Lo simple también es profundo
Vivimos en un mundo que aplaude lo complejo. Lo brillante, lo enrevesado, lo que cuesta entender. Y sin darnos cuenta, vamos trasladando esa idea a nuestras relaciones, al modo de vivir, incluso a cómo nos evaluamos: si algo es sencillo, ¿será que no vale tanto? Pero la vida no siempre necesita adornos. Hay una profundidad silenciosa en lo simple. En una charla sin prisas, en un paseo sin…













