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Angustia
Ayer la ansiedad le sapeó’ a la angustia que le escribí una carta para que dejaramos de ser amigos, dejar de vernos. Me contó que la ansiedad le dijo que se quería vengar, que se está juntando con el enojo, la ira y la impotencia porque todo lo que había escrito de ella era una mentira. La angustia me asusta con cada oración que le escucho repetir. Le pregunto qué podemos hacer para que ansiedad no me encuentre y angustia solo me dice que no podemos hacer nada y que ella está del otro lado, que tenga cuidado y que no salga de mi habitación, que estoy seguro aquí, momentáneamente.
Me pareció una amenaza, quiero ser valiente, no puedo entender como dos amigas se hayan puesto en contra mío solo por enrostrarle la verdad a una de ellas. Parece cuento, pero es la realidad. Angustia vino a mi casa sin contarle a nadie, me asusté porque creí que venía a matarme, pero me dijo que venía a advertirme de lo que cree vendrá durante este tiempo. Me cuenta que ansiedad no está dispuesta a doblegarme y patearme en el piso una vez, que quiere hacerlo progresivo y que se hará la linda para caer bien y que todos crean que no sucede nada, para luego destruirme, poco a poco. Nunca había conocido a una persona tan despiadada y que, además, angustia esté de su parte, pareciera que vienen de la misma calaña, no me sorprende, ambas se criaron en la misma.
Angustia me deja con una mala sensación, me hace sentir que no estoy lo suficientemente preparado para enfrentarme a ambas, me doblegan en número y sinceramente creo que es mejor esconderme dónde sea, quizás en la casa de alguna otra amiga, saliendo con más gente, para que no me hagan daño. Igual es difícil, en tiempos de coronavirus difícil podría juntarme con mucha gente, pero tengo gente cercana valiosa que podría ayudarme. Quizás podría expresarles lo que ambas me están haciendo, probablemente si llamo a la alegría, a la seguridad y a la felicidad podrían ayudarme a que no se venguen, pero creo que están lejos por ahora, en diciembre me dijeron que estarían de viaje, no sabían por cuánto tiempo.
Después de que angustia vino, me dejó bastante pensativo, creí que podía crear un plan maestro para que todo lo que decían fallara, me desestabilizó más de lo que creía, me hizo bajonearme más de lo que pensé.
Hace mucho tiempo no puedo encontrarme conmigo. Perdí mi esencia hace unos años atrás, justo en el momento en que la estaba encontrando.
Cuando era más chico, nunca cuestione este sentimiento prácticamente porque no tenía nada más que hacer que ir al colegio a estudiar, juntarme a tomar y vacilar con amigos cercanos o conocidos. Sin embargo, todo el limbo se desencadena cuando una amiga me preguntó con respecto a cuál era mi comida favorita… el caos empieza.
Enredadera de pensamientos debido a una simple pregunta.
Siempre fui bastante rebelde, discutía en todos lados porque sentía que la gente siempre ha tenido una estigmatización con la gente más joven, nos guían a su imagen y semejanza, nunca te logran visibilizar como un individuo, creen que nos poseen. Tuve bastantes problemas por ser quien era, todos los años esos conflictos eran más grandes, no podía conciliar no poder tener una relación de familia estable, una relación con el colegio de forma estable o una en la universidad y queriendo que todo eso cambiara, me fui adaptando a lo que los demás querían, no a lo que yo quiero.
Estudié traducción inglés español porque sentía que era lo único en que era bueno, debido a que quería hacer creer al mundo que yo valía, que no era un tiro al aire, siempre en el colegio tuve problemas, nunca nadie entendió el porqué, mi inseguridad crecía cada vez más, no lo pasé muy bien, me echaron de un colegio al cuál quería pertenecer, ellos creían que constantemente me daban oportunidades, nunca se dieron la oportunidad real de saber lo que pasaba dentro, grave error. Consecutivamente, todas las cosas que fui haciendo con el tiempo las realicé porque era mi deber, porque el sistema me enseñó a ser un robot y solo seguir, sin pensar, sin cuestionarme, sin soñar a lo grande. Yo creí que con los logros que estaba teniendo eran suficientes para alcanzar una plenitud en cuanto al ser, grave error.
