Cueste lo que Cueste - Capítulo 4
willow moore
El olor a pasteles recién horneados llena el aire en Superheroes & Scones: mitad tienda de cómics, mitad cafetería.
Mi estómago ruge cada vez que inhalo profundo, y ya verifiqué ambos bolsillos para ver si tengo monedas de sobra. Mi cuenta bancaria está acercándose a los $50, apenas lo suficiente para otra noche en un motel de Filadeldia.
Ya pasé cinco noches en mi auto para ahorrar dinero, pero estoy empezando a quedarme vacía. Casi un mes de hurgar esta ciudad buscando a Loren Hale, y lo más cerca que llegué fue a una fiesta casera, lo que se redujo a una remera manchada de cerveza y tormento.
Me llevó unos buenos cinco minutos el siquiera salir de mi auto y entrar a esa casa, mi primera fiesta de secundaria, por cierto.
Me sentí un estorbo. No sabía dónde pararme, adónde arrimarme, e incluso cuando encontré un lugar, me choqué con cuatro o cinco codos y hombros. Salí con un estómago hecho tripas.
Confirmó lo que siempre supe: Willow Moore no está hecha para fiestas de secundaria. No estoy preparada para sobrevivir una.
Mi reciente meta es un poco más cercana a mi zona de confort. Me estoy apostando en Superheroes & Scones, con la esperanza de que Loren o Lily vengan aquí. No sería muy raro. Son dueños de esta tienda, y los empleados dicen que Lily viene frecuentemente; pero desde que tuvo a su bebé en julio, no se la ha visto.
Sí tuve el valor de al menos hablar con la gerente de la tienda. Le pregunté si podía ver a Loren Hale, o si le podría decir a Lily Calloway que necesito hablar con él.
No podía decir por qué, así que estoy segura que soné como una fan obsesionada. Igual, la gerente de la tienda es buena conmigo. Maya siempre asiente y dice Lo voy a intentar. Yo le creo, aún cuando mi fe en otras personas ha disminuido un poco últimamente.
Estoy sentada en el piso entre estantes con cómics de X-Men, la tienda demasiado llena como para encontrar un asiento en una mesa. Mi trasero está entumecido, y personas pasan sobre mí para llegar a la sección de los Avengers.
Sigo echando miradas a mi pin de Mutant & Proud (Mutante y Orgulloso) en mi mochila. Vale la pena, me recuerdo. Tiene que valer la pena.
A menos que Loren Hale no quiera saber nada mí, cosa que también podría pasar. Ya he pensado cómo se reiría con resentimiento y se alejaría de mí.
Tal vez sea un mal recuerdo para él. Podría vivir sin saber eso.
Mi teléfono vibra en mi palma, distrayéndome, por suerte, de mis pensamientos taciturnos y abatidos.
Por favor dime que vuelves mañana. El colegio apesta sin tí!!!! :((((( - Maggie
Le mentí a mi mejor amiga.
Le dije que estaba en una misión: ver a Loren Hale para que me firmase algunos de mis cómics.
Me creyó, y en ese momento, creo que me di cuenta…me di cuenta de qué tanto ha estado Loren en mi vida sin estar físicamente en ella.
Quiero esto para ti, pero y si no te gradúas?? No puedo creer que tu mamá está de acuerdo con esto… - Maggie
Me encorvo para adelante, con las piernas cruzadas mientras le escribo. Miro adelante y veo una enorme fila afuera, extendiéndose más allá de las ventanas de la tienda. Honestamente, estoy sorprendida que nadie me haya echado aún, teniendo en cuenta que la tienda está a máxima capacidad.
Tal vez “me mezclo”, aunque me siento como un mueble inservible, torpemente bloqueando los estantes inferiores de cómics.
Le envío un mensaje rápido acerca de que necesito cumplir mi profecía antigua. Es lo suficientemente cómico como para que no se preocupe demasiado y, si lo hace, no abordará el tema. Mensajeé a mi mamá ayer preguntando por Ellie, y abro su mensaje de respuesta, releyéndolo por enésima vez.
Vuelve a casa y velo por ti misma. - Mamá
¿De verdad no podía simplemente decírmelo? Froto mis ojos bajo los lentes antes de que empiecen a lagrimear.
No es como si pudiese verla por Skype, enviarle un mail, un mensaje de texto o llamar a una niña de 6 años que no tiene computadora ni celular. Mi portal a mi hermana menor es mi mamá, y mi mamá está siendo reservada con la información para que vuelva antes a casa.
