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🧷 rhys zebić 𓂃 𝓃. 8 de noviembre de 1995; tablero
' cosas, ' insistió, motivada por una súbita necesidad de proteger tal información. aquel muchacho, aunque fuesen pocas las palabras que le había dedicado, le recordaba a muchas otras personas con las que se había cruzado en su vida académica. lamentablemente, ninguna traía consigo ni siquiera el ápice de una buena memoria. en su lugar sólo encontraba juicios, censuras, reproches, decepciones. ' no— importan ahora, ' murmuró aquel pensamiento que sólo creyó decir dentro de su mente mientras miraba la entrada del salón de música por el rabillo del ojo. ¡qué atractivo y fácil sería un escape! ¡claro! pero qué cobarde también. ¿no se había cansado de ser así toda su vida? está en medio de una batalla interna cuando escucha una invitación que no parece real. ' ¿d-disculpa? ' de repente le está mirando cual cervatillo abordado por los faros de un auto a mitad de la noche. por la manera en que le hace un espacio, no quedan dudas de que ha escuchado correctamente. sé sentarme bien, mastica el pensamiento mientras, sin saber por qué, se movió hasta él. ' no me vas a pegar en las manos si me equivoco, ¿cierto? ' lentamente se sienta muy en la esquina, prácticamente con una pierna en el aire, con todos los intentos de mirarle a los ojos sin ningún fruto. aquel chico era tan intimidante que le hacía hundirse en sus hombros. ' ¿eres músico? ' ah, qué tonta, como si le fuera a responder. ' ¿o es... sólo un hobby? ' ¿o quizá ninguno de los dos?
‘ te disculpo ’ la comisura de sus labios, que no se mostraba ante ella, se levantó un par de milímetros. apenas perceptible, alguien que lo conocía de años sabría que estaba disfrutando de jugar con sus nervios. el infierno era un lugar acogedor para rhys. la miró por el rabillo del ojo, la distancia que marcaba entre ambos estaba lejos de ser un insulto para él, tampoco le preocupaba demasiado. sólo alimentaba esa parte de él que disfrutaba intimidarla. ‘ no, no me gusta tocar a la gente ’ entonó entre un par de risas bajas, no mentía; pero en estas circunstancias jugó a que la carente posibilidad de hacerlo no se debía a un respeto, sino a rechazo. ‘ ajá — trabajo en la orquesta sinfónica de londres, soy el pianista principal, ¿nunca me viste? salí en la televisión ’ su mentira era parcial. efectivamente, sí había salido en medios de comunicación, pero con una disciplina muy diferente a la que dice tener. sabía tocar como una forma de hacerle una gracia a su madre, ya que su padre ya estaba encantando con el deporte que había elegido a corta edad. era su forma de agradecerle el no haberlo dejado a la deriva en un hogar de menores. ‘ ¿lo tuyo con el violín también es un hobby? ’ pasó su lengua entre sus labios y los presionó, uno contra el otro, para evitar soltar esa carcajada que cosquilleaba en sus cuerdas vocales. ni siquiera recordaba del todo cómo sonaban, ella no sería la primera en escucharla en esa casa. ‘ siéntate al medio ’ se levantó del taburete y se detuvo a un lado del piano. ‘ así tus brazos alcanzarán mejor los extremos del piano ’ movió su mentón para indicarle que lo hiciera rápido. ‘ puedes tocar acordes o notas, partiremos con las notas ’ se inclinó un poco, y con su diestra tocó una de las teclas. ‘ de aquí parte el do bajo, anda subiendo hasta llegar al re alto ’
lo que inició como una sonrisa que pretendía ser amistosa, o quizá un intento de distracción frente a la atrocidad de la que había sido testigo, no le llevó a ningún lugar. en efecto, lo comprobó cuando la lengua áspera del muchacho se refirió a ella como decepción. no era la primera vez que escuchaba tal cosa y aún así se esforzó en tragar el agrio sabor en su paladar. ' hace más de quince años que no toco un violín. ' se excusa débilmente en lo que regresa el instrumento a su lugar, el arco también. las palmas se frotaron en la tela de su falda antes de pasar por detrás de la espalda, donde sus dedos se entrelazaban. ¡no sabía hacia dónde mirar sin tropezarse con él! ' pero— soy buena en otras cosas, ' intentó rescatar su orgullo, y sin mucho éxito pues rápido de convenció de que seguro a él no le interesaban esos detalles. después de algunos segundos dubitativa, estiró el cuello para ver las teclas que presionaba. ' ¿tú sí sabes? ¿es una canción conocida? ' mente enfocada, blenche, ¡mente enfocada!
