Texto que refleja lo que la mayoría vivimos en el extranjero Sí, sí, NADIE nos puso una pistola en la cabeza para irnos de México, pero eso no quiere decir que no duela o que no se extrañe... Así que si van a soltar un comentario de "Pero querías irte" "quién te manda" "ya te ahogabas por irte" "querías extranjero" y un largo etc... POR FAVOR AHORRENSELO! Sacar lo que uno lleva en el alma no necesariamente es quejarse de la vida que eligió ni del lugar donde vivimos, simplemente hay días así; nostálgicos.
>>Somos muchos los que por diversas razones un día salimos de nuestra tierra, sin ventajas, sin enchufes, sin apoyo, sólo con la maleta llena de trapos inadecuados para el invierno y para la extrema humedad, con ilusiones, un título enrolladito (que para muchos sigue enrolladito...), un paquete de tortillas y una lata de chiles en vinagre para aguantar hasta que el primer valiente fuera a visitarnos. Un bolsillo lleno del dinero reunido durante el proceso de indecisión, y por si acaso, con las groserías bien aprendidas en todos los idiomas posibles, para por lo menos saber cuándo nos estaban insultando.
Muchos quisimos tirar la toalla más de una vez y mandar a donde se merecía al ignorante de turno, agarrar el primer avión cuando nos sentíamos si aliento y no teníamos cerca a nadie que ni siquiera para pasar la gripe nos hiciera un caldo de pollo. Muchos gastamos todo lo que nos quedaba en tarjetas, cibercafés, estampillas, y cuanto medio nos permitiera seguir en contacto con los que se quedaron en casa o con los otros que estaban desparramados por el mundo.
Muchos tuvimos que autocantarnos "las mañanitas" cenar solos en Navidad, trabajar en Año Nuevo para que el trago fuera menos amargo. Muchos nos perdimos los momentos importantes en la vida de nuestros seres queridos, no sólo la cotidianidad, sino esos memorables. Somos los eternos ausentes en las bodas, nacimientos, graduaciones, cumpleaños, cualquier celebración, símplemente de un domingo cuándo la familia se reune, incluso y lo más triste somos los grandes ausentes en los funerales, tenemos que vivir el dolor desde lejos, solos y además sentir esa culpa por no estar ahí, saber que nos separa un océano, que 10 /11 horas de vuelo son demasiadas y no hay poder humano que nos haga llegar a dar el último adiós. Nos hemos convertido en facebook-twitter-skype-whatsapp- dependientes para sentirnos cerca de todos.
Hemos hecho nuevos amigos, hemos formado una familia o hemos sido adoptados por la de otros cuando ha sido posible. Nos hemos acostumbrado al clima tan diverso, a las redes del trasporte público, y en otros idiomas. A caminar sin aferrar la cartera como si se tratara de la vida, a usar los hospitales y escuelas públicas, a no dejar la luz encendida, a abrir las ventanas antes que encender el aire acondicionado, a dejar las frutas tropicales para los momentos especiales y tener que modificar nuestro gusto y bolsillo, al uso de verduras y frutas locales, puesto que las que nosotros conocemos son un LUJO en otras partes del mundo.
Hemos aprendido a cruzar por donde se debe, conducir como se debe, bajar y subir donde se debe, a sentarnos en el autobús o ir apretados pero nunca colgando en la puerta. Al silencio, a los parques con los columpios puestos, a la basura en las basureros, a la radio con otro tipo de influencias musicales, a los comentaristas sin humor, a los mil y un acentos de Los Simpson, dependiendo el país en donde uno este, a cargar muchas moneditas en el bolsillo, y reírnos solos pensando que rompimos el cochinito.
Hemos aprendido a explicar a un carnicero cuál es el pedazo de carne que queremos para hacernos el platillo que queremos y a que nos mire raro si le encargamos pancita, hemos aprendido a cocinar, a hacer tortillas y hasta a sembrar para tener tomate verde y chiles. Hemos llorado amargamente cuando al caminar por una calle lejana un artista callejero toca canción que identifique a nuestro país “Mexico lindo y querido, si muero lejos de ti...” "Bésame mucho" etc
Hemos sido hormiguitas ahorradoras para organizarnos unas vacaciones a casa de nuestros padres, (los más afortunados, una vez al año, por un mes, sin falla alguna), y una vez ahí, hemos aprendido a ser pacientes al escuchar a los amigos decir, "no sé si alcance a verte pero, ¿cuando vuelves a venir?", o la familia preguntar, “¿por que te vas?".
Nosotros no somos millonarios porque ganemos en dólares, euros, libras u otras monedas, no somos extranjeros porque tengamos una residencia permanente en otro lado. Somos un montón de gente que le ha ECHADO HUEVOS, tanto en nuestro país, como en el ajeno, y solitos nos hemos buscado las oportunidad que nos han tocado a cada uno.
A nosotros también nos duele nuestro país, aunque no vivamos en el, o aunque no hayamos vivido en el por mucho tiempo. Somos testigos de su cambio, para bien o para mal, porque para poder ver la totalidad de las cosas, hay que tomar distancia. Somos unos nostálgicos permanentes que añoramos el lugar donde nacimos y crecimos, y nos hiere cuando nos dicen: "ay, y tu porque te quejas, si tu ya no vives ahí", como si el resto de nuestra familia no contara, no doliera, y además, no nos fuimos para olvidarnos de lo que somos, ni de dónde venimos, nos fuimos en busca de nuestro DESTINO, eso es todo.
Afortunadamente, nosotros somos esos, con amigos en todo el mundo, y eso llena también nuestros corazones. Esos que siempre quieren hacer reunión "temática" (del país que nos vió nacer) en casa, esos que siempre buscan restaurantes, comida, bebidas y todo lo que tenga que ver con nuestro país. Somos esos que cargamos orgullosos una maleta llena de lo que tanto nos gusta (aunque algunos no lo puedan entender... ) y pedimos encargos a los afortunados que vuelven.
Esos mismos que sufrimos paranoias nocturnas y temblamos preguntándonos si nuestros seres queridos están en casa sanos y salvos cuando algo pasa. Que aunque estemos pasando el peor trago de nuestras vidas siempre le decimos a nuestras madres que "estamos bien" y no "nos falta nada".
Nosotros somos los que hacemos reír a nuestros nuevos amigos, el paño de lágrimas de muchos en nuestra tierra, y los que al conocer a una nueva persona, ajena a nuestro mundo, les decimos que se olviden de las noticias, y que tienen que conocer el mejor país del mundo, el nuestro, MÉXICO.
Muchos de nosotros, somos esos que volviendo al país que nos vio nacer, después de tantos años fuera, tenemos esa extraña y amarga sensación de ahora no pertenecer ni a aquí, ni a allá... pero así es la vida y hay que disfrutarla!
Mexicanos somos aquí y en China 💓