Another Round, 2020

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EXPECTATIONS

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@registrospropiosyajenos
Another Round, 2020
El comienzo del fin...
un verano de 2020
autodestrucción y ajedrez
romance y porquería
alcohol
y malas decisiones.
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The circle as a symbol of the circularity of time: no beginning and no ending. Rufina and the door to escape the death.
Le pixelé todo su 3D y le expliqué
que llevo un azul
que te trata de uste´
cuando me rescate
casi que eh...
Amistad debitada
Un ramo de rosas es muy caro. Astromelias y bombones Ferrero Rocher, ¿cuánto duele no estar en un lugar? ¿Cuánto cuesta acercarse? ¿Debité lo que quise?
Carteles en el subterráneo - intervención del diagramado de Modelo para Armar (Cortázar)
"Así, casi sin verlos, es como se empieza a mirar uno tras otro los enormes carteles que
violan la distracción y buscan su camino en la memoria,
primero una sopa,
después unos anteojos,
después una marca de televisor,
gigantescas fotografías en las que cada diente del niño a quien le gustan las sopas Knorr tiene el tamaño de una caja de fósforos, y las uñas del hombre que mira la televisión parecen cucharas (para comer la sopa del cartel de al lado, por ejemplo), pero lo único que puede atraerme de todo eso es
el ojo izquierdo de la niña que ama el queso Babybel,
un ojo como la entrada de un túnel, una serie de recintos concéntricos
y en medio el cono del túnel perdiéndose en lo hondo
como ese otro túnel en el que me hubiera gustado internarme bajando por la escalerilla prohibida y que ahora empieza a vibrar, a gemir, a llenarse de luces y chirridos hasta que se abren las puertas del convoy y entro y voy a sentarme en la banqueta reservada a los inválidos o los viejos o las mujeres encinta, opuesta a los otros asientos donde pigmeos indefinibles con dientes microscópicos y uñas imperceptibles viajan con la expresión fija y desconfiada de los parisienses atados a sueldos de hambre y amarguras fabricadas en serie como las sopas Knorr.
Durante cuatro o cinco estaciones hay una especie de absurda voluntad de locura, de obstinación en fijar la ilusión de que quizá bastaría proponérselo, dar un paso mental adelante, tirarse en el túnel del cartel para que fuese la realidad, la verdadera escala de la vida, y esa gente del vagón empequeñecida hasta el ridículo se volviera un mero bocado para la niña que ama el queso Babybel, un manotazo del gigante de la televisión. Ya al borde de la escalerilla del túnel prohibido, algo como una caricia abominable, un reclamo... Encogerse de hombros, rechazar una vez más las tentaciones; quedas tú, Hélène, queda la amarga cosecha de esta tarde; el día no ha terminado aún, habrá que bajar en la estación Saint-Michel, la gente conserva su tamaño natural,
los carteles son exagerados,
un hombre desnudo es pequeño, es frágil, nadie tiene uñas como cucharas,
ojos como túneles.
Ningún juego te hará olvidar: tu alma es una máquina fría, un lúcido registro.
Nunca olvidarás nada en un torbellino que arrase lo grande y lo pequeño para tirarte a otro presente;
incluso cuando caminas por la ciudad eres tú misma, inevitablemente.
Ya te olvidarás con método, con un antes y un después; no te apresures, el día no ha terminado aún. Vamos, es aquí."
Sobrevolar la soledad
Quién te va a creer - Las Eras - Volumen 1