Ahora me aterra pensar que no existe un Nicolás, sino un ente que intenta hacer cosas para agradarle a los demás, inseguro de sí mismo. Maldita angustia, te metiste en mi cabeza.
Sé que muchas veces tenemos estas dudas, quizás este es mi momento para entender quién soy realmente, o quien quiero ser. Todos los días me pregunto que se sentirá estar en el cuerpo de otro, que se sentirá sentirte seguro de quién eres, de lo que quieres, a quienes quieres, navego entre un sinfín de palabras para encontrarme, un día intento hacer cosas distintas y no, no llenan nada. ¿Cómo hacen para salir de este constante sufrimiento? Porque sí, se sufre. Duele la cabeza, duele el corazón, te deprime y no te queda nada más que quedarte acostado todos los días esperando a ver qué será de mañana, estoy cansado y tengo miedo del qué dirán constantemente. Parece que esto quería la maldita, más que advertirme, vino a hacer lo mismo que ansiedad, ¡Qué molestia!
Es raro poder expresar estas situaciones a través de un escrito, a veces me imagino expresándolas a mi familia que sabe que estoy raro, porque me ven como enojado, sin ganas de decir ninguna palabra porque solo me concentro en mi mente. Me encantaría expresarles que no estoy contento con quién soy, no estoy contento con la forma en la que llevo mi vida, que me encantaría irme lejos porque creo que es la mejor solución, que la vida aquí me está afectando y que necesito verlas por mí solo y que el instinto de sobrevivencia me haga moverme, que mi pieza más que mi refugio es un hoyo y que si no arranco la vida me consumirá. Creen que estoy aquí por comodidad, que no trabajo porque no quiero, porque soy flojo, porque creen que querer mi tiempo es una tontera, que trabajar 45 horas en el mall seis por uno es normal, que ganar trescientos veinte mil pesos por todo lo que haces al menos es algo, puede ser una razón de las muchas, pero la realidad es otra. La inseguridad, la insatisfacción y la ingenuidad me trajeron a mi cuarto, sentir que no soy bueno en nada, que lo que he hecho en todo este tiempo no sirvió de nada, que la universidad te iba a traer una vida mejor, una vida sin penurias, una felicidad eterna porque la estabilidad económica es lo primordial, iluso.
Parece que necesito terapearme, el mundo se derrumbó a mis pies desde el momento en que desperté de la burbuja, la vida te complica solo existiendo.
Estoy perplejo ante el poder de angustia, no puedo creer que solo con venir a verme pudo generar este tipo de reacciones, también sabía que no era una persona de fiar, siempre andaban juntas, se cuchicheaban entre ellas y pelaban a todo aquel que les rodeara.
¿Cuándo terminarán? Espero que pronto… solo espero que por el momento nadie más toque a mi puerta.
Descuartización
Constantemente peleo en mi cabeza. Intento ver todas las posibilidades que puedo crear como si de un laberinto habláramos solo para poder ganar unas diez veces más las discusiones que tenemos que no pude resolver en el momento exacto. Cierro los ojos justo en el momento en el que más tengo rabia, los abro y con ira te grito en tu cara, aviento todo lo que tengo que decir cuando aparecen situaciones que no esperé y que me ponen a la defensiva, nos podemos dar cuenta. Te escupo en la cara mi corazón bombeando para que te lo quedes y me puedas dejar en paz ¿Qué no ves que nos arrastramos a tal punto de quemarnos todo? Nuestro cuerpo está en el suelo ensangrentado lleno de heridas que creímos nunca nos haríamos. Te golpeo el estómago hasta vomitar las palabras que realmente callas cuando pregunto si algo está pasando y te pateo para romper esa coraza inmensa para decir que tu modo de hacer las cosas ya no me está gustando. Te saco la cabeza, para que ruede por la sala para que dejes de ser tan tonto y exagerado, también te arranco los brazos para que nunca más llegues a tocarme. Te voy sacando una a una las costillas y saboreo la sangre que sale de tu torso y que utilizaré para tomarme un baño para ver si con eso puedo lograr entender como funcionas. Te arrebato la pelvis y el fémur para jugar golf, a pesar de que tu cabeza gire hacia cualquier parte porque está abollada, como tus decisiones para enojarte por cosas que encuentro innecesarias. Me pongo a llorar de alegría y de tristeza, porque ya no tendré que verte más y por fin mi vida sigue, de alguna u otra forma tenía que terminar, pienso. Me siento decidido. Voy a darme el baño que quería con la sangre que probé y me siento aliviado y reflexivo, vuelvo a cerrar los ojos y escucho tu voz a lo lejos gritándome a la cara desconcertado que corra las zapatillas tiradas en el pasillo. ¡Uff!
