su lectura, no diré que se transformó o algo parecido, claro que no, seguía siendo el mismo desastre con una percepción diferente al mundo y un vocabulario más amplio. Fue así como decidió que quería escribir, y no solo para ella ¡Para el mundo! Sí, el mundo cuenta con una vasta cantidad de escritores que crean universos ficticios en donde todo parece mejor, o peor, pero logran atraparte de una forma distinta. Pero eso no es lo que la ojiverde quiere, oh no, ella sabe que ya hay miles escribiendo mentiras, y por ende, ella se dedicaría a plasmar la verdad sobre el papel. Claro, la única persona feliz de escuchar aquella noticia era su hermano, pues a su madre casi le da un ataque al escuchar que su pequeña “princesa” quería ser una “simple” periodista. Y si creía que su madre era un caso perdido, pues su padre aún espera que ella se case con algún millonario que pueda manejar tanto su fortuna como la que ella va a heredar algún día. Lindo, ¿no es así? Con el tiempo corriendo, sus padres en desacuerdo y una confusión que comenzaba a carcomerla, Astrid decidió cambiar de aires completamente, aunque al principio solo lo veía como un “posible” y no fue hasta que, después de varios meses haber recibido su carta de aceptación por parte de la NYU. ¿Qué significaba esto? Absolutamente todo. Se mudaría, nuevas amistades, experiencias, aires y más que nada, estaría muy alejada de sus progenitores. Tras hablarlo con su hermano mayor, llegaron a la conclusión de que ella viviría en la universidad por dos meses, mientras él se instalaba en la gran ciudad pues ahora que era todo un graduado con honores, podía emprender su propio negocio; un bar en donde conocería a un sinfín de personas.
I B I Z A . . .
Las clases terminaron, las vacaciones se encontraban a la vuelta de la esquina y la gran interrogante que la ojiverde se hacía era esta: ¿En donde pasaré los siguientes tres meses? Claro, la gran manzana cumplió cada una de sus expectativas desde el momento en el que se bajó de aquel avión, pero, ¿realmente se quedaría allí durante tres meses? Claro, al principio las fiestas de SoHo serían lo mejor del mundo, pero después la monotonía entraría por la puerta, y aquello podría resultar verdaderamente espantoso. Ahora tenía la tarea de buscar un lugar a donde podría ir. ¿De vuelta a Londres? ¿En verano? No. ¿Con su padre en Mónaco y escuchar pláticas de como esta echando a perder su vida? No gracias. ¿O ir con su madre y pasar todo el verano de compras? ¡Ni pensarlo! Fue por eso, que recordó aquella playa que tantas alegrías le había traído, y por su mente llegaron un sin fin de flashbacks sobre lo que había vivido allí. Llamó a su padre, para contar con el dinero necesario y después de una larga charla, accedió a brindarle el dinero que necesitaría. Después de varias llamadas con sus amigos, y unos cuantos gritos de emoción de por medio, el destino de aquella aventura ya estaba decidido. Ibiza sería su hogar durante el verano.
P E R S O N A L I D A D:
Tratar de describir a Astrid, o Astro, como sus amigos suelen llamarla, es de lo más difícil, pues no hay una palabra que lo haga a la perfección. La rubia con pecas adora reír, festejar, y cualquier actividad que lleve diversión de por medio. Parlanchina sin remedio, y en ocasiones un verdadero dolor en el culo. Imprudente, pero en ocasiones madura, y hasta inmadura, depende mucho de la situación en donde se encuentre, y con quien, claro está. Le encanta revelarse, y defender sus ideales, testaruda, caprichosa, bromista, y confiable. ¿Gustos? Un montón, entre ellos el las piñas coladas, las fiestas, los cigarros, la música, los libros y ver películas sin salir de la cama. Adora su melena despeinada y jura que jamás ha contado las pecas de su cara. Pero sí, no todo es colores bonitos, no. Claro que sabe defenderse, se vale por sí misma, y cuando la ofendes a propósito ¡Cuidado! Porqué no se tentará en decir las cosas como son. Grosera, sí, más de lo que le gustaría admitirlo, pero hey, no es su culpa, al menos eso es lo que suele decir.
¿Ves como muchos hijos se revelan ante sus padres haciendo todo lo contrario a lo que ellos tenían definido para ti? Si fuese por su padre, ella estudiaría Economía, o Finanzas en una prestigiosa Universidad. ¿Qué estudia? Periodismo, y no por llevarle la contraria a su padre, aquello sería simplemente estúpido, lo hace porqué le apasiona, y cree fielmente en que si no hay pasión o compromiso en algo que haces, es porqué no lo estas haciendo bien.
