En julio de 2011 se publicó la segunda edición de Punctum, el libro de Martín Gambarotta que en 1995 había obtenido el Primer Premio en el "I Concurso Hispanoamericano Diario de Poesía" y fue publicado por la editorial Libros de Tierra Firme en 1996. Se trata de una reedición conjunta de Mansalva / Vox. Incluye un postfacio de Oscar Steimberg y la ilustración de tapa es del artista Matías Duville.
Punctum-Punk-Punctum: On the Poetry of Martín Gambarotta
By Ben Bollig
Hispanic Review
Abstract: The 2011 republication of Martín Gambarotta’s 1996 poetry collection, Punctum, offers the opportunity for new readers to approach this seminal and striking volume, one that was for some time unavailable. Furthermore, it offers the opportunity to reflect on the complex poetics of a collection that, despite its initial impression of a stark hermeticism or even banality, offers a range of literary, poetic, and political implications. Moreover, it is a collection that, alongside Sergio Raimondi’s Poesía civil, represents the surprising variety of so-called 1990s, or objetivista, poetry in Argentina, and whose unexpected literary complexity runs counter to easy periodizations of Argentine literature. There is, though, a mismatch between the effectiveness of Gambarotta’s poems and the apparent banality of much of the text. Despite reusing clichés and slogans from the contemporary media, Gambarotta’s collection creates striking thematic, sonic, and visual effects on the reader.
Los Invitados es un ciclo de conversaciones con personalidades de la ciencia, el arte y la cultura que visitan la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En esta entrega, Martín Gambarotta conversa con Silvio Mattoni.
Martín Gambarotta es una de las figuras destacadas del Festival Internacional de Poesía. El autor porteño habla de la reedición de “Punctum” y del evento colectivo local.
Vos, suplemento de cultura y espectáculos de La Voz del Interior; viernes 23 de marzo de 2012
El poeta argentino Martín Gambarotta, participante del «VI Festival rodante de poesía latinoamericana, Latinale» concede a Cervantes TV una entrevista en la que habla, entre otras cosas, acerca de su relación con la poesía o de sus influencias literarias.
Sobre Verano Parlamentario, el ciclo de poesía y música que se llevó a cabo los viernes 2, 9 y 16 de marzo de 2012 a las 20, en el Salón Illia del Senado de la Nación.
15 años después de su primera publicación se reedita Punctum, ganador en 1995 del Premio Hispanoamericano del Diario de Poesía. La nueva impresión hecha por VOX y Mansalva, con una nueva dedicatoria a Fogwill, permite redescubrir un libro clave de la poesía de los noventa. Preparado como un coctel corrosivo de vanguardia, punk, y política, Punctum proponía una disección del neoliberalismo triunfante y un examen cruento del pacto democrático: “La sangre: pacificada / más suero, en realidad, que sangre / igual a sangre pacificada; / sangre con suero que anula / la sangre real”. O versos como “el enemigo tiene estilo / robado de Canal 13” exponían la guerra de trincheras en la cual se cuece el lenguaje de los medios, abriendo el camino para lo que luego sería una de las banderas más importantes del kirchnerismo. A partir de allí, con libros como Pseudo (2000) o Relapso+Angola (2005), la obra de Gambarotta se convertiría en una indagación sobre las relaciones entre literatura y política hecha desde los márgenes del lenguaje y la ideología. Su nueva plaqueta, Para un plan primavera (2011), sube el tono de la apuesta. De todo eso hablamos con él.
Por Martín Baigorria
Ni a palos, suplemento joven del diario Miradas al sur; domingo 5 de febrero de 2012
Punctum: la primera edición española de un libro mítico
Hay libros que son más que libros, libros que logran romper el papel en el que están impresos para convertirse en mitos. Punctum, el soberbio poemario del argentino Martín Gambarotta que dentro de una semana aparecerá en La biblioteca de Gulliver, es el ejemplo paradigmático de ello. Será la primera vez que este poemario se publique en España y lo hará con una edición de sólo 50 ejemplares que lo convertirá en pieza de coleccionista dentro de muy poco tiempo.
Por Ediciones Liliputienses.