Querida amiga ansiedad
Tengo una mejor amiga llamada ansiedad, peleamos constantemente como todos los amigos, pero sabemos que nos queremos. Muchas veces, cuando estoy con ansiedad, tengo mucha energía para realizar cualquier actividad al aire libre con ella, por lo general con una chela, nos curamos y disfrutamos lo que podemos hasta que se va, lo pasamos súper.
A veces siento que dependo de ti, cuando no estás, muchas veces me quedo echado sin hacer nada esperando a ver si llegas en algún momento a decirme qué hacer. A veces eres molesta, porque cuando vienes a verme pretendes ser simpática y después es todo lo contrario, parece que tienes problemas. Ansiedad siempre me deja revoloteando en mi cabeza con las cosas que dice y no de buena manera, me habla feo. Igual la entiendo, todos tenemos nuestros momentos de estrés, donde solo queremos botar, pero me hace sentir horrible. Muchas veces me produces ganas de vomitar, creo que me dices más cosas de las que pretendo imaginar, eres sucia, malévola, me juegas chueco y siento que tienes doble personalidad, pero te intento entender, todos tenemos de esos amigos tóxicos en algún momento de la vida, yo sé que no es porque quieres, al parecer te criaron de esa forma.
A veces te intento ayudar, para que superes y puedas ser mejor persona, siento que estamos tan conectados que no te puedo odiar, tenemos cosas en común y llevamos años compartiendo. A veces me cuentas cosas que llegan a mi corazón, te tengo lástima, porque tienes claro (y yo también) que la vida no es color de rosa. Por lo mismo, siempre te aliento con un “estaremos bien”. En temporadas, dependiendo del ánimo, nos gusta comer mucho o no comer nada, sudamos al momento de salir, los nervios nos comen solo por inseguridad, sentimos que la gente nos mira mucho y siempre nos preguntamos el porqué, probablemente sea por algo malo, creemos.
Nos hacemos bastante compañía, de los siete días a la semana yo creo que cuatro estamos juntos, nunca nos dicen nada porque saben cómo nos comportamos. A veces le cuento a mi familia las peleas que tengo contigo, me dejan histérico y al punto de solo querer dormir y pidiendo una pastilla que me relaje, siempre me dejas llorando y te vas.
Nadie escucha mis peleas contigo, eres bastante silenciosa, me cagas la mente tan fácil que es difícil poder devolverte la mano. Eres manipuladora, turbia, chueca, triste, enojona, mandona, impetuosa y libre.
Se me hace difícil contestarte, me da miedo que me respondas más fuerte, creo que soy bastante sumiso, siempre dejo que hagas conmigo lo que quieras, se me sube la presión de tan solo pensarlo. Por lo mismo, siempre intento que nuestras discusiones terminen en paz, para que no me hagas nada.
Llevo años compartiendo contigo, parece que no eres tan buena como creí, te tengo miedo, sé que no es tu culpa, pero tampoco puedo seguir soportándote, me estás haciendo mal.
Ya no quiero ser tu amigo, ansiedad.
