Un capítulo trágico en la informática
𝗘𝗹 𝗧𝗵𝗲𝗿𝗮𝗰-25 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗽í𝘁𝘂𝗹𝗼𝘀 𝗺á𝘀 𝗱𝘂𝗿𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺á𝘁𝗶𝗰𝗮.
En los años 80, la medicina empezó a confiar cada vez más en sistemas controlados por computadora.
La promesa era enorme: tratamientos más precisos, máquinas más flexibles y software capaz de coordinar procesos complejos.
Pero el 𝐓𝐡𝐞𝐫𝐚𝐜-25 demostró el lado oscuro de esa confianza.
Fabricado por Atomic Energy of Canada Limited, este equipo de radioterapia eliminó muchos de los interlocks físicos de seguridad que existían en modelos anteriores, dejando funciones críticas bajo control del software.
Entre 1985 y 1987, la máquina estuvo implicada en al menos seis accidentes por sobredosis masiva de radiación: tres pacientes murieron y otros tres sufrieron lesiones graves.
El problema no fue un solo bug, sino una cadena de errores: reutilización de código, pruebas insuficientes, mensajes crípticos como “MALFUNCTION 54”, condiciones de carrera y una peligrosa confianza en que el software podía reemplazar barreras físicas.
El 𝐓𝐡𝐞𝐫𝐚𝐜-25 terminó convertido en un caso de estudio obligatorio para la ingeniería de software, la seguridad médica y la ética tecnológica.
Su lección sigue vigente: cuando el código controla el mundo físico, un error ya no solo rompe un programa. Puede romper vidas.