Lo que parecía ser, lo que sin duda era, lo que empezó siendo
Postfacio para la edición española de Punctum
¿Por qué ahora aquí y allá? ¿Por qué Punctum? Desde luego que el título voluntariamente pretencioso, como el autor ha señalado varias veces, no ofrece la clave de la cosa sino una de sus efectivas descolocaciones pragmáticas. La reciente reedición del poemario en Argentina por parte de Mansalva/Vox1 y esta primera edición en España de parte de la Biblioteca Gulliver, no pueden resultar sino exactas recolocaciones de la cosa en un contexto geopolítico tan particular como global. La cosa es, antes que nada, un libro con su lomo y con sus tapas que en su día se volvió inencontrable gracias al culto que le profesaban las pequeñas hordas de lectores argentinos de poesía. La cosa era tan necesaria a esos lectores que al escritor del texto que la cosa contenía o que contenía la cosa, según dicen, una vez le negaron un ejemplar expuesto en una librería. El libro, dicen, colgaba de una cuerda sujeto por una pinza. Había dejado de ser tal para convertirse en algo más, acaso una lectura generacional; desde luego que un bien común no privatizable por aquel astuto cliente que decía llamarse Martín Gambarotta para quedarse con el ejemplar único de Punctum expuesto en aquella librería. No estoy segura de si dicho aura podrá ser traducida “aquí” – aunque estemos viviendo un momento probablemente perfecto para el trasvase – pero para intentar la traslación me atrevo con este breve postfacio (no tan) paradójicamente introductorio.
Martín Gambarotta nació en 1968 en Argentina. Hijo de un militante montonero, se exilió con su familia de 1976 a 1983 en Inglaterra. En 1995, con el que era su primer libro, Gambarotta se ganó el premio del respetado Diario de Poesía. Y digo “se” porque hay algo de la polémica que siguió a la concesión que viene a descubrir la soledad de una operación de incursión-excursión en territorio hostil. Aquella misión-de-un-solo-hombre puede, no obstante, ser calificada de exitosa porque dejó sembrada la semilla de algo bien valioso: una conversación por fin relevante. Y digo “por fin” no por descartar otras conversaciones que estuvieran teniendo lugar en aquel momento, sino porque este texto venía a romper con el tabú de lo político que asolaba la triunfalista década menemista en particular y la década de los noventa en general, salvo tal vez en aquella aldea gala de la selva Lacandona que resistía al Imperio emitiendo señales de autonomía discursiva. Y digo “relevante” porque parece que el caso Punctum (premio, texto y polémica) hacía emerger una serie de temas, memorias, disputas y lenguajes que una cierta comunidad, en formación, consideró significativa en el momento2. Punctum probaba un punto imposible de nombrar antes de Punctum, así que a la vez que mostraba los negros de las letras impresas, dirigía la mirada hacia los blancos de todos los presentes pasados y presentes futuros que faltaban en la enumeración cotidiana de la vida pública argentina. Era, en primer lugar, una discusión con y una inclusión de la generación anterior, la militancia de extrema izquierda peronista que había entregado su juventud a una lucha armada borrada del mapa para 1995. En segundo lugar, Punctum venía a entintar sobre el papel las formas invisibles del sistema de trueque neoliberal, ese que intercambia el tiempo de vida por un cada vez más escaso simulacro de dinero, horas, días, noches y sensaciones relevantes; ese que troca todo lo entregado por todo lo perdido a razón de 1/99; ese que a mitad de los noventa bien podría haber silbado entre los anuncios publicitarios el leit-motiv impreso por Martín Gambarotta: “O no pasa nada o no se entiende lo que pasa”. Y es que llegado el punto de la paz social al punto, el trueque ideológico opera menos mediante represión y más mediante un sistema de frases que vacía cualquier mensaje de saber hasta que no se sabe ya o, peor, no se puede saber, no se puede hacer por saber de dónde viene cada qué, a qué, por qué, quién y bajo qué condiciones manufactura la intangible “No a la droga” mientras cose un punto final a la historia de un país donde poco antes había habido una dictadura militar. Ante tamaño estado de vacío verbal y pulsional, ante una narrativa blanda y débil, ante un no future de aburrimiento y un desasosegante no past; parece que Punctum compuso, muy oportunamente, sus palabras. La cosa consistía y consiste en refigurar (o dar a poder saber) las frases con que “el enemigo” reducía y reduce el posible mundo a una sola apariencia de existencia. “El enemigo tiene estilo robado de Canal 13” podría ser un buen ejemplo del trastorno problemático que Punctum plantea a la fraseología que le era y sigue siendo actual, por enhebrar los dos hilos, tema y rema, con que el trueque, desde su victoria total, viene ganando desierto al lugar en el que había una cultura conflictiva: la alienación y la pacificación.