Carrusel de emociones
Pasamos unas mini vacaciones soñadas, afiatamos lazos que no creí que realizaría a esta altura de mi vida con tan pocos amigos que tengo, sé que soy chico, semi adulto como diría yo, porque los 24 para mi son como seguir sintiéndome de 18 pero con más responsabilidades, crisis de pánico y dolores de abuelo. Llegué feliz y con ganas de seguir queriendo a la Dani y a la Cata, seguir compartiendo conversaciones del psicoanálisis y de cuantas ganas tenemos de follar y conocer. En mi casa siempre pienso que se arruina todo, hoy me enojé porque a mi hermana le siguen dando espacios para que deje más desordenado de lo que acostumbra, ¡sí! Lo dije y qué. Pensé en no hablarle a mis padres para que entendieran mi enojo, constantemente me cuestiono si vale la pena tomar una postura tan inmadura sabiendo todo lo que últimamente pasa en mi familia y reafirmé mi posición sin hablarles mucho durante el día, creyendo que era lo mejor hasta que el giro de 360° llegó, otra vez recordándome que muchas veces mis decisiones no son las correctas. “A tu mamá le quedan máximo 5 años de vida”, me dijeron. Se me revolvió el estómago y empecé a arrepentirme de los dos chocolates, los dos panes con palta y el salmón con papas cocidas que me comí en el día pero había llegado con ansiedad después de que en el camping comiéramos puro pan de molde la mayor parte del tiempo. Me excedí, lo sé. Las naúseas y las ganas de hacer caca me empezaron a hacer creer que en cualquier momento me daría una crisis. Tomé una postura un tanto tranquila y sin ganas de entrar en polémica porque el inicio de la conversación fue: lo difícil que era para mi familia acercarse a mí, cuando, asimismo, siento lo mismo hacia ellos. Mi papá no puede más, solloza cuando me habla y pocas veces lo he visto de esa manera. “Cáncer metastásico óseo es lo que tiene, ya todas las radios que le hacen son paliativas, ya nada tiene solución y no sé qué hacer, tú mamá es mi vida” y mi estómago se sigue revolviendo al punto del mareo. Intento calmarlo y hacerle creer que las cosas tienen solución, que los tiempos son estimados pero mi papá se derrumba y ya no tiene mucha esperanza, por lo que veo. Lo único que pienso ahora es en el arrepentimiento de las decisiones que tomo sin saber en la posibilidad de que lo que tienes a tu lado pueda esfumarse en algún momento. Perdóname tiempo, por no estar respondiendo de la forma que debería.
Cada cierto tiempo vuelvo a esto, supongo que es porque de verdad siento la necesidad de escribir respecto a mis sentimientos y acá nadie lo verá. Esta es mi pascualina que nunca tuve.
Estos días me he sentido súper débil emocionalmente y me he cuestionado caleta respecto a qué tan indispensables somos en la vida de los demás. Sigo sin encontrar la respuesta a mi poco deseo de mantener conexiones con la gente o también hacer que ellos mismos quieran estar conmigo y me da pena porque la verdad es que no me gusta sentirme solo, no por miedo a la soledad, sino que porque siento que tengo muchas cosas buenas para entregar. Lamentablemente, todo lo que procedo a atraer hacia mi, siempre lo termino alejando por distintos motivos, supongo que también soy ciclico en eso.
Asimismo, sigo sin poder perdonarme por mis comportamientos bipolares, no poder entregar la sensibilidad y emoción que tanto intento que no destruyan, mis sensaciones, los sentimientos. La coraza es más dura de lo que creí y abrirse a los demás también es algo que me ha costado demasiado. Hoy recibí la noticia de que mi mamá no salió del alta del cáncer que tiene y me dejó pensativo, a pesar de que todos intentan hacer como que filo y que va a pasar, sin embargo, me sentí igual de mal que cuando supimos lo que tenía y después de haber pasado por un proceso relativamente largo, parecía como si todo volviera al punto inicial.
Veo a mi papá con una debilidad que antes no podía notar porque siempre me dice que “él es el pilar” y también me dijo otra frase que me quebrajo más: “ya no soy lo que podía ser antes, me ablandé”, con los ojos lagrimosos.
Más recompuesto, volvimos a donde estabamos y veo el constante amor incondicional que le tiene a mi mamá, (mis papás llevan como 40 años de casados), cuando lo veo siempre me hace cuestionarme mucho con respecto a lo que no he podido lograr o al menos durante el tiempo en que tuve una relación, pienso en todos los malos ratos que pasé por estupideces y todos los otros que no disfruté y tampoco me perdono, todavía no perdono abandonar a una persona que me quiso de verdad.
Estoy un poco ansioso donde estoy viendo a toda la gente salir, reunirse con amigos y con sus amores, supongo que es por eso todo mi cuestionamiento y mi tristeza. A veces me gusta abrazar mi sensibilidad y tantas interrogantes que aparecen en mi cabeza, ojalá me hagan crecer.