‘ ¿es tu excusa? ’ era válida, pero el menor de los zebić no conocía la piedad, mucho menos la empatía. con nadie. menos con alguien que —a su juicio— resultaba ser mediocre. estiró un poco sus brazos para alcanzar otras zonas del piano y terminó por caminar un poco más al centro, algunos acordes eran reemplazados por sus dedos moviéndose sobre las blanquecinas teclas, no sabía si ella seguía en escena y tampoco mostraría interés en buscarla. hasta que la escucha, sabía que se anunciaría sola. ‘ ¿qué cosas? ’ la curiosidad no se dejó ver tras sus vocablos, por el contrario, sonó tan monótono que parecía un dato irrelevante. ‘ ten cuidado con lo que compartes, estoy pensando que el silencio no es uno de ellos ’ ni la estrategia, si dejaba ver más de ella de lo que debería, él lo terminaría usando en su contra. ¡era tan misericordioso! siempre pensaba en la estupidez de los demás. ‘ liebestraum número tres de liszt ’ compartió, pero se detuvo. ‘ siéntate, te enseñaré un talento ’ se hizo a un lado para permitirle ocupar su espacio, tenía claro qué sería lo que se dedicaría a instruirle. ‘ siéntate derecha, no me hagas regañarte de nuevo ’ se puso el parche antes de la herida, había algo de entretención tras su labia, pero estaba tan escondida que no llegaba a ensuciar sus cuerdas vocales que se movían igual de monótonas que siempre.
* exteriores independientes con lago — su mirada estaba sobre uno de los pájaros que volvía al árbol, estuvo la última hora con su mirada fija en él. viendo cómo traía varilla tras varilla, seguro estaría construyendo un nido en algún lugar de ese árbol. era gracioso como los animales podían despertar más empatía en rhys que un humano, sobre todo ese que hacía crujir una rama y espantaba a la pobre ave. ‘ ¿puedes fijarte donde pisas? ’ la pregunta era retórica, no necesitaba una respuesta ni iniciar una conversación. ‘ podrías matarla de un susto ’ se refería a la criatura que se alejaba volando a toda velocidad. ‘ o arruinarle su proyecto de casa, insensible ’ chasqueó su lengua contra su paladar. no podía escucharse emoción alguna en su voz ni verla reflejada en su rostro, pero estaba molesto.
📍 en el edificio 1 , comedor principal .
intuitivamente se acomoda el cabello. se frena, inhala, exhala. comienza a caminar y se detiene frente a una de las mesas con un par de asientos libres. se esfuerza por sonreír de la manera correcta, ‘ ¡hey! ¿puedo sentarme? ’ entona casi ensayado.
su merienda estaba a medio comer. cruzó una de sus piernas sobre la otra y movió su pie izquierdo, de arriba a abajo. insistente. era un tic nervioso al que recurría cuando veía antiguas jugadas en su teléfono, justo lo que hacía ahora mismo. devolvió el video, arrastrando su dedo sobre la pantalla, pero antes de darle play, fue interrumpido por castaña. ‘ los asientos no tienen nombre ’ pestañeó un par de veces, para quien siempre ha tenido un lugar en cualquier mesa, le parecía estúpida la pregunta. no podía empatizar con los demás, no era su culpa. nada lo era. ‘ pero si te vas a poner a hablar de que te perdiste y no encuentras alguna habitación, entonces, toda la mesa está reservada ’ ¿estaba bromeando? no, su voz serena lo dejaba en evidencia.
📍 jardines, edificio 1.
