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Caminaba por los pasillos cercanos a la cocina, había un paz poco normal pero de pronto aquella atmosfera tranquila se rompió al escuchar ruidos en la cocina.- ¡¿Hola?!-
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@principe-eric-rick
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Caminaba por los pasillos cercanos a la cocina, había un paz poco normal pero de pronto aquella atmosfera tranquila se rompió al escuchar ruidos en la cocina.- ¡¿Hola?!-
Comenzó a bailar lentamente con Eric, siguiendo su paso y sonrió al imaginar lo que se sentiría bailar así con el amor de su vida —Eres un excelente maestro, Eric. Deberíamos dar clases aquí en nuestros tiempos libres— Rió bajo escuchándolo e hizo un puchero a su última respuesta —¿Cómo que no está lista? Bueno nadie nacimos estando listos para ser padres, pero sería algo mágico, ¿No crees?—.
Miro a Jasmine y comenzó a moverse a paso lento, giro su mano provocando que chica diera una vuelta y así bailaron durante un rato. — He llegado a pensar ¿Qué tal que Aladdin no sea tu verdadero amor? Ya sé que suena loco pero… ¡Puede llegar a ser posible! — Se imagino si Ariel no fuese el amor de su vida, lo triste que se sentiría si alguien ocupase su lugar haciéndola feliz, si otra persona la tuviera… El la recuperaría como fuese. — ¡La idea de dar clases suena genial! — Le dio una sonrisa a la chica y se escucho como la canción cambiaba por una de vals rápido. — Yo sé, es solo que no creo que esté listo, no quiero fallarle a Ariel ni a un futuro hijo… hablare con ella sobre esto de todos modos. —
aliinwonderland-rp:
Alicia se encontraba paseando de aquí para allá, le encantaba la idea de pasearse por los jardines totalmente descalza, sin importarle si era correcto o no, pues para la pequeña rubia, el sentirse bien y contenta era primordial, a pesar de los comentarios que revoloteaban en su cabeza de todo el mundo diciéndole que se comportara. Con ese pensamiento nublándole la mente, puso observar una melena pelinegra, que la desconcertó un poco. ¿Ahora veo conejos negros? Pensó con diversión, más ese simple pensamiento le costó una caída por el pasto, tropezando torpemente con una piedra que la condujo justo a un lado del muchacho. —Auch… ¿Eric? Creí que eras un conejo… Sé que ya perdí la cabeza, pero fue divertido.— Aclaró hablando básicamente consigo misma, y soltando una ligera carcajada. —¿Por qué traes esa cara de bobo? ¿Te resfriaste?—
Seguía observando el sol y como todo reflejada su esplendor con uno de sus pequeños rayos, pero pronto sintió un estruendoso golpe a su lado y ahí, con una sonrisa estaba la pequeña Alicia. Eric sonrió ante la inesperada llegada de la pequeña y curiosa rubia. — ¡No soy un conejo, Alicia! — Soltó una leve carcajada ante el comentario de la chica se levanto a su lado y empezó a hacerle cosquillas por sus emergentes locuras. — ¡Tampoco estoy refriado y embobado! —
principe-eric-rick:
—¡Claro! Aunque sé un poco, papá siempre bailaba conmigo para cuando llegara el mejor día de mi vida… Mi boda. Pero aún no llega así que podremos practicar— Dijo con sencillez y con una tierna sonrisa haciendo la reverencia anrte el muchacho para después reír por lo bajo mientras lo escuchaba —Llegamos todos juntos, sin embargo no sé donde esté por ahora. Te entiendo, Eric, yo tampoco sé que sería de mi vida sin mi familia… Son mi vida entera y estaría perdida sin ellos, Yo estoy bien, algo confundida a veces pero trato de no quejarme tanto. ¿Y ustedes? ¡Cuándo me darán sobrinos eh?—.
Ofreció su mano a la chica y dio una reverencia. — Así se empieza…— Tomo a Jasmine de la cintura sin tenerla tan cerca para que no se sintiera incomoda, reía por lo bajo y dejo a la castaña hablar. — ¡Qué raro! Yo no tuve ese tipo de inconvenientes…Tal vez Aladdin no estaba listo para dejar Agrabah. — Dio una sonrisa nostálgica ante el comentario de la Chica. — No creo que Ariel esté preparada para eso aun. —
principe-eric-rick:
De hecho, no —sonrió, sarcástico—, voy a dar un paseo y a quemar tiempo. En cambio tú, debes estar haciendo planes para dibujar un arco-iris con duendes y unicornios, ¿me equivoco? —se burló—.
