
tannertan36
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

Janaina Medeiros
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@radical-onada
La lluvia cae en el techo. Jamas -pienso-, nunca escribí de la lluvia cayendo en el techo en la ventana, sobre la reja. ¿Qué se puede contar de eso? A veces para. Cuento que la lluvia, el viento fuerte, hacia que la luz se vaya. Negras las calles de tierra y agua. Es igual: donde pasan los autos y los pisos de las casas.
Afuera
I
Las calles se parecen. Los árboles
están muy abajo y se puede
tocar la punta con la cabeza.
No hay luces ni gente que camine
con el miedo de lo que no
se puede ver y se acerca sin
dudas, pensar.
El irregular asfalto, la vereda rota
las casas chicas una tras otra
como con miedo de salir
y decir algo. Pero, a la noche,
siempre hay un perro desenfrenado
que no deja dormir a las seis casas
vecinas. Este perro está
trancado siempre
por un rechinante portón
que abre a un patio sin tierra
chico, sin luz, un cuarto negro para,
también, los muebles que
se acumulan en el rincón.
II
Sino se puede hablar ya sea
tranquilamente, furiosamente,
apasionadamente, inteligentemente
de esas profundidades enmascaradas
del secreto de lo que el viento dice
de la mirada más viva, del beso más muerte
se tira uno en los rincones angulares
esperando la llegada gloriosa del rayo del sol
mientras se ve que nadie pasa por esa esquina
con esa calle que se parece a la mía
que yo pise en un tiempo de otro
en un lugar mio de otro.
Se ve como nadie saluda, y como nadie
sale de esa casa, o entra en
esa panadería. Como, por ahí, un auto
irrumpe, rompe y se va
nose si ya paso por la plaza o si el viento
se lo trago, formidable.
Hambre, a veces, y levanto, corro
la silla para después sentarme.
No hay movimiento en la cuadricula
frase que sale de avenida a cuerpo
de cuerpo a boca de boca a mente.
No se puede hablar del hueso huesuda y blanco
de las heridas de un momento, instante, que se proloonga.
Un mudo acuerdo de cementerio para
todos los que adivinen guerra
para los que no
toleren espaciosamente el llanto enorme
de ella, que odian, que la escupen.
No hay nadie que abra el portón. Ni
nadie que prenda más focos. Las
ventanas siguen siempre negras.
Afuera, hojas que se mueven,
casas con alfombras, puertas, escalones,
rejas, entradas, timbres. Afuera,
el perro atado
ladra.
Ya no será ya no no viviremos juntos no criaré a tu hijo no coseré tu ropa no te tendré de noche no te besaré al irme nunca sabrás quién fui por qué me amaron otros. No llegaré a saber por qué ni cómo nunca ni si era de verdad lo que dijiste que era ni quién fuiste ni qué fui para ti ni cómo hubiera sido vivir juntos querernos esperarnos estar. Ya no soy más que yo para siempre y tú ya no serás para mí más que tú. Ya no estás en un día futuro no sabré dónde vives con quién ni si te acuerdas. No me abrazarás nunca como esa noche nunca. No volverá a tocarte. No te veré morir.
Idea Vilariño (via poesias-irrespetuosas)
Tan arduamente el mar, tan arduamente, el lento mar inmenso, tan largamente en sí, cansadamente, el hondo mar eterno. Lento mar, hondo mar, profundo mar inmenso… Tan lenta y honda y largamente y tanto insistente y cansado ser cayendo como un llanto, sin fin, pesadamente, tenazmente muriendo… Va creciendo sereno desde el fondo, sabiamente creciendo, lentamente, hondamente, largamente, pausadamente, mar, arduo, cansado mar, Padre de mi silencio.
