Sé que para algunas personas este relato les dará lo mismo, a otras les dará paja leerlo entero, pero a algunas, que tienen mascotas, quizás toque sus corazones. Cinco minutos para leer esto y nada más.
Ayer lunes 3 de Marzo del 2014 a las 18:15 aproximadamente, mi mamá me llamó para avisarme que Rosita, una de mis perritas, la más viejita (14 años) estaba mal. La veterinaria la vino a ver a casa y no dio el mejor pronóstico. " La Rosita tiene complicaciones al pulmón, vejiga y corazón, además de estar en estado de shock permanente, puede que no dure hasta mañana pero si es así, seguirá sufriendo o puede que le venga una convulsión y muera con mucho dolor". Es ahí donde tienes que decidir si es mejor que siga viva o si es mejor quitarle el sufrimiento para que descanse.Déjenme decirles que es la decisión más difícil del mundo. Es como tener que decidir si uno de tus amigos, mejores amigos o peor aún, como si algún familiar, tiene que vivir o debes dormirlo. Rogué toda la noche porque esta viejita se fuera sola, natural, tranquila, pero hoy al despertar e ir a verla, vi que aún estaba viva, aguantando, pero cada vez menos. Vino la veterinaria otra vez, en la mañana tipo 11, Pamela, una buena profesional y por sobre todo buena persona y amiga, y nos dijo lo mismo, "la Rosita está sufriendo, sigue con su corazón a full y en cualquier momento le puede dar una convulsión, puede morir con mucho dolor, si ustedes lo deciden, puedo dormirla para que eso no pase" Se notaba que ella también estaba apunto de llorar y una vez nos dijo que ella no era partidaria de hacer esto pero cuando es necesario tenía que hacerlo. Puta que es difícil, es difícil soltar a tu viejo amigo, tu guardián, tu compañero ideal. Es difícil decidir, aunque en este caso sea lo mejor, es muy triste tener que dejarla partir. Me senté toda la mañana a su lado, porque se notaba que ella no quería estar sola, la acaricié, le dije muchas veces que la quería, la tranquilicé. La miré, la miré tanto que no podía creer que sería la última vez que la vería ahí, fuera de su casa, como siempre, esperando que un perro pasara para ladrarle o tan sólo esperando que saliéramos para abrirle la puerta y demostrarnos su cariño con esos rituales en el pasto, donde nos mostraba su guatita y esperaba que llegáramos a acariciarla. Cuesta creerlo.
Fue una de las esperas más largas que me ha tocado vivir, tan poco tiempo y tan largo a la vez, esperar a que la duerman. Mucho dolor y tranquilidad a la vez, es algo que se cruza y es bastante complejo explicar.
La Rosita llegó a mi casa porque no quería dejar sola a su hija (la flaquita que también se fue por un cáncer) y déjenme decirles que lejos, fue lo mejor que nos pudo haber pasado. Cada perro te toca de una forma tan especial, te conmueve y te llega al corazón con tantas ganas que es imposible decir que fue algo malo. Te dan tanto amor a cambio de tan poco. Muchos creen que es por un plato de comida y de agua, pero estoy convencida de que con el cariño solamente, igual se quedarían a tu lado, porque es lo único que piden, cariño, amor, nada más, porque ellos no te piden un auto, una casa grande, no te piden plata ni nada de lujo, sólo te pide que los quieras, que les des un minuto de tu tiempo.
La Rosita tuvo una vida hermosa con nosotros, ella nunca dio dramas, nunca molestó y nosotros le dimos todo lo que pudimos dar. Mi gorda, mi vieja, mi guardiana, mi amiga, te voy a extrañar tanto pero tanto. Cuesta olvidar cuando los pelitos siguen ahí en el suelo, su casita sigue ahí, su plato, sus frazadas, su olor. Todo eso se puede ir, se va a ir en algún momento, pero lo que nunca se irá serán sus recuerdos. Rosita está en mi corazón, en el corazón de toda mi familia, yo sé que lo sabía. Y si ahora siento pena, es porque quizás no la acaricié más, por no haber estado más tiempo con ella, porque siempre se puede más.
Mi Rosita se fue, pero no para siempre, porque está en el cucharón y de verdad que la Rosita ha tocado mi corazón, incluso más que muchas personas que he conocido. Su fidelidad, lealtad y simpleza son cualidades que cuesta encontrar en la gente y por eso les digo; en un perro siempre las encontrarán, por eso aprovechen, su amor es completamente real y siempre los amarán hasta el último minuto, hasta el último respiro, porque ellos decidieron que ustedes son y serán su vida desde el momento que ustedes deciden estar con ellos, desde la primera caricia, su entrega es total.