Pero la cosa, el “lo” de Punctum, no consta sólo de una sorpresa política; también hay, o sobre todo hay, un “lo” idiomático que en el texto tira el nombre de “castellano punk” para definir bastante bien el feísmo seco de su paisaje verbal. Se trata de un sistema, o sea, un repertorio y su combinatoria, compuesto por pedazos de televisión, de radio, de “oído” puesto, como quería Ricardo Zelarayán, en las conversaciones de pizzería, de léxico de militancia 70's y de música punk y de historia política reelaborada para la ocasión (“toda sangre derramada viene de antemano negociada”), para obtener, al cabo, un aglomerado poroso de “lo” real y “lo” actual. En este búsqueda de hacer “lo” nuevo (make it new) eludiendo el prestigio de las formas y topos anteriores, cuando no usando sus materiales más derribados, Gambarotta confluyó con otros tantos proyectos de lengua que dieron en llamarse “poesía de los noventa”. Del manifiesto en el que Martín Prieto y Daniel Helder bocetaron en 1997 dicha poética3 se extraen tres grandes líneas descriptivas de un uso emparentado, todo hay que decir, con los mejores usos poéticos del siglo: a) la poesía se hace con palabras, cosa que ya no necesita ser demostrada más, sino jugada a todo riesgo, a riesgo de no parecer ya poesía b) del regimen anterior, del que sí parece más fácilmente poesía porque se hace de ideas y sentimientos y al que bien podríamos llamar más apropiadamente Lírica, aún quedan en los textos “remanentes históricos” como “el verso libre, la rima o el principio de compresión” c) persiste en los poetas argentinos la fascinación por la heterogeneidad de las lenguas y hablas plebeyas, lumpen, lunfardas, satíricas, callejeras, orales, coloquiales, ese etcétera variado y en collage al que le cabe todo lecto que circule por las ciudades y partes de ciudad hispanohablantes. Que una generación (o dos) de lectores y escritores construyera por allá una serie idiomática, temática, genealógica4, editorial y crítica más o menos autónoma y dueña de sus propios cultos y fetiches (como Punctum) nos habla, desde luego, de una escena muy interesante y, sobre todo, muy capaz de ofrecer conversación a otras series incipientes y/o divergentes como la que pueda hoy haber en ¿España?
¿Por qué Punctum aquí ahora, dieciséis años después? ¿Quién y cómo recibirá aquí la cosa esta vez en forma de cincuenta únicos ejemplares de la gran Biblioteca Gulliver? ¿Qué desear que pase cuando pase la lectura? ¿Se volverá inencontrable e invendible? ¿Se hará comprender su apuesta? ¿Se perderá su aura de porfin? ¿Alguien se escandalizará de que se nombre una guerrilla urbana en un poemario? La verdad es que hoy por aquí, tiempo de plazas, no debería soprender nada la necesidad de operar una serie de preguntas sobre la democracia de mercado y su cultura. “La cultura de tus caricaturas” que señala Gambarotta bien podría reflejarse en el espejo de la CT (Cultura de la Transición) que lleva años señalando Guillem Martínez en sus artículos y libros: un sistema de frases incapaz de invertir ni lo más mínimo el trueque ideológico del neoliberalismo, una máquina simbólica incapaz de construir ni un conflicto ni una conversación relevantes para quienes tenemos que emplearla a la hora de pensar. Hay una falta, política y lingüística, poética, a la que interrogar por estos pagos, pero tal vez la diferencia local resida, entre otras cosas, en cómo y con quién negociarían sus preguntas los textos españoles que se animaran a plantearla. ¿A qué juventud querrían incluir y con cuál querrían discutir el presente los textos más insatisfechos de lo que hay? Se me ocurre que sería una generación tan anterior que ya casi ha desaparecido; una que, por otro lado, fundó una cultura disidente menos nacional que la argentina... en cualquier caso, se trata de un proyecto de poética todavía por venir, poco explorado5.
La edición de Punctum trae, entonces, una buena oportunidad de intercambiarnos cosas relevantes, y sus problemas de traducción, de un lado a otro de los mapas. Este trasiego ya lleva años sucediendo y, sin embargo, no deja de sorprendernos y alegrarnos poder subir, colgar, descargar, imprimir y actualizar preguntas y lenguajes en un modo de compartición tan rápido como transformador. La oportunidad es lanzarse buenos textos afuera de las series nacionales porque, parafraseando una línea del manifiesto de los noventa ya citado, se hace español en muchas partes del mundo, incluso en la Península, en los Països Catalans, en Euskadi, en Galiza, in Spain y, quién lo iba a decir, hasta en España.
