Tus cubiertos no son una batuta. Mover los cubiertos con las manos mientras hablas
En una conversación en la mesa, ¿te das cuenta de lo que hacen tus manos mientras hablas?
Hay personas que no interrumpen con palabras, pero sí con gestos. Un cubierto moviéndose en el aire puede distraer, incomodar e incluso parecer agresivo.
El consejo es muy fácil: antes de explicar algo, deja el tenedor y el cuchillo descansando en el plato. Los cubiertos son para comer, no para dirigir una orquesta.
Si quieres contar algo, hacer una broma o dar tu opinión, primero suelta los cubiertos de tus manos.
Si te diriges a alguien, basta con mirarle. Apuntar con un cubierto puede sentirse como una acusación, aunque no lo sea.
No uses los cubiertos para subrayar tus frases, no apuntes a personas ni a objetos, y no los muevas como si estuvieras en pleno duelo de espadas.











