“ ¿Cuántas veces debo repetirlo? ” gruñó el moreno a un pequeño en lagrimas. “ Mira, yo tampoco quiero estar aquí, pero te prometo que el verano se pasará muy rápido y entonces podrás volver a casa, ¿si? ” insistió en un fallido intento de calmar al infante. Un tanto frustrado, se volvió a su compañía, desesperado por algo de ayuda. “ Por favor, dile a éste mocoso que podrá regresar a casa al final del verano, tal vez a ti crea. ”
Sin siquiera disimular, el rizado parecía estar divertido riendo por lo bajo de su fallido intento del moreno por convencer al infante, pero en cuanto le pidió ayuda, frunció el ceño desconcertado y, luego, deshizo el cruce de sus brazos con calma, antes de hincarse frente al pequeño niño, para así quedar a su altura. El británico podía no tener mucha paciencia y, probablemente el pelinegro había soportado más de lo que él hubiese podido, pero en lo que si era bueno, es convenciendo o, manipulando sus infantiles mentes. “Hey, amigo, ¿todo bien? Vale, mira ¿ves la motocicleta de allá? Si te quedas tranquilo y, vas a jugar con tus nuevos amigos, te enseñaré a andar en ella, ¿vale?” propuso al campista, consiguiendo la aprobación de éste, para luego, extenderle la mano y, estrecharla con la diminuta del infante, que prontamente, en tanto Dex se puso de pie, se alejó corriendo. ‘ entonces ¿me vas a decir o no? ’ continuó con el tema que tenían antes de ser interrumpidos.