hay personas que nunca mueren.
“Nunca se había muerto un amigo.”
En ese momento fue una de las pocas oraciones que pude concretar. Las pocas que pude expresar cuando nos enteramos de lo que había pasado.
Y qué bolas que había sido ese día. Las veces que he meditado eso, creo que fue una especie de mensaje.
22 de septiembre de 2016.
Un día súper atípico en la oficina. En una semana me iba a Jordania. Jenny me esperaba en España. David estaba en Chile, era “momento de hacer ficción”.
Ese día cumplía Isa. Sé que fui sin ganas de sentarme en la computadora a trabajar. De camisa porque tenía una entrevista con Priss en la radio. Estábamos empezando a promocionar el docu, que salía dentro de nada. Llegué a la oficina medio tarde, y no había luz. El día en serio estaba bonito. Todo el mundo estaba disperso por toda la oficina, hablando, nadie en las computadoras. El departamento de foto estaba sentado en el jardín, e hice un par de llamadas. El aura, el ambiente de calma de ese día era tan distinto.
El feto, aznar, isa y yo teníamos varias noches terminando el primer capítulo de las guerreras. Dos noches antes nos quedamos los mismos hablando tantas webonadas, que aún veo en mi mente la sala llena de sillas y los cuatro hablando vainas feeling, y oscuras a la vez. Pero sé que por algún motivo, ese día fue como un descanso. Feto solo decía “vamos a tomar, ¿no?” Entre todos nos lo decíamos. Queríamos tomar. Yo me fui de la oficina y tenía en mi mente volver porque queríamos celebrar. Todo parecía apuntar a un día memorable.Y por alguna razón, esa noche empezó siendo una de las tomaderas random que tanto le gustaba a David: birras y hablar paja.
No recuerdo la torta de Isa. No figura en mi mente. Pero sé que me fui temprano de la oficina para ir a la entrevista. Priss también. Un amigo de la universidad estaba en Caracas y luego de la entrevista me disputé mucho si volver a la oficina. Estaba casi al lado de mi casa y pude quedarme de ese lado de la ciudad antes de volver a Cumbres, pero mi mente solo me llevaba a volver a la oficina. No me vi con mis amigos de la universidad. Sara se arrechó, recuerdo. Compré un par de birras, y me fui en taxi a cumbres.
Era la misma reunión que le encantaba a David, la gente de siempre. Estaba Feto, Aznar, Isa. Particularmente esa noche se quedó Jenny, La China y Keyla también. Hablamos tanta paja, hablamos de las guerreras, de la situación que vivia Jenny en ese momento, hablar paja de la gente, toda la previa a Jordania, hablamos de sexo obviamente, porque siempre hablamos de sexo. Y nos reímos burda. Si David hubiése llegado una semana después, fácil hubiese existido la misma escena, la misma habladera de paja, en la misma mesa. Celebrando. Habrá sido la sobremesa más larga que hemos tenido en Hawaii en mucho tiempo. Ninguno pensó que esa noche se iba a hacer tan larga.
A pesar de todo, recuerdo tantos detalles de ese día, porque no he dejado de pensar que David nos dio ese día como despedida. Quizo que “dejáramos la vaina”, y que lo despidieramos cómo le gustaba a él. Hablar tanta paja, y caernos a birras. Qué hicieramos vainas, y por alguna razón, siento que estábamos en el momento donde más cosas estábamos haciendo. Todos esa semana estábamos tan full, estábamos en algo, y él estaba en lo que más le gustaba también. Aunque sé que hay personas que nunca mueren, y David era uno, el 22 de septiembre el Deivi nos dio un día cómo le gustaba él. panísima.
gracias.
diciembre, 2016.













