El día de tu boda
El día de tu boda, me sentare en primera fila, para mirar bien tu cara cuando respondas que sí.
Llegare con mi barba de días, esa camisa que odias, tal vez un saco y mis jeans.
Le daré un beso mustio a tu madre, un arrimón a tus primas, y me rascare el zumbido del oído con el meñique cuando tus suegros de lejos, quieran saber quién soy.
Cuando el padrecito pregunte, si alguien tiene objeción alguna, yo toseeré nomas pa’ ver la reacción de tus parientes.
Te prometo no bailar con la novia, por el bien de tus pies y hasta me comeré todo lo que me sirvan excepto el pastel, ese lo pediré para llevar. Así como exigiré que me sirvan cerveza y mezcal en lugar de tequila y ron Bacardi.
Cuando pasen tu zapato para la coperacha, le echare toditita mi morralla. Y si se te cae tu recién casado durante la víbora de la mar, no preguntes quien fue.
Me iré temprano pero dejaré en la mesa de regalos, unos calcetines nuevos para tu nuevo galán, y un frasquito del perfume que se rompió el día en que peleamos.
Al llegar a la cuadra, le daré al loquito del barrio el pastel, hay dulzuras que yo no trago. Intentare dormir solo en tu noche de bodas, y solo te pido mi amor que no lo hagas tu también.
El día de tu boda, me sentaré en primera fila, para mirar bien tu cara cuando respondas que sí. Sabes cariño que siempre he querido… Verte Feliz.
-Mauricio Jiménez

















