Quiero tener una casa bonita. Y vestirme a la moda. Poder ir al cine de vez en cuando. Tener un móvil de última generación. Sacarme el carnet de conducir. Viajar al extranjero. Para eso, necesito trabajar. Y esforzarme hasta el final. Si pienso en todas esas cosas, trabajar no será tan duro. ¿O no es suficiente? Por mucho que piense en todo lo que me hace ilusión, no es suficiente para conseguir levantarme de aquí. Si al menos tuviera algo: un sueño, un objetivo que me diera motivo para luchar. Fue a principios de verano, yo tenía 20 años. Tan vacía como estaba, sólo había una cosa que pudiera llenarme: volverme a enamorar.














