Otro grito, ese grito tan desgarrador que salía de la garganta de la muchacha avisando de la muerte. Lo veía, veía un coche y alguien morir ¿Y qué era lo peor? Que era alguien conocido de la ciudad, alguien que le ayudaba de vez en cuando con el tema a escondidas cuando se escapaba a la veterinaria para atender a los seres sobrenaturales. El corazón se le encogió en el pecho y no dudó en ir corriendo hacia el lugar donde se encontraba o presentía que aquello iba a suceder o...sucedido.
Al cabo de unos veinte minutos, la muchacha se paró en seco por aquella calle tan oscura y como el coche de su compañero estaba allí. De nuevo su corazón se encogió y unas lágrimas se empezaron a escapar de su rostro, llorando pues sabía lo que se iba a encontrar. Fue corriendo los pasos que le quedaban y finalmente bajó la vista, observando como su compañero no solo estaba mordido, si no que estaba desollado por todo el cuerpo y sabía aquello lo que significa...alguien estaba cerca.-- Oh Dios mío...