Necesito tu ayuda, pienso en enviarle, mis dedos cerca del teclado. Pero recuerdo sus últimas palabras.
Y entonces lo sé.
Estoy sola aquí.
Jubilosos chillidos llaman mi atención afuera. Sus ojos se agrandan, y de repente toda la fila de gente corre hacia la ventana. Sacan sus celulares y cámaras.
Giro mi cabeza hacia la puerta de empleados de Superheroes & Scones y el mostrador de la tienda. Mi estómago se sobresalta.
¿Es esa ella?
No sé por qué lo cuestiono cuando vi su foto miles de veces. La vi en un reality show. Incluso hice una o dos veces un gif de ella usando ese sombrero de Star Wars super tierno.
Lily Calloway es delgada y desgarbada con cabello castaño cortado corto, sobre sus hombros. Pensé que se vería mayor en persona, pero aún con su recietne cumpleaños, se ve mucho más joven que 24; una cara suave y ojos verdes que resplandecen.
En fotos, se ve frágil y rompible, constantemente escondiéndose detrás de Loren o con su cara enterrada en el pecho de su prometido. Él siempre tiene un brazo rodeándola. Siempre la proteje de los medios y se ha quedado fielmente a su lado, su mejor amiga de la infancia. Y eso solamente elevó su popularidad y se ganó el corazón de prácticamente toda mujer viva.
Menos mal nunca sentí eso hacia él. Siempre admiré a Loren Hale como a un sensei, supongo. Y todo este tiempo, ha sido mi hermano mayor.
Miro a Lily hablar con la gerente de la tienda, plantando sus manos en sus caderas con seguridad. Es tan diferente a la chica acurrucada que vi en fotografías. Es animada y segura de sí misma. Una chica en su elemento. Una persona en medio de cosas que ama.
Maya tiene martillos de Thor de plástico colgando de su brazo. Gesticula hacia Lily, y los juguetes chocan entre ellos. No desperdicio tiempo. Me levanto de un golpe.
Llegó la hora.
Al colgar mi mochila de mi hombro y acercarme al mostrador, cuando Lily Calloway encuentra mi mirada (mi mirada, de todas las personas posibles), los nervios me rebasan y siento sudor juntándose en mis axilas.
Mi cara palidece, y me detengo frente al mostrador blanco, el único objeto separándonos.
(Estoy así de cerca).
-Hola- sonríe.
Me sonrió. Y Lily Calloway me acaba de saludar. Maggie enloquecería externamente en esta situación. Yo enloquezco internamente, creo. Me siento medio muerta. Como un cadaver parado, inmóvil, que olvidó el lenguaje y los planes…
Planes. Tengo planes.
Abro mi boca y luego pienso ¿qué pasa si se rehúsa a dejarme ver a Loren?
¿Qué pasa si cree que estoy intentando juntarme con él, ya sabes, sexualmente? Casi me encojo. Solo sé pequeños datos sobre ella. Es una adicta al sexo. Le gustan los cómics. Está comprometida con su mejor amigo de la infancia.
Estos datos no constituyen las motivaciones o personalidad de una persona. No realmente.
Pero tengo que comenzar en algún lugar, ¿no? Con una respiración profunda, comienzo -¿Se encuentra Loren por aquí? De verdad quiero verlo-. Empujo mis lentes sobre el puente de mi nariz.
Apenas si se inmuta –Está trabajando- me dice amablemente. Debo de haber hecho un mal trabajo en ocultar mi cara de desánimo porque agrega –Apesta, pero yo estoy aquí-. Me tira otra de esas sonrisas de compasión. Es amable, pero sé lo que esto significa.
Miro al piso con el ceño fruncido más pronunciado. Nunca lo voy a ver, me doy cuenta. Está protegiendo a Loren de fans obesionados dentro de la tienda. De la misma forma en que él la protegería.
-Me gusta tu pin- dice Lily.
-¿Qué?- apenas oigo sus palabras, levanto mi cabeza y sigo la dirección de su dedo. Está apuntando a mi pin de Mutant & Proud, con la mitad de las palabras rayadas.
Agrega –X-Men: Primera Generación también es uno de mis favoritos-.
Quiero llorar.
Realmente es súper amable, y nunca sabrá que podría ser su cuñada algún día. No se lo puedo decir de una. Me pregunto cuántas personas han usado esa excusa para acercarse a ellos. Soy la hermana perdida de Loren Hale.
Claro. ¿Quién me va a creer?