Miro con una sonrisa al villano — ¡Nada de eso! Solo me traían pensativo ciertas situaciones. —
Ugh,
captainhook-rp:
¿Comida? Parece una criatura temblorosa y fácil de aniquilar. ¿No hay ron? ¿Pescado? ¿Qué comen ustedes aquí? —inquirió, soltando pregunta tras pregunta y demostrando así su frustración. ¡Jamás había visto un alimento en esa forma! Y, a decir verdad, prefería quedarse sin comer.
Miro a Garfio con desagrado, no le gustaban las personas que observan la comida con asco y sin haberla probado. Tomo la gelatina de la mano del capitán y se la estrello en el rostro. — ¡No hay nada de pescado y el maldito ron esta en el bar! — Boto la cuchara al suelo .— ¡Tendrás que acostumbrarte a esta vida sin el océano!. —
principe-eric-rick:
La risa fue inevitable, pues aquella idea le sonaba absurda a la que antes había sido sirena. — No necesitamos una casa, Eric. — Aseguró ella, aún risueña. — Podemos dormir en la playa. La cueva ya es suficiente refugio para el frío. — Entre risas pequeños besos eran depositado en los labios de su esposo. Todo aquello le hacía sentir como en casa y eso le ponía sumamente feliz. Sujetó ambos lados de su rostro y colocó un último sonoro beso sobre su nariz. — Vamos a comer algo, estoy bastante hambrienta. —
Beso tanto como pudo a su esposa. — ¡La cueva no nos protegerá del frio de la noche cerca al océano! — Opuso, ella le tomo de las mejillas y le beso en la nariz y el la tomo de la cintura y la pego más a su cuerpo. — Me gusta besarte ¿Ya te lo he dicho? Tenerte tan cerca de mi me parece una de las siete maravillas del mundo. —La beso con lentitud entre sonrisas.— ¡Por dios! No quiero dejar de hacer esto. — Pero después un beso se separo con lentitud de ella, se sentó y saco la comida. — ¿Qué quieres comer preciosa?
principe-eric-rick:
Su respuesta le hizo sonreír y, sin más, ya estaba deshaciéndose de sus botas y su abrigó para poder disfrutar del suave oleaje, al menos en sus pies. Era prácticamente imposible dejar de sonreír cuando Eric le hablaba de aquella manera y, en esos momentos, sintió que no le importaría pasar la eternidad en ese lugar si su príncipe se quedaba a su lado. Sus ojos se cerraron unos segundos, intentando imaginar la escena que él le relataba y luego los abrió de golpe, segura de que le encantaría poder escuchar y ver todo lo que el chico de cabellos oscuros contaba. — Eric, ¿podemos pasar aquí la noche? — Casi rogó, haciendo un suave puchero como método de convencimiento, aunque dicho puchero pronto desapareció, pues sus labios ahora estaban ocupados por la presión de otros; dulces, suaves y con sabor a mar.
El sol brillaba y algunas gaviotas jugueteaban a la orilla del océano, una maravillosa mañana en presencia de una de las creaciones más hermosas del mundo: Ariel, su hermosísima esposa, a quien besaba en aquel momento luego de que esta le hiciera un puchero que hacía de su boca pequeña y delicada la más tierna del mundo, alejo un poco sus labios de los de ella.— Sera como tú quieras, solo dime y construiré una casita para que podamos dormir aquí y será como nuestro castillo… — Siguió besándola, sentía que si la dejaba de besar pronto se esfumaría como la espuma del mar, se escucharon el canto de los delfines no muy lejos de la costa y sonrío. — ¡Pareciera como si te llamase, cariño! —
thebeastofadam:
Había visto al hombre de ojos claros una que otra vez, si, era el zoofilico que se había casado con un pez, bah, ¿que puede reclamar el de zoofilia si ha sido una horrible bestia por bastante tiempo? -Eric, ¿cierto?- Su tono ya no parecía tan enfurecido, aunque se le era difícil, había calmado a su bestia interior unos instantes. -¿Que tomas?- Inquirió al sentarse frente a el.
