Al Ave Caída
Al rey paloma se le dice que, en contiendas y malentendidos, gobierna la función de volar. En medio de metales ariscos y telas destrozadas, el plumaje que reviste el cuerpo culmina el presente. Y somos dos tórtolas vestidas de colores que sobrevuelan el campo, la finca, la hierba que alguna vez recibió nuestros pies. Pero retorna el gigante de zapatos grandes a lanzar calumnia sobre individuos inocentes. Nadie pedía nada, todos perdieron el tiempo.
El rumbo.
El norte.
Agonizante entre puntos cardinales imperfectos, recargo el temor de encontrarme en soledad. Abarrotada de tristeza, recorro el maizal perseguida por la Trinidad de mis pesares.
¿Será este mi fin?
La paloma vuelve al nido, busca calor entre las ramas que la envuelven. Y aunque cante el último pitido y sus plumas se desprendan de ella quitándole la posibilidad de huir, no dejará a media andanza su movimiento de escape.
Escape de un mundo que solo busca destruir.