Idea Vilariño (via poesias-irrespetuosas)
Lo que siento por ti es tan difícil. No es de rosas abriéndose en el aire, es de rosas abriéndose en el agua. Lo que siento por ti. Esto que rueda o se quiebra con tantos gestos tuyos o que con tus palabras despedazas y que luego incorporas en un gesto y me invade en las horas amarillas y me deja una dulce sed doblada. Lo que siento por ti, tan doloroso como pobre luz de las estrellas que llega dolorida y fatigada. Lo que siento por ti, y que sin embargo anda tanto que a veces no te llega.
Idea Vilariño (via poesias-irrespetuosas)
Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, Como nace un deseo sobre torres de espanto, Amenazadores barrotes, hiel descolorida, Noche petrificada a fuerza de puños, Ante todos, incluso el más rebelde, Apto solamente en la vida sin muros. Corazas infranqueables, lanzas o puñales, Todo es bueno si deforma un cuerpo; Tu deseo es beber esas hojas lascivas O dormir en esa agua acariciadora. No importa; Ya declaran tu espíritu impuro. No importa la pureza, los dones que un destino Levantó hacia las aves con manos imperecederas; No importa la juventud, sueño más que hombre, La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad De un régimen caído. Placeres prohibidos, planetas terrenales, Miembros de mármol con sabor de estío, Jugo de esponjas abandonadas por el mar, Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre. Soledades altivas, coronas derribadas, Libertades memorables, manto de juventudes; Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua, Es vil como un rey, como sombra de rey Arrastrándose a los pies de la tierra Para conseguir un trozo de vida. No sabía los límites impuestos, Límites de metal o papel, Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta, Adonde no llegan realidades vacías, Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos. Extender entonces una mano Es hallar una montaña que prohíbe, Un bosque impenetrable que niega, Un mar que traga adolescentes rebeldes. Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte, Ávidos dientes sin carne todavía, Amenazan abriendo sus torrentes, De otro lado vosotros, placeres prohibidos, Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita, Tendéis en una mano el misterio. Sabor que ninguna amargura corrompe, Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan. Abajo, estatuas anónimas, Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla; Una chispa de aquellos placeres Brilla en la hora vengativa. Su fulgor puede destruir vuestro mundo.
Luis Cernuda (via poesias-irrespetuosas)
Unos cuerpos son como flores, otros como puñales, otros como cintas de agua; pero todos, temprano o tarde, serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden, convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre. Pero el hombre se agita en todas direcciones, sueña con libertades, compite con el viento, hasta que un día la quemadura se borra, volviendo a ser piedra en el camino de nadie. Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos; les doy mi cuerpo para que lo pisen, aunque les lleve a una ambición o a una nube, sin que ninguno comprenda que ambiciones o nubes no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda (via poesias-irrespetuosas)
No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hechos carne en interrogación vuelta a las nubes. Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Auque sólo sea una esperanza porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
Luis Cernuda (via poesias-irrespetuosas)
Te lo he dicho con el viento, jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano impetuoso; Te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; Te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; Te lo he dicho con las plantas, leves criaturas transparentes que se cubren de rubor repentino; Te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta: más allá de la vida, quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor, quiero decírtelo con el olvido.
Luis Cernuda
Estoy tan triste esta noche
de esas tristezas que se camuflan y
las reconocemos porque se presentan
por períodos efímeros en labios doblados,
en ojos caídos.
Seguir queriendo a alguien que ya se ha ido
por propia voluntad, porque dejó de querernos
es como esperar que llegue el tren
a caminos inciertos, a lugares donde no hay vías
ni cemento
Lugares donde no existe la manera
de que vehículos arrimen
en busca de algún corazón
reseco.
Grité muy dentro mio, y aves salieron de mi boca
Volaron por el cielo para depositarse,
algunas en grises esquinas,
y otras en desoladas terrazas
Me creí invencible, y la vida se encargó
de demostrarme lo contrario.
Soy frágil.
Soy un frasco viejo y arreglado con pegamento.
Ámenme con cuidado.
Me rompo fácil.
@eterno-champion :c
Melih Dönmezer
inquietudine e smarrimento lo sguardo che non c'è gli occhi e la maglietta boa noite para você Fu un dolore, uno spasimo verso la sera;