"no sé tú, pero si es como dicen, yo ya debo estar más cerca de la patada en el culo," ha rememorado la reunión con el comité y aunque quizás debería estar más preocupada, por ahora solo le hace gracia. "— creo que quizás me pasé de sincera en mi introducción," aclara a lo que se refiere, pues le suena a que buscan personas más recatadas de lo que ella puede llegar a ser.
‘ ¿de maleducada también? ’ ese nivel de confianza para soltar palabras tan a la ligera, le hacían creer que posiblemente no se equivocaba. cruzado de brazos, su mirada se encontraba fija en uno de los árboles que estaba a algunos metros de distancia, ahora parecía mejor compañía que la pelinegra. ‘ — de ser así, es un milagro que aún no tengas la patada ¿dónde dijiste? ’ rhys no acostumbraba a hablar con tanta ligereza ni a rodearse con otras personas que lo hicieran.
frustración se manifiesta abiertamente en expresión al catalogar búsqueda como fallida. figurita se materializa en cercanía y solo relame sus labios, evaluando opciones. ' uh—disculpa. ' timbre es bajito al interceptarle, extendiendo mano en dirección foránea, pero deteniéndose antes de entrar en contacto con desconocide. ' ¿sabes... sabes cómo llegar a las salas de música? '
¿cuántas veces le preguntaron indicaciones? ¿realmente se había vestido como un guardia sin darse cuenta o la gente era particular en este lugar? ‘ no ’ precisó, cerró el libro que tenía entre sus manos de golpe y desvió su atención hacia la derecha, luego la izquierda. no reparó en él, era su forma de decirle que era irrelevante. ‘ deberían habilitar un mapa en este lugar ’ chasqueó su lengua contra su paladar y se volvió a apoyar contra el borde de la ventana. ‘ te tocará explorar ’
SALÓN DE MÚSICA — los instrumentos en aquel espacio son tantos, y tan variados, que se toma su tiempo antes de decantarse por uno: el violín. entonces logra que la estructura de madera se acople a su cuerpo, un brazo manteniéndolo en el aire con firmeza y el otro arrancando las primeras notas de sus cuerdas con el arco. lamentblemente, nada tarda en convertir aquello en una auténtica agonía musical, ¡hacía años que no practicaba! ¡no la podían culpar! desafortunadamente (o no) su pobre interpretación de ode to joy queda a medias cuando un sonido a sus espaldas le interrumpe. aunque da un respingo, se las arregla para suavizar su expresión de espanto. ' ¿o-oh? ' carraspea, ¡tiene la cara rojísima! ¡qué verguenza! ' ¿has venido a... practicar también? '
una mueca se formó en su rostro apenas escuchó la tortura a las pobres cuerdas, sacó sus manos de los bolsillos de su pantalón con rapidez y puso sus palmas sobre sus oídos. exagerado, como acostumbraba, pintaba las tragedias de terceros como una verdadera agonía, cuando no le interesaba. ‘ pareces tomate ’ se refirió a su rostro, su voz sonó tan serena que no existían rastros de la burla que realmente cargaba tras cada una de las sílabas que entonaba. bajó sus manos lentamente, confiado que no volvería a recitar un nuevo insulto a niccolò paganini. ‘ no, pensé que vendría a escuchar un espectáculo, pero resultaste ser una decepción ’ bufó, su atención se movió por la habitación cuando decidió que ella sería una pérdida de tiempo. caminó hacia el piano de cola que estaba a un lado de la ventana y tocó algunas teclas sueltas, luego tres de sus dedos se aventuraron con un acorde. ‘ ¿eres así de mala con todo lo que está aquí? ’ tocó otro grupo de teclas, esta vez con su derecha e izquierda a la vez. no se sentaba frente a uno de estos hace años.
