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@rojoresplandor
Siempre en la nómina del averno.
Tenés mucha paciencia. Es una frase que se oye a menudo en estos días…
A veces no sé si es bueno o malo. La paciencia me ha dado tanto como me ha quitado. Me permitió vivir libremente, pero también me cortó las alas.
Tener paciencia me ha hecho esperar un montón en la fila de un cajero pero también me ha enseñado que las personas mayores tienen historias maravillosas para contar.
Me ha ayudado a entender a los niños que no hablaban, pero me arrastró a los lugares más oscuros que habitaban sus padres.
Tener paciencia… Que frase de porquería, te desnuda, te hace vulnerable, te deja en espera…
- Ella\él se banca todo, tiene mucha paciencia-
¿Que hacen las personas sin paciencia? ¿Cómo viven? ¿Cómo se manejan con los demás?
Tener paciencia me enseñó a mantener la calma en los peores momentos, pero también me enseñó a creer, nuevamente, en que lo mejor está acá, en el presente. Hoy.
Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
No deja de ser una frase hecha que no entendemos hasta que nos sucede…
El significado escrito es comprensible, pero no nos damos cuenta de la dimensión del sentimiento que provoca cuando perdemos. Muere alguien, un familiar, un amigo, una mascota, lo perdiste para siempre, y cuando estaba sucediendo, recién ahí, te diste cuenta de que no tenías muchas fotos con ellos, no dedicaste el tiempo necesario, no le dijiste te amo, gracias, perdón, sos muy importante para mí.
Simplemente se fue, y te quedaste con esa lista de pendientes, con una mochila cargada de culpas y rezagos.
Con una fila llena de mañana esto, pasado aquello, cuando lo que tiene que ser es HOY.
No te pierdas en los “tal vez mañana”. Encontrate ocupándote del presente, de vivir hoy.
De la promesa que se hace todos los días.
De la permanencia.
Del amor.
De dar gracias por lo poco o mucho que tenemos y vamos por más, pero es HOY.
20.6.24
Nunca voy a entender por qué hay personas que no se conmueven con la muerte de un animal…
Es sólo un perro, es sólo un gato; suelen decir…
Puedo entender que una persona con hijos tiene diferentes prioridades, pero los que estamos solos por las noches, tenemos a nuestros animales, mis bichos, como digo yo, aunque la realidad es que ellos me tienen a mí.
Las personas que no conocen la soledad -y no la han padecido, ni disfrutado- tampoco llegan a comprender la compañía de un animal.
A mí, los animales, me han salvado la vida.
En ciertos momentos, cuando me creí perdida y fuera de rumbo, siempre hubo una trompita de perra apoyada en mi pierna o un gatito/a que se me pegaba al cuerpo mientras lloraba.
En mis pensamientos decía: si no estás vos ¿que sería de ellos? Levantate y salí de esto...
La de sonrisas y carcajadas que me han sacado mis bichos no tiene precio, diferentes especies que interactúan de una manera tan bonita que me maravilla, cada uno con su personalidad tan única…
Y el amor…
El amor incondicional que practican es mágico.
¿Cómo puede ser que deba decidir cuando sacrificar a uno de ellos? No me cabe en el cuerpo semejante decisión, me exprime el alma, me corta en pedazos el corazón… Lo pienso nuevamente y se me parte el alma. Lo pienso cien veces más y el sentimiento es el mismo, cada vez más horroroso.
Hoy me toca de cerca ésta situación que me maltrata el alma de una manera inexplicable y no hay nadie más que lo pueda hacer por mí.
¿Cómo puede ser que deba decidir terminar con la vida de un ser que salvo la mía?
15.6.24
Me atormentan las ganas de irme...
En algún momento nos sentimos abandonados.
Como un cachorro que crece, y para algunos ya perdió la gracia, vas perdiendo todo lo que fuiste en algún momento de tu vida.
Que loco es convertirse en un perfecto extraño para quién te dedicaba su mejor pensamiento del día.
A veces, las personas se asustan y salen corriendo. En ocasiones, regresan.
¿Decime para qué?
En algún momento abandonamos: porque el ojo x ojo es la manera más miserable de mostrarle al otro que podemos hacerle lo mismo.
¿Con qué necesidad?
En algún momento y para llegar a esto, también, nos abandonamos...
Disfrutar del camino y del paisaje lleno de colores nos hace más fuertes para permanecer.
Que dulce se siente el deseo cuando la espera comienza a surcar el cuerpo.
Como si fueran de la mano.
Uno al lado del otro.
Quemando todo a su paso. Marcándote a fuego.
Hundiéndome en tu pecho.
El Río revuelto.
Tengo el cuerpo limpio y la mente sucia.
¿Prostituta o pitonisa?
Después de una canción que decía todo lo que esperaba de mí, entendí que le estaba poniendo la firma a un deseo intrincado que nacía en su corazón.
Mi vida estaba casi completa, yo buscaba un compañero de charlas, de aventuras, un par a quién pedirle un consejo que, desesperadamente, me ayude en este largo camino que recorría. Pero en él se escondía un misericordioso amor no correspondido que se leía entre líneas, y que mi interés por otro hombre, no me permitía leer -Que vida perra, pensé...-
Tiempo atrás yo estaba igual, tratando de encontrar aquellos que deseaba con tantas ganas. Ser feliz, acaso?
Imaginé que su corazón latía con más fuerza cada vez que me veía pasar y que ese extraño dolor le surcaba el cuerpo deseando que mis manos acariciaran su alma.
En cada encuentro trataba de llegar a mi corazón pero nunca dejé que lo alcanzara. Que vida perra, pensaría él...
Lo destrozaba la idea de que otras manos recorrieran mi cuerpo, pero así era. Mi alma y mi cuerpo le pertenecían a otra persona. Y él... Él seguía con un pie aquí y el otro en su mundo. Muy lejos de ser nosotros.
Al destino lo que es del destino...
Siempre pensé que la intuición era algo que estaba ahí, no entendía del todo como funcionaba, algo así como un mueble más en una habitación.
Un día, ese mismo sentir comenzó a patearme el estómago y la cabeza de una manera colosal. Cada patada me torcía un poco y me sacaba del camino; camino que creía correcto.
Me mentí tanto que se hizo carne, y de esa manera intenté seguir: No siendo yo, sino, una construcción horrible que elegía actuar en consecuencia en vez de irse del cuarto oscuro que habitaba. Hasta que un día, la última patada, fue en el pecho, gigante, horrorosa, violenta, pero increíblemente mágica. Tan así que empecé a ver con claridad cada error cometido.
Pienso que fue a tiempo de muchas cosas, a pesar del tiempo ya invertido y pasado.
A la intuición hay que prestarle atención, mucha, toda. Es la llama interna que te indica hacia dónde y con quién. En qué cosas, situaciones y personas sí invertir el tiempo tan valioso que tenemos. A la intuición TODO: Hoy y siempre. ✨