Puso su mirada en Adam una vez su atención se centro en algo más que su trago, lo miro imaginando como era antes, convertido en bestia ¿habría hecho daño a alguien? A Gastón por supuesto lo tenía bien merecido, Gastón claro, coquetear con la chica de alguien más no era correcto. — Si, soy Eric. — Afirmo, vio que Adam se levanto de su mesa y se sentó enfrente suyo, enseguida Eric tomo otro trago y sintió como el whisky le quemaba la garganta. — ¡Whisky por supuesto! Para pensar no hay nada mejor que un buen whisky. —
jasmine-fairytale:
Jasmine sintió la presencia del chico y bailo junto con él, en una forma muy divertida que la hizo estallar en risas en interrumpir la coreografía —¡No deberías de decir eso, Eric! ¿Como es que sacabas a bailar a la hermosa de Ariel en los bailes de su reino eh?— Rió de nuevo y saludo con un cordial abrazo al muchacho, pues tenía tiempo de no verle —Si, es árabe, ya sabes… Si extrañas algo, debes hacer lo posible por tenerle cerca y eso es lo que hago, me siento cerca mi hogar haciendo cosas que allá no paraba de hacer por ningún motivo. Por cierto ¿Cómo estás? ¿Cómo está Ariel?—.
Siguió imitando el movimiento de caderas de la chica sin exitoso resultado. — En palacio el Vals es nuestra manera de bailar ¿Te puedo enseñar? — Recibió el abrazo de la chica con uno un poco más fuerte, le había extrañado bastante y Jasmine era una de esas chicas que son imposibles de olvidar por sus increíbles maneras de hacerte reír. — ¿Aladdin aun no llega? Tengo todo lo que me recuerda a casa en Ariel y es una suerte tenerla aquí, no sé qué sería de mí sin ella. —Dio un largo suspiro imaginarse la vida sin la sirenita era un reto bastante difícil. — Ariel está bien, ya sabes su curiosidad sigue a flote y es una encantadora esposa y yo estoy igual, ya sabes recién casado ¿Qué hay de ti? —
No otra vez...
principe-eric-rick:
Después de sentir como Eric se levantaba del sillón y se iba volví a mi lectura, completamente despreocupada; cuando volvió con los aperitivos una sonrisa se dibujo en mi rostro, no podía esperarse más del príncipe Eric. — Vaya… Todo un caballero… Aunque no estés tan seguro de que no me acabaré esto yo sola eh. — Tomé un sándwich de la charola y lo deguste rápidamente, miré como rebuscaba entre una de las estantería y sonreí. — Pues a pesar de ser todo un genio… No, el pobre señor no hizo ninguna continuación y la verdad me alegro de que así fuera, ¿vamos? Qué más podía haber después de la muerte de los personajes principales ¿ah?, además lo que lo hace tan valioso es el significado de la muerte que nos da, no tanto el del amor verdadero… Si no la muerte y finito. — Mencione como último con una ligera sonrisa en mis labios, miré mi libro de nuevo y puse en marcador en el lugar en el que me quede. —
Siguió buscando por los estantes de Shakespeare haciendo caso omiso a las palabras de Belle, el quería seguir buscando y tardo varios minuto y decidió finalizar su búsqueda sin éxito, tomo un ejemplar perfectamente cuidado de Bram Stoker y nuevamente se sentó al lado de Belle. — ¡No hay una continuación! No sé, tal vez que paso con sus padres y cosas así, pero no hay nada… Decidí leer dracula ha de ser más entretenido. — Tomo un pastelillo en sus manos y lo comió de un solo bocado. — Belle el amor verdadero de Romeo por Julieta es precioso y demuestra que la muerte no lo puede vencer ya que he de imaginar que ambos siguieron juntos en la otra vida. — Cerró el libro de Bram Stoker. — ¿Crees que el amor puede cambiar tanto a una persona que pueda romper una maldición? —
principe-eric-rick:
Gustarle era poco. Estaba totalmente asombrada ante el hermoso paisaje que se abría ante sus ojos. — ¡Me encanta! — Exclamó, con su cantarina risa inundando el aire. Elevó sus brazos y dio un par de vueltas sobre sí misma. Disfrutando el aroma salado y la brisa marina que picaba en su rostro. — ¿Cómo descubriste esté lugar, Eric? — La curiosidad se filtraba en su voz cuando lo miró con sus claros ojos bien abiertos. Tener un lugar secreto y privado en aquel nuevo y desconocido mundo en el cual se habían visto obligados a vivir era algo sumamente especial para la pelirroja. Quizás fue por eso que tomó el rostro de Eric entre sus manos y planto un pequeño y dulce beso sobre sus labios.