Normalmente la verás por las playas, con shorts rasgados, tank tops, en fin, lo cómodo. Y esto es por dos razones, la primera, porqué le gusta la comodidad. ¿Pueden culparla por ello? No lo creo. Lo segundo, es para nada más y nada menos, que joder a su madre, pues jura que la cara que pone cuando la ve en esas “fachas” no tiene precio. ¿Disgustos? En sí, son un par de cosas las que pueden llegar a molestar realmente a la rubia. Entre ellas están las mentira, la hipocresía y la falsedad. ¿Por qué? Por el hecho de haber crecido en un ambiente donde aquellas cualidades dominaban. Tiene bien en claro que los ceros en tú fideicomiso no define si eres mejor o peor persona. Es muy fácil ganarse su confianza, pero así como es fácil ganarla es aún más fácil perderla. Es alguien tan transparente, pero tan llena de secretos. Sus secretos. De esos que todo el mundo tiene, y que en ocasiones los necesitan, pues sin ellos perdiesen el rumbo. Así es Astro, responsable cuando se necesita, pero cuando es hora de vivir, ser libre, y hacer locuras, no duda ni un segundo, porqué sí, solo se vive una vez, y tienes que estar consciente que incluso tus errores no son realmente errores, pues en el momento en el que los cometiste, esto era e x a c t a m e n t e lo que querías hacer. Datos curiosos:
Tiene un tatuaje en el ante brazo de un diente de león, volando, que para ella simboliza libertad, dejar el nido y dejarse llevar.
Es un tanto adicta a su celular. Un día trató de no usarlo y digamos que falló en el intento.
Es adicta al café, los cigarrillos, el té helado, y la comida chatarra. Sin mencionar la música, y si algún día llegase a perder su iPod estaría perdida.
No le agradan las películas románticas, y para que una película de terror sea de su agrado tiene que traumarla un poco y es por eso que prefiere las comedias, o los thrillers.
Le encanta usar playeras de bandas como Guns n’ Roses, The Artic Monkeys, Pink floyd y Queen es una de sus favoritas.
“Apparently, I’m dating Chris Evans, and apparently, I’ve dated Jeremy Renner, so I guess that… I don’t react to it… People can think what they want to think.”
elizabeth olsen + her adorable laugh
Colton Haynes and Gabriella Wilde manip (Requested by @alyalyaly) Also tagging @havananeilson because I feel like this might be something you like. ;)
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El corazón se le hacía pequeño: mierda que se notaba en la mirada de la morena cuánto lo odiaba, o que por lo menos en serio luchaba por hacerlo. ¿Y cómo no? La había agredido emocionalmente en innumerables ocasiones, y casi rozando en lo físico, debía admitir, la había sacado de bares y armado escenas de celos ante cualquier cabrón que pareciera poder ser una amenaza para su relación, ¿y cómo no? Si hasta el traficante de la esquina parecía mejor partido para ella. Y sin embargo le había elegido a él. Al idiota que no era capaz de sentir afecto ni por su propia persona, mucho menos por otro ser humano. Pero a su manera la quería, la necesitaba más de lo que podía admitir. Era terriblemente insano para ambos aquello, se atraían como las estrellas solían hacerlo: brillando con intensidad por separado y, al momento de tocarse, estallando y creando un terrible caos. Sus palabras lo hicieron tragar en seco. ❝ Aria… ❞ Comenzó, su voz empapada de ese tono acongojado y usual de las mañanas del hombre, todo lo contrario al tono agresivo y hostil de las noches, já. ❝ Sé que hemos hecho ésto miles de veces, tu armario está lleno de bonitos vestidos de disculpas, el cajón de la mesita de noche de cartas, el sofá de peluches y tu corazón de mentiras. Pero hablo enserio cuando digo que ésta fue nuestra última pelea. ❞ Sí, sí. Esa frase ya había salido de labios del moreno en innumerables ocasiones, pero ojo, ésta no: ❝ Me inscribí en rehabilitación. ❞
Podía desplomarse ahí frente a él sin problema alguno. Estaba tan rota, tan débil, tan cansada. ¿Cuantas veces había escuchado falsas promesas? Peor aún, ¿cuantas veces se había aferrado a éstas como si su vida dependiera de aquello? Bien dicen que los niños rotos sólo buscan algo que termine de destruirlos, un claro ejemplo era la castaña, ¿Acaso no había aprendido nada de las peleas infinitas? ¿Los celos, gritos, drogas? Su vista comenzó a mojarse, las lágrimas acariciaban sus mejillas mientras se abrazaba a si misma, aferrándose a su cuerpo con la esperanza de no desvanecerse ahí mismo. —Ahórrate las mentiras— con voz temblorosa sus tonalidades claras fueron en busca de las contrarias, mirándole fijamente. Un suspiro cansado llenó sus pulmones, viajando hasta sus rosados labios negando una y otra vez. —tú mismo lo has dicho, ya perdí la cuenta de las veces que hemos discutido— pasando sus manos por su rostro sus pasos se alejaron de la figura masculina, dándole la espalda. —estoy cansada Tyler, no, estoy exhausta. Ya no puedo seguir así— y nada era más difícil que mentirse a si misma, después de todo el Londinense le conocía como a la palma de su mano, era débil y necesitada de amor, cariño y atención: por ello el irse resultaba tan jodidamente difícil.
The Kingsley Family.
❝ Creo que ese fue el momento en el que todo cambió. Kenneth dice que todo se fue a la mierda cuando la empresa de papá comenzó a tener mucho éxito. ❞