T-388-Y
1. Cayó sin acordarse de nada. Hace un momento, estaba recorriendo los campos de su planeta natal. Ahora, estaba en un lugar desconocido: la Tierra. Al menos sus flores olían bien. 2. En el planeta de T-388-Y, estudian a los humanos hace ya algún tiempo, pero sus conocimientos eran muy básicos. Ahora, tenía que encontrar una salida de lo que parecía ser un bosque. Si es que los estudios de su raza estaban correctos, los humanos deberían ayudarlo. 3. Apenas T-388-Y salió de la penumbra, encontró algo insólito. No sabia si es que era una construcción humana o alguna malformación del planeta, pero quedó anonadado de solo ver tal inmensidad. 4. Se propuso un plan. Escaló y escaló por esta extraña estructura, que tenía muchas hojas muy verdes y ramas extrañamente gruesas. ¿Los humanos serán tan complicados como para hacer este tipo de cosas? 5. Cuando T-388-Y llegó lo más alto que pudo, pasó horas y horas viendo a los humanos. Eran raros. No se prestaban mayor atención entre ellos, caminaban en sentidos aleatorios, y se vestían demasiado distintos entre ellos. Comprendió que todavía le faltaba mucho por saber, y que tenía que pasar por desapercibido. 6. Logró pasar por la calle y sentarse en otra construcción extraña. Vio que la gente se sentaba ahí, y unos vehículos enormes llegaban y se los llevaban. Quizá lo llevarían a casa. 7. Lo patearon. Una cría de humano se asustó viéndolo caminar y hacer señas, por lo que su madre lo agarro y mando a volar a T-388-Y hacia la calle. T-388-Y quería volver a casa, pero los humanos no lo dejaron. Lo querían aquí, en la Tierra.












