Reflejos de ti.
Solamente dime si alguna vez, si en algún momento, si podré si sabré, verte. Quedarme a tu lado y que las dudas no me coman el estomago, sentirme atrapada en tu pecho y contra el aire y que los fantasmas de mi cabeza no sientan que son apuñalados por esas punzadas de dolor que siento cuando tú te vas, te vas un rato y me rompe el alma, me encojo en vida y derroto esta partida.
Solamente dime si alguna vez seré capaz de entenderte, de verte, de besarte y de recogerte sin pensar que mañana no estarás, porque necesito que estés, porque quiero que estés, porque me mata saber que clavícula izquierda se queda desierta y yo sola y vacía en esta habitación gris que no es la tuya.
Solamente dime si alguna vez dejaremos de gritarnos y haremos frente al pequeño sonido que se dibuja en el aire cuando te abrazo, dime si en la eternidad viviré entre tus brazos mientras sollozo en tu oído o el futuro nos dará otra oportunidad, otro camino para hacerlo bien, para estar curadas, para ser el ritual de este amor tribal que me esta desgarrando el alma, dime pequeña huracán, dime si tu espalda algún día va a volver a postrarse ante mis ojos y yo vaya a verla dormir, descansar.
Insomnio te llaman mis sueños, tormenta mis nubes, meta algún sueño, pistola mi corazón, te llama mi silencio cada noche para que llenes con tu risa el apagado momento que ahora se cierne ante mí, ante mis días.
Si pudiera elegir mañana te esperaría en esa cafetería, te volvería a ver después de días sin tus abrazos y tus queridos y sentidos “vuelve”, te volvería a besar y aquel tren nunca me hubiera llevado a la desesperación de un final que me ha roto el alma, que me ha enseñado que la medio escritora soy yo, que tú erizaste mi piel con aquellas últimas palabras reflejadas en un aparato que no hará jamás justicia al sonido de tu voz, si pudiera elegir mañana te esperaría, si pudiera elegir nunca hubieras superado mis expectativas, nunca hubiera querido quedarme en aquella noche, en aquellas horas donde reías justo encima de mis labios.
Perdóname, sé que tú necesitabas ese pequeño choque de realidad, sé que tú necesitabas esas lágrimas, sé que tu nudo en la garganta no se parecerá a este mío pero es que hoy esto y aquello me esta matando, me está dejando sin aliento, sin ganas de ver que hay allí fuera, allí donde solíamos gritar, que valga más la pena que verte resurgir, que ser el fénix de mi Dumbledore.
Perdóname mi amor, no sé escapar de la realidad que me oprime el pecho, no sé vivir sin techo, no me gusta vivir sin ti. Un abrazo no lo cura todo pero cura la extraña sensación de ahogo si imagino que eres tú quien me cubre la espalda. Jamás voy a pedirte que vengas a buscarme, jamás voy a ponerme por delante de lo que quiero y créeme cuando te digo que lo que más quiero en el mundo es que estés delante de un espejo, delante de un problema, delante de una ligera tormenta y puedas llevarlo, que encuentres el estable dentro de la montaña rusa que eres, de la suerte que traes, de las ganas locas de vivir que besas.
No sé como acabar de decirte que hagas lo que hagas yo siempre voy a estar contigo, que cuando pases por alguna calle de esta inmensa y tan pequeña Barcelona, yo estaré viéndote sin decir nada, que cuando cojas el metro quizá me llevas de compañera y que jamás te dedicaré una mirada que no cuente con el autentico saber de que estás curada, curada de ti, curada de mi, curada del odio que el mundo te pone en las venas.
No sé como acabar y en cambio sé como he empezado; libros, poesía y tú, y la certeza que hoy me oprime el pecho de que pase lo que pase, sea como sea y duela dónde duela, volveré a encontrarte y te prometo que esa vez nada va a pararme en la tarea de hacerte no sólo feliz, también eterna.
Contigo todo acaba igual, con un punto (y final) con una mayúscula detrás, para nosotras todo cobrará sentido cuanto te diga que en cualquier otra parte con las ganas de los tontos que sólo caen por ti te dedico tres palabras.
Cuídate, porque cuando vuelva a verte voy a necesitar que te rías.











