Injustísimo Amor, ¿por qué el deseo casi nunca se ve correspondido? ¿Por qué, malvado, te complaces tanto con la discordia de los corazones? No me dejas cruzar el paso franco y me conduces por la negra hondura. De quien me ama quiere que me aleje y adore y ame a aquel que me aborrece. – Ludovico Ariosto, Orlando furioso, José María Micó, Austral, c. II, 1.