Ajusto mi mochila e intento una vez más. -¿Hay alguna forma en que lo pueda ver? ¿Mañana, tal vez?-.
Sus ojos se ablandan con disculpas, pero vacila, sintiendo compasión por mis afectos hacia él, tal vez. Me conformo con lo que sea. Entonces dice –Le diré que te escriba un mail. Es todo lo que puedo ofrecerte-.
Inhalo ese fragmento de esperanza y asiento. –Sí, por favor, gracias-.
Acerca un bloc de notas hacia mí con un bolígrafo. –Escríbeme tu dirección de email-.
Garabateo: [email protected]
La campana de la puerta suena, y miro y veo a un grupo de chicos entrar ruidosamente, hablando uno encima de otro, muy fuerte como para diferenciar las palabras. Apuesto a que se colaron en la fila. Diría que es como en las películas en donde el grupo “alternativo” crea un show en una institución local.
Pero esto no es como en las películas.
La mayoría se ve normal: remeras básicas, algunas con cuello, algunos en shorts caqui. Si estuviese “cuál es diferente de los demás”, sería fácil señalar al chico que no encaja realmente. Lleva puesta una sudadera negra, su cabello cayendo sobre sus ojos. No es solo la sudadera. Es la forma en que camina enfrente a sus amigos, no tanto como un líder sino como alguien proclamando su individualidad, su resistencia a seguir.
También es el hecho de que lleva en la mano una bolsa de papel marrón, probablemente haya una botella de alcohol dentro.
Pensaba que solo los vagabundos hacían eso.
Creo que necesito reescribir mi eulogía: Qué criatura tan protegida, esa Willow Moore, que solo comprende la vida a través del lente de la buena televisión, libros y películas clásicas de coming-of-age.
Y entonces reconozco al pelirrojo de la fiesta de vecindario, el chico que me dijo que jugase strippoker a cambio de respuestas sobre la residencia de Loren.
Siento un nudo en la garganta, y me volteo de forma a estar ligeramente invisible a ellos. Desearía que mi cabello no estuviese en una trenza, así lo usaba como una barrera.
El pelirrojo golpea deliberadamente una figura en cartón de Cíclope, y sus amigos pisan a uno de los X-Men más importantes de todos los tiempos.
Hecho un vistazo a Lily, y su cara se dobla de dolor como si estuviesen marchando en su lugar de adoración y orinando en los bancos.
Maya gime. –Son horribles-.
Lily mira un poco boquiabierta. -¿Han estado aquí antes?-.
-Dos veces- dice Maya, –y siempre dejan un desastre-.
Desde mi punto de vista, veo al chico de la sudadera caerse en una de las mesas, una ocupada por dos chicas.
Ambas se ven ofendidas por su ebria presencia, especialmente cuando los otros tres chicos acorralan la mesa.
Yo también me sentiría ofendida. Claramente, no están aquí por los cómics o café.
Las chicas les echan miradas despectivas mientras se levantan de la mesa. El chico de la sudadera maldice y les quita el dedo del medio. Observa mientras se acercan a la puerta, y cuando su mirada recorre sus espaldas, de repente sus ojos cambian de dirección y terminan sobre mí. Demonios.
Desvío mi mirada rápidamente hacia Lily. Casi hice contacto visual con él. No, hice contacto visual con él. Realmente los estaba mirando fijamente todo este tiempo, no solo una mirada furtiva por la periferia de mis ojos. Estoy tachando oficial de policía, agente de la CIA y espía de mi lista de opciones de carrera.
Rápidamente, entrego a Lily la nota, atrayendo su atención lejos de su celular. A pesar de lo mucho que no quiero estar cerca de esos chicos, quiero quedarme aquí.
No tengo otro lugar donde ir.
Así que digo –Voy a quedarme un poco más, ¿si se puede? Estaba a la mitad de Messiah Complex-. Me pregunto si eso suena raro y acosador. Es uno de los cómics favoritos de Loren, y obviamente, si yo sé ese hecho, ella también.
En lugar de retroceder de miedo, ella sonríe, como si estuviese feliz de que haya elegido tan buena lectura. –Claro que sí-.
Claro que sí.
Tomo una respiración corta. No llores. Y asiento. Me siento un paso más cerca de mi meta. Podría ser todo falsa esperanza, pero tengo que creer que le dirá a Loren sobre mí. Tengo que creer que me querrá ver.
Ahora mismo, es todo lo que tengo.










