El único motivo para vivir
He vivido muchas cosas.
He caminado por la desesperación toda mi vida. Por la soledad y la angustia. He sentido pocas veces la felicidad y he pretendido creer que era mi elección cuando ciertamente anhelaba poder sentirla nuevamente.
He caminado junto a muy poca gente. Y a pesar de cuántos segundos y minutos haya durado mi existencia a menudo se me hace demasiado pesada y larga, y al mirar atrás veo la inmensidad de tantos recuerdos, elecciones y momentos. Me he transformado en un monstruo, en una criatura distante que observa a otros vivir. Un guía, un mentor, un caminante sin motivos para involucrarse demasiado.
Pero a pesar de todo he encontrado inevitablemente gente que hace latir mi corazón con fuerza. Personas excepcionales que generan en mi una necesidad de interactuar con ellos, protegerlos, verlos felices. No han sido muchos de ellos, pero cada vez ha sido una experiencia única, tan única como ellos. Cada uno caminaba un sendero diferente, a menudo se cruzaban con el mío, y otras veces solo unos momentos antes de verlos partir nuevamente.
Ellos han sido la fuente de inspiración más grande de mi vida, y la única razón que evita que pierda toda esperanza por los seres humanos. Sin ellos toda esta existencia sería demasiado triste y vacía, demasiado rutinaria y carente de pasión y emoción. Ellos tuercen el camino de otros a su paso, su sola presencia mueve al mundo y lo vuelve interesante, aun cuando su vida no es nada simple por esa misma razón.
Hoy es un día especial. Hoy es el cumpleaños de una mujer que amo mucho. Una gran amiga que hace un tiempo no veo pero sigue en mi corazón y mi mente cada día.
La conocí en un lugar oscuro, donde nadie esperaría encontrar nada de valor. Pero allí estaba ella, deslumbrándome con su singularidad. Aun puedo sentir el temor de perderla en los primeros días de conocerla, la necesidad de tenerla cerca, de tener un día más junto a ella y poderla oír reflexionar otra vez. Fui algo impulsivo y actué con demasiado esmero, pero no se asustó, o, si lo hizo, no se fue, sino que decidió darme la oportunidad de mostrarle los colores de mi corazón.
Pero yo no tenía nada bello que mostrar, solo la oscuridad que durante años venía irremediablemente acumulando. No tenía nada para convencerla de quedarse, no era ni bueno ni malo, y no me consideraba digno de su tiempo. Pero aun así ella se quedó y decidió reírse de mi tonta manera de verme a mi mismo. Y aunque me lo ha explicado jamás voy a entender el motivo por el que decidió dar ese paso a mi lado.
Hace tiempo que no la veo, que no la oigo, pues dejamos de frecuentar el lugar donde nos conocimos. Aunque siendo sincero es un poco de esto y de aquello, dado que reconozco que no me atrevía a interrumpirla de sus cosas. Si ella está bien, si ella sonríe y en su corazón hay calidez, entonces yo estaré bien, incluso si la veo poco o si la extraño mucho. Hoy es su cumpleaños y no podía continuar haciendo silencio. Quería dejarle esto para que sepa que de este lado hay alguien que la ama profundamente y no la ha olvidado.
Sea como sea, sin ella este mundo valdría menos la pena. Y aunque ella no lo sepa o no vea el mundo como yo, jamás voy a dejar de pensar que ella no es como los demás. No hay otros como ella, nadie podría igualarla. Aunque este mundo glorifique la normalidad y la monotonía, ella seguirá siendo una fuerza imparable que cambie el destino de todos los que tengan la fortuna de encontrarla.
@cronicas-de-nigma














