Rúas protagonistas de mi puericia
Madre tierra que con su belleza me envicia.
acompañada por la simple luz de la luna
mientras le dedicaba las melodías que escuchaba.
Estaba enamorada de mis geografías
del mar, escenario de todas mis fantasías
de los árboles, aromatizando mi estadía
de la vida misma, que lejos estaba de ser dañina.
¡Qué inocencia! sobretodo, ¡Qué ignorancia!
¿Cuánto puede durar tal magnificencia?
Crecemos y nos convertimos
para los que algunos creen que existimos
Ser la vulnerablemente miedosa
porque las consecuencias son dolorosas.
que nos quiten algo de supuesto valor
pero no nos quiten nuestra vida, por favor.
Muchas no entendieron, inmersas en la sumisión
las primeras señales de violencia;
la camioneta que nos sigue hace dos cuadras
el grito de ¡qué hermosa estás, mi amor!
En pocas palabras, señales que exigen una revolución.
Porque ya no es una anécdota que alguien alguna vez contó,
es la calle por donde pasas vos.
Pero ¿qué voy a hacer al respecto?
¿Quedarme encerrada hasta que pase esto?
Encerrada hasta que el sistema patriarcal cambie de manifiesto;
decida que esto no es lo correcto
cambiando su forma de represión, y nosotras contentas.
Tengo que ir a trabajar, a estudiar
a vivir mi vida de joven libre sin atar.
Tengo que caminar por ahí igual
porque no sólo atacan contra mi cuerpo,
también contra mi clase social.
Las proletarias somos la caza fácil,
las de apellido común que nadie busca,
las hijas de la servidumbre sin poder para encontrarlas.
Ahora tengo miedo en la calle,
pero sé que cuando a destino llegue estarán mis hermanas.
Mis compañeras de lucha, que si falto dejan todo en llamas
Ellas mantienen mi fe intacta ante este lío,
Pues las mujeres proletarias tomaremos todo el poderío.