La nostalgia de la lluvia.
Estoy aquí solo en mi habitación; ha llovido toda la tarde, las gotas de agua van cayendo con parsimonia de manera constante, la temperatura está baja y siento un frío; para mí no es malo ni bueno, solo es una reacción normal a una condición climática.
Creo que soy de esos a los que la lluvia copiosa activa en mis pensamientos, donde empiezan a florecer recuerdos y sentimientos del pasado y lentamente me van conduciendo a un estado de nostalgia.
Siento en el aire unas emociones que me llevan irremediablemente a la reflexión, pero aquí no se trata de algo bueno o malo; se trata de generar raíces que se interconectan y, a medida que lo voy haciendo, me llega una sensación de calma.
Como si hablar con mi yo me generara una respiración lenta y profunda, dejo que la lluvia con ese sonido único me inunde, trayendo consigo recuerdos que miro desde otra perspectiva, inclusive los tristes.
Estoy convencido de que este tipo de lluvia se convierte en un símbolo de purificación, renovación y crecimiento, como si el agua que corre borrara todo y el tablero quedara limpio para volver a empezar como una ave fénix renaciendo de las cenizas de los recuerdos.
Aquí estoy hoy; quiero dedicar estas palabras a la lluvia, a lo que genera en mí, lavando mis penas y alegrías, con algo de melancolía, confiando en que el agua purifica y da transparencia a la vida.
Riberpa