𓍯 edificio tres.
después de soltar un suspiro, recoge la raqueta de tenis del suelo y, sin pensarlo demasiado, la golpea suavemente contra el borde de sus zapatos, como si quisiera sacudir algo más que el polvo. luego, la apoya contra el piso, usándola como un apoyo casual mientras observa de reojo a alguien pasar por el lugar, su mirada siguiendo los movimientos con un aire distraído. ‘ ¿crees que nos pondrán a prueba por cómo llevamos el estrés o nos quitarán el agua caliente de la nada? formula la pregunta, analizando cuidadosamente a la nueva compañía, mirada recorriendo de arriba abajo. ‘ suena irreal este lugar ’ deja escapar un suspiro, tomando la raqueta del suelo mientras se dirige a la cesta de pelotas. ‘ ¿jugamos? ’
‘ ¿por qué la usas como bastón, animal? ’ la reconoció a lo lejos. su postura, el cabello y la ropa que vestía, convive con su existencia desde antes de nacer, siquiera. estiró su mano para recibir la raqueta de tenis, movió sus dedos de adentro hacia afuera, al menos unas tres veces, impaciente. ‘ ni siquiera te bañas, ¿qué te importa? ’ se inventó, apareció en su rostro una sonrisa torcida, de esas que no le regalaba a cualquiera. era exclusivas de quienes pertenecían a su vida y planeaba que continuaran en ella. ‘ ¿qué haces aquí? ’ ignoró el resto, no quería ganarle tan pronto y tampoco estaba con la ropa adecuada. ni los zapatos. ‘ no me digas que te llegó una invitación, eso ya lo asumí ’ su rostro se mostró impasible de golpe, no quería competir con ella. no sabía si sería capaz de ahogar sus sueños por luchar por los suyos, ¿le importaría al final del día? nunca tuvo que contemplarlo.
𝗂𝗇𝗏𝖾𝗋𝗇𝖺𝖽𝖾𝗋𝗈. ── '' ¿escondiéndote también? '' jocosidad presente en pronunciación; siquiera él estaba ahí por ese motivo, simplemente por buscar un momento de tranquilidad.
‘ no ’ su voz es fría y cortante. monótona como una verdadera costumbre. sus cuerdas vocales no estaban acostumbradas a las emociones, mucho menos a las risas que parecían ser la salida fácil del contrario. ¿estaría siendo prejuicioso? siempre. ‘ sería un pésimo lugar para esconderse ’ chasqueó la lengua contra su paladar, una de sus manos salió del bolsillo de su pantalón y se detuvo frente a una de las plantas. ‘ además, por correr podrías dañar algo, ¿siempre eres así de insensible? ’ jugó, pero ¿él lo sabría? lo dudaba. su voz sonaba igual de plana que siempre.
' adivina adivinador... ' canturrea proponiéndole un juego a la persona que más cerca tiene. ' me llamo zari y si aciertas mi profesión te daré un premio. '
sentado sobre una de las bancas exteriores, cruzó sus piernas una sobre la otra. la música entraba por uno de sus oídos, mientras que el otro recibía la vociferación femenina: debió ponerse ambos. ‘ ¿uh? ’ levantó su mentón para verla. ‘ periodista veo que no ’ por sus pésimas habilidades comunicativas, de serlo, sería un chiste que contaría luego. ‘ ¿qué premio es? tengo que saber si vale la pena esforzarme. ’ detuvo la música y mantuvo su mirada fija en ella. ¿su rostro? impasible, una roca como siempre.
edificio # 𝟐 📍 𝙗𝙞𝙗𝙡𝙞𝙤𝙩𝙚𝙘𝙖.
‘ ¡disculpa! ’ iniciativa se antepone tan pronto silueta se cruza con mirada, aguardando así captar atención ajena. ‘ perdona la molestia, ¿de casualidad sabes dónde se encuentra la salida? ’ pregunta resultará tal vez extraña, mas ante desaliento sus opciones son limitadas. ‘ te juro que llevo diez minutos dando vueltas y siempre termino en el mismo lugar, este lugar es como un laberinto de libreros. ’
la llamada de tercero detuvo su andar, pero no penetró en su postura relajada: manos escondidas en los bolsillos de su pantalón y cuerpo ligeramente inclinado hacia atrás. lo miró, esperaba que mereciera su atención. sin embargo, apenas escuchó su pregunta se dio cuenta que era un no rotundo. ‘ ¿tengo cara de guardia? ’ levantó una de sus cejas, fue el único músculo de su semblante que se perturbó. ‘ ¿no tendrás problemas de atención? ’ la verdad es que sabía dónde estaba, pero no se lo haría llegar tan fácil. ‘ siempre puedes saltar de una de las ventanas, quizás encuentras una habilidad nueva ’ apuntó con su mentón en dirección a uno de los vidrios al costado. podría jugar un rato con su presa antes de cazarla.
