"¿Qué te pasa, gorda cementerio de canelones? ¿Algún problem? Vení que te cago a trompadas, gila. Te la das de viva y después salís rajando, eh, puta", masculló en su idioma natal, quitándose los auriculares de los oídos en el mismo momento que se acercaba un par de pasos hacía su contraria con los brazos abiertos. “Uh, cierto que no me entendés. Bueno, rajá...ou de aquíou putitaou”















