Si miras más al móvil que a la persona, algo falla. El móvil también interrumpe aunque no suene
En una comida, ¿quién tiene tu atención: la persona que tienes delante… o la pantalla que brilla al lado del plato?
A veces no hace falta contestar una llamada para romper la conversación. Basta con mirar el teléfono cada dos minutos para decir, sin palabras: "Esto me interesa más que tú".
El consejo es sencillo: cuando comes acompañado, el teléfono debe quedarse fuera de la mesa. La mesa es para compartir comida, conversación y atención.
Solo ponlo en silencio y déjalo fuera de la vista. Asà evitas la tentación de mirarlo cada poco.
Si de verdad tienes que contestar, dilo con naturalidad: ‘Perdonad, es urgente, vuelvo enseguida’. Y sal de la mesa para no obligar a todos a escuchar.
Recuerda: No contestes mensajes mientras alguien habla y no atiendas llamadas delante de todos como si los demás fueran decoración.
Estar presente es una muestra de buena educación. Cuando dejas el móvil a un lado, la otra persona siente algo muy simple y muy valioso: que estás ahà de verdad para prestarle atención.