Pacífico atardecer a orillas del Pacífico. Los momentos de paz, de silencio, de contemplación a la poca naturaleza que aún nos queda son pocos, en esta ajetreada vida que se nos impone a aquellos que por cosas del destino estamos lejos de las zonas del planeta que no han sido arrasadas por nosotros mismos, el poder encontrar un rinconcito donde meditar en soledad y abarcar un poquito de la grandeza del lugar de nuestra existencia es pura magia.
