# edificio 3, después de las presentaciones. . .
‘ no me esperaba que fuese tan amplio... ’ suelta al aire en sorpresa, sabiendo bien que así como él, muchos también empezaban a recorrer los alrededores. ‘ creo que va a costar acostumbrarse a un espacio tan grande, casi extraño los monoambientes de nueva york. ’ no habla en serio, por eso se le escapa una risotada por lo bajo.
y aún así ahí estaba, teniendo tanto espacio para estorbar. ‘ ¿un monoambiente? ’ no recordaba haber visitado uno en su vida, tampoco tenía la intención de hacerlo, y se pudo observar en la mueca que se concentraba al costado de su nariz. ‘ ¿ahí también le hablabas a extraños o debo sentirme especial? ’ socarrón, se le notaba en su semblante que no era más que una especie de burla. soltó un suspiró y desvió nuevamente su mirada hasta los jardines al exterior, podría utilizarlo como lacayo un rato. tenía cara de idiota. ‘ ¿fuiste al jardín? ’
' he logrado recorrer el lugar sin perderme ' comparte nimiedad a persona más cercana ante la inmensitud del lugar que la abrumó en un principio. ' ¿crees que ya puedo postularme como guía turistica o necesito algo más para cumplir con el requisito? '
‘ felicidades, tienes las habilidades de un niño de diez años ’ terminó de quitar la envoltura del chupa chups de fresa, y lo llevó hasta sus labios. ‘ podrías ser como el niño de primaria que le enseña a los demás dónde está el baño ’ movió el caramelo con su lengua hacia un costado, su mirada ni siquiera reparó en mirar a la contraria, poco le interesaba cuando estaba siendo así de aburrida. ‘ ¿te memorizaste el camino? te subiría la edad a doce ’ no se rió. su rostro estaba impávido, totalmente pétreo, hablaba en serio.
' ¿Quieres acompañarme a recorrer los jardines? ' indaga a la primera persona que se cruza por su camino. Hay una sonrisa en su rostro, sabe que en algún momento tiene que empezar a conocer mejor al resto de las personas y ya es hora de hacerlo. ' No creo que nos perdamos, pero, si sucede, es mejor si estamos acompañades. '
‘ no ’ su respuesta salió automática como un robot. no se tomó la molestia de verla, por el contrario, su mirada se encontraba fija en cualquier punto vacío de la habitación. era mucho más interesante que la invitación de su interlocutora. cuando continúo hablando, la miró de soslayo. ‘ no quiero perderme contigo, estoy ocupado ’ quitó una de las manos del bolsillo de su pantalón y desordenó su cabello, estaba demasiado ordenado para su propio gusto. no le gustaba compartir con nuevas personas, tenía más que suficiente con su hermana y los amigos que contaba con los dedos de una mano. ¿allí? era innecesario. menos alguien que presumía que podría perderse. ‘ ya varies se perdieron, seguro podrán contarte su anécdota del día, se fue uno por allá ’ mentiroso. apuntó con su índice hacia una de las salidas. no vio a nadie irse por ahí.
#ACTIVIDAD 001 * llegada a tacenda.
11
𝐩. ¿Algún dato interesante sobre ti que quieras compartirnos?
‘ ¿por qué les gustan tanto los spoilers? ’ inclinó su cabeza hacia la derecha y luego a la izquierda, sus huesos sonaron un poco, pero sólo él los pudo escuchar. no le gustaban las sesiones de preguntas: ni dentro ni fuera de ese lugar. las rehuía olímpicamente, sus preguntas solían ser políticamente correctas y lo suficientemente analíticas para no entrar en su psique. ‘ ¿soy vegano? es más de lo que sabe la prensa ’