1Mansalva y Vox son dos editoriales de poesía argentina que se unieron en la empresa de reeditar este poemario y otros como Poesía Civil, de Sergio Raimondi. La primera es dirigida por el poeta Francisco Garamona. La segunda es dirigida por Gustavo López y es donde Gambarotta publicó sus dos siguientes poemarios: Seudo (2000) y Relapso+Angola (2005). No obstante en 2004 hubo una reedición de Punctum en la “puntiaguda” editorial Eloísa Cartonera, que lleva Washington Cucurto. Se trata de tres buenos ejemplos de la escena editorial de poesía argentina actual. Gambarotta también tiene editado en Chile un Refrito de sus textos (Santiago de Chile: Calabaza del Diablo, 2007).
2Pongo un ejemplo de esta relevancia vital de parte del poeta Santiago Llach: “Como quien se acuerda de dónde estaba el día en que mataron a Kennedy o la mañana en que cayeron las Torres Gemelas, yo me acuerdo muy bien dónde y cuándo leí por primera vez algunos fragmentos de Punctum [...] Punctum era un texto nuevo, caliente, un texto que hablaba del presente, de mi presente. Había sido escrito por un chico nacido sólo cuatro años antes que yo, uno que estaba atravesado por coordenadas sociales y epocales similares a las mías, que había escrito, lo supe esa primera vez, un texto grandioso, que tenía un estilo, que había reinventado el género. Eso era la poesía, por fin” (http://monolingua.blogspot.com/2011/09/contra-la-poesia-punctum.html) (el subrayado es mío)
3“Boceto Nº 2 para un... de la poesía argentina actual” en: http://www.elinterpretador.net/32DanielGarciaHelder-MartinPrieto-BocetoN2.html
4Sea lo que sea la “poesía de los noventa”, lo cierto es que buscó su linaje de lecturas como toda comunidad que se precie de una cierta colectividad; así: Joaquín Giannuzzi, Juana Bignozzi, Leónidas Lamborghini, Ricardo Zelarayán y Néstor Perlhonger, entre otros.
5El poemario de por aquí que más se me parece a Punctum, aunque difiera mucho, es Mercado Común, de Mercedes Cebrián (Barcelona: Caballo de Troya, 2006). En el libro de Cebrián el fraseo y el léxico visibilizan el lenguaje del aburrimiento y aislamiento del orden de Maastrich pero sin que en ningún momento emerjan cadáveres del pasado de entre las calefacciones de aeropuerto de la UE.
Traducción de Martín Gambarotta
Carl Rakosi es un poeta objetivista norteamericano y Gambarotta es un traductor neo objetivista. Entre estos dos objetivistas no se objetan nada. Aquí dos poemas de Rakosi por Gambarotta.
Luz artificial
Buenos Aires - Bahía Blanca, año 1 número 1
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Martín Gambarotta is one of the most renowned poets of the poetic generation of the '90s in Argentina. During a period of five months we held an electronic conversation via email. In our exchange we explored themes relating to the cultural scene of the '90s in Buenos Aires; Gambarotta's relationship with various poetic predecessors; the political possibilities arising from what has been considered his return to ‘realism’; and various ‘objectivist’ literary strategies, focusing specifically on his texts Punctum (1996) and Seudo (2000).
By Constanza Ceresa
Journal of Latin American Cultural Studies
"Hay una dimensión política que está jugando en todo momento"
El poemario escrito en 1995, revulsivo para entonces, planteaba el debate interno de la militancia setentista, desde un “castellano punk” que metabolizaba la pedagogía poética de Ezra Pound con la de Leónidas Lamborghini. “Un texto debe tener oído”, dice Gambarotta.
Quince años atrás, Martín Gambarotta ganaba el Primer Premio del concurso organizado por Diario de Poesía: era el comienzo de la historia de "Punctum", libro de fragmentos poéticos que se puede leer como una novela y cuyo influjo se proyectó en toda una generación de escritores argentinos. Disperso en la Web por años, ahora vuelve a circular en librerías.
Es un escritor que sobresalió en los noventa, como parte de la generación de Washington Cucurto, Fernando Laguna y Fabián Casas, entre otros. Se ha reeditado su libro insignia: “Punctum”, escrito en 1996. La discusión política, la discusión literaria, también en esta charla a fondo.
Por Augusto Munaro - Especial para Cultura Los Andes
Publicado hace 15 años, “Punctum” fue convirtiéndose en uno de los poemarios clave de la década del noventa. Ahora reeditado, actualiza la discusión y plantea: ¿y ahora qué?
Por Mauro Libertella.
Revista Ñ, sábado 13 de agosto de 20011
Ver entrevista completa.
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