Pronto la curiosidad de Ariel haciéndole preguntas sobre aquel lugar secreto le lleno de felicidad, lo había encontrado hace poco caminando solitariamente cuando solo llevaba unas horas en aquel lugar después de que la maldición hubiera hecho de las suyas.— Cuando recién llegue aquí, me quede cerca a la orilla del mar sabiendo que esto me recordaba casa Ariel, me sentía perdido y no sabía en donde encontrarte así que camine por mucho tiempo bajo las estrellas y llegue aquí, cuando lo vi, la luna reflejada en las tranquilas olas del mar y el brillo de las estrellas…Me recordó a ti y a tu preciosa sonrisa. — Pronto sintió sus labios sellándose en un beso con su amada Ariel. — ¡Sabia que te gustaría! Sabes en la noche puedes escuchar la canción del mar… ¡es preciosa Ariel! — Beso de nuevo a su esposa sin querer soltarle los labios ni un segundo.
No otra vez...
labellefill-e:
Giré por un segundo mi cabeza para ver de donde provenía la voz, tratando de no perder mi punto de lectura, lo miré algo extrañada y sonreí sintiéndome tonta por haber hablado sin darme cuenta a quien podría molestar. — Lo sé, pero supongo que podré robarme unas uvas del jardín… No pienso perderme el final de este libro por nada. — Seguí leyendo un poco y acaricie una de las hojas de mi libro como si fuera mi mayor tesoro, por el rabillo de mi ojo pude notar el libro que el castaño tenía en sus manos y sonreí para mi misma. — Que buen gusto… Estoy segura que ese en especial te encantara, aun más por su inesperado final.
Vio a la castaña cuando su voz se dirigió de golpe hacia él, Bella estaba obsesionada con los libros tanto para ser al igual que él: un ratoncito de biblioteca. Doblo una página de su libro para no perderse y se levanto con cuidado para ir a la cocina, al volver, traía consigo pastelillos, chocolate caliente y sándwiches. — Así no morirás de hambre. — Se sentó de nuevo al lado de Bella y siguió con su lectura casi al final del libro, cuando de pronto la escucho hablar de nuevo y este cerró el libro de golpe. — Romeo y Julieta mueren es un romance trágico ¿Sabes? Solo fueron tres días y hubo como total seis muertos. — Se levanto y busco en los estantes la secuela de su libro. — ¡Debe de haber una continuación de este libro por aquí, William Shakespeare debía ser un genio y por eso supongo que hay una continuación!— Seguía buscando por los estantes de libros impaciente
¡Perdón, perdón!
Exclamó más de una vez, alejándose totalmente apenada— Estaba distraída—.
Choco contra la chica quien de inmediato se disculpo. — ¡Aurora! Tranquila no paso nada. Abrazo a la chica con cariño y la miro. — ¡Estas notablemente más hermosa! — Sonrio
El castaño llevaba en ese bar por horas, una buena botella de whisky como compañía era lo que necesitaba esa noche, más sentía la mirada de alguien más centrada en el hombre, por lo cual al no soportar aquello tomó su vaso, le dio un ultimo sorbo y caminó hacia la otra persona. “Déjame decirte que no se que tanto miras, así que haré esta advertencia solo una vez: o me dejas con disfrutar mi trago, o romperé tu rostro de un solo golpe, a tu preferencia.”
Tomo su trago de nuevo, un licor fuerte le bajo por la garganta y luego le escucho y no era un sonido normal, fue como el gruñido de un lobo hambriento— ¡Creo que no te observaba a ti! Además solo vine por un trago, amigo. — Levanto su copa en la mano